Liderazgo en tiempos de crisis e incertidumbre
Por Oscar Anzorena
“La responsabilidad más importante
de cualquiera que intente dirigir lo que sea,
es gestionarse a sí mismo como persona”
Dee Hook



En mi trabajo de consultor he conocido a muchos dueños de pequeñas o medianas empresas, verdaderos emprendedores que han desarrollado sus organizaciones desde la nada. Cuando les pregunto cuáles de sus condiciones personales les fueron determinantes en la construcción de sus empresas, es muy difícil que me contesten que son sus saberes técnicos, sus conocimientos del mercado o sus habilidades comerciales, que sin duda todos ellos poseen. Generalmente, cuando hacen un balance de lo que les posibilitó crear, mantener y desarrollar la empresa y hacer frente a todos los avatares y desafíos que se les fueron presentando, la mayoría de ellos rescata su espíritu emprendedor, su entusiasmo para promover nuevos proyectos, su temple para afrontar las adversidades, su capacidad para generar confianza y compromiso en sus equipos de trabajo. Reconocen a su fortaleza emocional como uno de los aspectos que han marcado una diferencia en la cotidiana construcción de sus organizaciones. Es su autoliderazgo lo que les ha posibilitado soportar la incertidumbre en la toma de decisiones, afrontar las dificultades, superar el temor al fracaso, asumir el riesgo de la innovación y tener el temperamento para conducir el barco a destino.
En los momentos de crisis e incertidumbre, cuando los manuales para lograr el éxito demuestran su volatilidad, cuando los caminos conocidos no necesariamente conducen al destino deseado y nuestras brújulas nos indican que no siempre hay que ir al Norte, emerge con claridad y nitidez la importancia del liderazgo. Vale aclarar que cuando hablamos de liderazgo no nos referimos a la concepción tradicional que piensa que líder es aquel que tiene más seguidores o quien influencia la conducta de los demás. Entendemos al liderazgo como un estilo de conducción que se compromete con el desarrollo de su gente. Al decir de Tom Peters: “Los líderes no crean seguidores, crean líderes”.
Podemos afirmar que el verdadero liderazgo comienza por liderarse. ¿Qué queremos decir con esto? Que nuestra capacidad de desarrollar emprendimientos, conducir equipos de trabajo y promover el avance de nuestras organizaciones va a estar condicionada por nuestro propio proceso de desarrollo personal y por la adquisición de las competencias que determinan nuestra efectividad. Existe una antigua ley espiritual que dice: “Como es adentro es afuera”, y esto nos señala que hacemos lo que somos. Nadie puede ofrecer lo que no posee, ni guiar por un sendero que previamente no transitó, ni brindar una enseñanza si primero no realizó el aprendizaje. Es sobre esta convicción que sostenemos que el proceso de desarrollo del líder se recorre de adentro hacia fuera y que la Maestría Personal (1) es condición necesaria para el desempeño de un liderazgo eficaz.
El camino del liderazgo se debe andar asumiendo la imposibilidad de poseer planos o mapas que nos indiquen el rumbo a recorrer. Más aún, muchas veces debemos desechar las que aparecen como las sendas más seguras, las más transitadas, las “socialmente correctas”, las que auguran una vida llena de éxitos y sin sobresaltos. El costo a pagar por erigirnos en protagonistas en la creación de nuestra propia vida, es asumir el riesgo de tomar nuestras decisiones, construir nuestro propio camino aun desoyendo lo que aconsejaría la “cartografía oficial”, siendo conscientes de que los desvíos, los tropiezos y las frustraciones, son partes insoslayables de este proceso de aprendizaje y crecimiento.
En la medida en que vamos avanzando en nuestra vida profesional o en el desarrollo de nuestros emprendimientos, estas situaciones se multiplican y pasamos por pruebas donde debemos aceptar el desafío de la toma de decisiones en la incertidumbre, con la única claridad de que la opción que elijamos incidirá en nuestra vida y en la de los seres que nos rodean. Una de las responsabilidades de quienes ejercen el liderazgo es asumir estas decisiones con integridad y en base a sus propios valores y convicciones.
(1)    Oscar Anzorena, “Maestría Personal, El camino del Liderazgo - Un modelo para la práctica del coaching y la facilitación del Desarrollo Personal y Organizacional”, Ediciones Lea, 2008.

Oscar Anzorena es consultor y coach organizacional. Docente de la materia “Coaching y Consultoría de Procesos” en la Maestría en Psicología Organizacional de la Universidad de Belgrano y profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Católica Argentina. Autor del libro “Maestría Personal, el camino del liderazgo”