El
Eneagrama es la
herramienta. Reaparece como un regalo para estos tiempos, como el instrumento
que responde a las necesidades de evolución y expansión de la conciencia del
hombre de hoy. El Eneagrama se masifica, sale del círculo excluyente de unos
pocos al campo abierto del común de los mortales
Para
ayudarnos a:
o
Conocernos
y conocer a los demás.
o
Mostrar
caminos personalizados de crecimiento.
o
Hacer
diagnósticos precisos para propiciar cambios efectivos.
o
Entender
que somos seres en evolución, “somos un llegar a ser”. Que la personalidad,
dentro de la singularidad de su configuración, no es estática sino que
evoluciona en el tiempo y oscila constantemente dependiendo del ritmo, el deseo
y la conciencia individual del momento.
o
Saber
que las limitaciones del Ego pueden ser trascendidas gracias a la inagotabilidad
de la Esencia. Que en la dirección integradora se logra sumar atributos y
habilidades para una personalidad psicológicamente estable, exponente de las
cualidades superiores de la Esencia para avanzar hacia una vida plena,
gratificante y segura.
o
Aprender
a discernir entre lo que las apariencias nos sugieren que somos y lo que
realmente somos.
o
Entender
la Trinidad y Unicidad humana: los tres niveles de realidad que se integran e
interactúan en la persona: Ego, Esencia y Conciencia y el Uno que los integra.
En otras palabras: Cuerpo, Espíritu y Alma y el Todo que incluye los tres.
o
Entender
que la Esencia, es la expresión del Espíritu en la materia. Es Presencia
Divina, Fuente de Vida. Es lo que realmente somos, es el contenido, es la Vida
del cuerpo, el Ser que conecta, une y transforma, es el alimento del Alma.
o
Entender
que el ego es el lugar de experiencia de la Esencia, es el contenedor, es el
objeto a transformar. Luego nada podría hacer la Una sin el otro
o
Comprender
cómo se forma y acrecienta la Conciencia gracias a la interacción de la
Esencia con el ego, que no es otra cosa que la encarnación del Espíritu en la
Materia.
o
Entender
que la transformación no ocurre por la acción de factores externos sino desde
el interior profundo en la medida en que el ego decida conectarse y alinearse
con su propio centro, la Esencia, y se deje fluir por ella.
o
Tomar
conciencia de nuestra identidad de seres espirituales.
o
Entender
que todavía vivimos sumidos en la ilusión del sueño y por qué necesitamos
despertar urgentemente.
o
Comprender
que la espiritualidad es tal cuando se basa en una personalidad integrada en
equilibrio, imposible de vivirla con una personalidad desintegrada.
o
Reconocer
que, en último término, podemos “llegar a ser libres”: libres de la
esclavitud de los instintos, las pasiones y las fijaciones mentales; libres para
unirnos a nuestro Ser Esencial, a los demás y a Dios.