INTRODUCCIÓN AL MODELO BIOCÉNTRICO MODERADO DEL APRENDIZAJE COMO COMPLEMENTO A LOS MODELOS DE INTERVENCIÓN TRADICIONALES PARA PERSONAS CON AUTISMO.

 

 

Estimados alumnos:

 

En el tema 1 de mi exposición, les presenté algunos artículos que hablaban sobre el trastorno autista con la intención de hacerles ver como el mayor problema con el que se enfrentan estas personas es el de la comunicación, entendiendo esta como desde el más básico proceso. Muchos de ustedes han entendido este concepto en su totalidad, en cambio algunos pocos todavía siguen pensando que cuando hablamos de problemas de comunicación de las personas con autismo nos estamos refiriendo a aspectos meramente formales. No me refiero únicamente  a lenguaje oral, sino a aspectos tan básicos como la noción de causalidad, el contacto ocular o la intención comunicativa.

            En el segundo tema intenté hacer una revisión de este concepto de comunicación y de cómo compartimos muchos aspectos con los animales que conviven en nuestro entorno.   Espero que se haya entendido el importante concepto de comunicación no verbal como canal de entrada en nuestro trabajo diario con animales y personas con graves trastornos en el desarrollo. Es de capital importancia entender que cuando interactuamos con animales ( caballos en este caso) con el objetivo de trabajar la comunicación,  se hace imprescindible el trabajo de los gestos corporales, el contacto físico, el concepto de proxemia ( respeto por el espacio vital), el ritmo, la manera en como ponemos nuestro cuerpo, y la actitud de formar parte de la naturaleza sin intención de someterla o dominarla, simplemente fluyendo con ella,  pues es así como se relacionan todos los seres que viven en el entorno, todos excepto el ser humano moderno,  que se ha apartado demasiado de este tipo de comunicación al haber desarrollado un sistema tan complejo  como es el lenguaje oral, sistema  con el que somos capaces, entre otras, de enmascarar nuestro verdadero pensamiento mientras estamos emitiendo un mensaje diametralmente opuesto.

 

Les propongo una revisión de los planteamientos básicos en el trabajo asistido con animales invitándoles a adoptar un sistema de trabajo que, si bien no debe ser alternativo ni excluyente de los modelos de trabajo tradicionales basados en un enfoque sociocéntrico, debe poner en segundo plano todo aquello que tenga que ver con el procesamiento a nivel neocortical ( entre otras , la zona cerebral donde se procesa el lenguaje, las mentiras, el enmascaramiento social  y los prejuicios ).

Los animales ( salvando algunas especies de primates y se sospecha que los delfines también) no poseen la estructura neocortical , así que su procesamiento es mucho más primitivo e intuitivo, lo cual nos permite aprovechar esta manera que ellos tienen de ver y de interactuar con el mundo para poder utilizar un canal en el que si podemos interactuar con personas con problemas en la comunicación, pues no se trabajan conceptos ni aspectos formales, sino sentimientos y emociones.

            Las personas con autismo tienen muchísimas dificultades en entender todos los procesos superiores del lenguaje, todo aquello que tenga que ver con la doble intencionalidad. Su  percepción de la realidad es literal, algunos autores la comparan como la visión de una foto inamovible.

 

Aprovechemos el trabajo con caballos para utilizar una vía comunicativa más simple, pero más efectiva para estas personas esto es, todo aquello que tenga que ver con las emociones y con el lenguaje no verbal, que es como realmente procesan y se comunican el resto de habitantes de este planeta.

            Este planteamiento viene de un enfoque que nosotros llevamos desarrollando desde hace un tiempo al pensar que los modelos tradicionales de intervención con estas personas se están quedando cortos al no ofrecer una respuesta completa a sus verdaderas necesidades. 

            Si revisamos los diferentes modelos de trabajo desarrollados hasta ahora con personas con autismo observamos como , si bien han servido para conseguir numerosos logros terapéuticos, todos ellos se han centrado únicamente en entrenar a estas personas en aspectos meramente formales para que su comportamiento se adapte a unas normas standard creadas y complicadas por los seres humanos para poder vivir en sociedad. Este planteamiento ( necesario por otro lado) no suele tener en cuenta que las personas con autismo encuentran mucha dificultad para entender las normas  básicas de actuación y su interés por aprenderlas está más lejos de lo que podamos imaginar. Simplemente se adaptan a nuestras normas a fuerza de los entrenamientos intensivos que proponen estos programas.

Sin poner en duda la efectividad  y la necesidad de continuar con todos ellos, nosotros abogamos por complementarlos con una propuesta más de corte  biocéntrica moderada donde se insistiese sobre todo en el canal que utilizan los animales para comunicarse, esto es el canal de las emociones básicas, porque no nos olvidemos, si hay algo verdaderamente terapéutico a nivel psicopedagógico en el trabajo con los animales es el vínculo afectivo que se establece con ellos y en concreto, como dice la ilustre Dra. Isabel Salama, “el amor a la vida como una de las emocionas más curativas”.( En este sentido es interesante las lecturas de la Dra. Gail Melson y su concepto de biophilia.)

 

 

Trabajemos con niños autistas y enseñémosles por ejemplo a utilizar el w.c., a atarse los cordones de los zapatos, a comportarse en público, a adquirir destrezas instrumentales en la escuela, a hablar,¿ porque no?. Enseñémosles  a pedir comida y a expresar sus necesidades básicas utilizando programas de comunicación total o programas intensivos de modificación de conducta. Pero no nos quedemos únicamente en eso, con este tipo de modelos adiestraremos ( en su más puro sentido conductual) personas para  adaptarlas en la medida de lo posible a un modelo exclusivamente sociocéntrico o humanocentrista, pero poco indagaremos en su mundo interior de emociones y sentimientos de pertenencia al entorno natural , que es donde verdaderamente está uno de sus graves problemas.

            Un concepto importante que resume todo este planteamiento y  que me gustaría transmitirles como conclusión, ( esta sería mi humilde aportación al curso), es el adoptar un enfoque biocéntrico  moderado del aprendizaje a la hora de utilizar animales como herramienta de trabajo en las sesiones terapéuticas. Si conseguimos entender que además del ser humano, existen otras fuentes de aprendizaje y que los animales, las plantas y en definitiva el entorno natural, pueden ofrecernos pautas de conducta que nos hagan sentir parte de este planeta, podremos estar en disposición de entender que el paso por la vida solo se realiza una vez  y este paso debe realizarse de la manera más digna  y feliz posible. ¿De que sirve que un niño con autismo termine su vida sabiendo comportarse en público, utilizando correctamente los utensilios para comer o realizando operaciones aritméticas básicas si no hemos reparado en que es un ser humano con necesidad de ser feliz?

Debemos entender también que el peso de la concepción del hombre como centro del universo y dominador de todas las especies de la naturaleza, ha condicionado la manera de entender nuestra relación con el planeta, con los animales y con nosotros mismos hasta el momento actual , al que paradógicamente llamamos era de la comunicación, pues es justo el momento de la historia en el que el hombre sufre el sentimiento más horrible que puede experimentar un ser vivo, la soledad.

Llegados a este punto,¿ de que nos sirve construir antenas parabólicas, satélites digitales, trenes de alta velocidad? ¿ Para qué queremos tener automóviles ,  potentes aviones que acorten las distancias entre las ciudades, telefonía móvil o sofisticados sistemas de Internet si luego somos capaces de andar por la calle y girar la cabeza ante un anciano que pide auxilio porque le están robando la bolsa de la compra ¿.

A medida que nuestras sociedades se han ido sofisticando, hemos ido olvidando nuestra procedencia, y nos hemos llegado a creer que verdaderamente estamos en este planeta para someter a la naturaleza a nuestra voluntad, pero realmente nuestro origen está muy distante de este planteamiento. Es necesario trabajar por intentar acercar a nuestros alumnos  para que formen parte de nuestro sistema social, pero realicemos a la vez un esfuerzo de ponernos en su lugar  entendiendo que jamás podrán interiorizar como propio el modelo sociocéntrico ( le pese a quien le pese). Ofrezcámosles como complemento  a la intervención tradicional momentos en los que puedan sentirse parte integrante de este complejo sistema que se llama naturaleza, del que el ser humano se ha alejado paulatinamente hasta convertirse casi en su peor enemigo.

 

 

EJEMPLOS DE TRABAJO:

 

 

Es muy complejo explicar por escrito qué cosas podemos trabajar con las personas con autismo a través de los caballos, entre otras cosas porque si bien todas estas personas comparten ciertas características en común, cada persona con autismo es única e irrepetible y no responde siempre a los mismos patrones de comportamiento. 

Podríamos emplear un curso entero simplemente con organizar un protocolo de ejercicios para realizar intervención terapéutica con personas con autismo a través del trabajo con caballos, pero mi aportación a este curso  simplemente pretendía realizar una brevísima introducción a los procesos básicos de comunicación humana para que tuviesen una herramienta útil a la hora de trabajar con personas con problemas de comunicación, así que   solo como orientación y entendiendo que esto  es solo una muestra de lo que podemos trabajar , a continuación les presento a modo ilustrativo cuatro ejemplos básicos en el trabajo que personalmente realizo en mis sesiones de trabajo entendiendo que queda claro que hay mucho más trabajo a realizar, por supuesto.

 

 

EL CONCEPTO DE SESIÓN TERAPÉUTICA:

 

 Desde este modelo de trabajo que les propongo, la primera  premisa importante es  entender  que la interacción con animales debe concebirse desde una perspectiva de experiencia vital donde no hay tiempo determinado de realización, porque la terapia es el mismo proceso vital en el que está inmersa la persona en contacto con la naturaleza , por lo tanto el  ideal de trabajo con los  caballos ( y con cualquier otro animal) no debería estructurarse en sesiones ni en horas determinadas, pues es incompatible con el concepto de “fluir con la vida”,  y es que el tiempo es algo inventado por los seres humanos para poder organizar su complicada existencia.

Imaginemos por un momento que un caballo pudiese hablar y nos contase que de cuatro a cinco de la tarde tiene sesión de alfalfa, de cinco a seis carrera con sus compañeros de manada y de siete a ocho acicalado personal porque a las nueve tiene cortejo con las hembras más jóvenes.O que un pez nos dijese que no puede quedarse a hablar con nosotros porque a las doce ha quedado para remontar el último tramo de río para desovar, o más surrealista aún, que el manzano se enfureciese porque nos hemos retrasado media hora en su riego diario, sería absurdo  ¿no?. Pues si queremos trabajar los procesos comunicativos básicos desde un modelo basado en la naturaleza ¿que sentido tiene que adoptemos horarios estrictos y les llamemos sesiones a lo que debería ser una experiencia personal?

Por otro lado somos muy conscientes de la imposibilidad de llevar este planteamiento  a la práctica en la mayoría de las ocasiones, ya que nuestros alumnos viven con sus familias en entornos urbanos y asumir este modelo en su totalidad supondría vivir en un entorno natural, rodeado completamente de éste, a todas horas y en todo momento, pero sabemos que no siempre es posible participar en una comunidad terapéutica donde el trato con animales forme parte de  nuestra experiencia vital. Aún así, adoptando un término medio podemos entender que, si bien la estructura técnica de la sesión debe estar bien preparada, esta no debe supeditarse  al concepto tiempo de manera que dependiendo del día y de las circunstancias estas puedan variar.

 

 

 

 

EJEMPLO DE TRABAJO DE LA FUNCIÓN INSTRUMENTAL DEL LENGUAJE A TRAVÉS DEL CONTACTO OCULAR.

 

-         Montamos el niño en el caballo, todo el equipo nos quedamos quietos y mirando hacia otro lugar, excepto el terapeuta, que se pondrá delante, en el campo visual del chico a modo de tentativa de comunicación. En el momento que contacte ocularmente con el terapeuta (las primeras veces puede ser por pura casualidad) interpretaremos este contacto como un deseo de mover y el caballo iniciará el paso, hasta una nueva parada, donde se le volverá a pedir respuesta ocular. Partiremos de una necesidad natural del niño, de su deseo de que el caballo inicie su marcha y entrenaremos a entender que el primer paso para iniciar un proceso comunicativo pasa por un contacto ocular.

Este es un trabajo que requiere de mucha paciencia por parte del equipo de trabajo, pues habrá niños con poca noción de causalidad y les costará asociar este contacto con el movimiento del caballo, pero con paciencia y trabajo sistematizado entrenaremos al niño en este primer requisito de efecto-causa.

Una vez, y después de un tiempo, hayamos conseguido que el niño contacte ocularmente con nosotros para pedir la marcha del caballo. Estructuraremos la sesión para pedirle una respuesta más fina. Ahora ya no le servirá solo el contacto ocular, podemos pedirle , un protodeclarativo o  una emisión vocal.

 

-         Un segundo juego que podemos utilizar es el siguiente:

 

Hacemos que el niño lleve del ramal al caballo, y a su vez el terapeuta va al otro lado cogiendo al animal. El niño va acompañado de un coterapeuta que le ayuda a llevar al caballo por el picadero y le protege de posibles peligros. De repente el terapeuta, que está al otro lado, frena al caballo y el niño seguirá caminando hasta que el ramal no de más de si. En ese justo instante, el niño tiende a estirar del ramal para que el caballo le siga. En ese instante el coterapeuta, moldea la acción del niño y le gira la cabeza para que mire al terapeuta que está frenando al caballo. En el momento en el que el niño contacte visualmente con el terapeuta, este último permite que continué la marcha.

Una vez el niño ya es capaz de girarse y buscar contacto con el terapeuta, el proceso de puede ir complicando en grado de ejecución y el terapeuta puede moldear un gesto.

 

 

 

 

 

 

TRABAJO DE LA CAPACIDAD DE IMITACIÓN COMO REQUISITO BÁSICO PARA EL DESARROLLO DE LA COMUNICACIÓN:

 

El alumno está encima del caballo apoyado por un coterapeuta que está haciendo backriding con él. El terapeuta, desde abajo  demanda la atención del alumno para, a continuación realizar un movimiento simple ( ponerse la mano en la cabeza) para pedir que el alumno lo realice también. El primer paso, antes de realizar el movimiento es pedir la atención del niño. El terapeuta levantará la mano y dirá el nombre del niño, si no presta atención, el coterapeuta moldeará la cabeza del alumno para que éste mire al terapeuta que está abajo llamándole. Una vez tenemos segura la atención del niño realizamos el gesto que deberá imitar el niño mientras el caballo sigue parado. En caso de que no tenga todavía la capacidad de imitación, en el mismo instante en que el terapeuta realice el gesto, y asegurándonos que el niño esté mirándonos, el coterapeuta que está detrás del alumno, guiará la mano del alumno para que realice el gesto. Solo en ese instante, el caballo moverá. Con paciencia, orden y un trabajo sistematizado, se conseguirá que el alumno imite las acciones del terapeuta, prerrequisito básico para establecer procesos comunicativos básicos.

 

APROVECHAR LA ETOLOGIA DEL CABALLO PARA TRABAJAR EL CONCEPTO DE LIDERAZGO:

 

Los caballos, en su estado natural, son animales gregarios que se organizan socialmente de una manera diferente a como lo hacemos los seres humanos. Básicamente su condición de presas les hace temer aquellas posturas de dominancia ( que por otro lado pueden existir dentro de las manadas). Un caballo  accede a las exigencias de  otro caballo dominante simplemente por cuestiones de fuerza y capacidad de combate, pero no le seguirá nunca como líder para buscar protección. En cambio en las manadas existen otros caballos, que no tienen que coincidir con los sementales, ni mucho menos con los dominantes, cuyo comportamiento genera seguridad en el grupo y el resto de  componentes tiende a seguir ciegamente porque sabe que su aceptación les asegura su propia supervivencia. El caballo líder no impone, no obliga, aunque puede reprender alguna acción, sobre todo de los potros más jóvenes, pero simplemente con su actitud segura, convence al resto para que le sigan allá donde desee conducirles y si no quieren seguirle, no se preocupa ni se pone nervioso, porque está tan seguro de su actitud que tarde o temprano la manada vuelve a él, o a ella por que podemos hablar de una yegua.

            Este principio básico, utilizado también en los procedimientos de la mal llamada “doma natural” ( la doma nunca es algo natural) podemos utilizarlo para trabajar con las personas con autismo.

            Estas, son personas con una gran inestabilidad a nivel emocional, con una necesidad de buscar constantemente puntos de referencia básicos para poder organizar su vida y poder sentir seguridad, seguridad como principio básico de supervivencia. Las personas con autismo no aceptan las relaciones de dominancia pues sus acciones, por muy absurdas que nos parezcan, son siempre lógicas si entendemos que están encaminadas a buscar seguridad emocional a través de la búsqueda de predictibilidad del entorno.  Es inútil entablar disputa con un niño que está desorientado en plena crisis, pues no entiende el empleo de la fuerza como algo que le va a salvar del pánico que está sintiendo en esos momentos al no entender el mundo que le rodea. Sin embargo si son capaces de detectar y asignar a personas a los que ellos consideran puntos de referencia. Personas que por su relación con ellos a lo largo del tiempo les han ofrecido seguridad y estabilidad.

            Para realizar este tipo de ejercicios con los caballos y las personas con autismo, el terapeuta debe entender muy bien estos procesos de liderazgo, por lo que recomiendo que los caballos los tengan en libertad y viviendo en manada, pues nunca podremos establecer procesos comunicativos básicos con animales encerrados que jamás han tenido la experiencia de estar con otros congéneres en estado natural y por lo tanto no han desarrollado comportamientos básicos para un caballo.

            En este sentido yo me suelo poner junto al niño con autismo entre mis caballos en un espacio amplio donde podamos caminar, saltar, correr. Ellos enseguida se me acercan  y me siguen por donde vaya, pues además de terapeuta  soy su nodriza, su amigo, su médico, su señora de la limpieza y su compañero de juegos.

 El niño y yo nos ponemos a caminar y ellos nos siguen. En un determinado momento me alejo y el niño se queda solo caminando con los caballos reproduciendo una estructura de manada. El niño se da cuenta y se gira para mirar qué está pasando, pero sigue su camino, normalmente esta es una situación que aceptan de buen grado. Los caballos buscan al niño y éste les busca a ellos. En ese mismo instante se ha producido un proceso comunicativo básico en el que no interviene ningún ser humano. Yo me quedo allí cerca observando la situación, como un caballo líder lo haría en una manada salvaje, porque se que llega un momento en el que el niño con autismo, necesita el cobijo de la persona de referencia y me busca, dirigiéndose a mi. En el momento en el que el niño  se me acerca para buscar protección se ha establecido otro proceso comunicativo partiendo de una necesidad vital.

Un placer haberles servido, hasta otra ocasión

Juan Vives