Entrevista a Isabel Salama

Desintoxicación emocional

 

1.      ¿Qué entiendes por intoxicación emocional?

Intoxicación emocional: es cuando uno mira y siente la vida y lo que sucede a nuestro alrededor desde una emoción embriagadora, invasora, que le impide a uno a costa de mucho sufrimiento ver la vida y las circunstancias desde un punto de vista objetivo, valorando los hechos, y minimizando lo dramático del punto de vista emotivo. Un buen lema para poder salir de ahí es el “No es para tanto”, ya que la emoción intoxicadora maximiza los hechos convirtiéndolos a veces en mentiras que uno se cree. Cuando se está intoxicado emocionalmente, se procesa la información convirtiendo la interpretación de la realidad en algo autorreferente, egocéntrico y que  poco tiene que ver con lo realmente sucedido.

 

¿Cuáles son las causas? ¿Y las consecuencias?

Las causas son traumas todavía no resueltos que se han producido a lo largo de la biografía de uno, que disparan ante hechos o circunstancias similares a lo acontecido en el trauma, emociones que fueron en su día asociadas a dichas circunstancias traumáticas. De repente sucede algo que el sistema emocional lo asocia a recuerdos de otros acontecimientos y reacciona a través de una emoción que intoxica la manera de interpretar.

Las consecuencias son un enorme sufrimiento a través de la rabia, del miedo o de la tristeza que no le dejan ver a uno otros puntos de vista mucho más favorables y tranquilizadores tanto para uno mismo, como para los demás.

2.     ¿Consideras que la PTACA es un método efectivo para la desintoxicación emocional? ¿Por qué? ¿Cómo funciona?

Considero que es una de las herramientas que se pueden usar para salir de estados emocionales tóxicos. Cuando uno se pone a mirar la vida a través de otros puntos de vista, como por ejemplo es el de los animales y consigue uno una comunicación, que sólo se consigue desde la tranquilidad, relajación y serenidad, se puede salir de ahí, de hecho puedo testimoniar sobre ello en numerosas circunstancias a lo largo de mi vida. Se trata de comunicarse con los ritmos silenciosos de la naturaleza (silenciosos desde el punto de vista emocional) y de los animales. Los animales reaccionan sin enganches de tipo emocional, reaccionan tal y como vienen las circunstancias y dicha manera de reaccionar puede ser un ejemplo para nosotros, algo que se puede observar. Tanto el cortejo, como la reproducción, como la educación, como el nacimiento, como la muerte, en la naturaleza se integran desde el equilibrio, cuantitativamente exacto en el tiempo de duración de las emociones. Esto para los seres humanos ser observado es terapéutico, pues podemos aprender a través de las reacciones de los animales, como se manifiestan de manera natural sin intoxicaciones.

3.     ¿Puedes hablarnos de algún caso?

Uno de los casos más extraordinarios fue el de una adolescente saliendo de la rabia, de la sociopatía y de la intoxicación a sustancias muy adictivas, a través de su comunicación y cuidado de un caballo que pusimos a su cargo. El caballo la enseño sobre el control de sus propios impulsos y la puso en su sitio cuando tuvo que hacerlo. Ella comenzó a abrir su corazón a través de dicho caballo, que es el único método para poder salir de la reactividad, de la reivindicación a la vida y de la rabia por las cosas que ocurren. Los caballos son seres que lo único que desean y por lo que viven es para estar tranquilos y en paz, armonía, compañía, alimentación y respiración. Los caballos pueden apoyarnos para aprender a vivir los ritmos naturales de simplemente ser y disfrutar de la vida, cuando uno se pone en comunicación con ellos a través de alguien que nos guíe a hacerlo, y con el tiempo y la constancia, se puede llegar a salir del letargo emocional en que a veces vivimos sumidos.

 

4.     ¿Puedes hablarnos de algunos tipos de intoxicación emocional y los distintos animales como terapeutas?

Como ya he dicho antes, podemos hablar de tres intoxicaciones de tipo emocional: el miedo y la sospecha de un mundo peligroso ante el cual hay que defenderse, la tristeza del dolor, de la separación y de la falta de afecto y aceptación de uno mismo y de la reactividad defensiva, rabia o enfado vital con el mundo y los seres que lo habitan. A día de hoy yo trabajo con fundamentalmente con caballos, pero también he trabajado con animales de granja, con delfines y con mascotas. Con todos los animales podemos trabajar sobre su vida, sobre su etología y sobre su manera de ver el mundo y percibirlo y todos van a ser, si hay una mediación para poderlo conseguir, un filón para salir de estados emocionales tóxicos y embriagadores. Los perros, gatos y delfines como animales depredadores y los animales de granja y caballos como animales presa. Introyectar un punto de vista  en el que haya equilibrio entre la presa (miedos) y depredador (rabia) que tenemos dentro a través de la observación del mundo natural y de cómo ambas etologías se manifiestan en la Naturaleza, nos dará muchas referencias para el autocontrol de dichas emociones. También con respecto al duelo, que también existe en la naturaleza. Cualquier animal podrá ser un magnífico co-terapeuta si se consigue uno armonizar para ponerse en comunicación con él.

 

5.     Testimonios (pacientes que se ofrezcan a contar su caso. Garantizo máxima discreción. Podría cambiar sus nombres)

Con respecto a testimonios de pacientes, ahora mismo no los tengo por aquí escritos, más aún sería quizás una magnífica idea poder animar para que se escriban. Desde mi punto de vista (y que sea anónimo por favor) puedo decir que puede comenzar a superar el gran duelo vital mío de mi separación matrimonial, entre otras cuestiones, gracias a mi relación de tres meses de duración con una yegua de paso peruano en Estados Unidos. Ella también estaba pasando por un período de duelo natural, ya que le habían separado de su potro y justo llegué yo con una profunda tristeza vital. Se comenzó a construir una comunicación entre ella y yo muy profunda a través del tiempo, hasta que terminamos las dos aceptando juntas el transcurrir de los días, los ciclos de noche y día y la respiración al ritmo de la Naturaleza. Ella fue para mí una gran maestra para aprender de la aceptación, de la naturalidad de los procesos de vida y gracias a su armonía y su tendencia natural a encontrar paz, sencillez y ritmo, pude  comenzar a superar la depresión asociada a mi proceso de duelo vital.