NEGOCIOS
- 25-01-2009
Si es usted un escéptico, por favor, no se crea nada de lo que lea a
continuación. En la medida de lo posible, verifique la información que se
detalla a través de su propia experiencia. Sólo así podrá emprender el
viaje que propone el desarrollo personal sin miedo a ser engañado. Además,
si decide comprometerse en favor de su crecimiento, por el camino aprenderá
que existe una gran diferencia entre quien usted cree que es y la persona
que puede llegar a ser.
"Es una simple cuestión de entrenar y cultivar nuestro potencial como
seres humanos para ponerlo al servicio de una función profesional creativa,
equilibrada y con sentido", afirma Ignacio Álvarez de Mon, profesor de
comportamiento organizacional del Instituto de Empresa. Y para lograrlo, ésta
y otras escuelas, como ESADE, IESE, EADA,
EOI y ESIC, están introduciendo en sus programas la denominada
"formación emocional", utilizando herramientas psicológicas como
el coaching, el eneagrama de la personalidad, la programación
neurolingüística (PNL) y el Feedback 360º.
Pero ¿en qué consiste exactamente? "El desarrollo personal es un
proceso de aprendizaje que nos posibilita dejar de ser víctimas para
convertirnos en protagonistas de nuestra propia vida", apunta. "En
vez de malgastar energía culpando a los demás y a las circunstancias de lo
que nos pasa, este trabajo nos lleva a asumir un mayor grado de
responsabilidad, dándonos cuenta de que somos nosotros quienes creamos
nuestra experiencia por medio de la interpretación que hacemos de lo que nos
sucede", señala Álvarez de Mon, autor de De ti depende (Lid
Editorial).
Este desarrollo también nos permite "superar las reacciones
inconscientes para comenzar a dar respuestas mucho más proactivas y
conscientes a los problemas y adversidades", apunta la coach
Meritxell Obiols, experta en inteligencia emocional. "El cambio de
paradigma consiste en destinar nuestro tiempo y energía en trabajar sobre
nuestro círculo de influencia -todo lo que depende de nosotros, es decir,
nuestra actitud frente a lo que nos sucede- para dejar de quejarnos por lo
que ocurre en nuestro círculo de preocupación: todo aquello que no está a
nuestro alcance, es decir, la realidad externa, que no podemos
cambiar".
En su opinión, "todo se reduce a conocer y comprender cómo funciona
nuestra mente y de qué manera podemos gestionar nuestros pensamientos y
emociones de forma madura, eficaz y consciente". Así es como
"poco a poco, el miedo desaparece en favor de la confianza; la ira se
extingue por los efectos de la paz interior y la autenticidad y la
autoestima terminan por sustituir a la falsedad, el orgullo y la
envidia", señala Obiols. Y concluye: "El signo más evidente de
que este desarrollo se ha hecho efectivo es nuestro bienestar físico,
mental y emocional, creando y cultivando relaciones interpersonales mucho más
sanas, productivas y satisfactorias".
Así, este crecimiento personal potencia nuestra inteligencia emocional, un
valor al alza en el ámbito de las empresas. No en vano, dado que la
organización es una red compuesta por relaciones humanas, se estima que,
para realizar cualquier trabajo, el 33% depende del coeficiente intelectual,
mientras que el 66% restante entra dentro del ámbito de la inteligencia
emocional, según recientes estudios sobre liderazgo y comportamiento
organizacional. Para aquellos profesionales que aspiran a liderar a grupos
humanos, este tipo de inteligencia es imprescindible para desempeñar el 85%
de las tareas y funciones.
De ahí que "las empresas que apuestan por el desarrollo personal de
sus trabajadores crezcan también como organizaciones", sostiene la
psicóloga y coach Montse Ventosa, directora del Instituto Great
Place to Work en España. Entre otras ventajas, "mejora el clima
laboral, los ratios de satisfacción y productividad, así como la atención
y la calidad del servicio ofrecido a los proveedores y clientes".
Gracias a las sesiones de coaching, "los directivos empiezan a
inspirar una cultura organizacional consciente, alineando el afán de lucro
con el bienestar de los trabajadores". Los mandos intermedios, por su
parte, "en vez de mandar y dar órdenes, comienzan a empatizar y a servir
a sus colaboradores, ganando así respeto y autoridad", sostiene Ventosa.
"Los estudios demuestran que en la medida en que las empresas maduran,
comienzan a ofrecer a sus trabajadores la posibilidad de emprender carreras
profesionales llenas de sentido y aprendizaje". Así es como "se
incentiva que los colaboradores abandonen sus miedos y su desidia para dar
lo mejor de sí mismos, aportando su motivación e iniciativa en las tareas
de cada día", concluye esta experta.
La primera posición de este ranking en la categoría de entre 100 y
250 empleados la ocupa el Grupo Intercom. Su directora de personas y
valores, Patricia Mir, afirma que "el desarrollo personal es clave en
nuestra organización, pues permite que los profesionales se lideren a sí
mismos, relacionándose menos egocéntricamente y mucho más
conscientemente".
Y añade: "Este aprendizaje continuo nos posibilita gozar de relaciones
basadas en la confianza, la aceptación y la complicidad". De ahí que
"a la hora de fichar a jóvenes con talento valoremos por encima de
todo su actitud, su madurez y, en definitiva, su grado de
autoconocimiento".
| El
auge del autoconocimiento |
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Hace una década, "el autoconocimiento y el desarrollo
personal eran procesos de aprendizaje ridiculizados por gran
parte de la sociedad y de las empresas", recuerda
Carlos Losada, director general de ESADE. En algunos casos
"incluso despertaban críticas muy peyorativas, sobre
todo porque algunos profesionales del ramo pecaban de
banalidad, adoctrinamiento, manipulación y
proselitismo", añade.
Sin embargo, "gracias al auge y la profesionalización
de esta formación emocional, así como al incremento de la
confianza social por medio del boca oreja, la percepción
general que se tiene acerca de estos procesos de crecimiento
personal está mejorando rápidamente", sostiene
Losada.
"A lo largo de la próxima década, el autoconocimiento
y el desarrollo personal van a convertirse en herramientas
muy demandadas por las empresas y la sociedad". De
hecho, "en muchos procesos de selección se están
descartando a candidatos muy cualificados por no gozar de
competencias emocionales". De ahí que "los másteres
y posgrados en estas materias también vayan a experimentar
un rápido crecimiento".
Y concluye: "Entre otras virtudes necesarias para
asumir el compromiso con nuestro desarrollo personal,
destaca la sinceridad con uno mismo; la humildad de
reconocer que todavía no sabemos, pero que estamos abiertos
a aprender; y la valentía para atrevernos a cambiar y
crecer". -
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| Desarrollo
personal |
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- ¿Qué es? Es un proceso de aprendizaje que permite
a los profesionales cultivar su bienestar interno y
potenciar sus cualidades innatas.
- ¿Para qué sirve? Para desarrollar la inteligencia
emocional de los ejecutivos, lo que repercute en su nivel de
conciencia y en su grado de responsabilidad.
- Consecuencias para la organización. Mejora el
liderazgo, la gestión y el clima laboral, creando y
afianzando relaciones emocionalmente saludables, productivas
y sostenibles en la empresa.
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