2. ¿Qué
actitud general conviene tomar al vivir con hijos que no son propios?
Tratar
de conocerlos pronto y que nos conozcan, tratar siempre de establecer un
clima favorable para la buena convivencia siempre y pensar que cualquier
reacción adversa que se produzca en los niños, debe tomarse como algo
normal que implica una cierta resistencia a los cambios. Los niños también
sufren estrés, y el algo que se debe tomar con paciencia y comprensión.
3. ¿Cómo
debe ser la mejor forma de actuar del padrastro o la madrastra hacia los
hijos del otro cónyuge?
Con
prudencia y discreción, máximo respeto y diálogo. Acercarse siempre
tratando de ser amable y respetuoso, teniendo en cuenta que para ellos es
todo nuevo, primero se trata de que se adapten a nueva situación de
convivencia, y ya en segundo lugar se puede establecer una relación basada
en la confianza mutua y en el respeto a las normas y a la convivencia.
4. ¿Qué
puede hacer el nuevo matrimonio para que los hijos de ambos se lleven bien
(tanto si viven juntos siempre o sólo en épocas puntuales)?
Lo
priemro es llevarse bien ellos, que demuestren que tuvo sentido el cambio,
que prospere la relación y la calma y en la armonía del hogar, para que
las presentaciones a los otros miembros resulten con un total aire de
normalidad en el que se den las circunstancias de mutuas adaptaciones
a los nuevos miembros por parte de los que ya estaban y viceversa. Siempre
hay cosas en común que se pueden compartir, siempre hay aficiones en común
y tareas y juegos que compartir. Señalar lo que hay en común es muy
importante en los comienzos de nuevas relaciones de convivencia.
5. ¿A qué
actuaciones prácticas se puede recurrir para facilitar la convivencia entre
todos?
Como he
dicho antes, incidir en las circunstancias, gustos y aficiones que
compartan.
6. ¿Qué
sentimientos familiares deben sentir esos niños hacia los hijos de su
padrastro?, ¿y hacia los nuevos hijos de su padrastro y su madre?, ¿y
hacia los hijos de su padre con su madrastra?: ¿de hermanos, medio
hermanos, amigos, primos…?
Los
sentimientos dependen sobre todo de las presentaciones, del diálogo previo,
de la preparación a través del diálogo a las nuevas circunstancias, y en
cualquier caso tdoo se puede llevara un buen fin si las actitudes de los
padres de familia son las correctas. Es importante, insisto en que se haga
despacio, con aires de normalidad, con diálogo en el cual se dejen expresar
los sentimientos y emociones y con comprensión del estrés que suponen los
cambios en las vidas de los niños. Dar alegría, estar de buen humor,
mantener un ambiente de calma y paciencia, hará que los sentimientos sean
mucho más ecuánimes y que los momentos de estrés se pasen antes. Será
normal que existan recelos, celos, que exista una cierta introversión en un
principio, pero todo éso se puede perfectamente solventar en un ambiente de
diálogo y paz.
7. ¿En una
familia reconstituida se producen más problemas que en una familia
“normal”?; ¿cuáles?
No
necesariamente se producen más problemas en una familia reconstituida. Hay
problemas y muy graves en muchas familias nucleares. Los seres humanos
cuando convivimos con nuestras familias, siempre mostramos nuestra mejor y
nuestra peor parte. Es en la familia donde está el verdadero trabajo con
uno mismo y los cambios oportunos en la forma de ver a los que nos rodean.
Los problemas que pueda haber en una familia reconstituida son os derivados
del estrés por los cambios y la nostalgia de la vida anterior, algo que es
absolutamente normal y que requiere un manejo en la línea de la que hemos
hablado en los párrafos anteriores.
8. ¿Qué
detalles concretos pueden ayudar a los niños a tener sentimiento de
pertenencia a esa nueva familia?
Pues
sentirse formando parte de la dinámica familiar, que se pregunte su opinión
sobre decisiones que se vayan a tomar, que tengan su espacio propio en el
hogar y que sus problemas y sentimientos tengan un eco y una atención
individualizada y personalizada