Comunidad. El programa se desarrolla en la casa de protección Mundo Nuevo, de Tuluá
Los animales, la clave para resocializar niños
Marzo 12 de 2005

La terapia ha permitido bajarles la agresividad a los menores de la calle que son rehabilitados en el lugar. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la empresa privada financian el sostenimiento de este hogar. El proyecto es modelo nacional.

Redacción de El Pais

La ternura y el cariño que inspiran los animales se han convertido en elementos perfectos para cambiarles la actitud y el comportamiento a los niños de la Casa de Protección Mundo Nuevo de Tuluá. La solidaridad, la disciplina, la responsabilidad, el compromiso y la entrega son algunos de los valores que estos pequeños están adquiriendo a través del trato diario con las vacas, las ovejas, los conejos, los pollos y las gallinas.

Este descubrimiento, que sin proponérselo hicieron los responsables de este centro de protección de menores, ya es considerado como piloto a escala nacional por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, por lo que se está poniendo en práctica en otras instituciones como el Hogar Juvenil Campesino, en el corregimiento de Galicia.

La terapia consiste en involucrar a los pequeños en labores agropecuarias en donde, además de entrenarlos en los diferentes oficios que les van a servir en sus vidas, les permiten un cambio en sus hábitos y comportamientos.

“Está demostrado que a través del cuidado de los animales en la granja, ordeñando las vacas, por ejemplo, los niños bajan sus niveles de agresividad, pues aquí tenemos animales que requieren demasiada suavidad en el manejo”, manifestó Katherine Hedmont Sánchez, instructora en especies menores y ganado lechero, quien indicó que los conejos, especialmente, les inspiran mucha ternura a los niños.

La profesional anotó que los niños han descubierto que a estos animales hay que tratarlos bien, acariciarlos antes de ordeñarlos, “porque ellos también sienten y nos dan una respuesta a los diferentes estímulos”.

Según Nhora Elena Henao, directora de la Casa de Protección Mundo Nuevo, entidad que funciona desde hace 40 años con el auspicio del Icbf y la empresa privada de Tuluá, el cambio que se observa en los menores después de varios meses de capacitación es asombroso.

“Sencillamente porque, cuando ellos llegan a la institución, son niños y jóvenes que carecen de normas, son desadaptados de la sociedad y tienen altos índices de agresividad”, dijo la señora Henao, quien agregó que este modelo pedagógico busca la formación integral del menor para fortalecerlo como ser humano para que luego le sea útil a la sociedad.

Es tal la compenetración de los niños con los animales, que muchos de ellos ‘hablan’ con las vacas y los terneros. “Cuando las llamamos por sus nombres, ellas nos contestan y nos mueven la cola”, dijo Julián Andrés Toro, un niño de 10 años.

De esta forma, los pequeños que se encuentran en situación de abandono, maltrato físico y psicológico y que viven en condiciones deprimentes, tienen en esta institución, ubicada en el barrio Bosques de Maracaibo, una tabla de salvación para sus vidas.