Autoconocimiento y Eneagrama

Lo que vamos a explicar aquí trata de algo tan antiguo como la propia existencia del hombre. El ser humano se caracteriza por hacerse preguntas y tratar de comprender la vida, la existencia y quién es él mismo. Se diferencia del animal precisamente porque trata de entender las cosas. Acepta muy poco de lo que no comprende. Su felicidad y su capacidad de sacar su vida adelante, tiene que pasar por un proceso de comprensión para aceptarse a sí mismo y aceptar sus realidades externas inmediatas, y el mundo en general.
Es así como el ser humano busca herramientas, busca
mapas para guiarse, busca información más allá de la información que le
proporcionan sus cinco sentidos físicos, y llega un momento en la vida de
muchas personas que algo les impulsa a la búsqueda de dicha información. Se da
cuenta que el letargo al que se ve sometido, no le sirve para amarse, para
valorarse y para a fin de cuentas ser feliz, que es lo que busca
todo ser humano.
Una de las grandes claves que se encuentra para
comenzar dicho camino de comprensión es el Autoconocimiento: saber quién es
uno, cuáles son las estrategias vitales para alcanzar cierta paz, cierta armonía
con el mundo que le rodea. Darse cuenta de cómo con su manera de pensar,
su manera de sentir y su manera de actuar no consigue aquello que busca.
Y desea saber por qué.
Todo ser humano que se haga estas preguntas, o
desarrolle un interés más profundo sobre sí mismo, comienza, pues, este
camino del saber quién es uno. Empieza a estudiarse a sí mismo. Esto ocurre en
una gran variedad de edades. Los 40 eran famosos para ello, pero es evidente la
tendencia a que esta muy sentida necesidad se presente cada vez más temprano en
la vida. Y,
¿qué mayor interés puede tener la vida que el saber quién es uno, y quiénes
los demás?
Ahí es cuando se hacen necesarias las herramientas
para el Autoconocimiento. Entre
ellas, está el Eneagrama que es, desde mi punto de vista, la que hace una
descripción del ser humano más completa. Con ella cada quien puede
comprenderse mucho mejor, y a través de ella,
puede encontrar muchas soluciones. Desde luego será así, si inicia un trabajo personal con constancia y
compromiso.
El origen del Eneagrama permanece indeterminado. En
su desarrollo actual, es unánime
el reconocimiento a los aportes de George I. Gurdjieff, Óscar Ichazo y Claudio
Naranjo. Tras ellos, hay una gran cantidad de autores del tema, que en mayor o
menor medida han aportado nuevas visiones y, sin excepción, difundido este
valioso modelo tipológico.
El diagrama que ilustra este artículo, es una
estrella de nueve puntas inscrita en
un círculo, con un flujo interno que ilustran las flechas, que ya
indican que se trata de un sistema dinámico: con
mucho movimiento. Cada número es uno de los nueve estilos de
personalidad. Uno de ellos es el nuestro y
es el que nos disponemos a descubrir.
Cada uno de estos estilos de personalidad, tiene una manera muy particular de procesar la información, y de experimentar o suprimir sus emociones. Ninguno de ellos es “mejor”, pero tampoco “peor”, y el movimiento significa que por muy variadas circunstancias y por tiempo muy variable, a veces adoptamos otro estilo de éstos, pero más temprano que tarde regresamos al mismo de partida. Por esto ya, y a diferencia de otras tipologías, el Eneagrama es una herramienta dinámica, en perpetuo movimiento.
Con el mapa de la psiquis humana y su dinámica que
sistematiza el Eneagrama, además de comprender cómo vemos y tomamos la realidad
, podremos comprender la óptica, los talentos y las limitaciones tanto
de nosotros como de los demás. Al comprenderlas, podemos aceptar a las
personas con otros puntos de vista, otros temores y otros deseos, bien
diferentes a los nuestros, y sin embargo, igual de válidos o de despistados.
Podemos así abrir el abanico de nuestra manera estrecha de percibir y encontrar
nuevos canales de comunicación, descubriendo que es la manera de dialogar
internamente con nosotros mismos, la
misma como nos comunicamos pobremente con los demás, y que a esto se debe en
gran parte el de lejos mayor problema de la
humanidad: los conflictos de relaciones en cualquier nivel
y clase de relación humana.
Todos los seres humanos hemos instalado traumas en
nuestro mundo inconsciente. Una estructura psíquica defensiva que da lugar a
un falso yo. A un falso concepto de uno mismo y por tanto también un falso
concepto de los demás y de todas las circunstancias que ocurren en nuestra
vida. Es interesante observar que dicha estructura defensiva nos proporciona
unas estrategias de pensamiento, sentimiento y actuación que no se corresponden
con lo que realmente somos y vamos por tanto a encontrar una explicación de por
qué sufrimos, por qué fallamos en la comunicación y por qué en las
diferentes facetas de nuestra vida no encontramos la paz y la felicidad que
anhelamos. Dichas diferentes facetas son: la familia,
nuestra pareja, nuestra economía, nuestras relaciones, la aceptación de
nuestro cuerpo, nuestra salud, nuestra vocación,
etc.
Antes de hacer breves descripciones de los nueve
estilos de personalidad, con la cuales podamos empezar a ver las diferentes
maneras de percibir la realidad cuando atendemos a un patrón que se ha repetido
a lo largo de nuestra vida, es importante aclarar que partimos siempre de la
base de que cada ser humano es único e irrepetible, y así, no existen dos
personalidades iguales sobre la tierra. El Eneagrama ilustra con extraordinaria
precisión el estilo de personalidad, y no toda la personalidad que para cada
ser humano es un campo tan vasto, que por eso requiere del Autoconocimiento. En
el mejor de los casos, llegaremos a conocer totalmente una sola persona: a
nosotros mismos.
Estilo de personalidad UNO: El reformador. Alguien
capaz de encontrarle defectos a todo y a todos, que cree que su razón es la única válida y así quiere
reordenar todo a su paso. Es un estilo idealista con una fuerte ira reprimida,
con una gran autoexigencia consigo mismo y también con los demás. El
cumplimiento del deber por parte de sí mismo y de los demás es su gran
motivación, lo cual le lleva a
enorme sufrimiento y permanente ansiedad. Reprime su alegría y espontaneidad
con su ideal perfeccionista acerca de sí mismo y el mundo que le rodea.
Estilo de personalidad DOS: El ayudador. En su afán
por conseguir afecto y consideración toma contacto con las necesidades de los
demás con el fin de ser necesitado. Manipula a los demás y al mundo tratando
de hacerse imprescindible. Usa para ello su imagen y la renuncia a sus propias
necesidades. Usa el halago y los acercamientos afables con el fin de llamar la
atención y se ofrece para promocionar consuelo y ayuda con el don de ver que se
necesita. Sufre la represión de sí mismo y puede llegar a enfermar cuando no
consigue, a cambio de lo que da, lo que no se proporciona a sí mismo.
Estilo de personalidad TRES: El Conseguidor. Necesita
ser admirado más que querido, y
compite con los demás con el fin de ser el que más trabaja, el que más
produce y el que más brilla a su alrededor. No conecta con sus propias
emociones, pero sabe simularlas con el fin de manipular el ambiente y vender la
imagen que más éxito pueda proporcionarle. Con la tendencia a ser un adicto al
trabajo, puede sucumbir al desasosiego que le produce el hacer muchas cosas a la
vez y su continua autoevaluación de qué imagen vende al mundo. Más que verse
así mismo, es reo de cómo le ven los demás, pues trata de seducir al mundo
entero para conseguir admiración y
reconocimiento.
Estilo de personalidad CUATRO: El Romántico.
Necesita ser comprendido en su infinito y eterno mundo de emociones
atormentadas. Es un autoboicoteador de sus dones artísticos y suele sentirse
fuera de lugar, inadecuado y defectuoso. Le echa la culpa al mundo por formar
parte de él y tiende a la autodestrucción. Es un romántico enamoradizo en
perpetua búsqueda de comprensión y empatía por él mismo a través de los demás.
Se siente especial y le hace guerra a la vulgaridad. Con tendencias depresivas,
suele marcar su hábitat y a sí mismo con toques de originalidad con el fin de
distinguirse y así conecta con su inadecuación y su rebeldía contra lo
establecido. Es otro de los idealistas del eneagrama.
Estilo de personalidad CINCO: El Observador. Necesita
acumular conocimientos en su mundo de ideas para no conectar con el vacío y
extrema sensibilidad. Prefiere desconectarse de sus propias emociones,
convertirse en pensador y tratar de comprender el mundo desde el intelecto. Así
es como también se disocia de la acción, convirtiéndose en el clásico
intelectual o investigador científico que prefiere aislarse de los demás y
observar la vida sin implicarse en ella. Fácil conecta con la idea de que su
acumulación de observaciones y conocimientos, es mejor no compartirlos, para no
entrar en lo que más teme: la sensación de pérdida, de vacío interno y
externo.
Estilo de personalidad SEIS: El Cuestionador.
Sospecha de todo y de todos, en un mundo que percibe esencialmente peligroso y
conecta con una gran ansiedad acerca del futuro y las intenciones de los demás.
Es legalista y prefiere andar en comunidad. Se siente mejor perteneciendo a
grupos de toda índole, cumpliendo y haciendo cumplir las normas. Sigue ideologías
y líderes que para él prometan llevarlo hacia la seguridad. Muy ambivalente,
puede tener un estilo muy sumiso o uno que busca motivos para rebelarse contra
la autoridad. Siempre presa de una gran inseguridad,
mantiene el pensamiento filosófico del “pienso luego existo” para no
conectar con “solo sé que no sé nada”. Aferrados a sistemas de creencias
que algún día les proporcionen seguridad, pueden convertirse en fanáticos.
Estilo de personalidad SIETE: El que hace planes.
Otro idealista que prefiere pensar que vive en un mundo feliz porque tiene pánico
de conectar con algo profundo de lo que pueda desprenderse dolor. Vividor
compulsivo de experiencias, sufre
una gran ansiedad por vivir cuantas más mejor, metiéndose en un mundo frenético
de alta velocidad. No profundiza ni en sus relaciones ni en sus ideas y
planifica su vida continuamente buscando cambios y nuevas sorpresas. Suele no
terminar ningún proyecto sin haber comenzado otro, porque abandona las cosas a
la primera dificultad. Encuadra la vida, los hechos y sus relaciones sin
profundidad. Puede caer en la glotonería tanto mental como material y tiene
tendencias a volverse adicto a sustancias, hechos o personas que le provoquen
estados de euforia y falsa felicidad.
Estilo de personalidad OCHO: El Jefe. Experimenta el
mundo como permanente amenaza contra su integridad y su supervivencia. Las personas son sus amigos ó sus
enemigos sin matices intermedios. Así, prefiere atacar antes de ser atacado y
puede convertirse en una persona agresiva e impulsiva que pasa a la acción sin
reflexión y sin sentimientos de culpa y compasión. O conecta con la sensación
de injusticia en el mundo y quiere vengarse. Personas con gran energía para la
acción que convierten en algo siempre con gran intensidad. Son especialmente
excesivos en su manera de actuar e intimidan al mundo y a las personas sólo con
su presencia y tono de mando. Son especialmente desconfiados de quien muestra
debilidades, para no conectar con
su propia debilidad que es inmensa.
Estilo de personalidad NUEVE: El Concialiador.
Sobreadaptado, se caracteriza por una gran afabilidad en sus relaciones por
miedo a conectar con la agresividad o la tensión que pueda producir el medio en
el que se desempeñan. Prefieren fundirse o aunarse a lo que haya pasar
desapercibidos con el fin de que la vida sea más tranquila. En ese sentido se
auto olvidan de sí mismos, narcotizando sus propios deseos e impulsos así como
la capacidad de emprendimiento. Eligen,
pues, la rutina y las rutas fijas de recorridos de vida que ya conocen, que
aunque no les proporcione felicidad alguna, sí les da la tranquilidad de saber
lo que puede suceder. Suelen conectar con la pereza no solo para la
acción, sino también frente a crecer
mental y espiritualmente.
Los estilos “puros” no existen. Todos tenemos un
poco de todos, pero hay uno que de lejos predomina, y el énfasis sobre que el
Eneagrama es dinámico es porque la psiquis humana sigue unos patrones de flujo
muy determinados, entre estos estilos.
Falta por decir la mejor parte, y es que El
Enegrama no solo es una herramienta magnífica para el diagnóstico psicológico,
sino que a diferencia de otras tipologías o modelos para acercarse al
insondable mundo interior del ser humano, ofrece también direcciones precisas
para el trabajo de cambio, e ilustra con gran belleza cómo el listado anterior
–meras pinceladas un poco caricaturescas- está acompañado para todos y cada
uno de los estilos de extraordinarios talentos que les son también específicos.
El quid del asunto viene estando en que
ciertas destrezas adquiridas por sobreentrenamiento, y que son muy útiles para
determinados cometidos de la experiencia de vida, pretendemos usarlas para todo
y todo el tiempo. Me limito a un solo ejemplo: la claridad mental y el
razonamiento lógico que a alguien le permiten manejar con buen tino sus
finanzas, desde cuadrar bien la cuenta del banco y manejar con eficiencia su
presupuesto, no sirve para nada, si de compartir afecto se trata, o para ponerse
en acción cuando acción es lo que procede.
![]()
Psicóloga Clínica