Terapia Ecuestre, sus comienzos

L a equinoterapia (terapia con la ayuda del caballo), surgió en el año 1952 en los países escandinavos, a partir de que una joven, Liz Hartal, que a pesar de hallarse impedida por haber padecido poliomielitis, ganó una medalla olímpica de plata en Adiestramiento. Su triunfo llamó la atención de terapeutas, quienes en la búsqueda de nuevas y más eficaces formas de terapias para enfermedades físicas y psíquicas, estudiaron minuciosamente el evento. Los resultados de sus estudios fueron sorprendentes: encontraron en la utilización de la equitación bajo normas específicas una excelente e innovadora terapia que prometía excelentes resultados.

De Escandinavia, la equinoterapia pasó a Inglaterra y de allí a Estados Unidos de América y a Canadá, donde en la actualidad existen más de 500 centros de equinoterapia que dan servicio a más de 35.000 jinetes y sus familias. Principalmente son organizados por la North American Riding for the Handicapped Association (NARHA), así como también por la National Center for Equine Facilitate Theraphy.

En nuestro país, la Escuela de equitación Hipocampo estableció un Centro de Equinoterapia en el Club Hípico La Horqueta, en donde actualmente se estan tratando chicos con patología down, parálisis cerebral, motrices, espina bífida, retrasos madurativos y autistas. También en Parque Burnett, en Punta del Este se realizan estas actividades durante el verano, como también Cabalgatas por el bosque, Voltéo y Clases de Salto

La equitación produce excelentes resultados en la rehabilitación de músculos, recuperación o mejoramiento del equilibrio y desarrollo de la autoestima en personas víctimas de accidentes graves (mutilaciones), parálisis cerebral, síndrome de Down y otras discapacidades.

El movimiento armónico del paso del caballo, así como la utilización de la mayoría de los músculos del cuerpo humano al montar, resultan un gran ejercicio para fortalecer aquellas áreas que requieran de una mayor atención, como pueden ser la hipotonía clásica en los niños con síndrome de Down, la falta de equilibrio de la parálisis cerebral u otras lesiones cerebrales menores, así como el relajamiento de los miembros inferiores en personas que requieren del uso de sillas de ruedas. Asimismo, aspectos psicológicos como la autoestima y la seguridad en sí mismo, se ven beneficiados al vencer el miedo e ir obteniendo logros importantes durante las terapias. Otro aspecto que se destaca, es la mejor integración social de las personas con discapacidad al compartir la actividad con niños y adolescentes que no sufren discapacidad "alguna".

Así mismo, aspectos psicológicos como son la autoestima y la seguridad en sí mismo, se ven beneficiados al vencer el miedo e ir teniendo logros importantes durante las terapias. Otro aspecto que se destaca es la mejor comprensión de las personas con discapacidad y su valor como ser humano por parte de personas - principalmente niños y adolescentes - que no sufren de ninguna discapacidad, lo que contribuye a una mejor integración social.

De Escandinavia, la equinoterapia pasó a Inglaterra y de ahí a los Estados Unidos de América y Canadá, donde en la actualidad existen más de 500 centros de equinoterapia que dan servicio a más de 35'000 jinetes y sus familias, organizados en la North American Riding for the Handicapped Association (NARHA) principalmente, así como en la National Center for Equine Facilitad Theraphy (NCEFT).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Equinoterapia

LOS CABALLOS TAMBIEN AYUDAN A CURAR

Son una alternativa en casos de problemas neurológicos, articulares, respiratorios y emocionales.

(Por Gabriela Navarra de la redacción de La Nación)

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El tratamiento favorece física y anímicamente al paciente.

Se aprovecha el hábitat natural del animal como fuente de estímulos para los sentidos.

Casi como ocurre con el chocolate, deben existir muy pocas personas en este mundo a quienes no les gusten los caballos. Por eso la idea de transformar a estos hermosos animales en auxiliares terapéuticos parece una misión de éxito garantizado.

"El objetivo es llevar el consultorio médico al establo", ilustra la doctora Graciel Bazzi, médica clínica homeópata, anestesióloga y acupuntora, al frente de la Fundación Argentina Científica Establo Terapéutico (Facet).

Bazzi explica que, a diferencia de los tratamientos de recuperación clásicos para diferentes problemas (ver recuadro) que demandan estimulación (neuromuscular, motora, perceptiva, psíquica, orgánica), realizados siempre en lugares cerrados y mediante aparatología, el caballo y su medio ambiente sitúan a la persona que necesita atención en un lugar abierto natural, donde lo espera un abanico de sensaciones sonoras, olfativas, táctiles, visuales.

Jorge Puente, médico veterinario y profesor del área de Clínica Médica y Quirúrgica de grandes Animales de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA explica que el grupo trabaja en equipo junto con especialistas de distintas ramas -traumatología, psicología, neurología, neumología, etc, - y que cada paciente recibe atención de acuerdo con sus limitaciones y posibilidades.

Esto implica, entre otras cosas, elegir el caballo adecuado (hay de 1 a 2,70 metro de alzada) que, de acuerdo con el perímetro del tórax del animal, demandará una mayor o menor apertura de piernas de la persona al sentarse sobre su lomo.

"Cada paso del caballo -explica Puente- produce en la espalda o cintura pélvica del animal una serie de movimientos comparables a los de la cadera humana cuando uno camina: adelante, abajo y rotación. El caballo se lo otorga en forma pasiva a la persona cuando lo monta. Imaginemos que significa esto para alguien que ha pasado su vida sobre una silla de ruedas: es como si durante ese rato recibiera los mimos estímulos que produce el caminar, y algo se vuele a activar en su cerebro"

El mundo a dos metros

El veterinario agrega que el caballo saca al paciente de su centro de equilibrio. "Como el caballo se mueve -afirma-. el paciente tiene que mantener el equilibrio/ Eso lo fuerza a desarrollar 2250 ajustes tónicos (musculares) por minuto. Además, pensemos en una persona que está en silla de ruedas y que, de pronto, puede ver e mundo desde dos metros, o llegar hasta lugares impensados".

Bazzi explica que lo habitual es que los pacientes comiencen montando junto con el terapeuta y con cuatro personas (llamadas monitores) que acompañan la cabalgata. La especialista dice que , sin embargo, esto no es equitación para discapacitados.

"Nuestra propuesta incluye ambiente -explica-. Quizás al principio el paciente no puede montar, pero hace otras tareas. Todos los que vienen aprenden la rutina del estable: la limpieza de los lugares y del caballo mediante el cepillado, que estimula la motricidad fina y gruesa; la alimentación del animal, que permite establecer una relación con él".

Bazzi y Puente recuerdan a una adolescente cuadripléjica y afásica (no podía moverse ni hablar). Hacía ocho años que no podía desplegar sus manos. Hasta que un día llegó al establo y le propusieron darle de comer a un caballo. Llevó varias sesiones conseguir que una de sus manos se desenroscara y el caballo recibiera el manjar (una zanahoria). "Lo logró en un tiempo record: 62 días", dice, sin ocultar su emoción, el veterinario.

Una prueba en Alzheimer

A partir del mes próximo, Facet, la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA y el hospital Fernandez iniciarán un proyecto piloto: trabajar en equinoterapia con un grupo de pacientes con mal de Alzheimer: "La facultad dará el predio, el doctor Alberto Intebi derivará a los pacientes y nuestra fundación los tratará", explica Graciela Bazzi. La médica agrega que los registros históricos de la utilización del caballo con finalidades terapéuticas se remontan a la época de Hipócrates, quien decía casi cinco siglos antes de Cristo que la equitación era una buena socia de la salud.

En la actualidad, la equinoterapia se aplica en patologías neurológicas (esclerosis múltiple, epilepsia, autismo, parálisis cerebral, espasticidad); ortopédicas y reumatológicas; secuelas de accidentes cerebrovasculares, trastornos psiquiátricos y psicológicos; déficit cognitivos y sensoriales; asma, alergias, enfermos de cáncer clínicamente compensados.

EL CABALLO COMO TERAPEUTA
Desde que el neurólogo francés Chassaignac realizara las primeras investigaciones en 1875 sobre la mejora del equilibrio, el movimiento articular y el control muscular en la equitación la equinoterapia a contribuido a mejorar el nivel de vida de muchos discapacitados.

DISCAPACITADOS FISICOS
Los ejercicios que realiza sobre un caballo una persona que no puede andar son muy beneficiosos para su organismo. Facilitan la circulación sanguínea, mejoran el equilibrio y el sentido espacial. Además el movimiento del paciente sobre la montura es muy similar al movimiento pélvico que realiza una persona al caminar.

EL CABALLO COMO PSICOLOGO
Asi mismo la equinoterapia esta muy recomendada para los discapacitados psíquicos, jóvenes con problemas de adaptación, agresividad, autismo, marginalidad o problemas de afectividad.
La practica de la equitación facilita la superación del temor, mejora la confianza y la capacidad de concentración y hace perder las tensiones y las inhibiciones físicas y emocionales.
EQUIPO PROFESIONAL
Es muy importante que estas terapias sean desarrolladas por personal cualificado y especializado. Además los caballos deben ser de caracter dócil, extremadamente seguros y muy obedientes.

CENTROS HOMOLOGADOS POR LA FEDERACION DE HIPICA INTERNACIONAL PARA DISCAPACITADOS.

Fundación Caballo Amigo
C/ Lope de Vega,36
28014 Madrid
tlf. 608714375

Animo
Apdo. 34
04638 Mojacar
Almeria
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Sac Xiroi
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