Una mascota para mejorar la vida del mayor

No se trata de un nuevo fármaco, pero regula la tensión arterial y equilibra la frecuencia cardiaca. La convivencia de un animal doméstico con ancianos puede mejorar su bienestar, pero, sobre todo, su estado psicológico. La mascota introduce un elemento de distracción que evita que el mayor se recree en sus males.

La convivencia de los ancianos con animales favorece el estado psicológico y físico del mayor.
FOTO: Bayer

El perro es el mejor amigo del hombre... y especialmente de los ancianos. La tópica frase podría reinventarse si se confirman los beneficios de un proyecto que estudia los efectos de la convivencia de mascotas con mayores en residencias.

La compañía de un perro o un gato ayuda, entre otras cosas, a estimular la sociabilidad de las personas y, "sobre todo, a aceptarse a uno mismo tal cual, porque los animales no hacen juicios de valor, ni diferencian entre feos, guapos, pobres, ricos o gordos", ha explicado Isabel Salama, psicóloga y psicoterapeuta clínica especialista en terapia asistida con animales. La experta ha observado que la incorporación de un perro a la vida de los ancianos estabiliza algunas constantes vitales, como la secuencia cardiaca, la tensión arterial y la frecuencia respiratoria: "Conseguimos que admitieran a un cachorro en un centro y realizamos un seguimiento. El resultado fue que ciertos niveles, que en esas edades podrían provocar patologías como el infarto o la hipertensión, se equilibraron".

En la mente
Además de la repercusión puramente física, Salama ha subrayado los efectos psicológicos: "Los mayores tienden a recrearse en sus achaques de salud o en los problemas familiares. Tener un animal cerca introduce un elemento de distracción ante la queja". Entre las señales que revelan que algo cambia, la psicóloga ha notado que disminuyeron las visitas de los residentes al médico y que el ambiente entre ellos era mejor: "Cuando uno se siente mal lo paga con el que está más cerca. Con el perro las conversaciones se vuelven más anecdóticas y se eliminan los temas que potencian el sentimiento de desolación".

El objetivo de Salama es corroborar los primeros datos a través de exámenes psicométricos, que miden las emociones, cogniciones y acercamientos sociales. Por supuesto, también se analizarán los cambios físicos: la regulación de las constantes vitales, etc. "Introducir un animal en una residencia es difícil porque surgen las lógicas dudas sobre la influencia en la higiene, etc. La mejor forma para convencer a los responsables del centro es demostrar científicamente que los beneficios son más que los inconvenientes".

Una mascota también es una buena compañía para los ancianos que viven solos porque les crea una responsabilidad, les obliga a salir y favorece que hagan un poco de ejercicio. "El mayor ya se ha acostumbrado a ser objeto de cuidados. Con un perro en casa ellos son los que proporcionan las atenciones: tienen que levantarse para darles de comer y pasear". Estas actividades mejoran su estado psicológico porque, entre otras cosas, se sienten útiles. Además, sacar al perro fomenta los lazos sociales: coinciden con otros dueños que siguen la misma ruta, horarios... y se reúnen vecinos con situaciones comunes. "La Generalitat de Cataluña ya realizó una experiencia así en 1996 asignando un perro a viudas. La experiencia dio buenos resultados e incluso mejoró la salud de las mujeres porque los paseos diarios activaban su circulación".

De raza
Isabel Salama, psicóloga en terapia asistida con animales, ha señalado que hay que elegir la raza de perro o gato adecuada al mayor: "Las más nerviosas pueden sentirse amenazadas por movimientos estereotipados como los del paciente de Parkinson. Los labradores, golden retriever o los galgos, suelen ser apropiadas para ellos". Salama tiene especial querencia por los galgos, muchos sacrificados cuando no sirven para cazar: "Puede hacerse una gran labor con ellos porque reúnen las características necesarias para la terapia y son hermosos, y la contemplación de la belleza también es terapéutica". La encuesta Animales de compañía y salud familiar, de la división veterinaria de Bayer, muestra que el 70 por ciento de la gente se deja lamer por sus mascotas. La experta ha subrayado la importancia de la desparasitación para gozar sin riesgos de su compañía.

Núria Querol i Viñas
Fundadora de GEVHA | RRII Fundación Altarriba