EL ARTE DE AMAR

 

Estar enamorado no es lo mismo que amar. El enamoramiento es una atracción motivada principalmente por la apariencia y la personalidad del otro y su ajuste con la propia. Predomina en el cuerpo y la mente. Es EROS (placer/pasión) en su máxima expresión. El amor se relaciona con el ser del otro, más allá de cómo se manifieste en sus atributos físicos o en su personalidad. Es algo que se relaciona con el ALMA. El amor conoce al otro en su esencia, el enamoramiento generalmente en la superficie.

 

El enamoramiento es excluyente porque en él predomina el EROS, generalmente nos enamoramos sólo de una persona. Cuando se pierde aunque difícil, es posible recuperarlo si se restablecen las condiciones que lo hicieron posible. El amor es más universal, nunca se agota y paradójicamente aumenta entre más lo otorgamos.

 

Nadie da lo que no tiene. Para amar a otro debemos ser capaces de amarnos a nosotros mismos. Igualmente percibir en forma realista, el alma, el ser del otro. Un ser humano con problemas de personalidad buscará en el otro el complemento a sus propias neurosis. Una persona sana se enamorará de una persona sana. Una enferma se enamorará de una persona enferma.

 

El enamoramiento es asunto del EGO, encontramos en la otra persona satisfacción a necesidades nuestras. Nos amamos a nosotros mismos en la piel del otro. Siempre se encuentra combinado por la fascinación por la personalidad y las circunstancias de vida del amado, basado en un conocimiento de él generalmente poco profundo. En las fases más intensas del enamoramiento también se cree amar el alma del otro, su esencia, lo que creemos la persona es. A mayor conocimiento del otro mayor realismo en la relación pudiendo aumentar o disminuir la sensación de enamoramiento.

 

Una relación de pareja perdura porque lo que unió al principio se fortalece. Se debilita o termina por lo contrario. Para que la relación permanezca se necesita según opinión de Walter Riso que comparto, una combinación adecuada de Eros, FILIA (amistad/camaradería) y ÁGAPE. Este último es el amor que no pide nada a cambio y que se manifiesta en respeto por los demás. Lo que diferencia a ágape de eros y filia es el desinterés, por ello nunca causa sufrimiento a otros. La clave de ÁGAPE es poderse desprender del EGO, de las necesidades de la personalidad.

 

Se puede amar sin estar enamorado. Cuando se está enamorado se cree amar, pero es muy posible que sólo se esté percibiendo la apariencia de quien creemos amar. Se ve solo lo positivo, lo que integra no lo que desune. Estamos en una especie de hipnosis que impide ver en forma integral a quien se ama. Nos desenamoramos, en parte, por las mismas razones por las que nos enamoramos. Vemos las mismas cosas pero en el desenamoramiento las percibimos en negativo: la ternura se volvió melosería; la seguridad en sí mismo, dominio; el auto-control en falta de espontaneidad etc. También porque descubrimos facetas del alma del amado que no nos gustan.

 

El enamoramiento con o sin amor, puede subsistir si se dan las condiciones apropiadas, entre ellas la falta de seguridad y de rutina; es decir, si se mantiene la incertidumbre. Por ello la convivencia estrecha lo amenaza tanto. Entre más interdependencia en una relación mayor riesgo para la estabilidad de la misma pues aumentan las expectativas y el riesgo de que estas no sean satisfechas. El tiempo también representa un peligro para el enamoramiento porque aumenta las posibilidades de cambio y con este el hecho de que los ajustes iniciales de la relación no permanezcan. En los cambios se deberá mantener la complementariedad para que la relación subsista o en su defecto tener un fuerte vínculo con el alma del otro.

 

Una buena relación de pareja debe tener ambos componentes, amor y enamoramiento, pero debe predominar en ella el amor expresado en FILIA y en Ágape

 

La vida de pareja perfecta es eros, filia y ágape en cantidades adecuadas, que se adapten a las necesidades de cada uno. Hay parejas que son más eróticas, otras más fílicas o más agápicas, dependiendo de sus preferencias. Aun con amor si no hay enamoramiento es poco probable que pueda existir una excelente relación de pareja. Si no fuera así la mejor pareja sería el mejor amigo (a).

 

Amar no es solo un sentimiento, es también una decisión. El enamoramiento opera más en el mundo de las emociones. El amor es preocupación activa por la vida y el crecimiento del otro y ello implica conocerlo en profundidad, pues nos se ama lo que no se conoce.

 

Hay seres humanos que se enamoran solo una vez, otros que se enamoran muchas veces. Unos que no pueden vivir sin estar enamorados y posiblemente otros que no se enamoran nunca. La necesidad de enamorarnos lo mismo que el enamoramiento, admiten grados.

 

El estar enamorado intensamente, “locamente” pasa. Es un sentimiento volátil cuya intensidad según los que han analizado el tema oscila entre seis meses y cuatro años. Al corazón hay que ponerle “cabeza”. Dejarse llevar por la pasión amorosa, puede ser catastrófico. Hay que tomar distancia de este sentimiento y no apostarle todo a él; sí al amor y sus derivados FILIA y ÁGAPE, no al enamoramiento irracional.

 

Frecuentemente nos equivocamos al tomar decisiones basadas en el enamoramiento, no en el amor, aunque es común que confundamos ambas cosas. Para muchos lo primero no ha sido el amor, sino estar enamorado. Si estar enamorado se convierte en adicción se torna nocivo. Enamorado del amor... o más bien enamorado de estar enamorado. Sin embargo convocamos lo que necesitamos para crecer en consciencia. El EGO, la personalidad, se equivoca, el ALMA no.

 

El amor debe vivirse como una elección no como una adicción. Es el sentido de la frase: amar es una decisión, con todos sus dolores, quebrantos, momentos felices, tristes, siendo capaces de aceptar nuestra pareja con todas sus virtudes y cualidades. El que sabe que es “adicto” debe tomar precauciones. No apresurarse, caminar pausadamente: amigo, amigo íntimo, amante, compañera (o), y eventualmente esposa (o).

 

Los adictos a estar enamorados son esposos o esposas, notoriamente malos. El enamoramiento es una poesía, corta, vibrante... el amor conyugal una novela frecuentemente tediosa, de muchísimas páginas. Necesitan estar enamorados, muy enamorados, y la rutina y el exceso de seguridad del matrimonio debilitan y a veces matan el amor romántico pues este se alimenta, como lo hemos dicho, de incertidumbre.

 

Existen buenos matrimonios en el que ambos crecen, no solo se marchitan. Ser buen esposo(a) requiere APTITUDES. Si no las tenemos, busquemos otras opciones de vida en pareja.

 

Una relación de pareja que sea aceptable debe cumplir con los siguientes requisitos:

 

·        Convergencia

 

En palabras de Alekos:” protagonista de la obra de Oriana Fallaci Un Hombre. El amor es amistad y complicidad. El amor es una compañera con la que se comparte la cama porque se comparte un sueño, una tarea.

 

 Compañero (a) es el que transita el mismo sendero que uno buscando lo mismo que uno busca. Alguien que es amigo-cómplice y amante en quien se puede confiar, la otra parte, la que nos complementa en lo secundario y se integra con nosotros en lo esencial, siendo juntos más que dos sin dejar de ser uno.

 

·        Compromiso

 

Implica cerrarse mentalmente a otras opciones, ponerle voluntad a la relación y luchar para que éste perdure.

 

No significa matrimonio, ni siquiera vivir bajo un mismo techo, si saber que se cuenta con la otra persona y que ésta no está buscando consciente o inconscientemente con quien reemplazarnos.

Una relación sin compromiso será una amistad erótica, o un amor amistoso, como los llama E.Morin, pero no una relación de pareja.

 

La exclusividad sexual puede ser negociable dentro del Principio de Transparencia del que se habla a continuación. La lealtad, la unión de centro a centro, no.

 

·        Transparencia

 

No es admisible en la relación una separación entre el yo privado y el yo que se presenta ante el otro. Se debe amar a la otra persona como es, no su apariencia. Secretos de uno con el otro en aspectos esenciales que directa o indirectamente afectan la relación de pareja no son aceptables. No mentiras aunque ello no implique decir toda la verdad. Pregunta hecha, pregunta respondida con total honestidad aunque la respuesta sea “no deseo hablar de eso”. Qué es esencial y por lo tanto debe comunicarse, debe acordarse entre las partes. La Ceremonia de la Verdad previa a la iniciación de una relación de pareja es la liturgia de la transparencia.