EL ESPACIO DEL CUATRO 

Los cuatro pertenecen a la tríada del corazón, y cuando acuden a terapia les preocupa el tema de las relaciones. Esa preocupación se debe al fracaso en sus relaciones personales. Les resulta muy difícil, casi imposible, relacionarse debido a su superficialidad, su incapacidad para conectar de verdad y su falta de autenticidad. A los cuatro siempre les falta algo, sobre todo en cuanto a sus relaciones personales se refiere. Ellos intensifican y magnifican sus experiencias ordinarias, y por tanto, carecen de experiencias ordinarias normales. Lo que a los demás les parece una exageración, para ellos es la realidad de todos los días. Ellos mismos son la causa de la desesperación que sienten en el campo de las relaciones humanas auténticas. ¿Cómo puedes relacionarte con alguien que, implícitamente, menosprecia lo que tú experimentas? Lo que verdaderamente desean es reconectar, pero ellos mismos sabotean sus relaciones porque les piden imposibles. Los cuatro saben que van a sentirse muy frustrados, y, efectivamente, así es.

Los cuatro tienen una gran sensibilidad a la dimensión simbólica de la vida. Sienten una gran necesidad de intensificar la vida para que ésta valga la pena. Su vida emocional vá de un extremo a otro: vida o muerte, extraordinaria felicidad o desesperación total. Como resultado, para poder vivir cierto equilibrio interior, los Cuatro adoptan una especie de objetividad filosófica y cierta reserva. Es su manera de sobrevivir en esa realidad confusa y desorganizada que amenaza la armonía interior que tanto añoran. Crean una distancia entre ellos y el mundo real y adoptan una actitud nostálgica y melancólica para defenderse de posibles alteraciones.

"Se les llama artistas, no porque tengan un talento artístico especial, sino porque ellos son los artífices que dan forma y figura a toda su vida. Tienden a invitar a los otros a entrar a su mundo en vez de intentar ellos acercarse a la realidad de los demás; así se sienten mas seguros y pueden seguir controlando y estructurando lo que suceda".

Pero la vida no es así. Los Cuatro no pueden crear un mundo bello y perfecto. Ni siquiera pueden crear un mundo así en su interior. Y se desesperan. Aquí el consejero debe estimularles a afrontar los hechos y a aceptarse mejor. Tienen a su favor un deseo natural de crecer y de llegar a vivir una vida de autenticidad.

ACONSEJANDO AL CUATRO CONFORMISTA

En esta etapa de inmadurez hay que guiar con cuidado, pues es fácil hacer daño a un Cuatro conformista.

Los Cuatro son romántico-trágicos. Su capacidad emocional es su don y su trampa. Las relaciones son su tema y su problema: todo tipo de relaciones. Siempre parecen que están comenzando una nueva relación y cortando otra. Parece que están conducidos por algo: por su deseo de conectar con alguien, de sentirse completos y realizados en alguna relación auténtica. Es posible que el consejero se sienta atrapado en una corriente emocional.

Su manera de funcionar complica las cosas: no distinguen bien sus sentimientos; viven situaciones en actitud de o-esto-o-aquello; no matizan sus juicios y apenas conectan con sus verdaderos sentimientos. Todo esto hace que vivan en la superficie. Tienden al dramatismo y a cambiar de estado de ánimo con la facilidad de una montaña rusa. Los Cuatro Conformistas no pueden aún hacer un trabajo interior serio. En este nivel, intentan crecer a base de actividades externas.

El Consejero les oíra hablar de lo que añoran, de lo que echan en falta, de lo que envidian en los demás, y secretamente, se preguntará cómo es posible que personas que se consideran tan especiales se sientan tan desgraciadas en la vida ordinaria y puedan enredarse tanto en nimiedades. Un consejero detectará que detrás de esta exhibición de sentimientos y deseo de felicidad en términos de amigos y amantes inexistentes, de riqueza material y de fama, detrás de todo esto, hay un deseo escondido de Dios. Toda esta impaciencia, este deseo de altísimas experiencias emocionales, son su manera personal de tocar a Dios. Pero, al estar desconectados de su centro interior, se sienten fustrados.

Conforme vamos entrando a su mundo, vemos que experimentan cierta añoranza, cierta tendencia hacia lo que les falta. En estos comienzos de su proceso, realmente, les falta algo. Algo está, de verdad, ausente. Es la conexión con sus sentimientos, con su verdadero centro interior lo que les falta. Se preguntan porqué los demás parecen tan felices, porque se sienten ellos tan insatisfechos ante la vida, porqué nadie les ama, y no pueden contestarse porque están desconectados de su vida interior. Con el tiempo el Consejero descubrirá que lo que añoran no es sencillamente, algo o alguien. Añoran unión, un sentido mas alto, y debe animarles a examinar de cerca, no el objeto de esa añoranza, sino el sentimiento concreto. Ese anhelo hacia algo que les falta les hace perder interés en la vida ordinaria y desencadena esa búsqueda constante de experiencias mas ricas y de vivencias mas exquisitas.

 

Los Cuatro no están actuando, sus sentimientos son reales, aunque dramaticen lo que sienten. La cuestión es: ¿qué están verdaderamente sintiendo? ¿Dónde está su verdadero yo en medio de esos sentimientos? Quizá sea bueno, al explorar sus sentimientos, comenzar por el de la envidia. No es la envidia que podemos descubrir en un Dos ó un Tres, que tiene que ver con lo que los demás, individuos o grupos, tienen. Los Cuatro están mas centrados en sí mismos y no desean tener las cosas concretas que otros tienen. No desean tener lo que los otros tienen, exceptuando, claro, la felicidad. Eso es lo que añoran y echan de menos: la felicidad y alegría de los demás, no las cosas. Puede que digan que quieren esas cosas pero es porque son símbolos de felicidad.

Al principio los Cuatro Conformistas están tan desconectados de su vida interior que puede que crean o den la impresión de que desean conseguir lo que los otros tienen. Y actuarán como Dos o Tres, es decir, intentarán adquirir esas cosas externas que aparentemente producen bienestar, como dinero, un buen trabajo, o una pareja. Pero como, lo que en realidad echan en falta es el bienestar y contento profundos, cuando, por fin, obtienen la aceptación o la pareja, se sienten frustrados y descubren que no era ese vestido nuevo ó un nuevo amor lo que, en verdad, deseaban.

Lo que añoran y anhelan es algo mucho mas profundo y mas espiritual. Por eso, en sus relaciones, una vez que tienen algo o a alguien, ya no lo quieren y lo rechazan pues no es lo que están buscando. Pero cuando ya no está allí, creen que lo quieren de verdad y que lo necesitan.

Una forma de ayudarles en esta etapa es estimularles a fijarse cómo prestan atención. Creo que hacerle trabajar directamente sobre sus sentimientos, reales o asumidos, en esta etapa, no daría buenos resultados. Su mundo emocional es demasiado complicado y no lo pueden controlar. Enfocar el asunto haciéndole usar la cabeza puede ser una buena idea. Si logran darse cuenta cómo dirigen su atención constantemente hacia lo inalcanzable, si caen en la cuenta que añora lo ausente precisamente porque está ausente, habrán dado un gran paso. Es por eso que se mete en ese ciclo de anhelo-consecución-rechazo.

Al observarse podrán darse cuenta qué sienten cuando la persona o cosa que desean está presente, y qué sienten cuando está ausente. Podrán comparar y contrastar estas sensaciones. No es fácil para un Cuatro aceptar que se sienten atraídos por algo o alguien ausente precisamente porque está ausente, y como, automáticamente, tienden a seleccionar los aspectos positivos de lo que está ausente. No van a creerse tan fácilmente que lo que tienen los otros no es lo que va a darles satisfacción y felicidad. La verdadera carencia está en ellos mismos y nada que los otros tengan llenará nunca su vacío. Cuando un Cuatro comienza a vislumbrar que ese gran agujero negro, ese gran vacío, sentimeinto de pérdida, está dentro de él, ya está en buen camino.

Mírate adentro. Presta atención y observa qué sentimientos surgen. Siéntelos ahí dentro, ebn tu interior. Puede que tengas que merodear un poco en tu interior para poder conectar con tus sentimientos y permanecer con ellos. Imagina que estás en un avión sobrevolando tu mundo interior de sentimientos. Vuelas de parte en parte; vas y vienes. Ahora, vas a dibujar y un mapa de la tierra que ves abajo. Dibuja el mapa de tus sentimientos y visualiza cada sentimiento como una montaña, una tierra árida, un río o un campo fértil. ¿Cómo es el mapa de tus sentimientos? ¿Qué estructura tiene? ¿Cuáles son los sentimientos mas claramente delineados? ¿Cuáles se ven mejor? ¿Sobresalen, quizá, los sentimientos negativos? ¿Tu mapa permanece fijo y estable? ¿Hay algo que echas en falta? ¿Hay alguna parte del mapa que no consigas dibujar? ¿Hay algún vacío? ¿Qué piensas que eso pueda significar?

Cuando caiga en cuenta cómo tienden a seleccionar los aspectos positivos de lo que está ausente, se sorprenderán. Es el momento de examinar de cerca su centro emocional: que es, exactamente, lo que anhelan:

Cuando estás en un grupo de gente y los encuentras a todos superficiales y vulgares y consideras una pérdida de tiempo estar con ellos, pregúntate: ¿Qué les falta a esas personas en concreto? ¿Qué en concreto, me falta a mi, un Cuatro?

"La felicidad" no es una respuesta correcta; es demasiado abstracto. En este punto pueden sentirse tentados a correr, como los Tres, tras los símbolos de posición social. Quizá se pongan a coleccionar objetos ó se especialicen en algún tema exótico. No lo harán para obtener el aplauso de los demás (como el Tres) sino para descubrir la fuente de la felicidad. Los Cuatro creyentes, se jactarán de su estilo especial de piedad o de la especial idisioncrasia de sus creencias. En este estadio, están aún atados a las conductas externas y a su necesidad de reaccionar ante el grupo; buscan aprobación; la autoridad es importante para ellos.