Cerebro Triuno

 

Vamos hacer pedagógicamente un diseño, una disección de nuestro cerebro para ver cómo procesamos la información y así vamos a poder entender mejor el Eneagrama. Esto tiene también como finalidad el poder estudiar un poquito de etología humana, es decir: la etología es la ciencia de la conducta animal. Que nadie se sienta ofendido, pero efectivamente tenemos un cerebro muy reactivo. Tenemos un cerebro impresionantemente vigente en algunas de sus estructuras y eso es precisamente lo que nos va hacer entender muchas de nuestras sobrereacciones. Esta es la exposición del cerebro triuno.

 

Hay tres cerebros dentro de nuestro cerebro que están muy relacionados entre sí. Si me escuchara un neurólogo quizá me podría decir “te estás pasando”, porque tal vez convendría relacionarlos mejor unos con otros, dado que, efectivamente, todos hace un uno, una totalidad. Entonces el procesamiento de la información es en un instante.

 

Tenemos escrita toda la evolución de las especies en nuestro cerebro y también en nuestro sistema endocrino que está profundamente relacionado con las estructuras cerebrales, es decir, es por una parte física y por la otra química, las dos cuestiones a la vez.

 

Nuestro cerebro se podría dividir en tres partes:

 

  1. Cerebro reptiliano que es el básico instintivo. Son las estructuras del cerebelo y la columna vertebral, es un cerebro muy vigente, que tenemos en común con todas las especies vivas, es decir, con los reptiles, las amebas, con las células; con todos los animales, y además no se diferencia mucho de cómo procesa la información en el ser humano a cómo procesa la información en los animales.

Ahí tenemos escrita la especie que somos.

  1. Las siguientes estructuras que se fueron desarrollando después de la estructura de lo que es el ser vivo, del ser que quiere vivir, fueron las estructuras del cerebro límbico, que convirtieron la especie en lo que es. Es un salto evolutivo que hacía que la especie procesara la información un poco más desde el pasado. Mientras que el cerebro reptiliano es una estructura fijada en el presente, le importa un bledo el pasado y el futuro: ¡quiero vivir hoy y ahora mismo en este instante!, el cerebro límbico emocional estructura ya desde la memoria del pasado. Los seres límbicos ya tienen memoria mientras que los seres reptilianos no tienen memoria. Está escrito en su memoria genética qué especie son pero no tienen memoria. No aprenden en la vida. Tienen ya escrito cuál es su conducta.

Los seres límbicos tienen que aprender a ser de esa especie.

  1. Lo que nos convierte estrictamente en humanos, y que no poseen dichas estructuras los animales, un poco comienzan a existir en algunos seres como son los simios superiores y algunos cetáceos, es el cerebro neocortical, es decir, las circunvalaciones neocorticales que procesan desde el futuro. A este cerebro le interesa fundamentalmente traer el futuro al presente, para procesar, a partir del presente y dirigido hacia una meta a través de una planificación. Esto es lo que va a dar lugar al pensamiento y al lenguaje; al hecho de que se pueda procesar la información desde lo simbólico y allí es donde tenemos una herramienta muy poderosa que tenemos que aprender a utilizarla para darle razón a nuestro sistema y convertirnos en lo que se llama estrictamente humanos.

 

Nuestra educación, que es la que procesará el cerebro límbico, ha dejado mucho que desear. En la naturaleza es perfecta. Quiere decirse que en la naturaleza la madre enseña a la cría, de los seres que tienen el cerebro límbico, a desarrollar una adultez y por tanto una autodependencia en la naturaleza, sin embargo nosotros tenemos una educación que deja mucho que desear y por tanto difícilmente nos desarrollaremos como adultos, de forma tal que las estructuras del cerebro neocortical no las hemos aprendido a utilizar desde nuestra adultez.

 

Al mismo tiempo que  nos percatamos que dentro de nosotros tenemos una potencialidad perfecta para desarrollarnos como adultos y ser autodependientes y libres, vemos también que hay una serie de traumas que van ocurriendo a lo largo de nuestro crecimiento y que harán que tengamos una fijación en uno de estos tres cerebros y esto nos va a convertir en personas no-completas, es decir, si pudiéramos procesar la información desde el cerebro completo, tenemos una estructura cerebral realmente extraordinaria con una cantidad de conexiones, y con una cantidad de estructuras en las cuales cada una tiene su función perfecta para procesar la información, para poder desarrollar nuestras vidas y abrir nuestro camino de crecimiento como adultos en la vida.

 

Siendo esto potencial, la realidad nos muestra que en general no se presenta este equilibro y uso apropiado del cerebro, salvo en casos de mucho trabajo de desarrollo personal.

 

Cerebro Reptiliano

 


Voy a empezar a explicar el cerebro reptiliano, porque es el que mayor vigencia tiene, a pesar de que nos podamos resistir a ello, en nuestras vidas. Estamos hablando de un cerebro inconsciente, pero parte de nuestro trabajo se trata precisamente de hacer consciente lo inconsciente, no es a base de psicoanálisis nada más como esto se hace, sino también siendo conscientes y aprendiendo esta estructura del cerebro reptiliano que nos lleva muchas veces a sobrereaccionar.

 

Efectivamente es un cerebro profundamente egoísta. No tiene en cuenta al otro, y entonces lo que quiere es vivir en este instante presente. Posee el instinto de supervivencia y el tiempo en el que procesa la información es en el presente. Ignora el pasado y el futuro. Es esencialmente reactivo e impulsivo y va a defenderse para que se pueda vivir. Va a procesar desde la vida: cuando tengo hambre quiero comer, cuando tengo sed quiero hidratarme, cuando tengo frío quiero calentarme, cuando tengo calor quiero refrescarme y eso sería lo más básico. Eso precisamente lo hacemos además sin ningún tipo de problema hoy día, con lo cual sabiendo que vamos a comer tres veces al día, sabiendo que nos vamos a poder hidratarnos, sabiendo que nos vamos a poder resguardar, no tendríamos que tener ningún problema realmente con este cerebro, porque está diseñado estrictamente para vivir, para dar un lugar a que el cuerpo sobreviva y por lo tanto tiene un diseño y función especificas.

 

El ser humano se ha desarrollado durante cientos de miles de años en la naturaleza. Ha necesitado tener, por tanto, bien vigente este cerebro porque, entre otras cosas, era una especie que no tenia las defensas, la velocidad, los sentidos de otros animales. Dado que en sus estructuras no hay garras, colmillos, velocidad; sus piernas corren a una cierta velocidad bastante menor que algunos animales que eran sus depredadores por tanto tuvo que tener muy vigente este cerebro; es decir: muy instintivo, muy impulsivo. Se tuvo que defender para vivir, con lo cual las estructuras están preparadas para la lucha por la supervivencia.

 

Hay algunos seres humanos en este planeta que están aún en supervivencia, por lo tanto su cerebro reptiliano les ofrece la posibilidad de vivir, es decir: yo me levanto por la mañana y tengo que comer, con lo cual salgo a cazar y a buscarme la vida, así pues tienen una perfecta relación con este cerebro, y además es así como sobreviven y así es como se relacionan, entonces tiene todo esto un sentido.

 

Hay sin embargo otros seres humanos, como nosotros por ejemplo, que no vivimos en la selva, no vivimos con los elementos, no vivimos en la naturaleza; no nos levantamos para sobrevivir con respecto a las necesidades básicas de la supervivencia y, sin embargo, también procesamos la información desde este cerebro. No sólo es cuestión de responsabilidad humana si no que también tiene esto un sentido. Tiene un sentido porque nosotros estamos con una supervivencia digamos mecánica y regular apenas desde hace relativamente poco tiempo a lo mejor uno 2,500  o 3,500 años, mientras que estas estructuras que se desarrollan se establecen a lo mejor con un millón de años. Así es como ocurren las cuestiones en la naturaleza. Van poco a poco autorregulándose, para adaptarse al instante presente de cada uno de los seres.

 

En el ser humano existe una incongruencia con respecto a toda la potencia que tiene este cerebro contra lo que realmente se necesita. Es ahí que vamos a encontrar la explicación da cómo nos podemos llegar a poner en un momento dado cuando tenemos hambre por ejemplo, aún sabiendo que vamos a comer y podemos incluso desarrollar una ira o una hostilidad que puede producir incluso una pelea bestial dentro de una cocina, dentro de una familia o en un restaurante cuando de repente nos pasan la fuente por delante, y empezamos a odiar al camarero porque ¡tenemos hambre!, porque ¡queremos comer ya! Aún sabiendo que vamos a comer estas estructuras se ponen muy bestias.

 

El ser humano ha padecido mucha hambre a lo largo de los cientos de miles de años que lleva existiendo en este planeta y entonces aquí existe lo que se llama una memoria celular, una memoria genética, y esa memoria genética se relaciona directamente con el cerebro reptiliano para precisamente pedir, y además con una gran fuerza, la inmediatez de la satisfacción de cualquiera de las necesidades corporales.

 

Este cerebro no tiene paciencia, ni compasión. No tiene prospección de futuro porque no sabe que dentro de cinco minutos vaya a ocurrir algo, con lo cual se pone muy tirano.

 

Es un cerebro tirano que realmente nos está llevando continuamente a reaccionar. Es un cerebro que se relaciona con la rabia.

 

La rabia es una emoción básica estupenda. Sin rabia no estaríamos aquí. Sin rabia no nos habríamos levantado por la mañana. Sin rabia no nos vamos a trabajar, ni cogemos el coche; es decir: la rabia es en sí misma una emoción fundamental para tener en cuenta. Otra cosa es que convirtamos la rabia en un sentimiento, eso ya no existe en la naturaleza. Los animales tienen rabia para sobrevivir, pero no tienen ira. No se ponen agresivos para sobrevivir. El león cuando ruge no está molesto con su presa. Ruge porque es un sonido salvaje que paraliza a su presa para poderla cazar y así comer; sin embargo nosotros, debido a la falta de tolerancia a la frustración que tenemos las personas a pesar de tener nuestra supervivencia asegurada, dicha rabia la convertimos en ira, en agresividad. En la naturaleza no existe la agresividad en absoluto, ni la ira, ni el resentimiento, ni ningún sentimiento derivado de esta emoción que rige este cerebro, puesto que nos impulsa para la vida.

 

Dentro de que no es educable en sí este cerebro, en la manera como podría ser la educación de un ser humano, si que podemos de alguna manera al ser consciente de este cerebro, poder amortizar los impulsos, la tiranía, la inmediatez, la impulsividad, eso sí que lo podemos hacer. Vamos hacer una serie de recomendaciones para ello, porque realmente no se necesita tanta potencialidad, ni tanta fuerza al día de hoy.

 

Este cerebro está regido por una memoria genética que define la especie, la definición en concreto de nuestra especie es que somos seres que tenemos un instinto de supervivencia, efectivamente como todos. La ameba también la tiene. Tenemos también, relacionado con la supervivencia -no solamente es el instinto de supervivencia, que es característico de cualquier ser vivo, sino también tenemos un instinto social-, es decir: el ser humano ha podido sobrevivir a través de la cooperación, con lo cual está escrito también en este cerebro.

 

El cerebro reptiliano está relacionado profundamente con el instinto. El hecho de que nos unamos para cooperar, para nuestra supervivencia es un aspecto instintivo. No vayamos a confundir lo que se llama la amistad, lo que se llama el hacer risas con los amigos con el instinto social. El instinto social es muy potente. Tendemos a ir con los otros y fundamentalmente unirnos y cooperar para de alguna manera poder sobrevivir. Es así como se conformaron las primeras hordas humanas y como los seres humanos se unían por aspectos que todavía no eran tanto las cosas del querer sino que todavía eran las cosas del comer. Pos tanto el instinto social también lo tenemos en el cerebro reptiliano así que no nos equivoquemos con este punto.

 

A veces da lugar a equivoco y nos cuestionamos si el instinto social es instintivo o límbico. No. Es profundamente reptiliano y está escrito en nuestra memoria y en nuestro cuerpo que se sobrevive mejor con los demás que con uno solo. No somos una especie solitaria, hay otras que sí. El ser humano está conformado por el instinto de supervivencia, el instinto social y el instinto sexual. El instinto sexual es un instinto a través del cual uno quiere dejar legado, seguir sobreviviendo después de la muerte. En la naturaleza está dado por el instinto de depositar sus genes, es decir, tiene que ver con la reproducción, con dejar crías, con dejar de alguna manera un legado a través de las crías. En el ser humano el instinto sexual también está relacionado con dejar legado pero no está relacionado estrictamente con la reproducción. Eso significa que una persona que posee un fuerte instinto sexual no sólo quiere tener hijos (a lo mejor incluso no quiere tener hijos), pero si quiere escribir un libro, quiere dejar un impacto, quiere plantar un árbol, quiere construir una casa, quiere construir un proyecto, y eso también está relacionado con el instinto sexual.

 

Derivado de lo anterior podemos definir a la especie como una especie que sobrevive, en comunión con sus semejantes y que deja legado. Estos tres instintos tiene una gran fuerza en nosotros. Debido a las cuestiones de los traumas educativos, vamos a sobrereaccionar uno de estos tres instintos que van a teñir nuestra personalidad, y que precisamente no van a cuidar mucho de nosotros.

Es muy interesante hacerse el trabajo instintivo porque el instinto está diseñado fundamentalmente para cuidarnos, para velar por nosotros, y nosotros tenemos una distorsión instintiva muy importante que va a teñir nuestra manera de ser; que nos va a proporcionar muchas alegrías también y muchísima fuerza y energía en algunos momentos, pero que se va volver contra nosotros, en un momento dado, debido a las sobrereacciones.

 

El instinto de supervivencia se define a través de los impulsos eléctricos del cerebro y la bioquímica inconsciente. Es muy importante estar atentos a la bioquímica. Muchas veces estamos mediatizados por hormonas. Las hormonas influyen directamente en nuestra manera de sentir, en nuestra manera de pensar y en nuestra manera de reaccionar. Conviene revisarse de vez en cuando para ver cómo está uno hormonalmente. Muchas veces nuestra manera de enfermar o de reaccionar no responde a algo congruente, a algo que realmente pueda tener una lógica, y puede ser también que tengamos de alguna manera enfermito nuestro sistema endocrino. Hay que cuidar mucho de ello. El cuerpo es una maquina absolutamente inteligente, pero además con una inteligencia intrínseca en cada una de las partes que conforman nuestro cuerpo. Se trata de una inteligencia que se comunica con otra inteligencia, que es otra estructura del cuerpo y hay una comunicación del cerebro, es decir: no se puede diseccionar al ser humano y tratarlo de entender diseccionado.

 

Es interesante saber que el cuerpo humano, todo él, siempre lo que busca es que tú estés bien. Tiende hacia la autorregulación. La autorregulación es algo que existe en la naturaleza y además está continuamente presente. Cuando nosotros atacamos a nuestro cuerpo se pone inmediatamente en acción para poderse autorregular y entonces el hígado se comunica con los riñones y los riñones además con los pulmones y los pulmones con el sistema endocrino, etc. Continuamente hay una comunicación potente, consciente y muy inteligente dentro de nosotros por eso, a pesar de cuanto nos atacamos, seguimos sanos y vivos, porque el cuerpo trabaja para nosotros, pero el cuerpo también puede demandar de repente. Puede además ponerse muy fuerte. No te estoy hablando de enfermar, te estoy hablando de repente que puede estar generando algunas hormonas o neuropeptidos o estar generando reacciones que no son normales. Es una manera que tiene el cuerpo de protestar. Muchas veces no le cuidamos. Es muy interesante que, a partir de un momento dado, nos demos cuenta de que existe una memoria corporal y que todos los ataques que hagamos van a tener su pequeña facturita.

 

Es interesante hidratarse bien, alimentarse según nuestra especie. Una de las cuestiones que rige las leyes de la naturaleza es que cada especie requiere de su alimentación y es importante que el cuerpo esté bien alimentado. Alimentarse bien no significa mucho, no se trata de cantidad, significa calidad: hidratado, cuidado. Cuidar de nuestro cuerpo, es cuidar de nuestra psique, y cuidar de nuestra psique es cuidar de nuestras vidas. A partir de un momento dado podemos a empezar a tomar esa decisión porque inmediatamente este cerebro deja de tener la vigencia que tiene, que es la que muchas veces nos lleva a los grandes desastres, en un momento dado, en nuestras vidas.

 

Todos los sentimientos derivados de la rabia son los que nos provocan malas relaciones con nosotros mismos y con los demás. Sobre todo con los demás, debido precisamente a los sentimientos derivados de ella. Hay que estar atentos al cuerpo. Estando conscientes del cuerpo vamos a llevar mucho mejor nuestro carácter, nuestras relaciones, nuestras comunicaciones, nuestro saber estar en el mundo y la apreciación misma de la vida, porque estamos hablando de un cerebro que conecta directamente con ese quiero vivir, quiero latir, quiero vibrar, quiero también yo estar, quiero tener mi sitio en esta vida, que es lo que busca el cerebro reptiliano.

 

Tenemos que tener en cuenta que este cerebro es muy impulsivo, es decir, que las reacciones son un ¼ de segundo. Hay una inmediatez y una impulsividad en sus reacciones que nos hace perder muchas veces los papeles, con lo cual la prevención, el cuidado de nuestro cuerpo, el mimo a nuestro cuerpo, la consciencia de nuestro cuerpo nos va a permitir que ese ¼ de segundo mágico del que muchas veces hablo, para no meter la pata, para que no se convierta en un: ¡ay dios mío, ya la hice!, porque va muy rápida la reacción. El que vaya muy rápida la reacción tiene un sentido ya que en la naturaleza es la rapidez lo que hace que un ser sobreviva, que una hormiguita, que un pajarito, que un ratoncito, la misma cebra o caballo puedan sobrevivir. Es decir tiene que ser: aquí te he visto, aquí no te he visto, para poder sobrevivir con lo cual tiene un sentido esa inmediatez, esa impulsividad, esa prisa que tiene ese cerebro para reaccionar porque lo que está detectando siempre que reacciona es muerte o posibilidad de muerte, no hay término medio. No es un cerebro que tenga término medio en su manera de procesar la información: es todo o nada. Es vida o es muerte. No hay reflexión, no hay memoria. Aunque tenga la prueba de que va a sobrevivir, el cerebro reptiliano no lo procesa con lo cual no responde al aprendizaje vital. Es algo que nosotros le tenemos que comunicar a través de las otras estructuras. Por tanto es muy interesante que nos llevamos bien con él y que lo cuidemos mucho, porque todo el cuidado que le vayamos a prodigar a nuestro cuerpo va a tener sus efectos, sus resultados al momento de haberse sabido controlar.

 

Aquí están las técnicas de autocontrol emocional de las que se habla tanto, que no se tratan del control de las emociones, sino más bien el control de las reacciones emocionales y realmente es bastante difícil poder controlar la reacción emocional del cerebro reptiliano, precisamente por su impulsividad, por su inmediatez y, por su alerta de supervivencia. Es un cerebro que quiere vivir a través de lo que es la alimentación, la respiración y los respetos de los ciclos circadianos de sueño y vigilia, mismos que son muy importantes para procesar bien la información. El no dormir es un drama para el cerebro reptiliano, porque los niveles de alerta que tiene continuamente descansan cuando uno duerme. Es un cerebro que está permanentemente alerta, con lo cual atentos a los sueños. Existen técnicas para dormir que pueden evitar las pastillas. Entre otras cosas se trata de saber y tener consciente esto. Una vez uno lo sabe se maneja con esto o empieza a aprender a manejarse con esto, todo va a ir mucho mejor.

 

Atento a las relaciones. Habíamos dicho que teníamos un instinto social. Efectivamente es instintivo y es territorial. Quiere decir que nosotros marcamos nuestro territorio continuamente a través del cual tenemos un espacio a salvo alrededor. El espacio se estudia a través de la ciencia que se llama próxemia, es decir la ciencia de la aproximación.

 

Es interesante el notar como la otra persona está disponible para recibirnos, porque ahí no entra el cerebro límbico, ni el neocortical, aquí entra el cerebro instintivo, entonces tenemos que aprender un poco también cómo acercarnos a los demás, eso los seres antiguos, que no estaban tan contaminados con creencias compasivas o espirituales como nosotros lo tenían muy en cuenta, puesto que las relaciones tenían que ser magnificas para que hubiera cooperación. Entonces, se sabía perfectamente cómo era el espacio del otro para no violarlo ¿Cuándo se despierta el cerebro reptiliano?, se despierta cuando se viola una serie de cuestiones, por ejemplo como lo es la territorialidad, entonces, la ciencia de la próxemia es digna de estudiar para aprender a entrar en el espacio del otro a través de nuestro instinto social.

 

Incluso en los momentos que hemos estado próximos a una persona, vamos marcando más o menos. Nosotros no meamos alrededor de una silla como lo hacen los perros, por ejemplo, pero si vamos marcando cositas. Debemos saber que la ciencia de la próxemia va a estar estrictamente relacionado con la personalidad. Es muy importante por ejemplo saber que hay personas que les gusta que les abraces. Hay otras personas que no les gusta que le abraces y no por ello son más antipáticas, ni peores, sino que son personas más proxémicas, quiere decirse que no aceptan tanto el contacto y esto es profundamente respetable.

 

Una de las cuestiones por las cuales estropeamos las relaciones con los demás, es precisamente no teniendo en cuenta al otro, es decir un tema territorial. Entonces esto se hace a base del dialogo. Como no marcamos y además tenemos tanta mente ocupada, no vemos a lo mejor que alguien me ha puesto ahí el teléfono como para indicarme que no pase. Ahora que yo estoy más alerta sé que me ha puesto ahí el teléfono y sé que a lo mejor debo de pedir permiso para atravesar esa línea, es decir, es como si la otra persona hubiera puesto una barrera.

 

La próxemia no sólo es cuestión de personalidad, aunque tiene mucho que ver con ella, sino que también es algo cultural, es decir: no es lo mismo ir al Caribe que ir a Japón. A la hora de poder abrazar a un japonés te pueden meter en la cárcel directamente porque le has invadido, porque le has agredido, porque le has atentado su respeto y, porque culturalmente no se le abraza. No se le da un abrazo rompe costillas a un japonés, ni a un chino tampoco, lo mismo que a un finlandés. A un africano depende de si tiene ganas de ciervo o si no tiene ganas de ciervo. En el Caribe sí, están todos arrullados, juntando sus fluidos, sus sudores. Están felices de la vida, es ahí el momento de abrazar y expandirse a gusto. Esto tiene que ver con el cerebro reptiliano, esto quiere decir que es una cuestión seria.

 

El cerebro reptiliano no tiene sentido del humor, no sabe de la gracia que hace nada, quiere decirse que cuando alguna vez dices: no sé qué gracia tiene, ahí está el cerebro reptiliano molesto porque no le encuentra ninguna gracia a algo que a lo mejor alguien lo encuentra muy gracioso, ¿no?, entonces a la hora de hacer las gracias o las bromas es interesante ver las reacciones de los cerebros reptilianos puesto que este cerebro no conoce el tema del sentido del humor. Se toma la vida muy en serio. Tan en serio como se la he tenido que tomar, durante cientos de miles de años que ha tenido que sobrevivir. No había espacio para la gracia, para el humor, ni para ningún tipo de sensibilidad, y hoy día es exactamente igual que hace 500 mil años. Por ejemplo las cuestiones de tráfico. Simplemente estamos en un semáforo y alguien nos da por detrás un poquito,  a lo mejor fue justo cuando fue a coger algo y se movió un poco el auto, y entonces lo que procesa el cerebro es un tigre, entonces la reacción automática es salir corriendo y golpearle y, a lo mejor es un viejito que se le fue el codo y no había pasado nada, realmente el rasguño no es importante, y nos podemos llegar a poner como nos podemos llegar a poner.

 

Las historias de tráfico son profundamente reptilianas porque no procesan desde el coche, no procesa desde el viejito, procesa desde: viene a por mí, y por tanto me tengo que defender, lo mismo con los temas de las filas, de las colas. Es impresionantemente el: me tocaba a mí primero, cerebro reptiliano, que procesa: si no llego yo me muero, porque el cerebro reptiliano prefiere comer yo a que comas tú, entonces es yo primero.

 

La próxemia y la hostilidad son cuestiones permanentes en nuestras relaciones. Cuidado también en las relaciones de pareja. En las relaciones de pareja ocurre algo muy gracioso y eso también ocurre en la naturaleza, que veis al león fiero convertido en un bobote que parece que ha perdido su fiereza. Hay un engaño que hace la naturaleza al ser humano que también hace a los animales para que se reproduzcan y es quitar los límites de próxemia. En un momento dado, absolutamente no existe la proxemia y es para que se junten dos seres que tienen su próxemia, que tienen su rabia, que tienen su hostilidad, que tiene su manera de que prefiero que exista yo a que existas tú, y de repente se pierde, se llama FenilEtilAmina (F-E-A) que es también una historia del cerebro reptiliano, aunque lo confundamos con un cuento de príncipes y de princesas es el cerebro reptiliano. Es un engaño. Entonces nos enamoramos. Nos enamoramos hombres y mujeres, y en un momento dado, también las mujeres y los hombres entre ellos pueden vivir episodios de fenitilamina en la amistad, en la comunicación, pero no, es una cuestión básica del cerebro reptiliano, es decir, allí ahí un bicho que está funcionando y que engaña las cuestiones de próxemia y de proximidad. En el enamoramiento esto es especialmente patológico porque se confunde realmente con el cerebro límbico. Entonces uno se cree que está al lado de un ser que es principesco, de una princesa y empieza a no oler los calcetines, a decir cosas como yo te sueno los mocos, cosas increíbles que podemos llegar a hacer. Hasta que de repente, un buen día el calcetín huele mal, te da asco su pañuelo, entonces ya no compartes la almohada, ya no te interesa tanto su cepillo de dientes. Empieza uno como a marcar su territorio y entonces uno cae del pedestal.

La naturaleza en esos momentos o el cerebro reptiliano opinan que ya habido una interacción para la cual estaba funcionando la segregación de dicha substancia y eso tiene que terminar. Decirles esto a los adolescentes es una pena, porque la verdad es que la FEA es una gozada. Es uno de los placeres de la vida,  ahí los dos juntos, revueltos, diciendo: te amo, ¡mentira! lo que quiero realmente es ¡reproducirme contigo!

 

Es muy importante tener esto en cuenta, acto seguido se puede establecer el dialogo: “no me gusta que mires en mi mesilla de noche”, “no me gusta que te pongas mis calcetines”, “no me gusta que me cojas mi almohada”, eso es totalmente lícito y no por ello se es menos compasivo, menos amoroso. No, se trata de evitar confrontaciones, porque el cerebro reptiliano de alguna manera tiene memoria con respecto a ese ser superviviente, con respecto de lo que te ha hecho una u otro persona y, todo lo que uno se envaina (traga) va a terminar de saliendo por “a” por “b” o por “c”; es decir: agresivo de manera directa o agresivo pasivo. Algunos tardan más tiempo, en algunos menos pero al final la agresión es expresada de uno u otra forma. Conviene establecer frente a frente con un papel en mano, por ejemplo: primer punto: No soporto que te laves el diente con mi cepillo de dientes… Es necesario hablar sobre aquello que ya uno es consciente de que no tiene porque soportar y esto no quiere decir que no haya amor, al contrario ahí empieza a haber amor. Puede haber un salto al límbico en este momento y no antes. Entonces es muy importante conocernos y saber esto que estoy contando ahora mismo, saber que esta parte de nosotros es profundamente animal y que está escrito en la especie humana que somos y conviene respetarlo

 

En nuestras relaciones tenemos una herramienta magnifica que se llama el dialogo, que se llama la negociación, que se llama el poder estar viendo exactamente qué es lo que te hace insoportable a ti algo, entonces al decirlo uno es amoroso y no al contrario, no es uno amoroso no diciéndolo. Ahí hay una gran equivocación, parece que si yo le digo a él que no me coja mis zapatos, parece que soy menos amoroso. No señor. Soy mucho más amoroso diciéndole que no coja mis zapatos que no diciéndoselo. Entonces hay ahí una confusión, una impregnación como de una especie de un impacto relacionado con que “es más bueno el que lo da todo”, y que no quiere nada para sí mismo, eso es mentira. El cerebro reptiliano es profundamente egoísta y lo tenemos todos, y no tenemos que anestesiarlo. No tenemos que negarlo y no tenemos que obviarlo. Tenemos que tenerlo bien vigente, bien presente, bien consciente, y entonces podremos empezar a amar, sino es imposible. De hecho, es muy difícil amar sino se conoce esto, porque se ama a quien le respeta uno, se ama a quien a uno le pide permiso para entrar en su territorio, se ama a quien uno le mira antes de ir a comunicarse con él, para ver si está receptivo o no está en capacidad de recibir la información en ese momento; se ama a quien uno respeta y de quien uno conoce su cerebro reptiliano, sino no es posible el amor. Parece muy grave decirlo en palabras: ¡Ay qué horror! No. Es perfecto. Al saberlo y al conocerlo será cuando el ser humano empiece a disminuir los efectos impulsivos e inmediatos de esta estructura tan inteligente, que nos hace ser corporalmente sensitivos y además inconscientemente sapientes de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, porque este cerebro no se pierde ni media de lo que está pasando, por supuesto porque está relacionado con su supervivencia.

 

Los procesamientos de información en la naturaleza son depredador - presa. Los depredadores funcionan de una manera intrínsecamente depredadora y la presa en la naturaleza funciona por ende en forma de presa.

 

Tenemos estos dos cerebros dentro de nosotros: cerebro depredador y cerebro presa en nuestro cerebro reptiliano, por cual estamos procesando entre otras cosas para hacer equilibrio, porque va a ser otro de los desequilibrios que vamos a tener. Hay personas demasiados depredadoras y otras muy presas sobrereaccionando. Esto nos va a provocar conflictos y nos va a provocar que nos estemos perdiendo la mitad de todo lo que podemos llegar a saber, si solamente activamos cualquiera de estos dos cerebros.

 

Las reacciones reptilianas exclusivamente van a ser dos: huida o pelea. Esto también está relacionado con nuestra personalidad. Hay personas que huyen o se bloquean y hay personas que pasan a la acción de manera inmediata, en un grado defensivo. Las personas que tienen más bien un cerebro presa no siempre van a tender a huir, también pueden pasar al ataque porque cualquier presa acorralada también puede atacar, pero vamos hacer una diferencia para ver cuál de los dos cerebro tenemos más activos, lo cual nos va a provocar siempre sobrereacciones, va a provocar algunos desequilibrios en nuestra manera de reaccionar. Muchas veces os habrán dicho hija mía es que eres imprevisible, es decir: sí que podemos pasar una época que estamos pactando con los dos cerebros, pero generalmente somos bastante predecibles. Eso lo sabemos, más que nosotros, los demás que nos van conociendo y ojalá realmente mucho más de lo que nos conocen.

 

Huir es bloqueo, huir es no ir, huir es refugiarse, aislarse; huir es mirar hacia otro lado. Cuando el cerebro reptiliano dispara una señal de alerta veremos mientras unos huyen otros inmediatamente atacan. Tanto una respuesta como otra son inmediatas, quiere decirse que no da lugar a la reflexión. No piensa uno a ver mejor huyo o mejor peleo, porque el cerebro reptiliano ya habría muerto, entonces es inmediata la respuesta. Por eso digo que es muy inconsciente.

 

Los animales no necesitan hacerse consciente de esto, sobre todo cuando no ha llegado la mano del hombre, porque los animales se muestran de una manera muy natural, por lo tanto hay un equilibrio y una danza en la naturaleza. El ser humano ha adquirido roles y utiliza también la diplomacia, la educación. En la naturaleza no existe la diplomacia, no existe la educación, uno es tal como es. En nosotros, los humanos, esto hace que podamos engañarnos con respecto a cómo realmente queremos reaccionar. Es importante aclarar que este cerebro conecta con la memoria, entonces la diplomacia y la educación son fundamentales; además no vamos a quitarnos los aspectos culturales que nos hace de alguna manera disimular nuestro cerebro reptiliano, pero por mucho que disimulamos ahí está. Conviene tenerlo vigente, presente y consciente para cuando seamos educados, seamos diplomáticos, sepamos que lo estamos siendo, que es muy diferente a serlo creyendo que uno es muy diplomático y muy educado, porque de repente sale uno como una fiera y dice: si yo era educada. No. Es importante que supieras que estás educando a la fiera y estás además disimulando a la fiera, entonces uno es más consciente de lo que está haciendo, y no con ello les estoy diciendo que se agarren a mordiscos, es decir: sean educados sabiendo que si no se agarrarían a mordiscos.

 

Hay una serie de sugerencias que les comparto. Son sólo sugerencias porque además muchas son las que nos decían cuando éramos pequeños. Entonces muy difícilmente vamos a soportar ya nosotros un educador o educadora, o una nueva mamá, o hasta incluso un terapeuta, a menos que le pedimos nosotros ayuda directamente difícilmente vamos aceptar sus sugerencias. Porque a este cerebro odia que lo repriman, de hecho todo lo que nos han reprimido a lo largo de nuestra infancia y juventud hemos hecho exactamente la contrario y hemos hecho todas las cosas que nos han dicho que no. Cuanto más nos hayan reprimido peor salimos: más salvajes. Cuando ya no tienes ahí al tutor o al padre, a la madre, al castigo, entonces todo lo que te ha dicho que no lo haces por triplicado,  porque es así como sale el cerebro reptiliano, pero sin embargo sí que se recomienda una autoeducación, y eso sí lo vas a aceptar. Sí que vas aceptar autoeducarte siempre y cuando seas tú el que te lo digas a ti mismo.

 

De alguna manera también te lo dice la gente, oye ¿qué es lo que estás haciendo? No te están educando, te están haciendo una recomendación. Bien las recomendaciones para poder parar la impulsividad y poder parar la inmediatez del cerebro reptiliano tienen que ver con una demora en la gratificación. Una demora en la gratificación está muy bien, porque te puede dar hasta morbo, en un momento dado, se los digo para que no piensen que los estoy reprimiendo, que si yo de repente o mejor dicho si mi animal tiene unas ganas enormes de chocolate, tantas que no puedo más, espero 10 minutos hasta que se me quiten las ganas de chocolate y, cuando se me hayan quitado ya las ganas de chocolate, el capricho, entonces me como el chocolate. No quiero decir que no te vayas a tomar chocolate, sino que será cuando a ti te de la gana, no cuando el bicho quiera o le de la gana. Esto también va influir muy positivamente en nuestras relaciones y en nuestra manera de estar en el mundo. Esto nos va a procurar algo que realmente es una maravilla, que es la tolerancia a la frustración ya que generalmente cuando hay frustración hay agresión, siempre. Es una ecuación. Si hay frustración hay agresión, siempre; es decir, no tenéis más que pensar en los momentos de vuestra vida que se han visto frustrados, se han aislado, han entrado en odio o se han  autoagredido o pero aún han  agredido a otros, habéis estado muy raros y con muy mal genio, de muy mal humor. Si empiezan un proceso de autoeducación para el capricho este cerebro, a parte de tener mucha prisa, es muy caprichoso, y muchas veces cuando decimos esta persona es el capricho andante  estamos hablando del cerebro reptiliano.

 

La tolerancia a la frustración nos va a llevar a meternos muchas menos dobladas de sufrimiento en nuestras vidas. Nos va a evitar muchísima pérdida de tiempo, de sufrimiento, por no obtener lo que se desea ayer, porque este cerebro lo quiere ayer, no mañana, quiere decirse ya, inmediatamente. Es un manejo muy interesante que podemos hacer de nosotros mismos a partir del momento en el que lo decidamos, porque el proceso de autoeducación puede empezar en cualquier momento. No tienen más que decidirlo porque ustedes son los líderes de ustedes mismos.

 

Ya no necesitamos a mamá, ni a papá aunque creamos que sí. Mamá y Papá, el educador, la señorita Rottenmayer, todos están dentro y, nosotros podemos en nuestro estado adulto, que es  donde queremos ir, tener un manejo de libertad de lo que hacemos, porque confiamos en nosotros. Entonces el control y el conocimiento y el liderazgo sobre el cerebro reptiliano es el autentico liderazgo, es decir, soy yo quien mando, no tú. Lo hago cuando yo quiero, ahora me espero un ratito, parece que tienes prisa, es como un dialogo con uno mismo, que en el fondo no es distinto de adiestrar a un animal, por eso recomendamos los cursos de psicoterapia asistida con animales porque adiestrando animales realmente es un adiestramiento que uno se hace.

 

También para la educación de los niños que son un cerebro reptiliano con patas. Por eso es muy interesante poder ver cómo funciona esto en la naturaleza. La naturaleza es perfecta, como lo hacen las madres, es muy interesante ver como una yegua cría a su potro. Ver como una leona cría a su leoncio y como un chimpancé a su cría; todo es perfecto, es adecuado, es en el momento preciso, en la intensidad justa. No hay resentimiento y lo más importante: funciona, es decir: las especies se consiguen hacer adultas; entonces ya no necesitan educador, de ahí que las madres en un momento dado digan: fuera, ya te sabes valer por ti misma, ya has aprendido a ser un buen lobo. Ahora me tengo que ocupar de mis siguientes crías, y hay una disociación porque naturalmente tiene que ser así. Ya no se necesita la educación. Nosotros sin embargo todo el día con el terapeuta... o la mamá o el papá “postizo”..

 

También hay otra cuestión muy importante para el tema de las relaciones y es que al cerebro reptiliano no le gusta que le digan que no. Es muy interesante intentar suprimir la palabra “no” cuando estemos relacionándonos con nuestros semejantes. Una hija mía va y me dice. Dame 1000 euros para irme con mi novio el finde. Sí,  muy bien, ven aquí, siéntate, vamos a hablar. Empezamos a hablar, ¿qué pasa si le digo que no? puede robarme los 1000 euros en el cajero, se puede ir a hacerse una tontería para ganarse los 1000 euros. Irse con su novio, se va a ir. Entonces “sí” es tranquilidad y ya luego la negociación. Con sus clientes, con sus compañeros de trabajo, con sus jefes, con sus hijos, con su pareja: “SI” siempre de entrada y luego vamos a negociar. Al final va a salir un “no” sin que haya un no directo. Eso es muy interesante porque mejoras tus relaciones. Cada vez que dices “no” a alguien has estropeado la relación que tienes, luego a lo mejor no se nota, o se notará realmente un día: oye no sé porqué está antipático conmigo, pues a lo mejor es un “no” que hace tres meses le dijiste. Es increíble hasta qué punto este cerebro está alerta y sabe perfectamente quién es cada cual. Entonces concluimos: “si” a la demora a la gratificación, “si” al cuidado del cuerpo, y de la salud, esto es muy importante. El cuerpo está mucho más fiera contra nosotros mismos si no lo cuidamos, y por tanto nos puede crear disgustos, es decir, tiene una memoria corporal  al cuidado que estamos teniendo de él. A pesar de que intenta hacer todo lo posible todo el tiempo porque estemos bien y, si realmente miráramos en nuestro interior, y viéramos cuanto luchan nuestras células y nuestros órganos para que estemos bien, tendríamos muchísima mayor compasión del cuerpo. Es todo el tiempo para que estemos bien. Todo el tiempo para que estemos saludables. Todo el tiempo para que podamos desarrollarnos y, es el vehiculo que tenemos para poder amar. Para sacar adelante un proyecto vital. No tenemos conciencia del cuerpo suficiente y no nos enseñan a tenerla, incluso porque solamente nos enseñan a base de la represión, y por tanto no nos la enseñan para saber hasta qué punto es importantísimo.

 

Hay una cuestión que no tiene el cerebro reptiliano pero si el cerebro límbico y el cerebro neocortical, sobre todo el cerebro neocortical y es que de alguna manera nos hace reírnos de nosotros mismos y de nuestro cerebro reptiliano de vez en cuando, el cerebro reptiliano no se va a reír, pero nosotros si. Cuando os veáis muy impulsivos, muy caprichosos, cuando os veáis muy reptilianos, lo mejor es morirse un poco de la risa y, entonces, de esa manera se relativiza y acostumbras al cerebro reptiliano a: primero, que le estás haciendo caso, segundo, que estás tú liderando y tercero que te da mucha risa.

 

Es importante que tengamos en cuenta el tema de los cuatro miedos y, ahí también tenemos escrito cómo procesan la información instintivamente las especies. Estos cuatro miedos que son básicos y naturales, están escritos en nuestro cerebro reptiliano. En la naturaleza son perfectos y necesarios, pero nosotros, a partir de un momento dado ya no los necesitamos, eso es lo interesante y además tienen una vigencia tan fuerte como el propio cerebro reptiliano la tiene. Por ejemplo, en la naturaleza existen seres que de alguna manera tienen una cierta superioridad genética, se ven desde la camada que tienen las condiciones para ser lideres, entonces se van a desarrollar las cuestiones para aquellos que hayan presentado ya síntomas de liderazgo en estado de cría, para que se vayan a desenvolver para ser lideres en la naturaleza, esto es muy interesante y se da de una manera perfecta. Esas crías, en su estado ya adulto van a tener un miedo que se llama el miedo a perder. Miedo a perder su estatus de líder y ese miedo es una fuerza que les impulsa continuamente a estar ejerciendo dicho liderazgo de manera perfecta para no perderlo, quiere decirse que no es un miedo como decir: ¡jo qué miedo tengo! Es un miedo sano, absolutamente imprescindible para ese ser. En el ser humano este miedo a perder propio de algunos eneatipos lo podemos ver representando en frases  como: la maté porque era mía, es el miedo inconsciente de la persona intimidadora, la persona que puede llegar a convertirse en muy déspota, la persona muy agresiva que tiene miedo a perder ese estatus cuando realmente el ser humano ya no vive en la selva, quiere decirse que ese miedo a perder puede irse trabajando. Ese miedo nos produce muchísima agresividad y muchísimo sufrimiento tanto a nosotros mismos como a los demás. Cuando están a punto de perder su estatus, cuando se les cuestiona como madres, o por ejemplo, cuando se les cuestiona como jefes en una oficina, o cuando se les cuestiona como la presidenta de una asociación, o cuando se les cuestiona cuando algo que están llevando a cabo, siendo los lideres que llevan ese carro, ahí se produce una historia fortísima que deriva de rabia a agresividad, mucha ira, y realmente merece la pena aprender a manejar estos estados.

 

Los momentos que os habéis sentido con ganas de matar a alguien es precisamente porque estaba vigente este miedo a perder, miedo a perder el estatus, perder el poder, perder el liderazgo, perder digamos la fuerza que uno tiene para tirar para delante en las cuestiones de la vida.

 

Otro miedo que existe en la naturaleza y que es interesante y en las camadas también se ve, son las pequeñas crías que no se enfrentan, que no mandan tanto, que no se mueven tanto, van a ser, lo que se llama en las manadas, los sumisos, los que van detrás del líder. Tanto en las manadas de depredadores como de presas en todos aquellos que tienen el instinto social, siempre hay un líder. El miedo a enfrentar es de los que no son líderes. Entonces tienen miedo a enfrentarse con el líder porque el líder los puede poner en su sitio. Es un miedo sano y normal que hace que las estructuras de dominancia y de liderazgo en la naturaleza funcionen. No obstante, si el líder presenta debilidad, el sumiso en un momento dado va a querer subir su escalafón en la manada, es decir: siempre existe una autorregulación porque el líder tiene que ser el que más sabe, tiene que ser el que protege. Cualquier síntoma de debilidad del líder va hacer que este miedo a enfrentar se pierda, pero sin embargo sí va bien y el líder está siendo fuerte y además infringe seguridad y protección no va a haber problema alguno. Entonces se va a tener este miedo que es sano y que consiste en obedecer, en respetar la jerarquía y en no enfrentarse al líder, porque realmente no es necesario; sin embargo hay muchas personas que tienen pánico con este miedo: No me miran a mí cuando estamos hablando. Parece que me hacen mobbing. No me llaman para las reuniones. Me ningunean. No me atrevo a decir lo que pienso a mi pareja. No me atrevo a exponer un trabajo que tengo, son motivos de consulta un poco paranoides, a veces que uno tiene en el sentido que van a por mí, parece que hay una confabulación, eso ya es un poquito psicopatológico, pero ahí es donde se manifiesta ese miedo a enfrentar, que el ser humano lo padece y sufre muchísimo por ello también. Provoca respuestas más bien de huida que de ataque. En el miedo a perder más bien provoca respuestas de ataque, ambas son muy agresivas tanto la huida como el ataque.

 

No vamos a considerar que los agresivos activos son más agresivos que los agresivos pasivos, aunque fehacientemente lo parezca no lo es. Ambos miedos provocan mucha agresividad.

 

Tenemos otro de los miedos también que es absolutamente normal y es el miedo que se llama miedo al abandono. En la naturaleza tiene que ver con la madre cuando recién parida va a llamar a sus congeneres para que la abastezcan durante el tiempo de lactancia o le ayuden; de hecho en las manadas de elefantes, en las de leones, y en muchas manadas, en el momento que una yegua pare, pues inmediatamente se la rodea, y enseguida se la protege durante un tiempo. No se le abandona. Este es un miedo absolutamente normal que se produce en la naturaleza y de hecho consigue que no se le abandone, pero en el ser humano produce los celos, produce unos sufrimientos espantosos de abandono, sobre todo en las relaciones de uno a uno, que es generalmente donde se da, pero también se puede dar en las relaciones sociales, por ejemplo una persona que prefiere estar sola antes de que pueda ocurrir esta catástrofe, de que la rechacen, de que no quieran estar ella.

 

Cuando uno está enamorado, muchas veces este miedo le lleva a hacer grandes desastres y a estropear relaciones que están funcionando y que podemos detectar en ciertos eneatipos, aquí vamos a estar con los eneatipos que tienen que ver con el cerebro emocional.

 

Finalmente tenemos el famoso miedo a la muerte que es absolutamente normal, dicen que quien no llora no mama, en la naturaleza es cierto. Este miedo es el de la cría dependiente que necesita llamar su atención, para que se la proteja, para que se le abastezca, para que cuiden de ella, y este miedo a la muerte que es propio de todos los eneatipos y en la base además y en el origen de todos los miedos. Es un miedo que aparte de ser reptiliano también conecta con muchísimos tabúes que están relacionados con la muerte, como de desaparición. Al ego no le gusta nada el tema de este miedo que también puede provocar muchísimo sufrimiento y que en la naturaleza este miedo a la muerte se manifiesta simplemente como el instinto de la supervivencia. Además del instinto de la supervivencia en nosotros puede provocarnos miedos y llevarnos a situaciones psicopatológicas, agudas, algo espantoso. Hay obsesiones compulsivas ahí, también síndromes de aprensividad, como gente que se pasa todo el día en el médico; gente que se pasa haciendo rituales, esto sí, esto no, esto da suerte, esto no da suerte, todo esto tiene que ver con el miedo a la muerte, y no se pueden imaginar la cantidad de rituales inconscientes que estamos haciendo continuamente por este miedo, incluso cosas como y sí enciendo la velita. Yo no digo que haya que quitar todo esto, pero si se puede ser consciente de lo que se está haciendo, es importante. Uno no sabe porque realmente va al médico y en el médico realmente hay unas saturaciones impresionantes de miedo a la muerte que no tienen absolutamente ningún tipo de realidad. Conviene entonces ser consciente y trabajarse estos cuatro miedos porque nos van a provocar muchísimo sufrimiento y el ser humano realmente ya no los necesita, precisamente por las estructuras neocorticales y el trabajo de desarrollo tanto psicológico como espiritual.

 

La emoción básica adaptativa para este cerebro es la rabia. Viva la rabia. Con rabia se sale adelante, con rabia se lidera, con rabia se saca uno sus proyectos, viajas, con rabia conquista uno a la persona amada, con rabia uno escribe un libro, con rabia sale uno a la vida, experimenta y vive. Cuidado con la ira, con el cabreo, con la agresividad, y con todos los sentimientos derivados porque eso es lo que hace precisamente que la rabia no pueda desempeñar su función. Ojalá pudiéramos dejar que la rabia fluya porque es gracias a ella que sacamos adelante nuestras vidas. La emoción distorsionada sería  la ira, la agresividad, que son las pasiones propias de la triada visceral que son el Ocho, el Nueve y el Uno; estas personas van a ser las más arraigadas en este tipo de sentimientos. No quiere decir que los demás no los tengan. Nos molestamos, claro que nos cabreamos mucho, pero las personas más sensitivas, más corporales pueden tener esa gran cualidad de la rabia que la convierten en estropear sus relaciones continuamente debido a los sentimientos derivados de ella.

 

La cuestión, desde el trauma humano que no existe en los animales, es que las personas pertenecientes a esta tríada fueron ninguneados, no vistos y, a partir de un momento dado, su vida se convierte en: “se van a enterar de quién soy yo”, y voy a demostrar que existo. Eso se transforma en tres tipos de actitud provocadas por los asuntos relacionados con el temperamento: extrovertidos, centrovertidos o introvertidos. Fundamentalmente van a ser buscadores de presencia y autonomía. Expanden su presencia física, independencia y libertad. Es aquí donde va a estar fijada la búsqueda de la persona muy reptiliana, muy visceral, aunque las tengamos todos, veremos que sobrereaccionan  este cerebro principalmente estos tres tipos de personalidad.

 


Cerebro Límbico

 


Las siguientes estructuras que se desarrollan en la naturaleza, van a dar lugar a seres que van a tener que aprender a ser de esa especie para sobrevivir, es decir, se va introducir por primera vez en el procesamiento de la información del ser vivo el concepto del pasado.

 

El concepto del pasado no existe en la lagartija, no existe en la ameba, no existen en los seres que nada más poseen su cerebro reptiliano; es decir, se va a introducir por primera vez la memoria del pasado, una memoria no escrita en el cuerpo sino en el cerebro. Ese ser, va a rememorar y, por tanto, va a poder aprender, porque el reptil no aprende, aunque dicen que hay adiestradores de moscas, bueno, a mí que me lo demuestren. Un ser reptiliano no aprende, porque ha nacido ya sabiendo todo lo que tiene que saber para sobrevivir. No necesita que mamá se lo enseñe.

 

El tema del desarrollo del cerebro límbico es muy interesante, porque se da un salto cuántico en la naturaleza, un salto hacia la evolución de las especies y, es la primera vez que se abre la vía para que pueda existir el ser humano en la naturaleza. Está incipiente en las aves, en los pajaritos, en los gorriones, en algunos ratoncitos que también hay en la naturaleza y, está fehacientemente presente en los mamíferos, en los lobos, en los conejos, en las cebras, en los leones y en todos los seres que paren a sus crías. Lo interesante de la memoria del pasado es que se introducen dos aspectos importantes que hasta ahora no se habían introducido y son el hecho de que para la supervivencia de los seres ya límbicos no solamente se necesita tener el cerebro reptiliano completamente satisfecho, es decir, no solamente la madre se ocupa de administrar la leche y mantenerlo en condiciones homeostáticas de autorregulación del calor, eso no basta para un ser límbico, para un ser límbico necesita la aceptación incondicional, la ternura y el afecto como herramientas de la supervivencia, es decir: un ser límbico no solamente sobrevive en condiciones homeostáticas autorreguladoras, como las que ofrecería o quedaría satisfecho su cerebro reptiliano, sino que necesita la aceptación de su ser, la ternura, el arrullo y el calor. El calor relacionado con el afecto que es lo que aparece por primera vez, y ese afecto es nutricionalmente tan importante como la leche. Es muy importante que veamos, que mientras que un reptil nace del cascaron, aunque la madre cocodrilo lo coja de la boquita y le lleve al río, no hay ternura. Tiene escrito el cocodrilo que esa es la conducta que hace cuando nace la cría. No es una decisión que toma desde su cerebro límbico sino desde su Cerebro reptiliano porque está escrito en su memoria genética. La madre límbica ya toma decisiones con respecto a la improvisación de su conducta en función de las necesidades de sus crías y desarrolla, además, lo que se llama el instinto maternal que viene no solamente de proveer lo suficiente para satisfacer y que sobreviva su cría, sino que además necesita primero arrullarla, criarla en el calor del afecto y de la aceptación incondicional del mismo y eso va a tener un cierto periodo que dependiendo de la especie va a ser mayor o menor y generalmente suele ser 2 a 3 meses que dura este periodo que se llama el periodo de crianza.

 

En el periodo de crianza son esas cuestiones las que se necesitan nada más, es decir, que la madre se ocupe tiernamente de su cría abasteciéndola de nutrición afectiva y de nutrición alimenticia, así como autorregulación de su cuerpo con respecto al calor que tiene también un aspecto afectivo. Va a existir otro periodo que se llama de educación; es decir, a partir de un momento dado, la madre deja de criar para pasar a educar y entonces va la madre a enseñar a su cría a ser adulto en la especie porque no nace la cría límbica con las capacidades y conocimientos corporales para poder desarrollarse en la adultez. Va a ser la madre quien se lo va a enseñar. Se atraviesa por lo que se llama un periodo de educación. La educación en la naturaleza es perfecta, es decir, se aplica el castigo positivo y también el castigo negativo, el refuerzo positivo y no nos vamos a complicar con esto pero realmente cuando una yegua le da una coz a su potro es perfecta, en el instante adecuado, en el momento pertinente, con la intensidad justa y sin resentimiento, quiere decirse que la educación en la naturaleza es perfecta. Atención a una madre neurótica o maltratada, dándole una bofetada a su hijo, a lo mejor es a la mañana siguiente, o una bofetada que le tira para la otra parte de la pared, porque además ha tenido una bronca con su marido y entonces la paga el niño. Esto que acabo de decir es bastante cruel ¿verdad? pero sucede todos los días.

 

No sabemos educar porque no han sabido educarnos. Somos niños maleducados porque no nos han enseñado a ser adultos en nuestra especie. No han sabido. A mamá la educó otra mamá y a esa otra mamá la educó otra mamá y la mamá ignorante educa a la hija que se convirtió en la madre ignorante, que educó a la hija porque las hembras van a aprender a educar a sus crías en función de cómo las educa su madre y, como en la naturaleza es perfecto, todas las hembras van a ser unas magnificas y ejemplares madres, no existe la neurosis en la naturaleza.

 

La neurosis proviene del periodo de crianza y del periodo educativo fundamentalmente. El periodo de crianza, en tanto en cuanto hemos sobrevivido, significa que nos han dado el suficiente afecto, que nos han dado la suficiente alimentación física que hemos necesitado, con lo cual las personas que hemos sobrevivido a la crianza de nuestros padres, de nuestra madre, o de aquella figura maternal, podemos tener ahí nuestra herida primaria, porque el vinculo primario es importante aunque no haya sido del todo perfecto, pero hemos sobrevivido. A lo que no hubiéramos sobrevivido es a la educación, es por ello que hemos tenido que crearnos una identidad. Hemos tenido que disimular nuestra forma de ser. Hemos tenido que revestirnos de otro vestido completamente diferente para que no nos pegaran, para que no nos maltrataran, para que no nos ningunearan, para que no nos aplicaran un castigo; para intentar recibir el mayor de los refuerzos positivos posibles, etc. Ahí es donde tenemos el grave trauma en el periodo educativo.

 

En el periodo educativo una madre que no ha sido traumatizada lo sabrá hacer perfectamente, pero en el ser humano llevamos muchos miles de años de trauma, y es ahí donde tenemos nuestra herida y, nuestra herida además la podemos sentir en nuestro cuerpo. Hay unos que la sienten más bien en el pecho, otros más bien en la cabeza y otros más bien en el vientre y entonces es interesante anotar que no se puede volver al pasado para volver a construirse. Se puede empezar a construir desde el presente y, cuando estoy hablando de educación, del cerebro reptiliano, también estoy hablando o relacionando en estos momentos las estructuras del cerebro límbico con el cerebro reptiliano para que seamos nosotros mismos quienes nos volvamos a iniciar en un periodo de autoeducación, de autoeducación porque somos nosotros quiénes lideramos de alguna manera las demandas de ese niño pequeñito que hay dentro de nosotros y que sigue demandando las mismas cuestiones que cuando tenía de 3 a 5 años. Sería interesante iniciar la autoeducación, una autoeducación basada también en el refuerzo positivo, no solamente el castigo negativo que es la ausencia de refuerzo. Cuando notes que te has portado mal ignóralo, pero hay que reforzar positivamente inmediatamente cuando estás autocontrolando, cuando no se está demasiado reptiliano o en estado de neotenia, que es lo mismo que en estado infantil, adolescente o inmaduro.

 

No solamente debemos aplicarnos castigo negativo, ignorancia y represión, sino también refuerzo positivo. El castigo negativo nunca va a funcionar si no hay también refuerzo positivo. Eso significa mimarnos, cuidarnos, hacernos un regalito, tomarnos un recreo, un descanso, poder hacer un retiro, tomarse vacaciones, pasar por una tienda y comprarse un croissant, tomarlo cuando no lo deseemos mergentemente y verás qué rico.

 

En el tema de los traumas educativos, ahí es donde tenemos apegos. Vamos buscando a mamá. Hay unos que van buscando más a mamá y otros más a papá a lo largo de toda nuestra vida, entonces, pueden revisar con quién se han casado: si con mamá o con papá, y si no habéis hecho doblete, primero con uno y luego con otro, etc. Porque seguimos buscando al arquetipo mamá o al arquetipo papá porque no hemos quedado satisfechos y de ahí los apegos y dependencias. El arquetipo mamá es afecto el arquetipo papá es seguridad.

 

Todavía está la cría dentro de nosotros que necesita la restructuración de su cerebro límbico, que se le diga: ¡qué bien!, que se le premie, que se le eduque, que se le acepte. Ahí tenemos una herida grave que es perfectamente reestructurable, educable y curable, pero por nosotros mismos. Siempre vamos a encontrar un orientador, siempre vamos a encontrar información y, si estamos muy malitos, vamos a encontrar a alguien que nos dé la mano, que nos acompañe en nuestro proceso. Como psicóloga clínica lo que hago en consulta primero es hacer de mamá, luego hacer de papá y luego adiós que ya tienes a papá y a mamá, ya te dejo, porque si me quedo haciendo de mamá demasiado tiempo les maleduco y, si me quedo demasiado tiempo haciendo de papá pueden venirme en contra y les convierto en dependientes.

 

Es un manejo muy interesante para ver cómo podemos estar minimizando estos dos arquetipos que son los que, sí somos inconscientes, nos van a perseguir toda la vida. También es interesante conocer sobre la remembranza, esa podríamos decir que es la emoción básica que instruye este cerebro y que puede producir sufrimiento, es decir, es ahí donde tenemos los sentimientos derivados de la remembranza del pasado, un enganche con ello, sobre todo lo van a tener personas muy fijadas en el cerebro límbico, en el tema doloso. En la naturaleza sí existe el dolor, por supuesto que existe el dolor y la madre que pierde a sus crías se queda un poco ofuscada durante un tiempo, pero durante un tiempo preciso que tiene su final, porque tiene que sobrevivir y en la naturaleza no reina la aceptación como algunos dicen, porque la aceptación es un proceso psicológico portentoso, sino que lo que prima es la supervivencia y en la demanda de la supervivencia se atraviesan periodos de dolor, pero que son perfectos en el tiempo para no estropear la dinámica de una manada, o de una especie. Nosotros nos quedamos enganchados con momentos de dolor, de duelo, procesos dolosos y es aquí en el cerebro límbico donde fundamentalmente se presenta por eso es tan importante para el tema del duelo, comprender, observar un poco cómo se reproduce la remembranza del pasado en la naturaleza y cómo son los procesos de duelo, de muerte, y de separación en la naturaleza para saber que tenemos derecho a tener sentimientos derivados del dolor, pero nuestros derechos terminan cuando empiezan los de los demás.

 

Es interesante saber que no tenemos que ir desparramando dolor, entonces ahí se adquiere una farsa muy interesante, y muy educable, que es el pobre de mí. El pobre de mí es una de las “farsas” del cerebro límbico, cuando se empiezan a derivar sentimientos de la remembranza del pasado, que efectivamente producen mucho sufrimiento, pero también una cierta adicción a él. Conviene manejarse un poco con un nuevo proceso de autoeducación basados en el amor a uno mismo que es quien mejor lo puede hacer; es decir, este tipo de dolor provoca la búsqueda del amor fuera. Yo puedo estar viendo a mamá, arquetípicamente hablando, hasta en mi vecino. Esto no hace falta, es una pérdida de dignidad, que es lo que hace el trauma límbico con una serie de personalidades: están muy dependientes a que desde fuera que se le ofrezca lo que perfectamente se pueden dar desde dentro, siempre y cuando inicien un periodo de autoeducación.

 

Es muy interesante saber que el sistema límbico y reptiliano no perdonan. No existe el perdón desde el punto de vista religioso, cristiano, judío, es decir: nosotros no vamos a perdonar sino comprender, con lo cual todos los sentimientos del cerebro límbico y del cerebro reptiliano con respecto a que tenemos memoria sobre lo que nos han hecho a lo largo de nuestra vida, y muchas veces hace que nos quedemos enganchados de nuestro pasado, es interesante saber porqué fue, quién fue, qué paso exactamente y darle un sentido incluso hasta vital a aquello que sucedió. Entonces uno pasa página, pero no es perdón, es comprensión. Con lo cual los invito a no ir perdonando en la vida porque es mentira. Pedir perdón son cosas diplomáticas por ejemplo: si yo te piso, te pido perdón, pero, si ha habido un problema conmigo, ese sistema va a tener que comprender que yo soy una Cuatro sexual, y que en esos momentos estaba resentida y que fuiste correspondiente conmigo en ese momento; que tuvo un sentido para que yo aprendiera, entonces eso se deja en el pasado. Esa es la manera de utilizar el eneagrama: saber el eneatipo de nuestros padres, los subtipos, saber qué les pasaba, un poco comprenderles y entonces automáticamente ya no hará falta mamá, será una señora estupenda que iréis a visitar de vez en cuando y con mucha alegría y punto. Porque claro, si tienes que ir a ver a mamá y todavía no tenéis solucionado ese tema, pues es un problema. Vamos a ver cómo lo hacemos.

 

Nuestros hijos también podrían hacer una tesis doctoral sobre nosotras, con lo cual aquí quien no haya cometido el primer pecado que tire la primera piedra. En el fondo fueron ellas quienes nos enseñaron a ser madres y, nuestras abuelas fueron las que les enseñaron a ellas, el enganche con la madre está en el cerebro límbico.

 

La crianza, educación, aprender a ser adulto en la especie, la memoria, todo eso forma parte del cerebro límbico. Es muy importante tener en cuenta que nosotros los seres humanos tenemos memoria selectiva. También esto es un mecanismo de defensa bastante bueno. Este es un mecanismo de defensa muy interesante pero muchas veces esta memoria selectiva está equivocada con respecto a la selección de recuerdos, entonces conviene activar una serie de recuerdos que no tenemos activados y desactivar recuerdos que tenemos sobreactivados; es decir: ahí tenemos que trabajar un poco con el tema de lo que me acuerdo y lo que no me acuerdo, porque debido a la no conexión equilibrada del cerebro límbico con el neocortical, hay recuerdos que hemos teñido de pasiones y que realmente han pasado a ser estados de no-gracia, que no eran para tanto. Una de las cuestiones de la psicoterapia del cerebro límbico es despojar al recuerdo de todos los tintes senti-mentales. Conocer los hechos que pasaron, pero curar, no los hechos que han pasado, sino quitarles toda la sobrecarga emocional que tienen, de esa manera estaremos reconciliados con nuestra memoria, porque nuestra memoria es una de las cuestiones que mejor podríamos cuidar. Ahí es donde tenemos exactamente qué es lo que ha podido pasar y ahí tenemos también una gran parte de nuestro autoconocimiento; en acordarnos como éramos en ciertos momentos de nuestras vidas.

Muchas veces lo que decimos sobre nosotros mismos de aquello que nos pasó, no es cierto. Eso es increíble. Ahí está una pequeña neurosis, o una gran neurosis que podemos llegar a tener en nuestros recuerdos.

 

A partir de ahora podemos empezar a fijar las circunstancias que nos competen de la vida que van a formar parte de nuestro recuerdo, vistos de una manera más objetiva, con más evaluación, menos emotiva, menos sentimental, para que podamos ser más objetivos a la hora de hacer evaluaciones o hacer memoria y el recuento de nuestras vidas.

 

Los recuerdos de nuestra vida son una maravilla porque es una manera también de parecernos interesantes nuestras vidas, quiere decirse que es interesante ver nuestra biografía, quiénes somos, de dónde habremos llegado, qué es lo que está escrito en nuestras memorias, quiénes fueron nuestros ancestros, cómo nos criamos, qué tipo de familia, cómo se fueron desarrollando las circunstancias para que pudiésemos existir, y cómo se fueron desarrollando las circunstancias para que hubiésemos ido creciendo.

Ahí está: te impregnas de interés por ti mismo, pero sí hay mucho sentimiento derivado de ahí, al contrario, no le interesa a uno mucho su biografía. Eso es comprensible debido al trauma.

 

El ser humano maximiza muchas veces demasiado los acontecimientos precisamente por la impregnación sentimental que hacemos de nuestra memoria. La emoción distorsionada de lo que se llama Tristeza o remembranza del pasado. Vamos a decir que la tristeza es una emoción etológica que no tiene nada que ver con llorar, se llama así igual que la rabia. Sin tristeza no podríamos vivir porque no nos acordaríamos, de quiénes somos y de las rutas que podríamos estar revisando. Los problemas son los sentimientos derivados de la tristeza o de la remembranza del pasado, que convertirnos en el sufrimiento que se manifiesta generalmente como vergüenza y vanidad. Las personas que están enganchadas con este cerebro y que han desarrollado su personalidad a partir de un trauma aquí, van a caer en vergüenza, muchísimas de las ocasiones de su vida. Para tratar de soterrar la vergüenza van a ir adquiriendo roles que puedan parecer no vergonzosos. Son las personas que tienen vergüenza de sí, y por tanto muchas veces hay una especie de tendencia hacia el egocentrismo, hacia la vanagloria, para simular los sentimientos de vergüenza.

 

Es interesante saber que para esconder la vergüenza, para esconder por tanto muchísimo dolor, hallamos caído en la vanagloria algunas de las ocasiones, como mecanismo de defensa, para que nadie conozca nuestro tiernito ser y nuestro corazón roto, que vibra dentro de nuestro pecho. El trauma es una insuficiencia afectiva. Un no ser amado. Un corazón roto. Un trauma de haber sido mal interpretado y no valorado; es decir: las personas que han sobrerreacionado desde el cerebro límbico, son personas que sufren con su corazón roto y que van a estar buscando compulsivamente cariño y afecto afuera, y que, además, van a disimular esa compulsión de la necesidad afectiva en un tono de vanagloria y de imagen de autosuficiencia; esta compulsión va a tener que ser de alguna manera desestructurada en algún momento dado de la vida, para volver a tomar fuerzas a través de nuestro corazón y aprender a amar, es decir, no son precisamente estas personas las que aman mejor y más, por el contario: somos las que tenemos el corazón roto y por tanto no sabemos amar, así que nos vamos a convertir en buscadores de amor, de atención, de aprobación, de comprensión y de identidad.

 

Mientras que las personas fijadas en el cerebro reptiliano van a ser buscadores de presencia, de autonomía, de libertad y de independencia, las personas heridas en su cerebro límbico y que han fijado su trauma ahí, van a ser buscadores, de amor, de atención, de aprobación, de comprensión y de identidad y, una cosa no es mejor que la otra, es decir, no es mejor ser límbico que reptiliano, porque uno ha evolucionado más es las estructuras de la evolución de la naturaleza. ¡No! El buscador de amor, de atención, de aprobación, de comprensión y de identidad en esto es en lo que ve la vida, luego es tan reptiliano como el anterior, pero los temas son los que cambian. No es que uno esté más evolucionado que otro, ¡no! Una persona de la triada reptiliana puede perfectamente evolucionar y subir de nivel en un momento dado, es decir, no es mejor ni peor.

 

Les invito a que no prefieran tener otra herida. Todas las heridas son tremendamente dolorosas. Lo único que hay que identificar bien es si son buscadores de presencia, autonomía, independencia o libertad -hemos tratado de encontrar las palabras más adecuadas a ver si ustedes las logran ver dentro de ustedes mismos con sus propias palabras-, ser buscadores de amor, de atención, de aprobación, de comprensión, de identidad.

 

El difícil manejo de esta situación consiste en que muchas veces atravesamos momentos. Aunque seamos reptilianos, estamos buscando también en un momento dado amor, atención, de aprobación, pero yo me fijaría en el patrón que siempre se repite en los momentos de crisis. Ahí está la clave de la cuestión. Porque no todos los reptilianos están buscando siempre independencia. Ahí hay otros que están buscando amor, pero sobre todo en épocas de su vida y no todos los límbicos están buscando atención, afecto y aprobación. Habrá a veces que están buscando independencia, autonomía, y libertad. Lo interesante es el patrón que se repite.

 

Cerebro Neocortical

 

 


Finalmente, esto es lo que estrictamente nos convierte en humanos.

 

Se van a desarrollar unas estructuras que van a dar lugar a un nuevo concepto que es el futuro.

 

El ser humano no iba a conseguir sobrevivir nada más que con su memoria, porque tenia que tener de alguna manera estrategias preparadas para poder sobrevivir y que solamente se las iban a dar las siguientes estructuras que son las que funcionalmente y fundamentalmente sirven para visualizar un futuro, traerlo al presente, y desde el presente, una vez visualizado el futuro, desarrollar una serie de estrategias para conseguirlo, es decir aparece por primera vez el concepto de la visualización de posibles metas simbólicamente vistas. No son realidades presentes, ni realidades del pasado, sino que son producto de estas estructuras neocorticales, que consiguen visualizar una meta o un entonces que va a suceder en un lugar en el futuro y, lo consigue traer al presente para poder desarrollarse hacia ello. Entonces la inteligencia, lo que se llama el pensamiento, el lenguaje, las estrategias llamadas inteligentes dentro de estas estructuras van a consistir en poder llegar a esa meta, es decir, una vez que se visualiza se tiene la capacidad para poder hacerlo siempre o sino no se podría visualizar, de ahí que cada vez que tengan un proyecto de futuro, antes ha sido visualizado ¿Y las personas ciegas? Se puede visualizar también siendo ciego perfectamente.

 

Aquello que no se puede visualizar no es conseguible, eso lo sabía muy bien el hombre primitivo, era menos fantasioso. La imaginación también sirve. Lo que no sirve es la fantasía; de hecho la imaginación también viene dada por las estructuras neocorticales.

 

El desarrollo antropológico de dichas estructuras fue un proceso larguísimo de millones de años, en la cual contribuyeron una serie de inventos que fueron haciendo una serie de seres, que empezaron a desarrollar por ejemplo el fuego. El fuego fue uno de los grandes filones a partir de los cuales empezaron a reunirse los seres humanos y además empezaron a cocer los alimentos, con lo cual las proteínas cocidas de los animales provocaron y facilitaron el hecho de que empezaran a desarrollarse. Hubo un mono, un simio, un antropoide que un buen día miró al cielo y, por primera vez, fue consciente de que existía. Los animales no saben que existen, existen y punto. Ahí es donde las estructuras neocorticales nos hace diferentes. Sabemos que existimos y somos capaces de visualizar metas de futuro para poder desarrollar estrategias. Vamos a ver que las demandas del cerebro neocortical y, en los traumas vitales, van a ser temas que tienen que ver con este tipo de cuestiones pero profundamente reptilianos.

 

Una de las cosas que va entrar aquí es el miedo a la muerte. Al saber que uno existe, uno también sabe que puede no existir; entonces eso va a complicar las cosas. Es decir, es interesante saber que es en el cerebro reptiliano donde se manifiesta el trauma de las personas que tienen una sobrereaccion neocortical en su personalidad. Es importante, por, tanto el tema de la anticipación. Este cerebro está relacionado con el Miedo.

 

El miedo es necesario en la naturaleza, los animales tienen miedo a morir, es normal quieren existir, y entonces saben muy bien a través de su memoria porque sitios no tienen que pasar. Son prudentes a la hora de su situación de alerta. Tienen situaciones en las que prefieren pasar por la ruta en la que saben que están seguros en vez de arriesgarse a otras, es decir, es un miedo a algo que te pone alerta para que no te ataquen, que te resguarda, que te convierte en prudente. Los animales son prudentes, sobre todo los que tienen memoria; los que no la tienen también son prudentes porque saben, porque su sistema sabe dónde está la seguridad y esto está codificado en su ADN, y el ser límbico de alguna manera lo ha aprendido, porque se lo ha “contado” su mamá.

 

El miedo está relacionado con la seguridad y además es necesario. Hay personas que precisamente de tanto miedo que tienen, lo que hacen es hacerle frente al miedo y ponen en riesgo sus vidas. Es alucinante hasta dónde puede llegar el miedo. Es interesante tenerlo, ser prudentes, ser precavidos, saber qué estamos haciendo, no meternos en pelotas en un descampado, etc. Todas esas cosas que le ponen a uno en riesgo su vida. No ir a 240 km por la autopista. Son muchas cosas que están añadidas al quiero vivir, que siempre es lo más básico, pero la emoción distorsionada del miedo, es la que padecen fundamentalmente las personas que sobrerreacionan por aquí, es un exceso de preocupación por el tema de la seguridad, que pueden llevarnos a tener muchísima ansiedad, pero dense cuenta que es un miedo a la muerte. No se trata que uno es muy evolucionado, no, la ansiedad es un miedo reptiliano. Lo mismo que hemos hablado de la remembranza del pasado que también es un duelo reptiliano. Les quiero decir que cualquier emoción básica es reptiliana, entonces el problema aquí va a consistir en estar sobrerreaccionando un pensamiento lleno de preocupación, un pensamiento lleno de ansiedad por la inseguridad de futuro. Es ahí donde va a haber un enganche fuerte con las personas que padecen con los sentimientos derivados del Miedo. Ustedes pueden revisar cómo van de pensamientos, cómo va vuestra cabeza y cómo ven el mundo.

 

Estas personas fundamentalmente se van a convertir en buscadores de seguridad, de orientación, de apoyo y de conocimiento. Seguramente van a buscar una figura de autoridad, alguien que les dirija. Ahí está papá. Es interesante saber cuánto papá estamos buscando. Papá en la vida es un filósofo, un psicólogo, un maestro. Por ejemplo alguien que se mete en el ejercito; es decir, ahí hay muchas cosas que se hacen desde este cerebro sobre todo para buscar a papá. A estos  niños (por ejemplo) les soltaron una vez de la mano en el supermercado. Estaban antes ya predispuestos a sentir que no tenían protección, o  que el mundo era inseguro (temperamentyo). Había mucha señora mayor ahí creándole un momento de desolación, de desprotección. A lo mejor es que mamá fue un momento a coger la leche, le soltó la mano y entonces en ese momento hubo un trauma vital.

 

Existe un temperamento más sensible en algunos bebes que en otros para padecer el trauma que a lo mejor en otro niño no se desarrolla; es decir, si uno está predispuesto para tener problemas con la seguridad y con una sobrerreacción por aquí, al niño que suelta de la mano va a desarrollar una sobrerreacción en esta área y, si el niño que le suelta de la mano más bien tiene sensible otra parte de su sistema ya sea límbico o reptiliano, eso no le va afectar. Le va afectar que su madre vaya justo a coger el móvil cuando le está dando un beso en la fila de los hermanitos, se le salte sin querer y le da un beso al siguiente y entonces infiera “yo no existo” o que de repente un día vaya uno a poner la cabeza encima del hombro de mamá y ella diga: “¡Ay niña cuanto te pesa la cabeza!”. El niño límbico se va a sentir rechazado. El reptiliano y el neocortical a lo mejor no y, en esos momentos, la herida se va a provocar a quienes tengan una predisposición para acarrear un trauma desde cualquiera de estos tres centros.

 

Este cerebro neocortical manifiesta la consciencia de los factores temporales, consciencia de la existencia y una necesidad de explicaciones racionales e intuitivas de los fenómenos existenciales, es decir, al ser humano no le va a bastar con que le cuenten historias, va más bien a necesitar, para sacar adelante su sistema de cuerpo, mente y emociones, a través de explicaciones racionales. Necesita comprensión y es precisamente la herramienta del neocortex, la que va a poder procesar la información, para que luego las demás estructuras lo comprendan.

 

Se necesita una explicación no solamente racional sino a nivel también más holística e inferencial, porque ahora veremos que este cerebro se divide en dos hemisferios, y sin uno de los hemisferios, no se va a comprender la vida, ni los fenómenos existenciales. El ser humano es el único ser que es consciente de su existencia y por tanto se va a preguntar por los fenómenos existenciales tarde o temprano. Van a surgir ese tipo de preguntas puesto que la felicidad no es nada más que comer y beber, pagar la hipoteca y tampoco es tener el mejor coche o una casa con un arbolito. Ustedes pueden notar que cuando uno consigue eso ya quiere lo siguiente y hasta que no consigue la explicación racional e intuitiva de los fenómenos existenciales no se va a quedar tranquilo. Puede que este tipo de satisfactores momentáneos le valgan de una manera o de otra, pero es ser humano es un buscador de comprensión y eso a todos los niveles.

 

Para poderse comunicar y por tanto poder traer esas estrategias del presente hacia el futuro va a necesitar una comunicación rápida con sus semejantes lo que hará que también comience a desarrollar estructuras que van a dar lugar al pensamiento. El pensamiento es propio del cerebro neocortical, tal como lo entendemos, que son ideas, que son métodos, que son razonamientos lógicos, que son las matemáticas, que son “esto me encaja, esto no me encaja”; esto es el pensamiento. Fue necesario como una herramienta de supervivencia para poder desarrollar ideas y estrategias para poder llegar hacia esas metas. Generalmente se llega hacia las metas cooperando. Se llega a través de nuestro instinto social y para ello necesitábamos rapidez en la comunicación, entonces tuvo que desarrollar el lenguaje simbólico. El ser humano tuvo que inventarse una manera de comunicarse que fuese muy rápida y eso fue dado por el desarrollo de estas estructuras que tienen que ver con el pensamiento y el lenguaje. Sin duda, si me leyese un antropólogo podría cuestionarme de lo rápido que he ido, porque esto es mucho más complicado, pero estamos hablando básicamente en el sentido de la supervivencia.

 

Pensamiento y lenguaje son dos herramientas para tener una tranquilidad en tanto en cuanto la cebra cuando pasta está tranquila; el ser humano sólo cuando le encaja el rompecabezas está tranquilo. Hasta que no le encaje el puzle no está tranquilo por mucho coche, por mucha supervivencia, por mucha medalla, por mucha historia. Entonces encajarle el puzle es encajarle el puzle existencial: “qué es esto de vivir, dónde estoy, qué pasa conmigo, por qué he nacido, qué es la muerte, qué es la vida, qué son las estrellas, estamos solos en el universo”, etc.

 

Ojalá podamos darnos el espacio para poder ocuparnos de las cuestiones existenciales, esa correspondencia que tenemos y que otros le llaman suerte. Yo creo que la suerte no existe, es la correspondencia, es decir, estamos en un momento estupendo para podernos olvidarnos ya del sistema reptiliano, de sus demandas, y del cerebro límbico y de sus demandas, tenerlos tranquilos, porque nos lo hayamos trabajado. Hemos buscado a mamá, hemos buscado a papá y los hemos encontrado dentro de nosotros mismos. Hemos aprendido a querernos y por tanto ya podemos tener las estructuras estupendas para poder hacer el encaje del puzzle a través del cual yo amo a la vida, me amo a mí mismo, amo a mis semejantes, acepto mi vida, mi biografía y hago un proyecto existencial. Eso es una maravilla, estas son las estructuras que nos ha dado el universo para ello, es decir que se han desarrollado.

 

Hay dos maneras de procesar la información completamente diferente desde el cerebro neocortical, estas son las del hemisferio izquierdo y las del hemisferio derecho. Están estrictamente relacionadas con el cuerpo calloso que es una estructura que hay en medio y entonces la comprensión existencial y el encaje del puzzle va a tener que ser la buena relación que hay entre estos dos hemisferios, porque si no hay buena relación entre estos dos hemisferios no habrá “encaje de puzzle”.

 

En la sociedad occidental fundamentalmente nos ayudan a educarnos a través de las demandas de este hemisferio izquierdo, que es el hemisferio racional, el lógico, el de la ecuación, del que “si no lo veo no lo creo”, el de la ecuación matemática, el de la deducción, es muy aristotélico, muy pitagórico. Ahí es donde tenemos la objetividad y las ciencias y nunca hay que perder de vista el tema de la objetividad, y las ciencias. El pensamiento lineal, deductivo, racional. Las matemáticas, la geometría, el tocar, los sentidos, el darle una explicación lógica a las cosas que nos ocurren, el que hay un antes y hay un después, aquí se tiene en cuenta el tiempo, se tiene en cuenta la secuencia de los actos, lo que ha ido sucediendo; es decir, ahí se hace un poco de orden y necesitamos de alguna manera tener un orden en nuestra memoria y en nuestra manera de pensar. Pero, qué es lo que ocurre. En la sociedad occidental se obvia -cada vez menos-, se ha obviado durante miles millones de años, la explicación de la vida desde el otro hemisferio del cerebro. Le ocurre a muchos científicos que no pueden llegar a la última ecuación y se meten en la teoría del caos y efectivamente no existe el último eslabón de la cadena que me dé a mí una comprensión absoluta del fenómeno que estoy estudiando, y entonces sin perder de vista que es necesario hacer matemáticas, cálculo, memoria, que es necesario incluso hacer crucigramas, que son anti alzheimer, le hace a uno muy bien desarrollar esas estructuras, como cuando estudiábamos nuestras carreras universitarias, de hecho es interesante haber introducido en nuestro cerebro un sistema operativo, por eso yo suelo animar a las personas a que estudien, a que se examinen, a que aprueben.

 

A mí me pasó que una vez haciendo estadística, notaba como se conectaban mis neuronas y cómo se desarrollaba el cerebro, desde cuando por fin uno hace la ecuación esto tiene su placer. El placer del hemisferio izquierdo es increíble, poder llegar conclusiones lógicas de las cuestiones, y además ayuda muchísimo al encaje del puzle, pero esto por si sólo se va a quedar incompleto, porque tenemos otra herramienta en el hemisferio derecho (en diestros, porque en el hemisferio izquierdo seria en zurdos), que va a permitir complementar muy bien la información que viene desde el hemisferio izquierdo. Es importante permitir complementar la información que viene desde el hemisferio izquierdo, sobre todo en nosotros los occidentales. Cuidado con irse del todo para este hemisferio derecho y quedarse aquí. Entonces vienen los profesores de yoga a consulta y les dices: por favor qué le pasa a usted, entonces perdieron la referencia y uno se va y se vuela con los Ángeles. En este cerebro está la teoría del caos. Es una maravilla, porque es un poco la teoría que le va hacer a uno no intentar comprender hasta el final retorciéndose el cerebro para saber cómo está conformado el universo porque entre otras cosas no lo vamos a poder comprender.

 

De alguna manera el ser humano tiene otros canales de recepción de la información, que son muy interesantes y que son los meramente intuitivos. Estoy segura que todos han tenido la experiencia de haber tenido corazonadas, de haber tenido intuiciones, de haber sabido que les iban a llamar por teléfono, de acordarse de alguien y, de repente ese alguien aparecer por la puerta y ese tipo de fenómenos un poco inexplicables que le permiten a uno, de alguna manera, poder aceptar el caos, poder aceptar que hay algo más que no es tangible y no es detectable por los sentidos físicos. Luego también tenemos la prueba de los sueños ¿Qué son los sueños?, el gran caos. Ahí hay mucha información para nosotros. En el hemisferio derecho están los arquetipos, los símbolos, las corazonadas, los cuentos, las metáforas y todo aquello que enriquece nuestra mente y nuestra manera de entender el mundo que no tenemos que obviar, porque es una gran fuente de creatividad.

 

La creatividad no sólo viene cuando el hemisferio izquierdo está operando, sino que más bien viene cuando el hemisferio izquierdo está tranquilito, entonces uno abre el canal. De repente uno crea un proyecto pero, tengan bien presente que siempre tiene que ser una comunión de equilibrio entre los dos hemisferios. Es decir, es una gran infelicidad si solamente utilizamos uno o solamente el otro.

 

Este hemisferio derecho es el que fundamentalmente se educa en oriente y es un hemisferio donde están las leyendas, la música, los cuentos, la danza, todo el arte que ha sido expresado a lo largo de la historia. Cuando uno cuando tiene tranquilo este cerebro uno puede empezar a canalizar. Por canalizar me refiero simplemente a recibir información de forma intuitiva, no lineal. Ahí algo de repente no viene por los oídos, ni por el olfato, ni por los ojos, sino simplemente se nos revela un gran caudal de información disponible para nosotros. Es en esos momentos que se puede desplegar una gran creatividad. Es a través de este hemisferio donde vamos a poder encontrar aquello que nos falta siempre en la vida y que no termina de encajar.

 

Si ya has estudiado tres carreras, no hay manera. Deja de estudiar carreras. Vamos a ver qué pasa realmente contigo y en tu interior, quién eres realmente. Ahí está el autoconocimiento no solamente en el estudio de libros.

 

Es interesante ver qué difícil lo tenemos: tenemos cerebro reptiliano, cerebro emocional, neocórtex, así que si son neuróticos, no se preocupen tanto. Siempre estamos sobreadpatando alguno de estos tres cerebros.

 

Dense cuenta que hay personas que tienen sobredesarrollado este cerebro y se llama el cerebro de la locura, hay muchas personas ingresadas en los hospitales psiquiátricos porque tienen sobrerreaccionado este cerebro, pero también recuerden una cosa: la locura lo cura.

 

Isabel Salama