Tu mejor amigo
¿Perro o gato?
Detrás
de la elección de una mascota se esconden algunos rasgos psicológicos
tanto del animal como de quien lo elige. No es lo mismo elegir un perro
que un gato.
Llamamos mascotas a los animales que conviven con
nosotros, a los cuales tenemos cuidamos, amamos y respetamos, o así
debería ser. Y, aunque los hay para todos los gustos, desde loros a
conejos, pasando por hurones o cerdos, lo cierto es que los animales de
compañía que más encontramos en los hogares son perros y gatos.
¿Por qué queremos una mascota?
Isabel
Salama, psicóloga especializada en terapia asistida con animales, nos
explica que las motivaciones que nos llevan a incorporar a la familia
una mascota son de lo más variadas: "Quizá la persona necesita afecto,
porque tiene algún tipo de carencia y quiere que este animal le aporte
una nueva alegría, también hay gente que los encuentra decorativos o
adopta uno por puro aburrimiento. En general, se idealiza bastante la
idea de tener una mascota, se ve como algo conciliador y una manera de
ampliar la familia ".
Que los hijos se vayan de casa o la muerte
de un animal al que queríamos también nos puede llevar a adoptar un
animal de compañía. Los más habituales son los gatos y los perros.
El perro busca un líder
Entre el perro y el gato todo son diferencias, son dos especies que a nivel etológico (conducta animal), no tienen nada que ver.
•
El perro es un cánido, un animal de manada, como el lobo, y necesita un
líder, es muy leal y requiere mucha atención, mucho cariño, porque
tiene un sistema emocional muy profundo.
• Es un animal dependiente,
al que no se puede dejar en casa solo durante horas y del que hay que
ocuparse activamente, cada día y muchas veces. Le gusta que le hablen,
jugar, las caricias, los juegos... Eso es lo que él necesita y lo que
lo hará un animal sano.
El perro establece un vínculo muy
profundo con su familia, con su dueño y con las personas con las que
convive. Y puede vivir una media de quince años.
El gato quiere paz y tranquilidad
El gato es un felino. Es independiente, más tranquilo, menos afectivo y con menor necesidad de atención que el perro.
• Le gusta que le dejen en paz, que haya un ambiente armónico, relajado y silencioso.
•
El gato aparecerá cuando haya armonía en casa. Si hay ruido o
movimiento, huirá, se esconderá y se pondrá a dormir, ya que es un
animal que duerme muchísimas horas.
• Se le puede dejar solo durante horas, con su comida, su arena y su agua.
•
Marca su territorio, su hogar y a las personas que forman parte de este
hogar y que no son sus colegas. Cuando llega la familia con sus olores,
él aparece y esto se puede confundir como una señal de afecto, pero es
un marcaje.
El gato necesita controlar que estamos todos, que
estamos bien y que todo es armónico, en silencio y con las puertas
abiertas. Él vendrá a roncar cuando estemos relajados en el sofá, en
estos momentos le caeremos la mar de bien.
La psicología del amo
Preferir
un perro o un gato tiene mucho que ver con la personalidad de quien
elige, porque "el vínculo que establece con cada animal es diferente,
tiene una connotación de manera de ser, de cómo se afronta la vida",
afirma Isabel Salama.
Pero también aclara que la afinidad con
uno u otro puede variar a lo largo de la existencia: "Primero, porque
ellos viven menos que nosotros (los gatos una media de 18 y los perros
de 14), de manera que pueden incluso marcar etapas de nuestra vida. Y
segundo, porque en alguna de estas etapas podemos sentirnos más
extrovertidos y sociales, y en otros tender a la introversión y la
soledad, lo que determinará qué tipo de animal nos atrae".
¿Sociables o solitarios?
En
líneas generales, Salama nos dice que "Las personas a quienes les
gustan los perros son más sociales, les gusta compartir su mascota con
los demás, pasear, ir al campo o al parque, y tener cerca un ser que no
los juzga y que los ama infinitamente. Necesitan, de alguna manera,
establecer un vínculo afectivo con su mascota, de la que valoran muy
especialmente su lealtad ".
Por su parte, las personas que
eligen convivir con gatos suelen ser "Amantes de la armonía, de la
naturaleza y de la tranquilidad de espíritu. Suelen ser menos cariñosos
y efusivos que los amantes de los perros, y también más solitarios y
silenciosos".
“Los animales no nos juzgan, les da exactamente
igual lo que hayamos hecho, sentido o pensado. Lo único que quieren es
que estemos bien para luego ellos poder desarrollar su naturaleza".
Son seres vivos
•
Perros y gatos son seres vivos y viven muchos años, por lo que debemos
estar dispuestos a ocuparnos de ellos durante toda su existencia. Es
importante valorar si hay espacio en nuestra vida para una mascota y si
la podremos cuidar como requiere.
• Tienen derecho a tener una calidad de vida, lo que también será bueno para nosotros.
•
Las personas deben tener un deseo voluntario de tener un animal y
haberse hecho una reflexión de si esto es posible o no. Por lo tanto,
nunca hay que regalar animales que no han sido pedidos, no sólo es una
falta de respeto para la persona y su familia, sino también para el
animal. Si se tuviera en cuenta esta máxima, se evitarían las
vergonzosas estadísticas de abandono de animales que hay en España y
que no se dan en otros países europeos.
• Un perro requiere de un
adiestramiento básico, una educación. Es un animal que hará todo lo
posible para hacer su voluntad y, por tanto, igual que se educa a los
niños, hay que educar a los perros. De esta manera, tanto el animal
como la familia podrán disfrutar de una relación feliz que, incluso,
puede llegar a ser terapéutica.
Conxita Parra Enfedaque
Asesorado por Isabel Salama,
Psicóloga especializada en terapia asistida con animales