Comenzar un nuevo curso puede convertirse en una fuente de ilusiones, vamos a
dejar de lado la famosa "depresión postvacacional" para convertirla
en planes que me esperan cuando vuelva de vacaciones y que darán un impulso a
mi vida.
Hay una manera de afrontar al entrada en el curso, que en nuestro equipo
de trabajo vamos a fomentar. Lo primero ver lo se ha conseguido en el curso
anterior, los aprendizajes, los amigos nuevos que uno ha hecho, lo que ha
emprendido y los momentos de lucidez, amor, y felicidad que se han podido
llegar a dar. Focalizaremos nuestra atención en los momentos felices. Es
así que aunque terminemos cansados y con ganas de desconectar, podremos ver
que se puede celebrar la fiesta de final de curso con agradecimiento a la vida
por las oportunidades que nos ha concedido, a nosotros mismos por el esfuerzo
hecho, y a las personas que tenemos a nuestro alrededor, por las oportunidades
que nos han dado para crecer, aprender y hacernos personas más amables, más
serviciales y felices. Todo lo demás lo soltamos como oportunidades de
crecimiento y no nos focalizamos en el sufrimiento, sino en lo positivo que
nos ha traído la vida y que ha podido provocar reacción en la persona que
representamos.
Una vez habiendo hecho ésto que digo en el párrafo anterior, algo que
recomiendo, que es una despedida del curso (y si no lo hemos hecho este año
pues para el año que viene no lo olvidemos hacer), pasamos nuestras
vacaciones, como otro aprendizaje también de desconexión absoluta con lo que
es nuestra rutina de curso. Es algo que es fundamental para poder volver con
ánimo de emprendimiento e ilusiones. También es otro aprendizaje que podemos
hacer, aunque resulte bastante difícil a veces, por la cantidad de tiempo de
rutina que llevamos andado. Y cuando digo rutina, hablo de horarios y de
sitios a los que habitualmente vamos a trabajar o en donde nos quedamos
trabajando, porque siempre podemos convertir nuestra rutina en algo lleno de
espontaneidad en los pequeños detalles y si nos fijamos, incluso podemos
darnos cuenta que no hay dos días iguales en lo que llamamos nuestra rutina
de vida.
Ahora va a comenzar un nuevo curso, septiembre es una fecha que marca épocas
de nuestras vidas, recuerdos de infancia, menos temperatura, algo menos de luz
y decimos muchas veces "huele a septiembre". Cuando éramos pequeños
ello nos conectaba con cierta ansiedad, que no por llamarla así la ponemos un
signo negativo, en mis recuerdos y en la de muchas personas que conozco, dicha
ansiedad, excitación y algo de revuelo, se podía convertir e incluso llamar
motivación. Propósitos de de cumplir a partir de esos momentos con nuestros
planes, no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy, hacer nuevos amigos,
apuntarme a cursos, hacer ejercicio físico, aprender sobre mí mismo, crecer,
evolucionar, comenzar con motivación sana de llevarme bien con mis compañeros,
estudiar a tiempo para luego no tener que darme atracones, tener ordenaditas
mis cosas para no perder nada, ser amable conmigo mismo y con los demás.
Aprender a conocer la mejor parte de mí misma, que ahí está clamando
siempre a la vuelta de las vacaciones y queriendo salir para sacar adelante
nuestras vidas.
Como psicóloga clínica recomiendo siempre que dichos propósitos cumplidos
con voluntad y motivación, pueden llevarnos a quererenos más, a apreciar
mucho más nuestros dones, nuestras virtudes, nuestros llamados
"fuertes". Si aún así queremos profundizar más en ello siempre
tendremos oportunidades, pero igual que los propósitos también se pueden
llevar a cabo a principios de año, pues en septiembre tendremos siempre también
otra oportunidad de oro para emprenderlo. ¡¡Comienza el curso!! y también
comienzan cursos. Estamos en una era en la que se ofrecen reuniones, talleres
y cursos, en las que se encuentran muchas personas con las mismas
motivaciones, y es cierta la frase que "la unión hace la
fuerza" y además podemos agrandar nuestro mundo de relaciones, nuestro
mundo de conocimientos ¿y qué mejor plan que un mundo de autoconocimiento?
Hay mucha ofertas, las que ofrecemos a día de hoy es el mundo del
autonocimiento a través de la personalidad y ofrecemos una fascinante
herramienta dinámica y exacta para poder profundizar en nosotros mismos y ver
porqué a veces sufrimos y hacemos sufrir a los demás, con propuestas de
trabajo sobre nosotros mismos para una vez comprendida nuestra manera de ser,
poder comenzar el trabajo de resaltar la mejor parte de nosotros mismos.
Y por último desear a todos nuestros lectores una feliz bienvenida a la
prodigiosa estación del otoño, de las oportunidades y de la puesta a punto
de los motores que llevan nuestras vidas.
Con todo cariño
Isabel Salama