Víctor,
el loro terapeuta
• El ave, perdida
hace 2 meses en Tarragona, ayudó a un niño autista a hablar
• Una psicóloga dice que los enfermos
reaccionan mejor con animales que con personas
JORDI SUBIRANA
BARCELONA
Desde hace unas semanas aparece en la prensa catalana
un anuncio sobre un loro extraviado. A quien lo encuentre o tenga información
del paradero se ofrece una recompensa de 1.000 euros. La publicidad informa de
que el animal es de color gris, tiene la cola roja y una uña blanca. El loro
es un yaco
--una raza africana que puede vivir tantos años como una persona--, se llama
Víctor y pertenece a un niño enfermo.
Lo que a simple vista puede parecer un anuncio más esconde un drama humano.
Mercedes, un nombre falso, es la madre del niño. La mujer, que prefiere
permanecer en el anonimato, explica que el animal es de gran importancia para
su familia. Al pequeño le cuesta hablar "porque es autista",
y hasta que se perdió era la voz del chaval. El loro, de 4 años, tiene un
vocabulario de "unas 400 palabras", lo que permitía a los
padres comunicarse con el enfermo.
Apoyo familiar y estímulos
A grandes rasgos, el problema de los niños con autismo es que se encierran en
sí mismos. "Desconectan del mundo y no se relacionan con las
personas. Muchos ni siquiera juegan", dice Rafael Villanueva,
profesor del Instituto Superior de Estudios Psicológicos y coautor del libro Nens
amb autisme. "Si no hablan no es por un problema físico sino
psicológico. Hay casos en los que incluso se producen fallos en el proceso de
pensamiento y desaparece la capacidad de crear símbolos".
La solución pasa por crear los estímulos necesarios que hagan reaccionar al
pequeño. Según Villanueva, se utilizan muchas terapias, desde apoyos
individualizados, logopedia, conductismo... "Pero en todos los casos
es fundamental el papel de la escuela y de las familias para hacer venir ganas
de comunicarse a los niños". También se usan terapias alternativas
con animales. Según Villanueva, "son siempre una ayuda a otras
terapias". Isabel Salama, psicóloga especializada en estos
tratamientos, comparte esta opinión aunque afirma haber visto "resultados
espectaculares con delfines y caballos en personas con autismo y parálisis
cerebrales".
Según Salama, los niños autistas reaccionan mejor con animales que con
personas. "Les transmiten emociones distintas. Son naturales e
instintivos, mientras que nosotros somos más racionales". La psicóloga
habla de "socializar al animal", puesto que se trata de una
terapia "que busca allanar el camino al paciente para relacionarse con
otras personas", subraya.
Mercedes decidió probar con un loro después de experimentar con otras
terapias. "Víctor provocó en mi hijo una motivación distinta, algo
que le hizo reaccionar". Sin embargo, el aprendizaje fue largo. La
mujer se leyó libros sobre loros y de manera autodidacta aprendió a
comunicarse con ellos. Víctor llegó a sus manos con 3 meses. Le alimentó
con papillas, se ganó su confianza. Con paciencia le enseñó palabras que el
animal, por instinto, repetía. "Finalmente, y fruto de la complicidad
y confianza que había entre ambos, el niño acabó haciendo lo mismo".
La huida
Lo narrado no extraña al veterinario Xavier Valls, de la clínica Exòtics de
Barcelona. "Son animales muy inteligentes. Nosotros tenemos uno que
conoce a todo el personal, canta e imita sonidos". El veterinario
afirma que son muchos los casos en los que se utilizan animales para terapias
y apoyo emocional. "Conozco a ancianas que tiran hacia delante por la
compañía de sus pájaros".
El pasado 5 de septiembre, el animal huyó. "Para que hubiera
confianza con el niño lo dejábamos libre por la habitación". Sin
embargo, un descuido de una persona dejó varias puertas abiertas y el loro
echó a volar. "Los yacos no soportan a los extraños, y ante
situaciones que desconocen reaccionan con violencia o huyen".
Los hechos tuvieron lugar en la provincia de Tarragona y hasta la fecha,
aunque ha tenido llamadas, ninguna le ha devuelto a Víctor.
Un portavoz de la Guardia Urbana opina que si no lo ha encontrado alguien es
difícil que el loro haya sobrevivido en la calle. "Son animales que
siempre han vivido en cautividad y no están acostumbrados a a conseguir por
su cuenta comida y agua". El agente explica que cuando se presenta
una denuncia por extravío de un animal no se toman medidas especiales.