EL JARDÍN
DEL EDÉN
Había
niños de todos los colores de piel y de los más diversos los estratos
sociales. Una rica amalgama de pequeñitos seres que interrogaban con sus
diminutos y profundos ojos a Sofía en busca de su sabiduría... Ella,
pausadamente, comenzó su relato acariciándolos con la mirada:
Hace
mucho tiempo, tanto como podáis imaginároslo, existía un maravilloso espacio
colmado de naturaleza, un colosal jardín de belleza inaudita creado no se sabe
por quién ni cuándo y a entera disposición de todo aquel que quisiese vivir
en él. Solo que pocos conocían el lugar donde se asentaba tal jardín y la
forma de llegar a él era a través de largo recorrido y por caminos difíciles
de transitar para quien no los hubiese recorrido antes.
En
cierta ocasión se formó una comitiva que deseaba conocer el lugar. Nueve
tribus decidieron viajar para asentarse en el paradisíaco lugar guiados por un
viejo y sabio “conocedor” que sabía perfectamente cómo llegar a este sitio
puesto que lo había transitado varias veces en sus propios pies.
Después
de largo camino, fatigados por el extenuante viaje pero muy felices, al fin
pudieron divisar lo lejos este bello oasis de increíble belleza. Al llegar al
Jardín este sabio guía que los había llevado hasta allí, los apoyó en
definir las tareas que cada tribu desarrollaría dentro del encantador vergel.
Esto lo hizo con pleno conocimiento de las dotes y virtudes que cada tribu
manifestaba.
A
cada una de las tribus le asignó tareas específicas que desarrollar, basado en
su conocimiento de la condición de cada tribu, de sus capacidades y talentos
naturales.
De
la buena ejecución de la labor de cada tribu, dependería la armonía de todo
el jardín.
Ahora
vamos a definir la labor específica asignada a cada tribu. Marca con una “X”
la tarea con la que te sientas más identificado(a) o, mejor, visualízate
en ese jardín y en esa situación y define ¿Cual
de ellas te gustaría más
llevar a cabo? Debes
ser consciente de que tu tarea debes desarrollarla con el mayor
entusiasmo posible y porque te consideras apto para realizarla.
Puedes
marcar hasta dos tareas, si tienes problemas
para decidirte entre varias de ellas o consideras que ambas se ajustan bastante
a ti.
Por
favor, lee primero las 9 tareas y al final marca la que más te guste.
Tareas:
A
la tribu de los Profundos se le
encomendó la labor de develar el misterio, de encontrarlo; De
rescatar el símbolo y la magia en todas las cosas. De apreciar la belleza
de las flores, de los prados, de los frutos. De encontrar los significados más
íntimos en cada una de las estaciones, de mirar los
amaneceres y atardeceres y descubrir en ellos las claves universales
para todos los habitantes de ese paraíso terrenal.
A
la tribu de los Fuertes se les
asigno la tarea de la lucha, de la protección
de los débiles, de la justicia y de hacer que
los demás cumplan su responsabilidad. Dentro de sus dotes naturales está
la de ser líderes fuertes,
poderosos, la de no doblarse con
facilidad. Pueden sostener duras disputas y estar
constantemente en el campo de batalla. Vienen a regatear, a otorgar
vida y muerte. Controlan quien entra y quien no. Defienden a las demás
tribus y se gozan la batalla.
A
la tribu de los Conocedores o Clasificadores, de
los sabios, se
les otorgo la función de estudiar y catalogar
todo lo que hay en el jardín. Tantos árboles de unos y de otros, como a toda
especie presente en el jardín... Mantienen ante todo la actitud científica de
entender, de conocer, de observar,
de clasificar.
A
la tribu de los Divertidos se
les asignó la labor de mantener muy positivo y optimista el entorno, del
placer. La de organizar la diversión y encargarse del aspecto lúdico
de la comunidad. En toda comunidad siempre es necesario el disfrute y la alegría.
La tribu de los divertidos posee talento nato para
gozarse y hacer gozar a otros la experiencia. Con ellos se aprende a
degustar los frutos, y llenarnos de alegría. Los divertidos nos enseñan
a solazarnos con las cosas buenas de la vida. El divertido tiene la función
de encontrarle el lado bueno a todas las cosas, de
ser muy positivo y de
contagiarnos su alegría, su chispa y sus felices ocurrencias. Al divertido le
encanta contar anécdotas, cuentos, chistes y no le importa si hay una multitud
alrededor de él entusiasmada con sus historias, en últimas, es parte de su
trabajo contar historias.
A
la tribu de los Eficientes les
corresponde el éxito del jardín.
Están ahí para lograr que todo luzca de la mejor
manera posible, que todo sea excelente. Los eficientes vienen precisamente
a promover el huerto. A hacer que las manzanas crezcan más grandes, que las
hojas sean más verdes, que no exista otro jardín que se le parezca. Que el
huerto produzca los mejores frutos de la región y que sea conocido en todos los
lugares, cercanos y lejanos como el más productivo,
eficiente y eficaz jardín.
A
la tribu de los Armónicos Se
les dio la tarea de la conciliación,
de llevar la paz y la calma a los demás. Vienen
a armonizar, a conciliar, a fomentar la convivencia de las tribus.
Vienen
a disfrutar, a poner una hamaca entre dos palmeras y a admirarse. A enseñar el
reposo y la tranquilidad a los demás. A mostrarnos cómo los problemas pueden
llegar a solucionarse con un cierto intervalo de tiempo de por medio. Vienen a
amar la naturaleza y a ver las distintas posturas y divergencias entra las
varias tribus como una oportunidad de enriquecimiento. A los armónicos les
corresponde ver las diferentes caras de un problema y ver cómo todo está
relacionado con todo y, finalmente, todo siempre tiene una solución para las
partes en conflicto.
A
la tribu de los Responsables se
le encomendó una tarea muy importante y que no puede delegarse en cualquiera
que no sepa cumplir sus compromisos cabalmente: la
tarea de la seguridad. Vienen a poner bardas para que no
se salgan los de adentro ni se metan los de afuera. A otorgar al jardín
seguridad. A respetar y hacer que se respeten las leyes y normas que se han
dictaminado para el bienestar del jardín. Ellos deberán obedecer
directamente los mandatos del sabio y viejo guía quien los apoyará para
lograr que el jardín sea una comunidad,
un grupo armónico con sus propias reglas y
tradiciones. Un espacio de convivencia y compromiso, una
gran familia.
Segunda
parte, el río.
Cuando
el río pasa por la tribu de los Responsables,
ellos advierten a todos que no se metan, pues hay peligro y se
tornan miedosos, paranoicos. Sobrerreaccionan y comienzan a ver posibles
agresiones de toda índole en donde no existen. Desconfían de todos y de
todo. Se arraigan a cánones, religiones, cultos, rituales, leyes, etc. y se
adhieren con todas sus fuerzas a ellas intentando encontrar un poco de seguridad
que les permita paliar un poco su miedo, o pueden tornarse muy groseros y
agresivos para tratar de sofocar su miedo y demostrarse a sí mismos que son
valientes.
Cuando
el río pasa por la tribu de los Armónicos estos se
dejan flotar y llevar por la corriente sin preguntarse adónde los llevará el río,
dejándose mover cual leño a la deriva. Se ponen muy cómodos para descansar
sin el menor esfuerzo y así se van dejando morir lentamente, sin apenas darse
cuenta de ello y se dicen a sí mismos: ¿Para qué preocuparse? Dejemos que las
cosas se solucionen por sí solas. Si algo tiene solución, ¿para qué
preocuparse? Si no la tiene, ¿para qué preocuparse? Y la vida sucede sin
que ellos participen de ella. Como zombis o sombras van por la vida, sin
tomar partido en nada para no entrar en conflictos, propósito que no logran
como no lo logra ninguna de estas visiones parciales de este maravilloso jardín,
el hermoso planeta azul, La Tierra.
Cuando
el río pasa por la tribu de los Eficientes,
ellos ponen una presa y comienzan a pedir una cierta cantidad para dejar pasar
el agua a las demás tribus. Comienzan a interesarse más por la imagen de la
fachada del jardín que por los rincones más ocultos; de esta forma solo
atienden la imagen exterior dejando que por dentro los frutos se pudran. No les
importa mentir, engañar o disfrazar los frutos para que estos parezcan más
grandes, más dulces, más jugosos y apetecibles, así por dentro estén huecos,
agrios o podridos de gusanos. Llegan a perderse tanto en sus labores buscando el
reconocimiento de sí mismos y de “su jardín", tan bello en apariencia,
que se llegan a olvidar por entero de que existen espacios interiores.
Cuando
el río pasa por la tribu de los Divertidos,
ellos lanzan un grito de entusiasmo y se tiran al río peligroso. Piensan
que si algo es bueno, más de lo mismo es mucho mejor. Buscan la
novedad en todo momento y tratan de escapar de lo cotidiano, de todo aquello que
les conecte con los aspectos dolorosos inherentes a la vida. En aras de no
sufrir van saltando constantemente de lado en lado pensando que probando
constantemente cosas nuevas no sufrirán. Se vuelen hiperactivos y
superficiales. Conocen de todo un poco pero sin profundizar, de la misma manera
que se tiran al río, salen de él y corren en busca de algo nuevo que no les
permita estar en silencio, pues dentro de ellos bulle un dragón que pugna por
ser escuchado. Pero ellos tienen pavor de oírlo, se pierden así de la
profundidad de la vida.
Cuando
el río pasa por la tribu de los Conocedores, ellos se
paran en la orilla y se preguntan: ¿Adónde irá? Y pueden
perderse en elucubraciones y deducciones, teorías y razonamientos o
racionalismos, pudiendo ensimismarse y desconectarse del mundo real, del jardín
real. Pueden olvidarse de comer y hasta de vivir... en aras de seguir en su
diatriba mental y sus especulaciones.
Cuando
el río pasa por la tribu de los Fuertes,
estos nadan a contracorriente puesto que no hay nadie más fuerte que
ellos. “Todo lo pueden”. Nada se les opone. Ningún maldito río les va a
ganar. No perciben sus propios límites ni tampoco se dan cuenta de la búsqueda
constante de intensidad para sentir que están vivos, pues en el fondo se han
creado tal coraza o caparazón para defenderse de su vulnerabilidad de niños
inocentes, ofendidos y asustados que necesitan experiencias cada vez más
fuertes para sentir que tienen vida, a la cual identifican con el poder.
Determinados a no dejar que nunca nadie más los pisotee, se cierran y endurecen
y se auto lastiman al ir atropellando a los demás. En su aplastamiento del
otro, lo que hay es una no-aceptación de su propio niño dolorido.
Cuando
el río pasa por la tribu de los Compartidores,
estos bañan a la gente en él y más adelante
les da de beber agua sucia. No se dan cuenta que en su afán por ayudar a los
demás está escondida una pulsión y un deseo recóndito de sentirse
necesitados, de que los demás los reconozcan como "ayudadores
disponibles", como “gente que da” y que en ese afán de dar,
se pierde. Terminan llorando furiosos por no recibir el pago de sus esfuerzos de
atender a los demás y comienzan a darse cuenta que en el fondo su "dar"
no es desinteresado sino un contrato de compraventa, con un interés oculto
de ser vistos y, sobre todo, de ser amados. Pero que les cuesta mucho trabajo
expresar este sentimiento carencial y por ende prefieren seducir y manipular,
antes que pedir de manera directa.
Cuando
el río pasa por la tribu de los Profundos,
ellos lo veneran y se
sacrifican a él. El profundo se ahoga en un mar de lágrimas, se pierde en
sentimentalismos sentimentaloides; en romanticismos y en fugas hacia paraísos
imaginarios. Pierde el momento presente y sufre por lo que no hay o por lo
que podría haber sido. No se permiten disfrutar todo lo que hay ahora.
Piensan que el jardín vecino es más hermoso, profundo y armónico que el
propio. Se quedan bloqueados y comienzan a ver todo en tonos grises y negros y
se tornan melancólicos y pesimistas. Se sienten a disgusto y malhumorados y
piensan que nadie comprende su profundo dolor, que nadie es capaz de entenderlos
o de entender su sufrimiento. Llegan a considerar demasiado vulgares o poco
sofisticadas y muy superfluas a las demás tribus.
Cuando
el río pasa por la tribu de los Seleccionadores,
estos, viendo el río, deciden que está chueco y que hay que
enderezarlo y sufren infructuosamente tratando de llevarlo por el "buen
camino" y no se dan cuenta que aquello que les sirve de referencia para
considerar lo bueno, lo deseable, lo ético o lo moral puede ser un corsé muy
estrecho que les va llevando de sufrimiento en sufrimiento buscando la perfección
a cada paso y no permitiéndose vivir, amar y ser amados.
Selecciona
ahora la tarea que más te gustaría desempeñar en este jardín.
Puedes
marcar hasta dos tareas, si tienes problemas
para decidirte entre varias de ellas o consideras que ambas se ajustan bastante
a ti.
Por
favor, lee primero las 9 tareas y al final marca la que más te guste.
Seleccionadores:
Podar,
desyerbar, separar lo bueno de lo malo.
Compartidores:
Dar, compartir, ofrendar, servicio, trato con
la gente.
Eficientes:
Hacer
muchas cosas,
deslumbrar, promover, sobresalir.
Profundos:
Amar la belleza en todas las formas, develar
el misterio.
Conocedores
o Clasificadores: Estudiar,
comprender, observar.
Responsables:
Vigilar,
ser leales, crear una familia,
formar un grupo.
Divertidos:
Llenar
de alegría, encontrar el lado positivo,
disfrutar los frutos.
Fuertes:
Luchar,
pelear, proteger
y defender a los demás, ser fuertes.
Armónicos :
Conciliar, ver ambas caras de toda
situación.
Nombre:
______________________________________________________________________
Enviar
respuesta a Isabel Salama: salama@isid.es
O
a los creadores del test:
Nonirb: nonirb@yahoo.com.mx Co-administrador de: http://groups.msn.com/ENEAGRAMA2001