Diciembre
06
Querida
Isabel,
Se
me hace difícil definir la diferencia entre el pensamiento mágico y el
transpersonal pero voy a intentar definir lo que siento, he buscado muchas de
mis notas, notas de autores importantes como Ken Wilber que el que mejor ha
definido la inteligencia espiritual o estado transpersonal. Leer su obra se hace
indispensable aunque es densa y farragosa, pero te das cuenta que debajo de esa
racionalidad zen encierra una clasificación magistral
y moderna de los diferentes estados de consciencia del ser humano, clave
para comprender lo transpersonal o para mi, lo que yo llamo el estado
purificado.
Definición
del estado transpersonal:
Ser
capaz de trascender el trabajo con la mente ordinaria hacia posicionarse en “
El Testigo”, o veedor, u
observador silencioso dentro de nosotros, siendo capaces de “ver” todo
nuestro acontecer y el del entorno fuera de nosotros, sin carga emocional
positiva ni negativa, comprendiéndolo todo, con un amor que mas se parece a la
compasión (budismo) que es amor sin limitación. Este es el estado
transpersonal.
Si
conseguimos recrear la palabra Dios, y actualizar su significado como un Algo
menos antropomórfico, y comenzamos a sentir y a empatizar intuitivamente con
dicha meta-realidad, tal vez abramos la puerta del sentimiento de
trascendencia y podamos profundizar en nuestra compleja realidad espiritual
.
Si decimos que “El
Espíritu” es anterior a este mundo pero no es distinto a él, de la misma
manera que el Océano es anterior a las olas, pero no existe como algo separado
de ellas” ¿será esto tomado como una “comedera” de coco que nada
tiene que ver con nuestro yo de cada día?...el
que nada tiene que ver con un yo que se enfrenta a la vida con problemas
muy distintos a un rizo mental sobre la humedad de las olas y su meta-realidad.
¿ y a quién le importa alcanzar este estado?... Y aunque así fuese, ¿nos va
a resolver algo, pensar en una ambigua idea del Espíritu asociado a nuestra
realidad, del que la mayoría somos totalmente inconscientes?
Tal
vez “el Espíritu” es una realidad
que nos trasciende como seres biológicos desarrollados. Es algo
especial, misterioso muy profundo, que suele darse en personas que han vivido
mucho, y viven la vida con intensidad y total entrega; ese algo que la ciencia
no ha definido, una especie de intuición muy desarrollada mezclada con amor
inmenso y gran libertad. Y esto nos permite acceder a una identidad que
está más allá del cuerpo físico puro y duro, cuya existencia no depende de
dialécticas variadas, sino que es una experiencia intuitiva, plenamente
consensuada por todas las culturas
mas avanzadas de la Historia.
Pero
aún así, tal vez alguien de corte pragmático, y con una mente todavía algo
plana, pueda preguntarse: ¿Y de qué sirve El Espíritu? La pregunta -de
qué sirve- se formula desde una parte de la mente, que tiende a fragmentar y es
estrictamente utilitarista y a la defensiva. Y el ser humano es mucho más que
un universo de utilidades. ¿No te parece?.
Y
si no ¿qué son las grandes
elevaciones del alma que nos suceden al contemplar la Belleza? ¿Y los
sentimientos de arrobamiento que brotan ante sinfonías de música o de contacto
con la naturaleza? ¿ o el gozo inmenso cuando alguien ha logrado una superación
importante en su vida?, ¿Y el júbilo de amor que surge ante el abrazo, o la
serenidad contemplativa que brota
de nosotros ante la visón del cielo? ¿Y la infinita ternura que nace al
contemplar la inocencia?...
¿Y
los miles de pequeños milagros y sincronías que cada día tejen el camino del
vivir? ¿Y la paz profunda que aflora en los instantes especiales en los que
sacamos la cabeza de la caja de cartón o del agujero de turno? ... tal vez son
algo más que unos minutos de descanso mientras sigue la película anunciada.
Y
sin embargo es con esa mente que “divide” con
la que podemos abarcar la trascendencia,
un minuto de trascendencia supone ordenar un millón de experiencias, que íntimamente
unidas desembocan en una única solución y en el acercamiento al estado
transpersonal sin haberlo programado. Solo cuando estamos profundamente
relajados o profundamente serenos o profundamente jubilosos o profundamente
conscientes es cuando aletea en nuestro interior un susurro de trascendencia y
el brote leve de una divinidad interior desconocida.
Poder
sentir una unidad con todos los objetos, una posibilidad de partir de lo
cotidiano, de trascender hacia algo sin nombre, inexplicable, que ocurre
sin ser convocado, simplemente aparece, Es, y todo se renueva y vuelve a Ser,
esto es lo transpersonal, y es lo que deseo a todos lo que esperamos despertar.
Algunas
veces me ha ocurrido, mi querida Isabel, que personas limpias de corazón han
llegado a lo transpersonal durante una terapia larga, sin necesidad de pasar por
todos los otros estadíos opresores, y ver su luz y poder compartir esos
instantes de apertura juntos. Esto ha supuesto para mi un regalo incuestionable,
y una reflexión sobre la humildad, ya que sé todo lo que a mi me ha costado
llegar a visionar desde dentro de mi ser estos estados superiores, y que no
logro mantener mas que en momentos especiales.
Es
esta una experiencia íntima de comunión con todo, revelándonos que no
sólo parece que somos un neocortex, más o menos complejo y desarrollado, sino
que también somos una Totalidad Inefable que acompañada de lágrimas de
agradecimiento ó de serena neutralidad, que desde hace milenios venimos
llamando “El Espíritu”.
Tal es el misterio de
ser seres humanos y esta identidad es la que puede unirnos, hacer algo con los
tiempos y los siglos venideros, cambiarlo todo, dejar esta impronta a nuestros
hijos y a los hijos de nuestros hijos y a los que les seguirán. Tal es nuestra
posibilidad, nuestra opción, desde aquí sabemos que todo esta inter-relacionado,
que todo es uno, que nada está solo y separado.
Diferencias
entre el Pensamiento Mágico y el transpersonal:
El
pensamiento mágico:
Proviene
del pensamiento religioso impregnado de carga mágica. Lo Trascendente está más
allá de lo intramundano, esta fuera de mi, y puedo rogar, pedir a ese algo que
me salve del dolor, del desengaño etc.., son como dos fuerzas que se suman, que
empujan juntas.. lo humano no llega a alcanzar lo divino, juego a ser tal cosa,
empujo hacia lo que está arriba de mi, Dios desde arriba interviene ( iglesias,
binomios teológicos etc), hemos nacido con el pecado original (lo mágico) ya
que el pensamiento judeocristiano ha heredado lo mágico, casi instintivo, pre-conceptual,
la devoción.
El
pensamiento transpersonal:
El
Ser, fuente de clarividencia infinita, sin fin, en nuestro interior, dentro, en
la raíz de nuestra realidad divina. “Soy el que soy.” Que es como
decir:”Soy desde la divinidad”. Nuestro ser es desde la fuente, desde la
luz, hacer desde el amor, no estamos disociados de Dios. Ello es la Presencia
Consciente, sí, existe el misterio, distinto pero no distante.
¿Cómo
existe algo además de la Totalidad? Porque la creación de tiempo nos produce
la ilusión de proceso, de esfuerzo, cuando ya somos “eso” desde antes que
todo sea.
Si
llegamos a comprender que no necesitamos disociarnos de nuestra esencialidad,
podríamos habitarla desde nuestra mas honda intimidad como algo natural.
“Dios esta mas cerca de mi que yo mismo” Maestro Eckhart. El ser es nuestro
devenir futuro despierto.
Una
de las cosas que más nos acerca al estado transpersonal, es una buena psico-terapia,
la alegría, el fracaso, el éxito, el amor, el dolor trascendido, entre muchas
otras opciones. No se si te he contestado, es como moverse desde la bondad
original que todos llevamos dentro, en vez del pecado original que nos mancilló
y no redujo a la desconfianza, al miedo y a la vergüenza. Palabras que suenan
demasiado fuerte, cuando todo eso es un sueño, un espejismo de la mente, ya; se
puede decir, pero, claro, el dolor existe, sí- existe. Pero existe una salida
del dolor, del sueño, y esa salida es despertar, y despertar implica reconocer
nuestra naturaleza esencial, nuestra inteligencia espiritual, desde esa visión
transparente y liberadora, donde ya nada puede herir, que no sea uno mismo a uno
mismo, por la necedad momentánea de olvidarnos de esto mismo. Que es descubrir
la naturaleza relativa de todas las cosas que nos suceden, cuando lo vemos y nos
libramos de su carga emocional destructiva, podemos alegrarnos de nuevo por lo
aprendido.
Un
abrazo muy fuerte.