PERROS DE TERAPIA Y ESTRÉS.
Miguel Ángel Signes Llopis.
Sabemos
que el Canis Familiaris dentro de la Terapia es una “herramienta” al
servicio del Terapeuta o Educador que es utilizada para alcanzar los
objetivos de forma más rápida. Pero es importante recalcar que al
animal “como herramienta”, no debe ser tratado como una
máquina o robot ya que es un ser vivo y resulta imprescindible, para
poder sacar el máximo rendimiento posible en las sesiones de
Terapia/Educación Asistida con Animales, el velar por su bienestar y
proporcionarle en todo lo posible la ausencia de estrés.
Estrés.
El
estrés es un indicador fisiológico de bienestar animal y Álvarez (2007)
lo define: “como la respuesta de un organismo a una demanda que le
obliga a cambiar o adaptarse. La manera en la que un animal responda a
estas demandas determinará su conducta. Cualquier estímulo recibido
causa estrés y éste es el determinante que hace que un organismo se
adapte”.
El estrés dificulta el aprendizaje ya que produce una
falta de atención y concentración en los animales que lo padecen.
Un perro estresado en una sesión podría fallar a la hora de
realizar los ejercicios que se le piden, dificultando el buen
desarrollo de la sesión.
Signos de Estrés.
Los perros
cuando están estresados suelen mostrar unos signos específicos o
realizar determinados comportamientos. Entre otros, tenemos:
-
Bostezar: El bostezo no debe presentarse en un contexto en el que el
animal esté muy relajado o veamos que vaya a dormirse. En cualquier
otra situación es estrés, sobre todo si no para de bostezar
metiendo la barbilla en el pecho. También el bostezo es una señal de
calma (ver más adelante).
- Lamerse los belfos: Este lamido es rápido y puede ir de un lado a otro de la boca u hacia arriba.
-
Sobreactividad: Los animales cuando están estresados tienen un aumento
en la actividad locomotora. O`Heare (2.006) dice: “Es la muestra
de activación de estrés por excelencia. Los perros no pueden mantenerse
mucho tiempo en este estado antes de que el sistema se quede sin
recursos y pase a un estrés por desactivación en el que el perro se
apaga”.
- Estirarse: A no ser que el perro se estire después de haber estado durmiendo es bastante posible que sea por estrés.
-
Sacudirse: Cuando un perro se sacude (si no está mojado) lo hace por
estrés. Se suele ver mucho en perros que han tenido situaciones tensas
como después de la aplicación de un castigo positivo por parte del
propietario o algún “revolcón” en una discusión/pelea con otro perro.
-
Salivar/Babear: Algunos perros cuando están estresados salivan. Aunque
debemos tener en cuenta el contexto, ya que si se le está adiestrando
con comida la salivación vendrá a causa de ésta y no por estrés.
-
Rascarse: Cuando un perro se rasca puede ser por estrés. Pero también
tenemos que ver el contexto en que lo hace, ya que puede resultar
ser una señal de calma o un rascado por una causa orgánica. El
otro día vi a un Pastor Alemán en un parque dándole un pequeño revolcón
a un cachorro de Labrador de tres meses bastante pesadito (educación
pura y dura) y al levantarse del suelo se rascó. En este contexto, el
que el cachorro se rascara fue debido a la subida de estrés que tuvo
por el susto que le dio el Pastor Alemán. Sería una señal de calma
cuando llamas al perro en tono fuerte o lenguaje corporal ofensivo y
antes de acudir a la llamada se rascara.
- Jadear: Puede ser
rápido y leve o profundo y forzado; y no tiene nada que ver con la
temperatura ambiente (que haga calor) o porque acaba el animal de hacer
ejercicio físico o mental (este tipo de ejercicio también cansa). Es la
típica antropomorfización de la sonrisa en el perro, habiendo una
retracción de los belfos que provocan arrugas debajo de los ojos y la
frente del animal. O`Heare (2.006) dice: “Si el estrés es la causa, en
muchos casos la lengua se mostrará encaracolada en la punta en vez de
estar lisa y relajada. Esto hay que verlo en el contexto junto con la
situación y otros signos de estrés”. A mi Pastor Alemán le suelo dar la
cena en un tubo de PVC con agujeros que previamente he rellenado
con el pienso (para su estimulación mental) y cuando le da con el
hocico o la pata, las bolitas caen poco a poco y se las come. El comer
el pienso de esta forma y no poder tener acceso a todas las bolitas
crea en mi perro un poco de estrés, manifestándolo con el jadeo con
“sonrisa” incluida. Esta situación en una sesión de Terapia si el
paciente antropomorfiza al perro puede creer que se lo está
pasando muy bien con el juguete interactivo, cuando en verdad el animal
no se lo está pasando tan bien.
Jadeo: Siendo su causa la realización de ejercicio físico. Se puede comprobar cómo la lengua está lisa y relajada.
Síntomas/Conductas del Estrés.
Según
Manteca (2.003): “En algunos experimentos realizados recientemente
sobre el efecto del estrés crónico en el perro indican que-además de
los cambios hormonales propios de la respuesta de estrés-, se producen
una serie de cambios de conducta. Estos cambios incluyen un aumento de
la frecuencia de micción, en la conducta de acicalamiento y en la
actividad locomotora, así como una mayor incidencia de coprofagia.
Además, los perros sometidos a estrés crónico parecen reaccionar con
una mayor agresividad cuando se enfrentan a un estrés agudo”.
También Álvarez (2007) nos dice respecto al estrés crónico: “Si la situación se hace crónica pueden ocurrir varias cosas:
-
Los umbrales de la agresividad y el miedo disminuyen, con lo cual estas
dos reacciones se desencadenarán más fácilmente y ante estímulos cada
vez menos predecibles.
- Se llega a una sensación de ansiedad
generalizada, ya que el coste biológico del mecanismo de emergencia ya
no puede ser satisfecho, con lo que se utilizan otros recursos
destinados a otras funciones orgánicas, como el crecimiento o la
inmunidad.
- Se compromete el crecimiento, el sistema
inmunológico, la capacidad de aprendizaje y la memoria, así como la
capacidad de responder al dolor y el ciclo sueño- vigilia”.
Aparte
de lo anterior, un perro muy estresado puede mostrar un aumento en la
defecación, tener vómitos, diarrea, temblores y padecer polifagia,
pica, anorexia, polidipsia, conductas anormales y estereotipias, lo que
nos indicará que su bienestar se encuentra comprometido ya que todo lo
anterior repercute en la capacidad del animal para poder competir o
adaptarse.
Respecto al concepto de bienestar Mateos (2.003) dice:
“Hace referencia a la salud física y mental de los animales, a la
necesidad de garantizar su eficacia biológica y su adaptación sin
sufrimiento, y a la obligatoriedad de atender tanto a sus necesidades
fisiológicas como etológicas”.
Por otro lado, un perro muy estresado nos realizará con una frecuencia alta, conductas de desplazamiento y señales de calma.
Conductas de Desplazamiento.
Estas
conductas las suele hacer el animal cuando se encuentra en una
situación de conflicto en la que quiere realizar una conducta pero
también su “carácter” (tímido, miedoso) le impide realizarla. El animal
tiene una motivación para demostrar dos conductas opuestas. Dar vueltas
sobre sí mismo, marcar una farola, lamerse las patas, montar a un perro
o persona suelen ser algunas de ellas y si se perpetúan en el tiempo y
se hacen crónicas, pueden convertirse en estereotipias (ver más
adelante).
Señales de Calma.
Algunos autores también
las denominan conductas de apaciguamiento. Las señales de calma
nuestros perros las suelen utilizar para calmar o apaciguar alguna
situación tensa o estresante y para evitar conflictos tanto a nivel
intra como interespecífico.
Entre otras, tenemos las siguientes:
lamerse los belfos, bostezar, rascarse, girar la cabeza a la derecha o
la izquierda; sentarse dando la espalda a la persona u oponente;
ponerse a oler el suelo; posición de juego.
Estas señales o
conductas las podemos detectar en nuestro perro en una sesión de
Terapia/Educación. Por ejemplo, si un paciente acaricia muy fuerte al
animal el mismo se puede lamer los belfos, bostezar o bien girar la
cabeza diciéndonos que el paciente lo está agobiando.
Conductas Anormales.
En
la naturaleza las situaciones de miedo, conflicto y frustración (sucede
cuando el perro está motivado para realizar una conducta y se le
impide hacerla por lo que el animal puede realizar acciones
alternativas que den salida a esa motivación -más, si esa motivación es
muy alta-) son muy frecuentes pero no suelen prolongarse en el tiempo
(días, semanas o meses).
Mateos (2.003): “El término anormalidad
hace referencia a que la frecuencia de los movimientos, la intensidad
de las acciones, el contexto en que se realizan y las consecuencias
funcionales de las mismas difieren de lo normal, no tanto a que el
comportamiento en sí mismo sea “raro”, fuera de la norma o nunca
visto”. Es normal que un perro se acicale; sin embargo, no lo es que
dicho acicalamiento lo haga de forma persistente y continua
provocándose alopecia y heridas (autolesionarse).
Estereotipias.
Las
estereotipias, también llamadas conductas compulsivas, son acciones
repetitivas que siempre tienen la misma secuencia y se manifiestan
fuera de contexto; a menudo son exageradas y sostenidas y no poseen
ninguna función aparente. Las que se observan más frecuentemente son
las conductas locomotrices, las orales, la agresión, la vocalización y
la alucinación.
Las estereotipias pueden ser por causa
orgánica o por causa no orgánica. Estas últimas se deben
normalmente a un estado de estrés o ansiedad en el perro, provocado
casi siempre por el ambiente en el que habita. También provienen del
estado de frustración o conflicto al que el animal se ha visto sometido
durante un tiempo, y esto le causa una incapacidad para saber lo que es
correcto y cómo escapar de esa situación continuada de ansiedad.
Como bajar los niveles de Estrés.
Los niveles de estrés del animal se pueden bajar aplicando lo siguiente:
-
Utilizar el refuerzo positivo y los castigos negativos para su
educación y adiestramiento. A un Perro de Terapia (o que se vaya
a utilizar en Terapia) no se le puede aplicar castigos positivos
y refuerzos negativos.
- Marcarle unas rutinas al animal para que
pueda controlar y conocer su entorno. Hay que tener presente que la
situación más estresante para un perro es aquella sobre la cual no
tiene el control, y en la que no puede predecir qué es lo que va a
pasar.
- La estimulación física es muy importante y sería
conveniente la realización de paseos para que le baje el estrés.
El ejercicio físico aumenta los niveles de serotonina en sangre y
relaja al animal, a la vez que le permite desarrollar su conducta
exploratoria, lo que los equilibra física y mentalmente. Cuando paseo a
mi perro sin correa le dejo que se pare a oler donde el quiere, así
también se estimula mentalmente.
- La estimulación mental se puede realizar proporcionándole juguetes interactivos como los kongs o los puzles de Nina Ottosson.
También
el ponerle unas bolitas de pienso o bien trocitos de salchicha,
queso u otra cosa que le guste al animal por las esquinas de la
casa para que el perro se entretenga en buscarlas, es muy útil
para estimularlos mentalmente. Aconsejo el visitar lugares
nuevos durante los paseos ya que puede ser muy estimulante para el
perro a causa de que el mismo encontrará nuevos olores, nuevos perros
y nuevas personas.
También es muy bueno estimularlos con el juego, sesiones de grupo con el propietario, con otras personas y otros perros.
- Darle una alimentación sana y equilibrada.
-
Evitar la presencia de estados mentales o emocionales desagradables
como el dolor, miedo, conflicto, frustración y sufrimiento (los mismos
también provocan estrés y ansiedad).
- No privarle en lo posible de sus necesidades fisiológicas y etológicas.
Necesidades Fisiológicas y Etológicas.
Nuestros
perros, además de tener unas necesidades fisiológicas, como comer,
beber, resguardarse del frío, marcar el territorio con orina y heces,
entre otras, también tienen unas necesidades sociales (son gregarios) y
de comportamiento, que deben satisfacerse siempre que sea posible.
Sabemos que cada individuo es diferente a otro aún dentro de la misma
raza y así como la misma camada y no tienen el por qué de desarrollar
todos los comportamientos propios de su especie, sino que
realizarán aquellos por los que sientan una motivación y esto dependerá
de lo innato (filogenia), su experiencia previa y lo aprendido
(ontogenia).
Por lo anterior y para valorar la importancia que un
comportamiento o interacción social tiene para un animal, hay que ver
el grado de motivación interno que presenta el mismo. Si esa motivación
para realizar las conductas anteriores aumenta tras un periodo de
privación, ello indica que aquella actividad o interacción
probablemente es muy importante para el mantenimiento del bienestar
animal. Los síntomas más frecuentes que muestra un animal ante una
privación incluyen actividades de desplazamiento con una frecuencia
anormalmente alta, automutilaciones o estereotipias.
Dentro de los
comportamientos de la especie tenemos la conducta compleja de caza que
incluye estos displays: busca y rastrea, (ve, oye y olfatea),
persigue, muerde, mata, manipula (ingiere, porta, esconde) por lo que
habría que satisfacer esa conducta mediante la utilización de pelotas,
mordedores, aports, etc.; pero no todos los perros cumplen (ni tienen
que cumplir) con todos estos displays. Habrá un individuo que no porte
o esconda una pelota pero si puede que le guste mucho buscarla y
perseguirla.
También, el perro como animal gregario en su
comportamiento social tiene unas necesidades de relacionarse e
interactuar tanto a nivel intraespecífico como interespecífico,
por lo que el mismo no puede ser privado de esto.
Ambas
conductas, tanto la compleja de caza como la social, han
evolucionado por lo que las mismas son adaptadas y los perros
domésticos las llevan en los genes; “solo lo que hay en los genes
produce adaptación”.
Conclusión.
Es imprescindible que el
Técnico en Terapia Asistida con Animales detecte y actúe a tiempo
contra el estrés que pueda sufrir el Perro de Terapia; ya sea
reconociendo los síntomas precozmente, como evitando los
comportamientos que lo producen. Primero para velar por su bienestar y
segundo para poder obtener el máximo rendimiento en las sesiones de
Terapia/Educación que realice. Todo ello encaminado a mejorar la
calidad de vida y la integración social de las personas con
discapacidad o necesidades especiales.
Agradecimientos.
Este
artículo se lo quiero dedicar a Francesc Ristol, Director Gerente
del Centre de Teràpies Assistides amb Cans (CTAC) ya que sin él
saberlo, me ha motivado a escribirlo.
Bibliografía
Álvarez, R (2.007) en: “Manifestaciones del estrés” (www.aepe.net). Consultado el 23/10/09.
Manteca, J. (2003): Etología Clínica Veterinaria del Perro y del Gato. Multimédica Ediciones Veterinarias. 3ª Edición.
Mateos, C. (2003): Bienestar Animal, Sufrimiento y Consciencia. Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones, Cáceres.
O`Heare, J. (2006): Solo en casa. La ansiedad por separación canina. Kns Ediciones. 5ª Edición.
Signes,
M. A. (Febrero, 2009) en: Etología Clínica: Estereotipias en el Canis
Familiaris
(http://ataaasafor.es/index.php/articulos/35-etologia/63-etologia-clinica-estereotipias-en-el-canis-familiaris).
Consultado el 27/10/09.
Miguel Ángel Signes Llopis. Presidente de
ATAAASAFOR. Asociado de la Asociación Española de Terapias Asistidas
con Animales y Naturaleza (www.aetana.es). Experto en problemas de
comportamiento, modificación de conducta, Asesor y Terapeuta canino
certificado por AEPE en el Curso Máster de Etología Canina Avanzada.
Trabaja en el Área de Etología Clínica y de Terapias de la Asociación
para el Estudio del Perro y su Entorno de la que es socio
(www.aepe.net). Curso de Etología Clínica y Bienestar Animal impartido
en la UEX. Técnico en Terapia Asistida con Animales por la Fundación
Bocalán. Autor de varios artículos científico-técnicos de Etología
Clínica Canina y de Terapias Asistidas con Animales. Colaborador del
Portal de Veterinaria Argos del Grupo Asís
(http://argos.portalveterinaria.com/) y de la