EL PROBLEMA CON LA TIPIFICACIÓN EN EL ENEAGRAMA.- Tom Condon
EL PROBLEMA CON LA TIPIFICACIÓN EN EL ENEAGRAMA
Cuando las personas se impactan fuertemente al conocer el Eneagrama, suelen
ocuparse intensamente del sistema. Los nuevos estudiantes comprarán libros, irán
a talleres, y se engancharán en una ráfaga de identificaciones, dilucidando
los estilos de personalidad de parientes, parejas, compañeros de trabajo y
amigos. Repentinamente, la evidencia del Eneagrama parece estar por todas
partes, a la manera que nos percatamos de los coches alemanes después de
comprar un Volkswagen nuevo.
Esta etapa es perfectamente correspondiente con el descubrimiento de algo nuevo.
Aprender sobre nosotros mismos y los demás es divertido, fascinante y útil, y
la mejor manera de absorber un tema complejo es zambullirse adentro y nadar en
su mar. Con frecuencia, los recién llegados al Eneagrama tienen una sensación
de entusiasmo dinámico, de estar progresando realmente, de tener al fin entre
manos algo sólido.
Pero hay una vieja historia sobre el diablo que sigue a un hombre que acaba de
encontrar la Verdad. Alguien que ve semejante procesión, detiene al diablo y lo
interpela: "Por qué de tantas entidades es precisamente usted quien sigue
a alguien que acaba de descubrir la Verdad?". El diablo frotándose
suavemente su barba de chivo, le contesta: "Puede que él recién haya
encontrado la Verdad... pero yo me dispongo a ayudarle a organizarla."
Mientras le resulte muy emocionante haber encontrado un marco que parece
organizar la realidad, la tipología de la personalidad es, notoriamente, arma
de doble filo. Así como le abre a usted una nueva perspectiva del
comportamiento humano, también lo cierra para experimentar de una forma nueva.
Las herramientas son neutras; un martillo puede construir una casa o romper un
cráneo y seguirá siendo sólo un martillo. El lado alto de aprender sobre los
estilos de personalidad es que usted puede comprender profundamente los
funcionamientos internos suyos y de los demás, algo que tiene centenares de
aplicaciones. El lado bajo es que usted podría aplicar la información
demasiado estrechamente para reforzar y justificar sus sesgos, armar un nuevo
sistema de estereotipos, o volver eso en contra suya.
El Eneagrama no viene con un manual que instruya a la gente sobre cómo
utilizarlo apropiadamente, pero quizás debería traerlo. Lo que sigue es un
intento de catalogar las formas más comunes de malinterpretar el Eneagrama o
distorsionarlo.
Si Usted está nuevo en el sistema, deseo ofrecerle algunas precauciones útiles;
algunas podrían no tener sentido para usted, aún, pero téngalas para futura
referencia. Los estudiantes veteranos del Eneagrama reconocerán por lo menos
una de las trampas descritas abajo. También ofreceré algunas pautas de sentido
común para usar el Eneagrama de una manera que conduzca a la eficacia
consistente.
El fanático Instruido
La gente que se opone a la idea entera de los estilos de personalidad suele
manifestar su aversión al etiquetado porque la hace sentir atrapada y
unidimensional. Lo irónico es que el Eneagrama apunta a demostrarle cómo ya
está atrapada. Sin embargo, es verdad que las etiquetas y las categorías del
sistema pueden, potencialmente, inducir a un cuadriculamiento mental.
Parte del problema son las palabras. Utilizamos el lenguaje para describir
nuestra experiencia, pero las palabras tienden a degradar y a reducir. Entre los
idiomas, el inglés está más basado en la nominalidad del sustantivo que en
las sutilezas de las conjugaciones verbales. En inglés es más fácil hablar de
procesos activos, vivos, subjetivos -como son las personas- que de asuntos fríos,
cosas objetivas. Hasta cierto grado, esta "cosificación" es
inevitable, pero crea lentes que distorsionan.
Cuando usted denomina una persona por un número o un nombre relativo a un rol
-un "Tres," un "Ejecutante" o un "Realizador"-,
usted está hablando más de una cosa que de una persona. Es sumamente diferente
a describir que un Tres es "una persona que necesita realizarse y conseguir
logros."
Una vez oí una canción llamada "Mi Vida Ha Estado Esperando Por Tu
Amor." Dentro de la canción, el cantante decía que él tenía esta
"cosa" que él llamaba su Vida que había estado esperando esta otra
cosa llamada Amor. La mujer a quien él cantaba probablemente tenía dos cosas:
La Vida de ella y la cosa que ella le dio, su Amor. Si él retornara con su Amor
para la Vida de ella, entonces ahora ella tendría tres cosas.
De cierta forma, toda generalización acerca de la personalidad está
emparentada con la intolerancia o el fanatismo. A los psicoterapeutas se le paga
por emplear "una forma profesional de fanatismo" cada vez que atienden
un paciente nuevo. Se llama diagnóstico. El terapeuta tiene que determinar a
alguien tanto individualmente como en términos de cómo encaja esa persona con
generalizaciones enmarcadas desde varias escuelas de psicología. Sin embargo,
los terapeutas están cuidadosamente entrenados para tratar a la persona
independientemente de un tipo. Si alguien entra a su consultorio y dice,
"Soy un cristiano", un terapeuta deduce lo que tal connotación
significa para esa persona. Ellos no piensan inmediatamente "Ah, cristiano,
por supuesto, todo el mundo sabe qué es eso". En vez de hacer eso,
"cristiano" es tomado como información importante sobre el paciente;
la etiqueta es arbitraria, relevante solamente para lo que revele sobre su
identidad y su mapa del mundo.
Incluso si el paciente cree que él es como cualquier otro cristiano, el
terapeuta no. En vez de eso intentará comprender por qué es importante para el
paciente verse de esa manera; cómo su creencia es, paradójicamente, una
expresión de su individualidad. El terapeuta trata de ver al paciente sin
compararlo con nadie más; desea saber quién es el paciente y quién está
intentando ser. Compara al paciente con él mismo. La ventaja del diagnóstico
es que el terapeuta puede generalizar provechosamente y decidir cómo trabajar
mejor con un individuo único. Un terapeuta americano con un paciente suizo
estaría loco si hiciera caso omiso del condicionamiento cultural de Suiza. Aún
así, el primer trabajo del terapeuta será comprender la individualidad central
de su paciente y luego tendrá en cuenta el factor de que sea suizo, en su justo
valor.
Intente imaginar en vez del anterior, un terapeuta que describa a su grupo
actual de pacientes de esta manera: "Tengo dos alemanes, un congolés, un
chino, para no mencionar la pareja brasilera. Está chévere; siempre consigo
empatizar con los alemanes, y los congoleses son fáciles de cambiar, también.
Los chinos me despistan, por supuesto, pero por lo menos no tengo ningún
paciente francés... ¡Dios, esa gente me produce ataque de nervios! La próxima
semana comienzo a trabajar con un pakistaní. Ése sí que será todo un desafío".
Tan extraño como suene eso, he oído hablar de la misma manera a personas
familiarizadas con el Eneagrama. Dicen cosas como: "Los Dos me enloquecen,
siempre me están invadiendo. Tampoco resisto a los Ochos, tan intensos. Los
Cincos son mi clase de gente, creo; siempre tan dulces y tan tímidos... Y,
desde luego, todo el mundo quiere a los Sietes". Yo me he topado con
entusiastas del Eneagrama que me han preguntado primero mi número en él que mi
nombre. Hay una manera de utilizar el Eneagrama muy parecida al fanatismo. Los
dos ingredientes más importantes del fanatismo común son: ver primero la
característica que identifica a las otras personas y en seguida continuar viéndolas
de una manera que eclipsa el resto de características. En fanatismo eneagrámico,
cuando se mira a alguien se le ve primero que todo su número y luego se refiere
todo su comportamiento a que le cumpla sus expectativas para ese estilo. Un
individuo complejo se convierte entonces, desde visión tan parcial y sesgada,
mucho más una caricatura que una persona real. Su estilo de personalidad se
convierte en la cosa más excepcional que sobre él se tiene.
El Eneagrama describe cómo nos hacemos a nosotros mismos unidimensionales pero
es tan justo como posible ver que lo describe en una manera unidimensional. Si
usted no se recuerda a sí mismo continuamente la diferencia entre un tipo y una
persona total, entonces el material le engañará. Usted creerá que tiene a la
gente en una cáscara de nuez, pero todo lo que usted realmente tendrá serán cáscaras
de nueces.
Si soy blanco y veo una "persona negra" primero antes de que vea a mi
amiga Roma, entonces estoy practicando una forma de fanatismo. Sucede que Roma
es Nueve así que yo podría también ver una "Nueve Negra". Si en vez
de hacer eso intento ver a Roma primero, después su "Negritud" y su
"Nueveidad" llegarán ser partes significativas de quien ella es, algo
que emerge de la forma que ella se exprese... Casi es una cuestión de
secuencia.
Forjándose una nueva Identidad
Ver a los demás de manera fanatizada, intolerante, no es muy diferente de verse
a usted mismo como un eneatipo que camina y habla. Al aprender acerca de su
estilo en el Eneagrama, usted bien puede engancharse totalmente con esa idea,
modelando una nueva cuasi-identidad autointroyectada, una nueva persona
sobreidentificada con eso.
Digamos que descubrí que soy un Dos. Ahora hago conciencia de mi experiencia de
una manera nueva y entiendo el comportamiento que por años me ha desconcertado.
Después del choque inicial, comienzo a pensar diferente de mí mismo y a
decirme cosas como, "Bueno, yo hago estas cosas porque soy un Dos" o,
"Soy un dos, luego es natural que adule a las personas". En absoluto
hay nada natural en ello. Sobreidentificarse con la descripción del estilo de
personalidad propio es exactamente la misma cosa que estar atrapado en su síndrome;
simplemente, está substituyendo una máscara vieja por una nueva.
Ocurre una expresión de esto cuando las personas repentinamente comienzan a
encontrar su neurosis muy interesante. Los periódicos de Eneagrama a veces
traen artículos de gente que describe su experiencia de su estilo. Algunos de
estos artículos son útiles pero otros son absolutamente peculiares, recuentos
de las entradas y salidas del enredo de personalidad del autor, de una manera
que suena a complacida, a que el escribiente está fascinado con el nuevo mundo
de "mí". Un artículo así, denuncia relaciones malsanas,
comportamiento inmaduro y desenfoque de objetivos, con frecuencia con un tono de
desenfado juvenil. Es como si el escritor se sientiese validado o licenciado por
el Eneagrama, no comprendiendo que el sistema describe precisamente los
malfuncionamientos de su ego. Los pensamientos, las sensaciones y los
comportamientos que tan orgullosamente enumera, son exactamente lo que necesita
superar.
La gente que ha estudiado el Eneagrama durante mucho tiempo hablará a veces de
las tendencias de su personalidad de una manera que suena extraordinariamente
"ejercitada". Se autodescriben con penetración, pero siguen de alguna
manera atrapados en su trampa. Se recuerdan lo que deberían trabajar, pero no
suena como si ello les incomodara.
Una perversión clara del Eneagrama es utilizarlo como excusa para el
comportamiento neurótico que usted no tiene ninguna intención de cambiar. La
gente dirá cosas como, "No me culpe por ser paranoico, ¡Soy un
Seis!" o, "No puede esperarse que trabaje en una oficina, ¡soy un
Cuatro!" Igual podría decir, "Desde luego que soy un limitado, soy
americano, ¿no?" El resultado es, pues, una revocatoria arrebatadora del
objetivo del modelo. Ocurre una distorsión correlativa cuando la gente utiliza
su estilo para crear un nuevo sistema de límites interpersonales, reflejado en
declaraciones como, "Soy Ocho así que no puedo trabajar con Cuatros. No
hago planes para cenar con gente Siete: siempre llegan tarde."
Recibí una vez la llamada telefónica de un prospecto de estudiante que exigió
saber mi número del Eneagrama. Cuando le pregunté por qué, ella dijo que había
decidido continuar aprendiendo el Eneagrama solamente con alguien que tuviese un
estilo de personalidad diferente al de su profesor original. Su idea era, pues,
que los estilos del Eneagrama son tan influyentes que dos profesores con el
mismo estilo, enseñarían el Eneagrama exactamente de la misma manera; que
condicionados por sus distorsiones de personalidad, su interpretación del
material sería principalmente una expresión de sus egos. Realmente eso suena a
enseñanza muy deficiente.
Los grupos de gente que conoce el Eneagrama también pueden apoyar la distorsión
de la herramienta. Es cualidad inherente a toda "comunidad", reforzar
las identidades de sus miembros individuales; cada uno de los miembros sabe la
historia suya y espera que usted actúe de manera consistente con la manera como
él le ve. Entonces por una parte está la comodidad de la compinchería y la
sensación de pertenencia, pero por otra, significa que usted está varado,
etiquetado, impelido a ratificar una imagen de consenso que los demás tienen de
usted.
He oído a gente en grupos de Eneagrama decir cosas como, "Oh, él es
nuestro Cinco residente, ja, ja, ja!" o "Mírala: le está
consiguiendo a él más café... como buena Dos". Aunque eso parezca un hábito
inofensivo, puede dar lugar a que los miembros del grupo se sienten destinados a
seguir el libreto de su estilo más que a crear sus propias historias
alternativas.
Aunque la conexión a grupos que conocen el Eneagrama puede ofrecer un sentido
de compromiso o satisfacer otras necesidades, es muy importante estar atento a
qué está reforzando usted en cada uno de los otros, así sea cariñosamente.
Un grupo puede apoyar a sus miembros para desarrollarse más allá de sus
compulsiones eneagrámicas o cohonestar sus inmadureces, su sentido de víctimas
y el deseo de hacerse los pendejos y seguir en las mismas.
El Eneagrama invita al malentendido. Nos seduce pareciéndonos estático,
ofreciendo categorías cuidadosamente limitadas que prometen contener y explicar
la realidad. Ello soslaya los aspectos del sistema que son más profundos y
existenciales: el misterio innominado detrás de los aspectos diarios, un mundo
invisible que puede no ser igual a lo que vemos.
En la película Rashomon de 1950, un incidente en un bosque que involucra a un
ladrón y una elegante pareja de clase alta, deja al marido muerto y al ladrón
cargando con el asesinato. La película dramatiza el testimonio judicial de los
participantes donde los testigos presentan cuatro versiones absolutamente
diferentes pero igualmente plausibles, de lo que sucedió en el bosque. Al final
de la película, usted no sabe qué pensar. Cada persona podría estar mintiendo
pero todas cuatro son igual de convincentes en su relato del evento. La historia
termina en un deliberado ambiente de ambigüedad, saliendo usted suspendido en
un vacío entre realidades subjetivas igualmente válidas. Le fuerzan a aceptar
que no hay respuesta correcta ni verdad absoluta.
A veces el Eneagrama induce exactamente esta misma sensación en sus usuarios.
Implica que cuando estamos más seguros el mundo es unidireccional, y que
estaremos evitando la ambigüedad y la incertidumbre. Pero el sistema por sí
mismo induce incertidumbre y la parte de nosotros que se defiende contra esas
sensaciones en la vida diaria, también se defiende en contra del Eneagrama.
Roberto Assagioli, fundador de la Psicosíntesis, solía decir: "Usted
nunca mata al ego, solamente lo encuentra viviendo en una casa más
grande." Recuerde, el oficio de su ego es co-optar lo nuevo, para traducir
lo desconocido a lo sabido. El Eneagrama estudia los egos y a veces presenta un
boceto marchito de su eficacia, desde cierto análisis de costo/beneficio que
resulta negativo. Su ego puede reaccionar burocráticamente a las revelaciones
del Eneagrama, intentando mantenerse por encima de su trabajo, mutando para
incorporar los nuevos descubrimientos sobre sí mismo, mientras defiende su
posición básica.
La vida es una serie de aberturas y cierres y cuando cambiamos o ampliamos
nuestro modelo del mundo, algo en nosotros no nos quiere dejar ir demasiado
lejos. Parte de qué significa eso es que si usted va a trabajar con el
Eneagrama en profundidad, ello requerirá muchísima honestidad en cada etapa de
su camino. No hay nada en la formulación del modelo que lo mantenga en la vía
correcta. No importa cuán poderosamente el Eneagrama lo haya impactado a usted,
siempre se mantendrá la posibilidad de torcerlo hacia una nueva versión de la
misma cosa vieja.
La Trampa de los Rasgos
El Eneagrama es fácil de aprender pero difícil de dominar. Para propósitos prácticos,
los aspectos esenciales del sistema se pueden captar rápidamente y aplicarlos a
la vida diaria de maneras innumerables. Pero el Eneagrama es un material
complejo con sutiles profundidades que toman tiempo para absorberlas. Es como la
práctica del surfing: usted puede ser un surfista pasable en poco tiempo, pero
toma mucha práctica convertirse en uno de veras bueno. Usted necesita
desarrollar una profundidad de la experiencia e integrar el talento, para
hacerla inconsciente y reflexiva. Hasta que hacemos profunda comprensión por
nuestra propia cuenta, es como un rumor sobre algo verdadero.
Debido a que el Eneagrama es complejo, muchos estudiantes buscan atajos para
simplificar su uso. La manera más común que toma esta actitud es buscar una
conexión entre los comportamientos externos de las personas y sus estilos de
personalidad internos. Los usuarios siempre van a salir con cuestiones como:
"Mi marido conduce demasiado rápido, ¿eso qué significa?" Significa
que él debería ser más cuidadoso, pero quien inquiere lo que está realmente
diciendo es: "¿Cuál es la conexión entre los comportamientos externos
observables de una persona y su estilo del Eneagrama?" Y la respuesta para
eso es: simplemente ninguna.
Por ejemplo, he conocido muchos dos que conduciendo se pegan demasiado al coche
de adelante. Si usted piensa de eso que es muy lógico dentro de la "metáfora"
de la Dosedad: alguien que no desea estar solo y necesita permanecer conectado
con los demás, entonces también conduce cerca de ellos, en pleno tráfico. Por
lo tanto, ¿son Dos todos los que se te pegan por detrás en la autopista? No;
el comportamiento externo no es prueba de nada. Si usted deduce -por otros
medios- que una persona es un Dos, entonces el hecho de que ella se pegue al de
adelante cuando conduce, no le apoya a usted para nada en la comprensión del
significado profundo de su estilo de personalidad. Determinado comportamiento
puede combinar bien con una docena de otras cosas que una persona dice o hace,
pero en últimas, usted necesitará otra estrategia de conjunto para descubrir
en alguien su estilo en el Eneagrama. Asumir que cada automovilista pegado en su
espejo retrovisor es Dos no sería nada más que fanatismo.
Hay otra pregunta frecuentísima: "Soy un Nueve. Para casarme, ¿cuál sería
el mejor número para mí?" La respuesta correcta es: "Alguien de
cualquier tipo que sea sano o alguien que lo ame, preferiblemente ambas
cosas". No hay correlación matemática, ni fórmula mágica, nada que el
Eneagrama pueda aconsejarle ante semejante decisión. Los Nueves como cualquier
otro número del Eneagrama se enamoran. Eso algunas veces funciona, algunas
veces no; depende de las personas involucradas. El Eneagrama puede describir
maravillosamente una probable dinámica entre dos individuos; qué sucede cuando
la relación funciona y qué cuando no. Pero no le dará a Usted la fórmula
para encontrar pareja. Probablemente es sólo cuestión de tiempo para que
nazcan servicios de citas eneagrámicas. Ya la autora Helen Palmer ha compartido
su horror de ver clasificados de prensa que solicitan romance con estilos
particulares: "Nueve busca Siete para diversión y romance." Una vez más
imagínese un clasificado que diga, "Búlgaro guapísimo busca interpretar
música hermosa con alguien especial. Acepta sólo brasileros."
Intentar conectar rasgos de comportamiento con estilos de personalidad equivale
a confundir un problema de matemáticas con un poema. Esperar en vano que exista
una fórmula exacta. "Tal vez si una persona tuvo un padre Seis y una madre
Ocho, se podría combinar esos números, luego dividirse por dos... y entonces
significa que siempre la persona será un Siete." Aunque etiquete la gente
con números, el Eneagrama no es una disciplina matemática.
Hay personas que practican la lectura de caras. Sostienen que usted puede
observar las características externas de alguien, en persona o en fotografía,
y determinar su estilo en el Eneagrama. Esto sería algo bien elegante si
trabajara, pero nunca he topado con un practicante de la lectura de caras que
fuera consistentemente exacto con ello. La técnica hace caso omiso de la
influencia de la genética, así como también del humor de la persona en el
momento que fue retratada. Cuando alguien que usa la lectura de caras se
equivoca, su creencia de estar en lo cierto empeora las cosas. El practicante
está mucho más aferrado a su diagnóstico inexacto que a la retroalimentación
desde el sujeto y a la evidencia de sus propios sentidos. La lectura de caras es
sintomática de una mentalidad más dispersa. He escuchado personas que dicen
muy alegremente cosas como, "Usted no puede ser Tres, su cabello es de
Siete", o "Usted podrá creer que es un Uno, pero no lo es: los Unos
siempre hacen contacto visual."
No es que no hayan algunas expresiones físicas de los estilos del Eneagrama; es
solo que ellas no son constantes rígidas. Sobregeneralizar cualquier parte de
lo que usted aprenda al respecto produce una visión ilusoria y simplista del
comportamiento humano y convierte al Eneagrama en algo perfectamente estúpido.
La paradoja con este material es que cuando usted lo aplica sin cohesión... por
los laditos... le conduce a un diagnóstico más exacto.
Una última pregunta típica es algo como, ""¿No luchan siempre los
Ocho contra la autoridad?" La respuesta es: "Nadie hace siempre
nada".
Hay una variedad enorme dentro de los estilos del Eneagrama como la hay dentro
de las nacionalidades. Puedo conocer americanos de otras regiones del país y
encontrarlos sumamente diferentes. Con todo, todavía compartimos asociaciones y
referencias subyacentes que vienen de ser americanos. Lo mismo es verdad
respecto a individuos muy diferentes con un mismo estilo de ego. Si usted oyera
a un grupo de Tres hablar de sus vidas, estaría claro que cada persona tendría
una opinión similar y básica del mundo y fijados unos supuestos centrales,
pero, al mismo tiempo, cada uno expresaría su individualidad con una identidad
independiente bastante obvia.
Como usted se supone que es alguien que aplica lo que aprende a su vida,
recuerde que un estilo del Eneagrama es más que la suma de los comportamientos
visibles de alguien. El Eneagrama describe las estrategias internas que dirigen
el comportamiento, la "maquinaria en el sótano." No es qué hace la
gente, es por qué lo hacen. Una persona tiene solamente un hábito central de
percepción; cuando usted lo identifica, verá cómo sus rasgos externos fluyen
lógicamente de él. A veces después de estudiar el Eneagrama por un buen
tiempo es sabio retrocederse en él y darse cuenta cuán poco acerca de usted
está él realmente describiendo. También, cuando hable de las personas y de
sus estilos de personalidad, recuerde las palabras más importantes a utilizar:
puede, podría, tal vez, quizás, posiblemente, a menudo y a veces.
Idealizando el Eneagrama
Tengo una gata propensa a la amnesia respecto al contenido de su plato para el
alimento. El plato puede estar muy a la vista, colmado y con morro de
concentrado para gatos, pero Kitty-San se arrimará al humano más cercano y
quejumbrosamente le llorará para que la alimente. A veces algún miembro de la
familia, todo él muy bien intencionado, intenta recordarle a Kitty su alimento
señalando con un dedo hacia su plato. Kitty siempre mira atenta el dedo de la
persona, jamás hacia su comida.
Si el Eneagrama señala la localización de nuestro verdadero nutrimento, todavía
hay una manera de confundir el dedo con el alimento, desarrollar reverencia por
el sistema en sí mismo; "romancing the Enneagram", llama a eso el
autor Riso. A menudo los estudiantes imbuyen de poder al modelo, considerando
que él tiene una vida propia. Invariablemente esto los aleja más de su función
y utilidad reales puesto que el Eneagrama es un medio para un fin y no un fin en
sí mismo.
Cuando usted lee sobre el sistema, puede encontrar su leyenda. Algunas versiones
del Eneagrama vienen con empaquetado arcano, esotérico y demandan atención a
que el sistema data de muchos siglos atrás, posiblemente desde la antigua
Babilonia. Actualmente El Eneagrama se traslapa considerablemente con la
psicología moderna. El niño adentro de nosotros goza de una buena historia y
llamar al Eneagrama "sabiduría antigua" ciertamente es mercadeo
atractivo. Pero mucha gente cree la leyenda e inviste el Eneagrama con una
aureola mística y lo convierte en una mini-religión.
La tendencia a proyectar significado espiritual sobre el Eneagrama es un error.
Él es un sistema de diagnóstico. Si usted le imbuye al diagnóstico una energía
transformativa, usted se enrolla para arriba en una posición paradójica de
exaltar las heridas y la neurosis, mientras esté pensando que esto algún día
le traerá la sanación y la salvación. Algunos estudiantes de Eneagrama actúan
como si disfrutaran de un culto sin guía. Hablan en tonos quedos sobre las
verdades ilimitadas y las energías misteriosas del sistema, como si el
Eneagrama viera todo y supiera todo. Generalmente suenan como niños
describiendo al papá, en una relación pasiva hacia un ser mayor, más sabio.
Cuando la gente comienza a adorar el Eneagrama, a menudo dejan de usarlo.
Abrigar una fantasía sobre las capacidades mágicas del sistema de alguna
manera me releva de la responsabilidad personal de cambiar. Si el Eneagrama es
mi religión, entonces todo lo que tengo que hacer es leer sus libros, hablar
acerca de él con mis amigos y visitar el altar de sus profundizaciones. Algún
día, cuando aprenda completamente el sistema, "él" me transformará
a mí.
Una proyección relacionada considera la sabiduría espiritual inherente a los
profesores de Eneagrama, como si su maestría del material los hiciera
personalmente desarrollados o espiritualmente iluminados. Los profesores de
Eneagrama son propensos exactamente a las mismas distorsiones psicológicas
descritas a través de este artículo. Si un profesor de Eneagrama parece
creerse un Gran Iluminado, usted tendría razón de preguntarse qué significa
eso en cuanto a su enredo personal y sus rollos de la infancia sin resolver.
Cuando las personas hablan de una manera espiritual romántica sobre el
Eneagrama, a veces se están refiriendo al símbolo y no al tema. Parte del mito
del Eneagrama es que su círculo de nueve puntos establece los soportes para la
"transformación cósmica." Dado que los orígenes exactos del sistema
permanecen nublados, es posible proyectar toda clase de significancias sobre el
símbolo, imaginándolo un oráculo de la sabiduría divina o la cara de Dios.
Los símbolos no maduran y caen de los árboles; la gente los hace. La figura
del Eneagrama tiene muchos siglos, pero hay poca evidencia de que haya
significado siempre lo que ahora es. El símbolo familiar de la svástica,
apropiado por los Nazis para sus horrorizantes fines modernos, ha sido remontado
hasta Zoroastro y ha significado diversas cosas en diferentes épocas. En la
India estuvo establecido alguna vez para la "buena suerte". También
hay poca evidencia que la presente forma psicológicamente detallada del
Eneagrama, vaya mucho más atrás de los años cincuenta. Hay rastros de él en
el trabajo teosófico de la escritora Alicia Bailey y el líder espiritual
George Gurdjieff, pero el rastro sigue básicamente frío hasta el autor Oscar
Ichazo. Desde entonces, el Eneagrama ha sido ampliado perceptiblemente por
otros: por Claudio Naranjo en especial y por Cathleen Speeth, Helen Palmer y Don
Riso.
Los egipcios antiguos proyectaron gran poder espiritual sobre gatos domésticos,
en parte debido al hábito gatuno de mirar fijamente a la gente con una mirada
clara, constante, enigmática. A veces mi gata mira de esta manera pero a menudo
resulta que sobre lo que ella está pensando es acerca del atún.
Los sistemas espirituales son constrictivos pero necesitan ser comparados con y
supervisados contra la simplicidad de la experiencia inmediata. En últimas, no
hay mayor misterio que la vida de cada día.
Nueve Buenas Maneras de Maltratar el Eneagrama
Una compañía mercantil especializada en listas de correo para promociones me
envió una carta ofreciendo sus servicios. Las marcas en el sobre indicaban que
la carta ya les había sido devuelta una vez porque tenían errada la dirección.
La segunda vez la dirección estaba bien pero habían tergiversado el código
postal y deletreado mi apellido "Condón." Impreso bajo su logo de
negocios estaba el lema de la compañía: "¡Sólo somos tan buenos como lo
es nuestra información!"
Una manera para que su ego pueda sabotear al Eneagrama, es ponerlo al servicio
de su fijación. Esto lo lleva a situaciones donde está haciendo simultáneamente
dos cosas contradictorias: con la idea de estarse liberando lo que está es
utilizando el material para reforzar sus defensas. Algunas distorsiones del
Eneagrama son más "específicas del estilo" ya que surgen desde las
características de su estilo particular y son expresiones de sus tendencias
neuróticas. Aquí están las rodadas cuesta abajo más típicas:
Uno - A veces, los Unos retuercen el Eneagrama convirtiéndolo en criticismo a
ultranza. Pueden utilizar el modelo como parámetro para juzgarse a sí mismos y
a los demás, postular un nuevo ser ideal para esforzarse en ir hacia él y
comenzar. Son capaces de ver los estilos del Eneagrama de forma demasiado
negativa, hiper enfocándose en que está equivocado y mal; no permitiendo a la
gente ser más que su estereotipo. También formar juicios absolutos de los
otros estilos del Eneagrama: "Los Nueves son perezosos, Los Tres son
mentirosos, Los Sietes son diletantes (aficionados a temas que no
dominan)". También pueden fijar su atención en los demás como una forma
de no mirarse a sí mismos. Algunos Unos convierten el Eneagrama en una
ortodoxia. Dejan de utilizar sus propias palabras y adoptan los adjetivos
"eneagramáticamente correctos" para describir su experiencia personal
y a la vez imponen sobre los demás la terminología del Eneagrama. Los Unos
pueden ponerse tan mentalmente cuadriculados respecto al sistema, que pierden la
naturaleza metafórica de su personalidad, creyéndose tan concretos como mesas
y sillas.
Dos - A veces, los Dos retuercen el Eneagrama convirtiéndolo en un instrumento
de seducción. El conocimiento de los estilos de personalidad ayuda al Dos a aliñarse
mejor con otros criterios de la gente para crear conexiones personales sintéticas.
Algunos Dos son autocríticos y pueden sentirse mal innecesariamente acerca de
su propio estilo. Ellos se odiarán a sí mismos por ser un Dos, especialmente
si otros alrededor de ellos no aprecian eso. Otros Dos se sienten completamente
demasiado bien acerca de su estilo de personalidad, saborean ser un Dos como una
clase de identidad y alegremente se licencian a sí mismos para manipular a los
demás. Ellos pueden conformar un sutil orgullo de sus poderes interpersonales y
actuar eximidos de la necesidad de autoobservar su conducta. A veces los Dos
también se unirán a comunidades de Eneagrama y se perderán a sí mismos en un
contexto social, evadiendo la necesidad de la introspección independiente y
solitaria.
Tres - Los Tres pueden retorcer el Eneagrama quitándole su profundidad y en su
lugar ver a las personas como estereotipos bi-dimensionales o enredos de
información que caminan. Algunos Tres fijan su atención sobre los
comportamientos superficiales de las personas y son incapaces de reconocer sus
individualidades y sus almas. Pueden también fascinarse por la manera como
"funciona" el Eneagrama, concebir el sistema de forma excesivamente
esquemática y convertirlo en recetario. A veces los Tres usan el conocimiento
del Eneagrama para manipular a los demás al servicio del logro. "Busca
simplemente uno de los signos reveladores que lo colocan a él o a ella en una
de nueve categorías," leo en un aviso promocional del Eneagrama especial
para interesar tipos Tres, "entonces tú sabrás todo lo que necesitas
saber de ellos y serás capaz de cambiar su comportamiento ¡sin que se den
cuenta!" Algunos Tres se ponen competitivos tipificando gente con el
objetivo de hacerlo eficientemente veloz; son capaces de hacerle a alguien cinco
preguntas y luego, confidencial pero erróneamente, anunciar el estilo de la
persona en el Eneagrama.
Cuatro - A veces, los Cuatros retuercen el Eneagrama creyendo que sus
introyecciones los curarán. Pueden utilizar el sistema para perseguir la
penetración ulterior que explicará por qué ellos se sienten tan carentes o
tan diferentes. Convierten el estudio del Eneagrama en licencia para conseguir
sumirse nuevamente en la subjetividad; una excusa para posponer el trato con la
realidad hasta el día que ellos se comprendan a sí mismos completamente. Los
Cuatros pueden encontrar el modelo deprimente y maldecir o sentirse insultados
con eso de ser "nada más que otra persona extraordinaria". Algunos
Cuatros se convencen a sí mismos de ser especiales por pertenecer a una
"rara" especie del Eneagrama, citando o inventando estadística que
compruebe que hay menos Cuatros que cualquier otro estilo de personalidad.
Grupos de Cuatros pueden reunirse para celebrar su singularidad colectiva, una
multitud para quienes saben.
Cinco - A veces, los Cincos retuercen el Eneagrama manteniéndolo
intelectualmente a distancia, disfrutándolo como un sistema analítico pero sin
permitir que los toque personalmente: "Podría ser un Cinco o por lo menos
uno de los tipos del miedo. Está muy interesante para pensarlo..." Igual
que los Cuatros, los Cincos pueden sobrevalorar la introyección, creer que
lleva automáticamente al crecimiento personal, como si saber acerca de usted
mismo fuera la misma cosa que autoconocerse. Si su defensa es evitar tanto la
intimidad como la acción escondiéndose en el estudio de un asunto complejo,
entonces el Eneagrama es un refugio perfecto. Los Cincos pueden perderse en el
estudio del Eneagrama, confundiendo la maestría en el detalle con la
profundidad, ver el sistema como un conjunto de principios esotéricos que están
divorciados de la vida diaria. Algunos Cincos tratan el Eneagrama más como una
teoría que como una descripción de personas reales; entonces la teoría limita
lo que el Cinco pueda aprender verdaderamente acerca de los demás. A veces, los
Cincos utilizarán el Eneagrama como una manera de saber acerca de la gente sin
involucrarse con ellos. Una vez removido eso, pueden conformar afiliaciones
sociales para intercambiar información acerca del modelo. Unos pocos Cincos
evitarán decidir su número del Eneagrama como una manera de resistir la
definición social; su temor es que admitir su estilo podría darles a los demás
un arma del control.
Seis - A veces, los Seis retuercen el Eneagrama convirtiéndolo en excusa para
evitar responsabilidad por sus acciones. Ellos pueden sobreidentificarse
fatalistamente con su estilo, pretender ser una víctima de su seisedad de una
manera que los absuelva de la necesidad de reclamar su poder. Un Seis dijo,
"Tengo miedo todo el tiempo porque soy un Seis. Pero no puedo cambiar
siendo un Seis o, ¿sí puedo?, ¿puedo yo?" Algunos Seis rechazan el
Eneagrama o sobrerreaccionan contra la tipificación, crecientemente preocupados
con los peligros potenciales de tal sistema. Otros Seis lo pueden romantizar,
deificando tanto al Eneagrama como a sus maestros. Un sistema que parece
explicarlo todo produce seguridad imaginaria en un mundo incierto; los Seis
puede pensar que el Eneagrama es La Verdad y volverse dogmáticos en su defensa.
Lo Seis pueden también maltratar el Eneagrama al servicio de la paranoia,
utilizarlo principalmente para justificar sus sospechas de las motivaciones
ocultas de las personas.
Siete - A veces, los Sietes aprenden Eneagrama intensa pero apresuradamente,
adquiriendo una rápida panorámica general del modelo y concluyendo demasiado
pronto que comprenden los estilos de personalidad o despachando el sistema como
un conjunto de categorías restrictivas. Si ellos estudian más el Eneagrama
pueden tratar de permanecer esquivos, rehusando "ser encajonados en"
por su tipo, insistiendo en la posibilidad de que podrían tener varios estilos
de personalidad. Algunos Sietes se enfundan en "el rasgo feliz" y
permanecen enganchados con las características externas de la gente. Pueden ser
atraídos hacia fórmulas y ecuaciones como una forma rápida de aprender el
Eneagrama, con la esperanza de poder evitar la lucha de arar por el campo
entero. Algunos Sietes van a entender el Eneagrama filosófica e idealísticamente
pero no de manera experencial . Ellos pueden hacerle un giro positivo al
material sobre enfocándose en el potencial de cada estilo, como expediente para
evitar horadar en la profundidad diagnóstica del Eneagrama, saltando sobre los
detalles para evadir sus verdades más oscuras.
Ocho - Los Ochos que tienden a pensar en caricatura, a veces verán los estilos
del Eneagrama como un conjunto de tiras cómicas demasiado simplificadas. Llega
a ser otra manera de ver la gente de solo dos formas posibles. A menudo, los
Ochos externalizan sus conflictos psicológicos y así pueden ver las fijaciones
del Eneagrama en todas las personas, menos en sí mismos. Están muy
especialmente propensos a determinar que estilos les gustan y cuáles no, como
si eso tuviera alguna relevancia. Un Ocho quizás localice su propia sombra en
otros pero luego, en vez de llevar más lejos esa percepción (más adentro)
utilizará el Eneagrama para justificar sus tendencias y limitaciones
("Nunca pude llevarme bien con mis colegas profesores, ahora sé por qué;
son toda una pandilla de Cincos pendejos"). En el trabajo o en casa, los
Ochos pueden utilizar el Eneagrama como herramienta para culpar o castigar.
Algunos, inicialmente despachan el sistema como sin sentido y más lueguito
andan torciéndolo para justificar por qué no pueden cambiar.
Nueve - Los Nueves pueden permitir al Eneagrama existir en una atmósfera a su
alrededor, sin tomar ninguna responsabilidad por lo que él les muestra acerca
de sí mismos. "Otras personas me dicen que soy un Nueve...", es a
veces el estribillo. Algunos Nueves podrían ser crónicamente
"incapaces" de decidir su estilo de personalidad. Otros lo admiten
pero posponen enfrentarse a las implicaciones, enfocándose en a cuánto trabajo
suena eso, o diciéndose a sí mismos que ser un Nueve no es tan malo como
algunos otros números. Hay una calidad de casi voluntariosamente malinterpretar
el asunto, de agregar el Eneagrama a un plato ya repleto de cosas que no
importan. Algunos Nueves reaccionan como si el Eneagrama los hubiera dado
repentinamente una identidad documentada. Son capaces de encontrar falso
reconocimiento de la sobreidentificación con su estilo, blandiendo sus
deformaciones neuróticas de personalidad como una insignia de orgullo
confundido, como si dijeran "Mire, esto demuestra que yo existo: vea cuán
jodido estoy."
No consiguiéndolo... precisamente
Algunas personas estudian el Eneagrama pero fallan en identificar su estilo de
personalidad. Hay varias razones para eso, comenzando por la simple
inexperiencia. Algunas personas que se topan con el Eneagrama se desconocen
totalmente a sí mismas y simplemente no están acostumbradas a observar su
conducta de la manera que el material se los pide. No han tenido una concepción
o no la han usado para el autoconocimiento; ése no ha sido su camino por la
vida. Quizás han estado ocupadísimos criando chicos o han tenido una carrera
exigente; pudo ser que las cosas les funcionaron relativamente bien y así no
hayan tenido la oportunidad o el motivo para cuestionar sus premisas. Entonces,
por cualquier razón, apenas empiezan.
A veces la gente no reconoce su estilo a causa de la cantidad o la calidad de su
exposición al Eneagrama. Se autotipifican erróneamente fundamentados en la
lectura de uno libro o dos. Si usted no ha visto el Eneagrama en acción, es
posible que se identifique erróneamente a usted mismo porque le falta una
vivencia tridimensional de la energía y la expresión de cada estilo. Como lo
expuse en el capítulo sobre los Nueves, ocasionalmente, una persona estudiará
el sistema durante mucho tiempo pero se mantendrá sin saber su propio estilo en
el Eneagrama.
Ellos dirán, "He estado expuesto a muchos profesores de Eneagrama, he leído
todos los libros; sé todo acerca del Eneagrama pero aún no sé cuál es mi
estilo. Este profesor dice que soy un Siete, aquél otro dice que soy un Nueve.
¿Qué piensa usted?" Cuando ellos dicen esto, a veces se les insinúa una
sonrisita en la comisura de sus bocas mostrando un silencioso desafío. Cada vez
que alguien me ha planteado este desafío, ha resultado que ellos sabían
inconscientemente su estilo del Eneagrama pero eran reacios a admitirlo. Siempre
había disimulada en la negativa una objeción inteligente y auto protectora; la
persona, o presintió que la revelación de su estilo sería muy agobiante o les
aterrorizaba sentirse atascados o atrapados de una manera resonante con su
historia personal. Una mujer dijo, "Mi padre solía llamarme con diferentes
nombres todo el tiempo y esto se asemeja a darme a mí misma un nuevo
nombre."
Una persona podría saber su estilo del Eneagrama muy al fondo pero no gustarle.
He conocido Dos manipuladores y dependientes que consideraron ser
autosuficientes Cincos y esta creencia era una expresión del dosesco orgullo.
Algunos Sietes dicen ser Ochos inicialmente porque es más halagüeño
Considerarse a sí mismos como agresivos que como miedosos. La gente a veces
pregunta, "¿No es exclusivo, verdad?¿No somos nosotros los nueve estilos
hasta cierto punto?" Aunque puede ser su verdad idealizada, frecuentemente
las personas que plantean esa pregunta, no están dispuestos a encarar las
implicaciones de su estilo central. Si estoy conectado a todos los nueve
estilos, entonces el estilo que a mí me enerva mayoritariamente no es tan
potente.
De vez en cuando usted oirá un cuento extraño acerca de algunos que creyeron
por años que tenían un estilo del Eneagrama y luego se dieron cuenta que era
un error. A menudo, la persona había aceptado el diagnóstico de un profesor o
un amigo más experimentado con el Eneagrama. Si usted descubre que aceptó que
alguien lo tipificara mal, podría preguntarse "¿cuál ha sido mi
beneficio secreto de permitir que otros me definieran?" Quizás le refleje
un poder que usted regaló a un profesor o a alguien que usted deseaba
complacer. Casi invariablemente esto es una velada repetición de la relación
en el pasado con un progenitor.
Una mujer trajo una vez a su hija crecidita a un taller. Estaba convencida que
la hija era un Cuatro, pero durante el taller la hija se dio cuenta de ser un
Seis. Esto asustaba y trastornaba a la madre que, por alguna razón, seguía
necesitando que la hija fuera Cuatro. Después me interpeló: "¿Está de
veras seguro que ella es un Seis? ¿Realmente no cree ella sea un Cuatro?"
Contesté, "Usted sabe... En últimas, es probable que su estilo en el
Eneagrama no sea asunto ni suyo ni mío..."
El Eneagrama no es para todos. Si una persona es reacia a admitir su estilo
eneagramático, quizá él o ella no esté exactamente listo para esta clase de
auto-examen. No tiene objeto alguno forzar el asunto prematuramente. Si usted
está listo, es importante permitirse ser tocado por la parte que lo perturba,
para tener la experiencia de un "Ay, Dios mío". El Eneagrama no es
arbitrario; si no lo ha hecho sentir incómodo, usted puede no haber entendido aún
completamente su propósito. El signo físico más constante de que usted
"lo ha conseguido" es un malestar estomacal.
Usando apropiadamente El Eneagrama
Como dice el autor Clarence Thomson, descubrir alguien su estilo del Eneagrama
es en últimas un acto de interferencia, una especie de intromisión cortés.
Aunque no exista una forma inequívoca de hacerlo, hay algunas indicaciones y
pautas útiles.
La gente familiarizada con las principales constelaciones de estrellas, suelen
reportar confusión cuando se aventuran en el desierto. Lejos de la competencia
de las farolas de la civilización, muchas más estrellas son visibles al punto
que las constelaciones más obvias llegan a ser menos fáciles de ver.
Si usted es un principiante le es especialmente importante auto restringirse a
investigar una sola cosa: el patrón central de alguien, lo que hace una y otra
vez. De otro modo es fácil agobiarse bajo demasiada información y demasiadas
distinciones secundarias. Los buenos identificando estilos de Eneagrama suelen
comenzar su evaluación de alguien buscando una emoción fundamental. Cincos,
Seis y Sietes son fundamentalmente temerosos, mientras que Ochos, Nueves y Unos
reaccionan desde la rabia. Dos, Tres y Cuatros, a menudo muestran o una ausencia
de sentir o un sentido de drama sin profundidad. Si usted presiente que alguien
está fundamentalmente enojado, quizás signifique que él o ella sea un Ocho,
un Nueve o un Uno. Escoger entre tres alternativas, es más fácil que escoger
de nueve. Otra manera de eliminar las posibilidades es recorrer mentalmente el círculo
del eneagrama cuando esté tratando de diagnosticar el estilo de alguien:
"No es un Uno, no un Dos, no un Tres, quizá un Cuatro, quizá un Cinco, no
un Seis, no un Siete, no un Ocho, quizá un Nueve." Aún sin estar
completamente seguro del estilo central de una persona, usted sí puede
encontrar claramente cuáles otros estilos pueden ser descartados.
La confusión entre estilos eneagrámicos es posible porque algunos son
exteriormente parecidos. Tres y Siete pueden parecer semejantes porque ambos
pueden ser exteriormente organizados y tienden a perderse sí mismos en la
actividad. Unos y Cincos pueden parecer semejantes cuando el Uno es introvertido
y tímido. Nueve y Dos, a menudo ponen las prioridades de otros por delante de
las propias. De nuevo, aún cuándo el comportamiento externo es semejante, lo
crucial es saber qué motiva a la persona. Internamente estos estilos ven el
mundo de maneras inmensamente diferentes.
A veces es difícil identificar el estilo de alguien muy cercano a usted. Me tomó
años identificar a uno de mis mejores amigos; tuvimos demasiada historia juntos
y por eso no lo podía ver claramente. Desde que lo conocí, él era propenso a
las iras juzgadoras. Por años asumí que él era un Uno, aunque ese diagnóstico
nunca lo sentí suficientemente correcto. Al final, la única solución que
encontré fue mostrarle pasajes de un libro de Eneagrama. Gradualmente se hizo
claro que él es un Nueve ocasionalmente explosivo.
Si usted está tratando de tipificar a sus amigos, lo mejor es que se acerque al
tema respetuosamente. A veces esto significa alentar un diálogo. Quizás abrir
un libro de Eneagrama y decir: "Este amiga nuestra, a ella le ajusta
realmente esta descripción que hay aquí. Yo encajo aquí en esta descripción;
ésta se parece a ti. Veo qué te parece." Su amigo o conocido pueden
sorprenderlo con el estilo que escogen. Si piensa más al respecto quizás tenga
un darse cuenta como: "¡Por supuesto! Lo he estado mirando fijamente todo
el tiempo pero no había sido capaz de verlo."
A veces un contexto confundirá las cosas. Si cree que su padre fue un Cinco,
pero hubo doce niños en su casa, quizás debería preguntarse: "Se
retiraba él a su estudio por días sin fin a causa de su hábito
temperamental...o por tener doce hijos?" El más gregario de los Dos puede
necesitar alejarse un poco de vez en cuando de una familia tan grande.
A menudo, por ser especialmente sano, no es fácil identificar el estilo de
alguien. Obviamente, la persona está menos atrapada en un patrón compulsivo.
De todos modos siempre tendrá una orientación particular y no otra. Estudiar
las personas sanas también puede enseñarle mucho a usted sobre los regalos de
sus estilos en el Eneagrama.
Hay publicados muchos tests de Eneagrama que parecen funcionar igualmente bien.
Así ninguno sea 100% exacto, si estimulan por lo menos la discusión sobre lo
que el Eneagrama describe. Ofrecer a alguien un test es otra manera discreta de
involucrarlos y lo alivian a usted de la interpersonal y chocante tarea de
decidir por sus amigos el estilo del Eneagrama que tengan. Es sabia cualquier
cosa que pueda hacer usted para evitar esa posición.
Ha sucedido que entusiastas eneagramólogos se embarquen en proyectos de
cuadriculación mental con el objetivo de identificar con precisión absoluta
los adjetivos correctos que mejor definan cada tipo. Detrás de esa idea se está
asumiendo que en alguna parte existe un "Eneagrama objetivo" tan real
como mesas y sillas. Actualmente, los escritores ofrecen versiones del sistema
notoriamente diferentes. Algunos autores de Eneagrama contradicen a otros o
cortan el mismo pastel de maneras diferentes. Algunos escriben en primer lugar
sobre personas, mientras otros describen una teoría a través de la cual
filtran a la gente.
Se ven tipificaciones en el Eneagrama realmente incompetentes pero aún sus más
reconocidos expertos van a discordar sobre los estilos eneagrámicos de
personajes famosos, lo cual significa que alguien está equivocado. Los expertos
del Eneagrama son como los ciegos que describían al elefante, cada uno de ellos
tocando una parte diferente del mismo animal. En parte esto significa que no hay
ninguna certeza por haber ahí un sesgo de usted mismo. Haga lo suyo y tenga en
cuenta en su aventón otras versiones diferentes a la suya.
Hay algo con el Eneagrama que impulsa a las personas a creer que lo comprenden,
antes de que ello sea real. Desgraciadamente para la reputación del sistema,
esto lleva a veces a que una persona decida enseñarlo demasiado pronto,
inevitablemente de una manera locuaz y meramente intelectual cuadriculada. El
Eneagrama se empareja con usted en la mayor profundidad que usted tenga, por así
decirlo; pero no va a decirle lo que aún usted no sabe de él.
Durante los primeros ocho años que trabajé con el modelo, lo aprendí de nuevo
cuatro veces diferentes. Cada vez que decidí que entendía completamente la
materia, una trampa se me abrió, haciéndome caer a nuevas e insospechadas
profundidades. Ahora, ya he trabajado con el Eneagrama por diecinueve años; a
veces el estilo en el Eneagrama de una persona nueva es obvio para mí
inmediatamente. Con otras, me toma tiempo y paciente atención antes de tenerlo
claro. Por ejemplo, alguien puede manifestar su nueveidad de una manera a la
cual yo no estoy acostumbrado, pero eventualmente de todo modos se me hará
evidente que su estilo es el Nueve. Suele ser sabio no apresurarse en programar
su mente; determinar el estilo de la personalidad de alguien no es un concurso y
asirse a una "certeza" prematura, ciertamente no lo apoyará ni a
usted ni a los demás.
Siempre que tenga usted un claro éxito en una identificación, preste atención
a su experiencia interna y memorice tanto el sentimiento de haber acertado como
las indicaciones sensoriales que le llevaron al diagnóstico correcto. Asegúrese
de distinguir esto del mero deseo de acertar. En el futuro, usted podrá
utilizar la experiencia de la verdadera certeza como piedra de toque, una guía
para percibir si se está o no tras el rastro. Como ya se lo imaginará, las
personas que son hábiles para identificar el estilo del Eneagrama practican
mucho. Leen biografías, observan entrevistas de televisión y buscan el
Eneagrama en películas, novelas y en la vida diaria.También le trabajan a
revisar su propio pasado de que les agradaba o disgustaba, evitando hacer
juicios e interpretaciones repentinos en provecho de prestar atención a lo que
llega claramente de otros.
Al final De The Book of the Grotesque (El Libro de lo Grotesco), el narrador
dice que el viejo que había escrito el libro acerca de la gente que había caído
en lo grotesco, había pensado tanto acerca de su teoría que él mismo estaba
en peligro de ponerse grotesco. "No lo hizo", dice el relator,
"por la misma razón de que nunca publicó el libro. Fue la Cosa Joven
dentro de él, lo que salvó al hombre viejo". Si usted utiliza el
Eneagrama personal o profesionalmente, es importante mantener viva una Cosa
Joven dentro suyo. Parte de eso implica mantener una mente abierta, permanecer
alerta a lo que la gente revela acerca de sí mismos, tratar de ver la persona
total aún cuando ellos residan en un estilo de personalidad en particular.
Ayuda mucho recordar que el Eneagrama siempre es más profundo de lo que parece
ser. Por ser un sistema que se lo puede trabajar por años y mantener aún
secretos subyacentes. Es tan apoyador para comprender como incompleto y vivo de
una manera que nunca mentirá completamente sobre el papel. Si usted permanece
abierto, el sistema le seguirá enseñando. A Milton Erickson en las postrimerías
de su vida le preguntaron: "¿Qué es la hipnosis?" Como solía
hacerlo, fingió pensar por un momento para luego decir: "He estudiado la
hipnosis apenas por 50 años. Es muy pronto para decirlo".
Recuerde que el Eneagrama es un medio para un fin, no un fin en sí mismo; un
piso, no un techo. El estudio del Eneagrama, debe llevarlo a usted, en últimas,
a que se sienta más como un individuo, nunca menos. Si el sistema trabaja por
usted - si le es útil y le permite una vida mejor- entonces es algo que vale la
pena; si le funciona de otro modo, siéntase libre para desecharlo.
Tomas Condon