ORÍGENES INFANTILES Y TONO DOMINANTE DE HUIDA POR EGO CON
IDEALIZACIÓN COMPULSIVA DEBIDO A LA EDUCACIÓN INFANTIL
La personalidad es en gran medida producto de la interacción que un niño
tiene con sus padres y otras personas significativas; el factor «gen»
predispone a cierto temperamento.
Uno: Se orienta en negativo hacia el padre o figura
paterna de autoridad, y en positivo hacia la madre.
"En mi niñez fui muy criticado y castigado, lo cual me generó la
obsesión-por ser bueno y perfecto, por ello huyo del enfado y lo reprimo,
lo que me obliga a no decir lo que pienso ni lo que siento realmente. Me
obligaron a ser adulto antes del tiempo".
Dos: Se identifica con el padre de modo ambivalente.
"En mi niñez fui querido por ser muy agradable y no dar ningún
problema, por lo que huyo de mis propias necesidades, ya que eso destruirá
la imagen que quiero apararentar de seguir siendo agradable con tal de que
me quieran, lo que me obliga a creer saber y sentir lo que necesitan lo s
demás y dárselo aún de ignorarme a mi mismo, aprendí a representar el
rol masculino de fortaleza inquebrantable con tal de mantener fluidez
afectiva hacia mi."
Tres: Se orienta en positivo hacia la madre y en
negativo hacia el padre.
"En mi niñez me querían más por lo que tenía que por lo que era,
por lo que huyo del fracaso por ineficacia, y así mi gran necesidad de amor
y aceptación, me hace representar roles muy diferentes y contradictorios.
Aprendí a tener alta autoestima a través de los elogios y atenciones de mi
madre y espero lo mismo de todos".
Cuatro: Se orienta en negativo hacia ambos
progenitores.
"En mi niñez fui a abandonado lo que me causó una herida profunda de
sentirme, raro, malo o no ser nadie, por lo que huyo de lo normal y
corriente, ya que ello me haría sentir un principio de inadecuación y con
ello sufriría aún más. Mi carencia de modelos de rol me hicieron crear
una identidad desde la fantasía interna".
Cinco: Se orienta con ambivalencia paterna-materna.
"En mi niñez deseé que me dejasen en paz por sentir que mi familia
era muy entrometida y exigente, por lo que huyo del contacto pues eso me haría
relacionarme y volvería a sentir los mismo. Mi química cerebral era muy
hiperactiva"
Seis: Se orienta en positivo hacia el padre y
negativo hacia la madre.
"En mi niñez sufrí humillaciones y falta de confianza, por lo que
aprendí a dudar y a tener miedo a todo lo extraño o a las figuras de
autoridad, de las cuales huyo o tengo dudas, pues así puedo romper las
reglas sin temor al castigo".
Siete: Se orienta en negativo hacia la madre y en
positivo hacia el padre.
"Mi niñez fue gris y triste, anodina, por lo que aprendí a olvidar
todo lo que me pasaba, creándome mis propios mundos; ahora huyo del dolor y
la tristeza, pues eso me haría enfrentar mi debilidad y mi escaso nivel de
soportar y ceder ante la pena o la realidad. Las figuras femeninas me
producen temor por lo que las dañaré antes de ser dañado o me serán muy
indiferentes".
Ocho: Se orienta con ambivalencia hacia la madre.
"En mi niñez tuve que defenderme por mí mismo y recibí muchas
palizas de mis progenitores, lo que me hizo creer que la tiranía y el abuso
así como la prepotencia es lo idóneo; ahora huyo de la ternura, ya que eso
me restaría poder y me haría débil ante los demás. Mi madre impositora
me generó como hijo rebelde y violento; solía confundirla con mi
padre".
Nueve: Se orienta en positivo hacia ambos
progenitores.
"En mi niñez en casa casi nunca pasaba nada, todo era muy «Light»;
me sentí ignorado o no escuchado, por lo que me creé el hábito de no
querer nada ni de que nada me pasaba; ahora huyo del conflicto y del
esfuerzo, ya que eso me quitará la apatía y la negligencia a la que estoy
acostumbrado. Mis relaciones filiales fueron buenísimas, por lo que me
identificaba más viviendo la familiaridad ajena".