Eneagrama = Figura de nueve puntos

El Eneagrama de la personalidad podría definirse de manera muy sencilla como un sistema o mapa de nuestra personalidad que distingue nueve patrones básicos de carácter o estilos de personalidad y sus múltiples interrelaciones.

Es una herramienta que nos guía en las distintas fases del proceso de auto-conocimiento o toma de conciencia de la estrechez de los hábitos y automatismos con los que regularmente respondemos o, quizá sea más propio decir: reaccionamos, en las distintas situaciones que nuestra vida demanda y en toda clase de relaciones (familiares, de pareja, laborales, etc.)

Al mostrarnos y hacer evidentes nuestros “puntos ciegos” o aspectos que para los demás son bastante obvios pero que para nosotros pasan desapercibidos, tenemos una gran cantidad de materia prima en la cual enfocarnos, haciendo mucho más preciso y eficiente nuestro trabajo de desarrollo y actualización de todo el potencial que tenemos latente como seres humanos que somos.

Al trabajar con el Eneagrama obtenemos mayor conocimiento y comprensión de nuestro mundo interno y de las motivaciones que pueden subyacer en el comportamiento de los demás. Comprendemos que todo comportamiento, aún el más absurdo para nosotros, tiene una lógica interna para quien lo manifiesta y una orientación positiva. Entendemos que todo ser humano hace lo mejor que puede con el conocimiento y las herramientas con las que cuenta en un momento dado y que la orientación básica de todos nosotros es hacia la plenitud, el ser felices y sentirnos amados y acogidos; a pesar de que la mayoría de las veces utilicemos estrategias, patrones o conductas ya obsoletos, que alguna vez funcionaron, pero que hoy día nos proporcionan más sufrimiento y limitaciones que realmente acercarnos a nuestro verdadero objetivo.

El Eneagrama nos permite también comprender como vamos por la vida buscando algo que presumimos nos hace falta o hemos perdido, cuando en realidad tan sólo nos hemos desconectado de los aspectos más profundos de nuestro ser, volcándonos hacia el exterior tratando de llenar el vacío que experimentamos; vacío que no logramos satisfacer y, cuando mucho, logramos acallar un poco de manera temporal a través de nuestros logros, ya sean en el plano económico, material, laboral, de relaciones o reconocimiento intelectual. Sin embargo, dicha sensación sigue regresando a nosotros una y otra vez y nos mantiene en un círculo vicioso buscando sucedáneos externos, hasta que reconocemos que no es posible llenarse con algo proveniente de fuera y volvemos los ojos hacia nuestro interior, preguntándonos:

¿Qué es lo que realmente me falta? ¿Por qué no logro la profunda satisfacción a pesar de todo lo que tengo? ¿Qué debo hacer para sentirme realmente completo y feliz?

Al mismo tiempo, al comprender que en verdad existen muchas y variadas formas de ver y relacionarse con la vida y que cada una de ellas es perfectamente válida y correcta, dicha comprensión redunda en mucha más compasión, apertura y flexibilidad y nos permite sostener relaciones más profundas y satisfactorias, en donde pasamos de juzgar el comportamiento del otro sintiéndonos jueces para determinar qué está bien y que está mal en lo que hacen o dejan de hacer, para pasar a trabajar directamente con nuestras propias falencias, abriendo camino a un diálogo  y comunicación más auténtica.

Podríamos decir que el Eneagrama puede dirigirse al público en general, o, para ser más precisos, a todo aquel que desea trascender las limitantes y condiciones de su propia estructura de personalidad y que está de acuerdo en emprender el esfuerzo y trabajo personal que requiere. Esto es porque a menudo solemos decir que deseamos cambiar, cuando en realidad lo que buscamos en tan sólo un paliativo para terminar con este molesto “dolor de cabeza” y continuar haciendo lo mismo que siempre hacemos. En muchas ocasiones no es un cambio lo que se busca sino terminar con el síntoma. Paradójicamente ese molesto síntoma es el que precisamente me está mostrando lo errado en mi proceder, pero en general es más fácil desconectar el foco rojo que me dice que algo está funcionando mal, que hacerme cargo de revisar a detalle la maquinaria completa.

Muchas veces es necesario haber cometido el mismo error una gran cantidad de veces para poder reconocer que ese no es el medio o el camino para conseguir lo que tanto anhelamos y entonces reconocer que necesitamos variar la estrategia o incluso yendo más allá, necesitamos cambiar por entero las premisas o los supuestos en los que basamos nuestro accionar.

En general y desde mi experiencia he visto que trabajar con el Eneagrama funciona mejor en personas adultas, con una formación de su personalidad ya completamente estructurada. Desde mi experiencia no recomiendo trabajar con esta herramienta con personas más jóvenes a 25 años. Aunque cada caso es único y se puede evaluar si alguien más joven puede beneficiarse de trabajar en terapia o dentro de un trabajo grupal con este sistema.

Existen distintas formas de utilizar esta herramienta, que podrían ir desde un ambiente terapéutico con sesiones semanales de 1 hora promedio de duración en la cual paciente y terapeuta investigan juntos, utilizando el Eneagrama como un faro, para ir adentrándose poco a poco en las dinámicas y patrones de la propia estructura y trabajando aspectos particulares y específicos que en ese momento se hacen evidentes o, por el contrario, podría ser que tomando como base una problemática actual (una separación de pareja, un despido o quiebre laboral, una crisis existencial) esta sea tomada como eje y desde esa directriz se vaya profundizando en las dinámicas y las motivaciones que conformaron el conglomerado que generó dicho resultado indeseado y de las medidas y cambios necesarios para obtener resultados distintos.

Existen también los trabajos profundos e intensivos que se realizan en talleres de varios días consecutivos con ejercicios y practicas vivenciales para aterrizar e integrar la teoría, al mismo tiempo que se atenúan, así sea momentáneamente, las defensas de la personalidad, permitiendo que los aspectos más elevados o sanos de nuestra psique se hagan presentes e impregnen con su presencia nuestra vida, mostrándonos cómo es que podemos sentirnos y manifestarnos cuando no estamos atados a nuestros puntos de vista fijos e inflexibles sobre la realidad. Dichos trabajos intensivos, si son bien dirigidos, instauran dentro de los participantes una visión muy positiva del ser humano y una motivación muy profunda aunada a un amplio sentido de la vida y de nuestra función y misión en esta experiencia, que nos permite continuar el trabajo necesario de vuelta a nuestras casas, trabajos y a todas aquellas situaciones que nos friccionas o confrontan. El Eneagrama necesita trabajarse a través de la auto-observación y la presencia consciente en nuestras interacciones cotidianas, es decir, de pillarnos en el acto en el mismo momento en que sucede.

Este sistema también se enseña dentro de aulas o salones, con un programa pedagógico estructurado que poco a poco va combinando la información presentada, con tareas e investigaciones que los alumnos van desarrollando para comprender mejor, tanto el modelo en sí mismo, como la manifestación de su propia personalidad desde dicho modelo.

Los trabajos desarrollados en grupo tienen la particularidad de beneficiarse de la sinergia, el compañerismo y el acompañamiento que el mismo grupo genera. A pesar de que es muy recomendable trabajar esta herramienta dentro de un grupo, muchas veces se hace necesario trabajar o continuar el trabajo también en sesiones individuales para el correcto seguimiento y llevar a buen término el manejo de una situación que amenaza con desbordarnos o cuando se atraviesa una depresión muy severa o un duelo muy prolongado.

Si bien el Eneagrama puede trabajarse mucho como auto-diagnostico, y auto-terapia, es importante mencionar que no suple la terapia misma ya sea psicológica o psiquiátrica cuando esta procede. De la misma manera que el simple conocimiento de la teoría del Eneagrama no crea terapeutas o asesores empresariales.

Por último están los distintos trabajos que se presentan a nivel empresarial, ya sea a través de un coaching personal o dentro de un programa de formación de equipos de alto rendimiento, manejo de conflictos, cultura organizacional, selección y contratación de personal, gestión por competencias, etc.

En todo este tipo de trabajos, mi recomendación es hacerlo con un profesional de la materia, que conozca muy bien la herramienta, pero que además se haya tomado el tiempo suficiente para hacer su propio trabajo de investigación de sus mecanismos defensivos, las dinámicas y estructuras de su propia personalidad, para que la relación terapéutica no sea sólo desde un marco teórico, sino desde la propia experiencia de las trampas y los engaños a los que podemos ser sometidos en la distintas fases de nuestro desarrollo, porque nuestra fijación o rasgo principal que el Eneagrama cartografía con mucha precisión, puede presentarse y maquillarse de múltiples maneras en la medida que vamos avanzando en nuestro trabajo de auto-conocimiento y es menester conocer las sutilezas con las cuales el ego, o los aspectos más densos de nuestra personalidad se manifiestan.

Me gustaría recalcar la “bondad” de este sistema, ya que, si bien puede ser un modelo sumamente complejo en toda la profundidad y el detalle que puede abarcar, sus bases pueden ser fácilmente entendibles o accesibles a toda la gente, además de que permite utilizar un lenguaje común y se puede utilizar como un complemento dentro de una terapia ya existente o como un trabajo de auto-terapia, ojalá enmarcado en una escuela o filosofía más amplia del sentido de la vida.

Si bien cada ser humano y cada experiencia terapéutica son únicas, podríamos decir que se pueden obtener resultados favorables desde las primeras sesiones si paciente y terapeuta logran una buena comunicación y si el paciente se permite cuestionar los supuestos o premisas de su visión de la vida con curiosidad y apertura, al mismo tiempo que se da la oportunidad de ensayar nuevas vías de acción.

El Eneagrama siendo un sistema sumamente preciso en el diagnostico no funciona sino se baja la información de la cabeza a nuestra experiencia diaria, sino podemos instaurar o implementar dicha información en las actividades cotidianas. Práctica y teoría van de la mano y son absolutamente complementarias. Es importante recalcar que nuestros patrones de conducta que hemos venido repitiendo durante años y años no remiten de un momento a otro. De alguna forma nos hemos vuelto “especialistas” en un determinado rango de comportamientos por lo cual para ampliar este espectro necesitamos practicar y ensayar mucho para lograr instaurar cambios duraderos en nosotros. De la misma forma que uno no logra una maestría o un doctorado sino tras muchos años de estudio, se necesita de mucha practica para reemplazar comportamientos caducos por unos más útiles. Sin embargo eso no es motivo para desmotivarnos, se puede disfrutar mucho el viaje, el paseo, a final de cuentas la vida misma es un proceso, y este proceso no tiene porque no ser divertido. Un buen síntoma de que vamos progresando es aprender a reírnos un poquito de nosotros mismos y de encontrar los “absurdos” de muchos de nuestros comportamientos. Nadie dice que sea fácil pero tampoco que no podamos disfrutar el trascender nuestras limitaciones.

Me gustaría comentar que una vez que uno comienza a cambiar, las relaciones que sostenemos también sufren un cambio y por un momento pueden desestabilizarse o moverse un poco, a veces dichos cambios nos desconciertan porque parecería que en nuestro deseo por ser mejores o más felices, las cosas a nuestro alrededor empeoran, sin embargo, muy pronto nos damos cuenta que es necesario ese proceso de ajuste y cambio natural para acceder a relaciones más significativas.

Al final del día, el trabajo personal es único e intransferible y que cada quien lo realiza cuando así lo desea y de la forma y con los medios que estima más apropiados. Así que de cierta forma, a pesar de vivir en sociedad, estamos solos cuando se trata de caminar nuestro propio camino y de responsabilizarnos por los resultados que obtenemos en la vida. En ese sentido El Eneagrama es una herramienta que nos permite ampliar nuestra capacidad de respuesta, es decir nuestra “respons-habilidad” y eso no es decir poco.

En algún momento de nuestra vida todos nos llegamos o llegaremos a preguntarnos: “¿Quién soy yo?” Y corresponde a cada uno de nosotros encontrar el sentido y respuesta a esa pregunta básica de toda la humanidad y quizá en esa respuesta logremos encontrar el sentido profundo de nuestra existencia.

Isabel Salama Falabella

www.isabelsalama.com y www.personarte.com