1. ¿Qué es lo primero que los padres deben tener en cuenta (de cara a los niños) a la hora de reconstituir una familia?
 
El diálogo siempre, con los niños hay que hablar y prepararles para cualquier cambio, tomando las cosas con normalidad, sin tono dramático y también pensando en ellos y en sus vidas y en los cambios que se les avecinan.
 
2. ¿Qué actitud general conviene tomar al vivir con hijos que no son propios?
 
Tratar de conocerlos pronto y que nos conozcan, tratar siempre de establecer un clima favorable para la buena convivencia siempre y pensar que cualquier reacción adversa que se produzca en los niños, debe tomarse como algo normal que implica una cierta resistencia a los cambios. Los niños también sufren estrés, y el algo que se debe tomar con paciencia y comprensión.
 
 
3. ¿Cómo debe ser la mejor forma de actuar del padrastro o la madrastra hacia los hijos del otro cónyuge?
 
Con prudencia y discreción, máximo respeto y diálogo. Acercarse siempre tratando de ser amable y respetuoso, teniendo en cuenta que para ellos es todo nuevo, primero se trata de que se adapten a nueva situación de convivencia, y ya en segundo lugar se puede establecer una relación basada en la confianza mutua y en el respeto a las normas y a la convivencia.
 
4. ¿Qué puede hacer el nuevo matrimonio para que los hijos de ambos se lleven bien (tanto si viven juntos siempre o sólo en épocas puntuales)?
 
Lo priemro es llevarse bien ellos, que demuestren que tuvo sentido el cambio, que prospere la relación y la calma y en la armonía del hogar, para que las presentaciones a los otros miembros resulten con un total aire de normalidad  en el que se den las circunstancias de mutuas adaptaciones a los nuevos miembros por parte de los que ya estaban y viceversa. Siempre hay cosas en común que se pueden compartir, siempre hay aficiones en común y tareas y juegos que compartir. Señalar lo que hay en común es muy importante en los comienzos de nuevas relaciones de convivencia.
 
5. ¿A qué actuaciones prácticas se puede recurrir para facilitar la convivencia entre todos?
 
Como he dicho antes, incidir en las circunstancias, gustos y aficiones que compartan.
 
6. ¿Qué sentimientos familiares deben sentir esos niños hacia los hijos de su padrastro?, ¿y hacia los nuevos hijos de su padrastro y su madre?, ¿y hacia los hijos de su padre con su madrastra?: ¿de hermanos, medio hermanos, amigos, primos…?
 
Los sentimientos dependen sobre todo de las presentaciones, del diálogo previo, de la preparación a través del diálogo a las nuevas circunstancias, y en cualquier caso tdoo se puede llevara un buen fin si las actitudes de los padres de familia son las correctas. Es importante, insisto en que se haga despacio, con aires de normalidad, con diálogo en el cual se dejen expresar los sentimientos y emociones y con comprensión del estrés que suponen los cambios en las vidas de los niños. Dar alegría, estar de buen humor, mantener un ambiente de calma y paciencia, hará que los sentimientos sean mucho más ecuánimes y que los momentos de estrés se pasen antes. Será normal que existan recelos, celos, que exista una cierta introversión en un principio, pero todo éso se puede perfectamente solventar en un ambiente de diálogo y paz.
 
7. ¿En una familia reconstituida se producen más problemas que en una familia “normal”?; ¿cuáles?
 
No necesariamente se producen más problemas en una familia reconstituida. Hay problemas y muy graves en muchas familias nucleares. Los seres humanos cuando convivimos con nuestras familias, siempre mostramos nuestra mejor y nuestra peor parte. Es en la familia donde está el verdadero trabajo con uno mismo y los cambios oportunos en la forma de ver a los que nos rodean. Los problemas que pueda haber en una familia reconstituida son os derivados del estrés por los cambios y la nostalgia de la vida anterior, algo que es absolutamente normal y que requiere un manejo en la línea de la que hemos hablado en los párrafos anteriores.
 
8. ¿Qué detalles concretos pueden ayudar a los niños a tener sentimiento de pertenencia a esa nueva familia?
 
Pues sentirse formando parte de la dinámica familiar, que se pregunte su opinión sobre decisiones que se vayan a tomar, que tengan su espacio propio en el hogar y que sus problemas y sentimientos tengan un eco y una atención individualizada y personalizada