Amazona Auropalliata
Alegre, juguetón, lleno de vida y con un fuerte carácter, así es el amazonas
de nuca amarilla. Se trata de un miembro del gran grupo de los loros amazónicos,
de tamaño algo mayor que el popular amazonas de frente azul y de figura más
estilizada.
Su situación actual en la naturaleza no es todo lo próspera que nos gustaría,
al contrario, se encuentra amenazado debido a la degradación de su hábitat y a
la excesiva presión que ha recibido históricamente para el comercio de
mascotas, especialmente debido a las capturas para el mercado negro. Esta
elevada presión condicionó el declive de la especie de tal forma que se
encuentra amenazada o en peligro de extinción en todos los países de su área
de distribución, razón por la cual se decidió que la especie debía ser
transferida del apéndice II de CITES al I, el de mayor protección y restricción
del comercio, en noviembre de 2002 (1).
La clasificación taxonómica del loro amazónico de nuca amarilla es quizás
algo complicada debido a que históricamente ha sido considerada una subespecie
de Amazona ochrocephala (Amazona ochrocephala auropalliata). No
obstante, debido a diferencias tanto físicas como en su área de distribución
natural, se propuso en 1992 que el amazonas de nuca amarilla fuese considerado
como especie en lugar de cómo subespecie, pasando a denominarse Amazona
auropalliata. Finalmente en la 14ª reunión de la Convención sobre el
Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres más
conocida como CITES, celebrada entre los días 3 y 15 de Junio de 2007, se
decide adoptar como obras de referencia para Aves los textos de Moroni, Bock y
Farrand de 1975 y Dickinson de 2003 con su corrigenda del año 2005, siguiendo
las recomendaciones del Comité de Nomenclatura. Según dichas obras nuestro
protagonista no constituye una subespecie de Amazona ochrocephala sino
que pasaría a denominarse científicamente como Amazona auropalliata según
consta en el apéndice I de CITES con fecha de entrada en vigor de 13 de
septiembre de 2007 (1).
Pero la complicación no termina aquí, ya que dentro de esta especie se
distinguen, tanto por su morfología, como por su área de distribución tres
subespecies:
Amazona auropalliata auropalliata: Es la subespecie nominal, es decir, la
que da el nombre a la especie. Se trata de una psitácida de color
predominantemente verde, más oscuro en su parte dorsal que en la ventral. La
característica principal y que les confiere su nombre es la presencia de una
mancha de plumas amarillas en la parte posterior de la cabeza. No obstante los
pichones carecen de ella y la irán adquiriendo poco a poco tras sucesivas
mudas, primero como plumas aisladas o en pequeños grupos para, a medida que van
madurando, ir adoptando mayor superficie y definición en la nuca. Algunos
ejemplares pueden presentar una cantidad variable de plumas amarillas en su
frente. A pesar de ser predominantemente verdes cuando abren sus alas puede
apreciarse el color rojo que tiñe como una gran mancha la porción central de
las plumas de vuelo. La coloración del iris es de un naranja vivo, salvo en los
pichones, en los que su coloración es marrón. Miden 36-38 cm. de cabeza a cola
y pesan entre 500 y 550 gramos. Se distribuye por la vertiente pacífica de
Centroamérica desde Oaxaca, en México hasta el noroeste de Costa Rica (2, 3,
4).
Amazona auropalliata parvipes: Esta subespecie es de tamaño algo menor que
la subespecie nominal, presenta plumas de color rojo en la curvatura del ala, el
amarillo en la nuca suele estar más extendido, su pico es gris pálido con la
parte superior y la punta de la mandíbula superior de color gris oscuro. Se
distribuye por la región de La Mosquitia, en Honduras y el noreste de Nicaragua
(2, 3, 4).
Amazona auropalliata caribaea: Muy parecida a la anterior pero con una
tonalidad más olivácea por la parte inferior, el pico es más pálido,
especialmente la mandíbula inferior. En esta subespecie la mancha de la nuca
tiende a ser de forma más triangular que en las otras dos. Se encuentran
confinados a las Islas de Roatán, Barbareta y Guanaja , que forman parte de las
Islas de la Bahía, situadas en el Caribe y pertenecientes a Honduras2, 3, 4).
Lo que escribo a continuación es fruto de mi experiencia personal como
propietario de una maravillosa hembra de amazonas de nuca amarilla, Lola, unido
a los conocimientos que adquirí leyendo mucho y hablando con diversos criadores
antes de decidirme finalmente a esta gran aventura. Por ello no pretendo que mis
palabras sean consideradas como verdades absolutas, cada loro será diferente,
aunque la tendencia general sea la que diversos profesionales me comunicaron y
yo he ido comprobando en estos años de convivencia con Lola, sino más bien
compartir mi experiencia y servir, si puede ser, de ayuda para propietarios de
este loro tan especial o para aquellos que estén pensando en adquirir un
ejemplar, ya sea de esta especie u otra.
En el pasado número 26, en la sección hablemos de mi loro, escribí, desde el
corazón, unas letras de lo que supone vivir con un nuca amarilla, y las
sensaciones y experiencias positivas que he tenido con Lola. Todo lo que escribí
es cierto, pero no quiero llevar a engaños y quiero profundizar más en lo que
supone vivir con un nuca amarilla, en esa otra parte menos agradable, es decir,
sus peculiaridades, los inconvenientes y dificultades que se encontrará
el lector si decide ser propietario de uno de ellos como mascota, y algunos
consejos para enfrentarnos y vencer en lo posible esos problemas.
Por tanto, quiero llamar la atención de aquellos que estén meditando o
valorando la posible adquisición de un nuca amarilla como mascota, para que se
informen adecuadamente y se lo piense
mucho antes de enfrascarse en la aventura de convertirse en propietario de un
auropalliata. Un loro vivirá muchos años, por lo que decidir ser el
propietario de un loro, de esta u otra especie, será un compromiso para muchos
años. Es, fundamentalmente por respeto hacia ellos,
por lo que invito a huir de las compras impulsivas y a meditar muy seriamente
antes de adquirir un loro. En cuanto a esta especie en cuestión, no nos engañemos,
el nunca amarilla no es una mascota fácil. ¿Por qué no recomiendo una nuca
amarilla como mascota para la mayoría de la gente? En principio esta no
recomendación es simplemente por amor y respeto al protagonista de este
artículo, para mí un diamante en bruto que se suele caracterizar, salvo raras
excepciones, por ser un loro un poco brusco en ocasiones, con mucho carácter y
una fuerte “personalidad”, lo que, para su desgracia, le convierte en un
candidato a:
1.- Convertirse en un loro que no sale de su jaula porque el dueño le tiene
miedo. No nos olvidemos que un loro no es un animal decorativo de jaula. Es
necesario que salga de la jaula e interactúe con los otros miembros de la
familia humana. Al ser loros con un fuerte carácter retarán a su dueño, que
deberá saber imponerse a esos retos con autoridad y firmeza pero sin
brusquedades. Hay que tener mucha mano izquierda con un nuca amarilla.
2. Cambiar de casa porque el dueño no aguanta sus vocalizaciones y gritos. No
nos olvidemos que son animales muy vocales, muy exuberantes y escandalosos a
ratos. Por muy bien socializado que esté un nuca amarilla, en sus momentos de
actividad vocal, olvidémonos de seguir el hilo de la película o serie
favorita.
3. Sacar a su dueño de quicio en ocasiones.
En mi caso la meditación de la compra llevó mucho tiempo. Me han gustado los
loros desde pequeño, y siempre quise tener un amazónico. Al principio
mis padres no me dejaron. A mis 25 años las obligaciones laborales me
ausentaban de mi casa 14 horas diarias lo que hacía injusto a mi entender el
tener un loro mascota. El día D llegó hace 4 años cuando cumplí 39 años y
ya siendo autónomo y con un horario laboral totalmente controlado por mí en el
que podía pasar algunas mañanas o algunas tardes en casa me hicieron decidirme
y Lolita llegó a mi vida. Recomiendo a quien se decida adquirir un loro que lo
encargue con tiempo. Que lo adquiera recién destetado sabiendo comer por sí
mismo y sin necesidad de tenerle que dar papillas suplementarias. Es mucho más
aconsejable adquirir un loro que está recién destetado que otro que ha podido
pasar 4 o 6 meses en la tienda y que por tanto ya no es un loro recién
destetado, y que según la tienda en donde lo compremos, ha podido perder parte
de su mansedumbre por falta de manejo. En mi caso Lolita llegó a mis manos con
casi 4 meses. Era un pichón grande pesaba 460 gramos y ahora 530. Estaba recién
destetada comía sin problemas pienso y algo de fruta pero enseñarle a comer lo
que debía me tocó a mí y esta será una responsabilidad más de todo aquél
que adquiera un loro. Lola comía pero no sabía comer de todo lo que debía.
Pedí que Lola no fuera recortada. Lola revoloteaba pero no sabía volar.
Esto del recorte sí o recorte no daría parta otro artículo. Como todo en la
vida tanto lo uno como lo otro tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Si somos
un propietario MUY RESPONSABLE y MUY precavido con las ventanas y cristales, el
NO recorte nos proporcionará un loro que desarrollará una buena musculatura,
que tendrá un buen dominio del vuelo y será por tanto un loro más seguro de sí
mismo. Como contrapartida el tener al loro con el vuelo completo hará que
nuestro loro sea más difícil de socializar y con posibilidades de perderlo al
menor descuido de una ventana abierta o de tener un grave accidente por chocar
contra un cristal. Estas y otras muchas
decisiones tendremos que tomar si decidimos adquirir un nuca amarilla como
mascota. El propietario que adquiera un auropalliata papillero lo más probable
es que se lleve un pichón con carácter a casa. La llegada a casa será
probablemente muy tranquila. En mi caso Lola fue durante 5 días un osito
de peluche mudo y torpe que sólo se movía de su percha cuando se caía de
ella; Pero al sexto día resucitó y se transformó en una autentica “fiera”
con pupilas dilatadas y cola en abanico. Lola quería mandar y ese día recibí
el mordisco más grande de todos los que me dio durante el proceso de
socialización. Lola estuvo 6 días retándome continuamente. A pesar de
ser papillera y de haberla manejado con mis manos durante los 5 primeros días
sin ningún problema y dado que se lanzaba a por mis dedos con no muy buenas
intenciones, decidí manejarla con dos perchas finas de madera. Palabras dulces,
tiernas, mucha paciencia y la ayuda de las perchas hicieron que Lola
comprendiera que por mucho que mordiera las perchas estas no se iban de su lado;
al mismo tiempo se iba dando cuenta que las perchas no le hacían ningún daño
sino todo lo contrario ya que recibía, de esos objetos de madera que eran
realmente la prolongación de mis manos, unas agradables caricias en los hombros
de sus alas. Lola estaba cada día más tranquila y volví a manejarla con las
manos ya sin sustos importantes. Técnica de la escalera a veces, pequeño
tambaleo otras y ella tranquila, y yo más. Lola no ha vuelto a retarme tan
fuertemente como esa semana pero sí ha tenido y tendrá retos puntuales como
loro que es. Los que pudisteis ver a Lola en las Jornadas de Alcorcón de 2006
pudisteis comprobar que no es tan fiero el león como lo pintan pero tened en
cuenta que fuera de su entorno se suelen portar bastante mejor y que el trabajo
de educación se hace en casa.
Para aquellos que estén meditando la posibilidad de adquirir un nuca amarilla
como mascota les sugeriría responder a las siguientes preguntas a modo de
examen de conciencia, pensando en todo momento que hablamos de un ser vivo,
inteligente, con gran necesidad de vínculos sociales con otros, sean o no de su
especie, que tendrá muchas necesidades que deberemos atender:
¿Cuál es nuestra jornada laboral habitual? Sinceramente creo que
simplemente por respeto hacia ellos, los candidatos que por trabajo
tengan que estar fuera de casa 12-14 horas diarias deberían abstenerse. Eso sería
demasiada soledad para un loro.
¿Cómo estamos de autoridad y de ternura? Los que carezcan de autoridad
tampoco deberían adquirir esta maravilla. Alguien brusco y poco cariñoso
no será la persona más adecuada. Los auropalliatas son sensibles, muy
inteligentes pero también brutos y cabezones; por las malas no conseguiremos
nada con ellos, más bien lo contrario. Debemos, mostrar autoridad pero sin
brusquedad, y siempre con mucho cariño. Esa tendrá que ser la norma básica de
nuestro comportamiento hacia ellos.
Seamos responsables, meditemos mucho la adquisición de un loro y en particular
uno de este tipo; no es la mascota ideal para un adolescente o un joven de 18 o
20 años que lógicamente, a esa edad, debería estar más preocupado de sus
estudios y de salir y divertirse con sus amigos, que de las necesidades de un
loro. Que me perdone la gente más joven y aquellos que se puedan sentir
capacitados para atender bien un loro mediano o grande. Seguro que hay jóvenes
que con esa edad puedan ser muy responsables, pero la mayoría no lo serán.
Estos animales a mi entender tienen una dualidad en su personalidad, son un poco
Jeckyl y Mister Hyde. Un nuca amarilla nos hará pasar momentos adorables, unos
llenos de ternura, otros de risas a carcajadas, pero podrán
aprender, en cuanto nos descuidemos con su educación, a usar su pico
bruscamente y también a identificar el grito que nos molesta y no dudarán en
emplearlo cuando se enfaden con nosotros, cuando les regañemos, o cuando
quieran añadirle un poco de drama a la vida. Por esto podrá volvernos locos y
sacarnos de quicio en algunas ocasiones. Nos echarán pulsos y nos
retarán en mayor o menor grado durante toda su vida. Por tanto, teniendo
en cuenta que cada loro es un mundo, como decía Francisco Lapuerta en el artículo
“No hay dos iguales” que aparecía
en el número 27, y que en todas las especies hay excepciones en cuanto a
comportamiento, los 5 rasgos que suelen caracterizar o representar al
auropalliata son:
1. INTELIGENCIA. No subestiméis su inteligencia, por favor.
Creedme, son verdaderamente muy inteligentes. Estos loros encontrarán la manera
de seducirte con sonidos o disimularán claramente cuando sepan que han hecho
algo mal. Descubrirán lo que adoras y lo que detestas y lo usarán para su puro
interés. Es muy fácil caer en sus embaucos y camelos. Otro ejemplo de
inteligencia que me sorprende es como mi mascota valora sus recursos, me
explico, la almendra para ella es un bien muy preciado ya que las recibe
ocasionalmente y una sóla en cada ocasión, por ello, si alguna en particular
está muy dura y no consigue abrirla la deposita en el comedero para intentarlo
más tarde. Nunca tira una almendra al suelo de la jaula ya que la rejilla le
impedirá recuperarla posteriormente.
2. CABEZONERÍA. Son terriblemente cabezones y
testarudos. Empezando por la alimentación. Sirva de ejemplo que Lola tardó 6
meses en probar la uva a pesar de tener todos los días trocitos de uva en su
comedero. En este caso no surtía efecto por más que yo la comiera delante de
ella y le ofreciera. Se empeñaba en no probarla, pero al sexto mes, un día que
yo estaba comiendo uvas sin ofrecerle, se decidió. Ahora es lo primero que come
de su comedero. La batata cocida costó un año y así toda una larga lista de
alimentos. Testarudos estos nucas.
3. ALEGRIA DE VIVIR. Son animales exuberantes, extravertidos,
que demostrarán su alegría de vivir todos los días con su facilidad
vocal, no en vano tienen la fama de hablar, y si se establece una buena relación
con ellos, suelen hablar mucho, a veces demasiado. No sólo aprenden palabras
sino que pueden aprender frases enteras, cantan y silban melodías y lo hacen
con mucho gusto y alegría. Son escandalosos a ratos y a las palabras aprendidas
les acompañan silbidos, sonidos de timbres que escuchen en casa, el sonido del
móvil o cualquier ruido, palabra o melodía que les resulte llamativa. Pero no
sólo nos transmiten esa alegría con sus ruidos y palabras sino acompañando
esas secuencias de verborrea desatada con su todavía más maravilloso, y
obligatorio de aprender, lenguaje corporal.
4. COMUNICATIVOS. Son
animales que, a parte de su reconocida capacidad vocal, tienen otra forma muy
importante de comunicación mediante un rico y amplio lenguaje corporal. Este
lenguaje corporal es muy interesante, y de su buen conocimiento por nuestra
parte dependerá que la relación con nuestro nuca discurra por una senda de
tranquilidad y comprensión mutua. Pupilas dilatadas, cola en abanico, sacudida
de las plumas, aleteo amplio de alas, movimiento de la cola como si se
sacudiese, etc. Un nuca se está comunicando permanentemente con nosotros
mediante su lenguaje corporal; de este
modo nuestro amigo nos estará indicando cuál es su estado de ánimo, si
está relajado y tranquilo, o preparándose para descansar, si está contento o
enfadado. Muchas veces unen su lenguaje corporal con el leguaje vocal aprendido,
como una vez en la que Lola estaba intentando dormir una siesta y cansada de que
un vecino hiciera ruido con una taladradora, mostraba su disgusto con gruñidos,
postura erguida y las plumas pegadas al cuerpo para en un momento vocalizar un
contundente y claro ¡CÁLLATE!, es la llamada cultura vocal aprendida de la que
hablaba Francisco Lapuerta en el número 27. Otro ejemplo de esta cultura vocal
aprendida que se puede conseguir con un nunca es enseñarle a que conteste con
la palabra “abre” a nuestra pregunta “¿quieres salir de la jaula?”,
para luego regalarnos un enfático “¡muy bien!” justo en el momento
que abrimos la puerta.
5. CARÁCTER. Tienen un carácter fuerte y una
“personalidad” acusada. Han nacido para mandar, y tarde o temprano lo
demostrarán retando en mayor o menor grado a su dueño. Como todo loro son
animales celosos, pero el auropalliata si cabe lo es un poco más.
Si la decisión ya está tomada porque el animal ya convive con nosotros o
está en camino, aquí van unos consejos para conseguir y mantener una buena
relación con nuestro nuca amarilla. Bajo mi punto de vista la base para
conseguir una buena relación entre una persona y cualquier loro se
cimenta en siete puntos fundamentales que en el caso de un loro
mediano o grande y con carácter como el protagonista de hoy deben ser
tenidos, si cabe, mucho más en cuenta:
1. PRINCIPIO DE AUTORIDAD. Debe quedar muy claro que quién
manda en la sociedad loro-humano es el humano. Si por falta de habilidad o
conocimientos del dueño el que lleva la voz cantante es el loro, tendremos una
mascota desafortunada y tarde o temprano se convertirá en un loro que no
sale de la jaula o que cambia de casa. Por tanto, es mucho mejor para nuestro
loro que los que dominemos en todo momento la situación seamos nosotros
pero sin tiranías.
2. CONFIANZA RECÍPROCA: El loro debe confiar en nosotros y
viceversa. Si él confía pero nosotros le tenemos miedo y retiramos la mano
permanentemente por miedo a mordiscos él perderá la confianza en
nosotros. Un auropalliata no suele tolerar vacilaciones en cuanto a la
estabilidad de la percha por ejemplo. Si le damos la orden de arriba y retiramos
la mano porque apoya el pico para equilibrarse y nos asustamos, casi
aseguraría que a la tercera retirada de la mano habrá mordisco, no a mala
idea, sino como modo que encuentra de sujetar la "rama que se mueve"
para no caerse al tratar de subir a ella.
3. SEGURIDAD. Tenemos que darle a nuestro emplumado una
seguridad total. Él debe saber que estando con nosotros estará seguro, que no
se va a caer al suelo. Debemos ser su referente en cuanto a seguridad y
que sepa que en un momento que sienta miedo viniendo con nosotros se acabaron
sus problemas.
4. RESPETO. La relación se basará en el respeto mutuo. Si
el loro está durmiendo no pretenderemos jugar con él en ese momento. Si en ese
momento no le apetece recibir caricias, le dejaremos tranquilo. La relación será
por tanto de tú a tú.
5. CARIÑO. ¿Quien no necesita cariño? Todos los seres
vivos necesitamos una caricia o un mimo en ciertos momentos. Tu loro los
necesitará, y mucho. Son animales muy sociables. Comer juntos es un
acto social y es muy importante para un loro, foméntalo, come con
tu loro y dale algo de lo que tú estés comiendo, algo lógicamente que sea
saludable para él, como una porción de fruta. Al darle de comer le estás
diciendo "te quiero tanto que te doy de lo que yo tengo".
6. EJERCICIO Y ACTIVIDADES diferentes y variadas. Son
animales muy curiosos, les encanta inspeccionar, estar en el meollo de la
actividad. Recomiendo que la jaula esté situada en el salón de la casa o en
aquella habitación donde la familia pase la mayor parte del tiempo; Son también
muy vitales, por lo que necesitan mucho ejercicio para canalizar toda esa energía
de una forma saludable, controlada y adecuada, ya que de otro modo podrían
quemar esa energía mediante gritos. Aquellos a los que les encante ver la
tele, que se olviden o que no adquieran un auropalliata. No podremos seguir el
hilo de nuestra serie favorita como coincida con su momento de mayor actividad
vocal. Otra recomendación es que visite el resto de las habitaciones de la casa
y que haga excursiones a casa de amigos. Es muy
importante entrenarlos desde
pequeños para que aprendan a jugar y entretenerse solos con un palito, un trozo
de cartón o cualquier juguete que no suponga riesgo para él.
7. ALIMENTACIÓN. Obviamente si nuestro loro no tiene una
buena, variada y rica alimentación que le cubra totalmente sus necesidades todo
lo anterior servirá de poco.
Si conseguimos cumplir estos siete puntos la relación con nuestro loro mejorará
día a día. Finalmente me gustaría hacer una referencia a sus necesidades como
mascota, para muchos totalmente obvias pero que merece la pena recordar.
JAULA:
Cuanto más grande sea mejor. La más grande que te puedas permitir. Yo tengo
una de Guacamayos y siento que nunca es lo suficientemente grande (salvo por lo
que ocupa en mi salón). Lola coge un trozo de pienso de su comedero y en vez de
quedarse en la percha del comedero se aleja a la percha que tiene en el otro
extremo de la jaula y vuelve a por otro trozo hasta que sacia su hambre. Está
comiendo y se está ejercitando a la vez. Si la jaula fuera muy pequeña no podría
hacer esto. Pero además de las dimensiones de la jaula es muy importante el
"mobiliario", en mi caso le he puesto varias perchas limauñas de
distintos grosores para que sus uñas se mantengan en buenas condiciones y otra
de madera, puestas a distinta altura en la jaula, también tiene cuerdas para
posarse o trepar y juguetes variados, un loro necesita juguetes, no son un
capricho. Dispone
también de un parque de juegos donde
puede jugar libremente cuando está fuera de la jaula, lo que creo que es
totalmente recomendable.
ALIMENTACIÓN:
Las necesidades de un nuca amarilla empiezan como las de cualquier otro loro con
una alimentación adecuada. En el caso de mi mascota yo me he decantado
por un pienso de calidad, una mezcla de semillas muy variadas y que contiene
pocas pipas de girasol, legumbres germinadas, así como la mayor variedad de
frutas y verduras posible. No le quitéis a vuestro loro el placer de comer
fruta, son animales muy frugívoros. Es una maravilla ver como un loro separa la
pulpa de la piel de una uva o de un trozo de pimiento. Lola come una ración de
fruta y verdura variada por la mañana y otra por la tarde. Por la mañana también
tiene media ración de pienso y otra media por la tarde-noche. Dos días o tres
a la semana le mezclo con la fruta y verdura soja germinada, garbanzos lentejas
o batata y calabaza cocidas, que servidas templadas suelen ser muy de su agrado.
También dos días a la semana le pongo su mezcla de semillas, pero siempre le
dejo algo de pienso a su alcance. Estudia a tu loro. Yo he comprobado, en muchas
pruebas que he hecho, que Lola se “autorregula” bastante bien y que aunque
tenga acceso a todo, va al comedero de la fruta y al rato va al del pienso sin
pegarse el atracón de uno e ignorando el otro, posiblemente porque se acostumbró
a comer toda esa variedad desde el principio. Lo único con lo que Lola se pegaría
el atracón sería con las famosas pipas pero al estar limitadas, cuando
se acaban, va al pienso, a la fruta, o al resto de semillas.
EJERCICIO, BAÑO y JUEGOS:
El ejercicio debería ser
básico para nuestro nuca. Son animales con mucha energía y nosotros seremos
los responsables de canalizar esa energía en beneficio de nuestra mascota y en
beneficio de la buena convivencia con su bandada humana. Si nuestra mascota no
tiene el vuelo recortado podremos hacer que vuele diariamente en una habitación
cerrada que ella conozca y que no tenga obstáculos decorativos que
entorpezcan su vuelo, pero también hay múltiples formas de ejercitarse
para un loro con el vuelo recortado. El baño es un compromiso
obligatorio para el nuevo propietario de un nuca. Es, además de necesario para
mantener la calidad de las plumas de nuestro loro, otra forma de ejercicio más,
un juego y un disfrute para todos. El baño sirve también para gastar ese
exceso de energía de los nucas. Los amazónicos suelen preferir las duchas
pulverizadas pero cada uno debe descubrir cuál es el modo que prefiere su loro.
El juego es también otra forma de
ejercicio, pero no sólo eso, es algo más, ya que jugando con nuestro loro
estamos interactuando con él, el vínculo se acrecienta mediante el juego y es
una actividad que beneficiará tanto a nuestro amigo como a nosotros mismos.
Se puede jugar de muchas formas con un nuca, enseñándole trucos
como encestar una pelota en un cesto, abrir las alas a la orden, girar 360
grados sobre la palma de tu mano, jugar al escondite o al corre corre que te
cojo, saltar a la orden, columpiarse agarrándose sólo de una pata o sujetándose
solamente con su pico a uno de nuestros dedos (sólo si tenemos mucha confianza
con él y él con nosotros), ponerle panza arriba. Estudia a tu loro, dedícale
tiempo y cariño y verás como esos juegos van saliendo y mejorará la confianza
mutua.
DESCANSO:
Permite que tu loro
duerma de 10 a 12 horas todos los días. En la naturaleza son animales que se
rigen por la luz. 12 horas de luz suponen 12 horas de actividad, aunque con
periodos de descanso, entre la búsqueda de alimento, juegos y relaciones
sociales. Si tu loro no descansa lo suficiente su comportamiento se volverá más
huraño. Te hará saber que tiene sueño mediante su lenguaje corporal o si le
has enseñado te lo dirá de viva voz; Lola empieza a canturrear “duerme duérmete
Lola” y no para hasta que no bajas la persiana y la dejas a oscuras. Adora que
le cante una nana todos los días antes de apagar la luz para dormir, tiene su
propia nana personalizada con su nombre; esa
nana es otra forma más de reforzar nuestro vínculo porque ella repite conmigo
su nombre y la palabra duerme mientras le canto y su lenguaje corporal demuestra
alegría.
Como consejo final para mejorar la relación con vuestro loro o futuro loro
quisiera insistir en que no olvidéis nunca la inteligencia de estos animales ni
la subestiméis. Indicadle antes con palabras lo que vais a hacer, es decir,
adelantaos a vuestros movimientos: Yo a mi mascota le digo “caricia en la
patita para Lola”, “caricia en la pechuga”, etc., antes de hacerle
la citada caricia; al que no tenga un loro le parecerá una tontería pero esto
mejorará la relación con vuestra mascota y la hará más confiada y más
segura; además permitirá al loro mostrarnos, mediante su lenguaje corporal, su
predisposición a ser acariciado. De esta forma conseguirás que tu loro
comprenda el “sentido” de unas cuantas palabras más de las 4 básicas y
obligatorias de ARRIBA, ABAJO, NO y VALE. Lola entiende claramente las palabras
CARICIA, FLOJO, PICO, PATA, ALA. Cuando me ha apretado con su pico un poco más
de la cuenta ya no hace falta que le diga el NO. Mirándola seriamente y
diciéndole: “Lola, eso NO es una caricia, ¿cómo es la caricia?"
Y en ese momento Lola pinza mi dedo con una delicadeza máxima.
Se dice que los loros tienen mucha empatía con los humanos tengámosla nosotros
con ellos. Observa a tu loro, ellos pueden llegar a entender órdenes complejas,
hagamos nosotros por entenderlos a ellos, estudiemos su lenguaje corporal y
aprendámoslo.
Sólo puedo decir que mi mascota es un ser adorable aunque con mucho carácter
de auropalliata que hay que saber dirigir. Yo ya no concibo una ducha si Lola no
está posada en la mampara del baño cantándome y alegrándome la mañana del
nuevo día.
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ACCIÓN |
SIGNIFICADO |
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Dilatación de pupilas |
Es señal de agresión,
excitación, nerviosismo, a veces de alegría. Hay que fijarse en otros
movimientos simultáneos para determinar el significado de esta acción.
Por ejemplo con la cola en abanico podríamos traducirlo como vete de aquí.
Posible mordisco si insistimos. |
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Ronroneo, gemido |
Si su cuerpo muestra relajación es que está tranquilo. |
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Mordiscos sin razón |
Típico de loros recién destetados o en procesos de socialización. No deben ser considerados como agresión ya que ellos están probando la fortaleza de su pico, la textura de lo que muerden y cómo aquello que prueban cede ante la presión que ejercen con su pico. Sí hay que enseñarles cuanto antes a controlar la fuerza de su pico con un NO rotundo y serio o un tambaleo de la percha cuando apriete más de la cuenta. |
|
Rascado o chasquido del pico |
Acción que suelen hacer antes de dormir o después de comer. Muestra seguridad y satisfacción. También puede ser una preparación de su pico para que esté en perfectas condiciones. |
|
Restregar el pico contra algo |
Normalmente restriegan el pico contra la percha o los barrotes para despegar los restos de fruta o verdura que se han quedado adheridos. Un loro con el pico limpio puede frotarlo contra una percha, otra superficie o sobre su humano favorito para hacer ver a un extraño que está invadiendo su territorio. |
|
Gruñido |
Es un indicador de agresión, en especial si va acompañado de dilatación de pupilas. También indica disgusto por algún ruido, preocupación, o enfado. Ante un regaño serio de su dueño o al retirarlos de un sitio en el que quieren estar, los nucas suelen gruñir. |
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Hablar, cantar, silbar |
Indica que el loro se siente seguro en su ambiente y con confianza. Lo suelen hacer más por la mañana y al anochecer, pero también cuando se sienten especialmente alegres o felices como cuando les ponemos música o les duchamos. |
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Serpenteo de la cabeza |
Tu loro te está pidiendo atención y que juegues con él. Momento ideal para jugar con nuestro amigo. Por ejemplo Lola nunca me ha mordido cuando hace el serpenteo de cabeza pero sí pueden jugar bruscamente golpeando su pico con nuestra mano sin ninguna intención de hacer daño. Vigilar su nivel de excitación. Si se sobreexcitan pueden ser cada vez más bruscos con su pico y hay que saber terminar el momento de juegos a tiempo. |
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Alas entreabiertas en forma de corazón |
“display” típico de agresión y territorialismo unido a la cola en abanico y las pupilas dilatadas. |
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Acicalamiento |
Cuidado de las plumas para que estén perfectas para el vuelo. Acicalar a tu loro fomentará el vínculo con él. Les encanta ser rascados y acicalados en ciertos momentos. |
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Acicalamiento a nosotros (al pelo) |
Nos está diciendo que nos quiere y cuida nuestras “plumas” par que estén en perfectas condiciones. |
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Inclinación de la cabeza |
Invitación para ser acariciado o rascado. Cuidado con según que loros; algunos demandan mediante esta acción el ser acariciados para justo cuando acercamos el dedo dilatar sus pupilas y morder. |
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Aleteo |
Muestra de alegría total y felicidad aunque a veces es señal de disgusto y aletean para colocar una pluma que está doblada o fuera de lugar. |
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Balanceo horizontal de la cola |
Muestra mucha alegría y felicidad. Lo suelen hacer cuando disfrutan mucho de una actividad como la ducha o el baño. |
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Mover la cola, ahuecar las plumas y sacudir la cabeza |
Me alegro de verte. |
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Marchar hacia alguien con la cabeza hacia abajo |
Conducta agresiva para asustar a esa persona. |
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Levantado de la pata con los dedos extendidos |
Un loro que nos muestra la pata levantada con los dedos extendidos no nos está saludando, sino que está marcando una distancia que no debemos traspasar. Nos pide que no nos acerquemos y si lo hacemos posiblemente recibamos un picotazo. |
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Estirado del ala y la pata de un lado |
Es un estiramiento para aliviar tensiones musculares. Igual que nosotros nos estiramos al levantarnos, ellos lo suelen hacer al despertarse o después de haber estado perchados y quietos durante un tiempo. |
(2)
Dickinson, E. C. (Editor). 2003. The Howard & Moore Complete
Checklist of the Birds of the World. Third Edition. Princeton University
Press, Princeton, New Jersey. 1039 pp.
(3)
Forshaw, J. M. 2006. Parrots of the World. An Identification Guide. Princeton
University Press, Princeton, New Jersey. 172pp.
(4)
Juniper, T., Parr, P. 2003. Parrots. A Guide to Parrots of the World.
Yale University Press.584pp.