¿CÓMO HACER QUE ESOS DÍAS SE CONVIERTAN EN UN PARAÍSO DE ARMONÍA Y FELICIDAD?

¿Qué conviene más?

¿planificarlas muy bien para evitar encontronazos y que todos disfruten del merecido descanso?
 
Debe de existir un cierto equilibrio entre la excesiva planeación y el tomarse las cosas demasiado a la ligera. 
Hay que tener bien presente que en vacaciones uno está alejado de las responsabilidades u obligaciones de todos los días, pero no es una invitación a actuar de forma irresponsable :o) Es muy conveniente, sobre todo, que exista un dialogo previo y extenso sobre los lugares que se visitaran, el sitio del alojamiento, las actividades lúdicas que se tienen planeadas y la forma como pretenden dividir este tiempo de esparcimiento. Tener una cierta estructura general nos permite tener un contexto en el cual desenvolvernos, pero ya en el lugar de los hechos se pueden variar las actividades, horarios, etc., en función de lo que se vaya considerando más oportuno, pero siempre y cuando esto se haga mediante acuerdos entre todas las partes involucradas.

¿Planificación del tiempo y el lugar a gusto de ambos o dividir las vacaciones?
 
Lo ideal sería poder llegar a un acuerdo satisfactorio en el que ambos se sientan satisfechos. A veces acordar necesita de una cierta dosis de flexibilidad por parte de ambos para encontrar aquel punto en común donde "ambos ganen" y no exista sensación de pérdida o de sacrificio por parte de alguno. En caso de que no sea posible llegar a un acuerdo queda la alternativa de vacacionar por separado. Teniendo muy en claro que ha sido una decisión mutua y que así más delante no se convierta en una forma de reproche o desaprobación.

 ¿Mejor menos días cómodos que muchos incómodos?
 
El factor tiempo en gran medida puede estar supeditado a la economía; es decir, a mayor presupuesto con el que se cuente mayor posibilidad de alargar el periodo vacacional. Sin embargo es importante que el tiempo vacacional y creativo no exceda un tiempo prudencial ni que en él se excedan los gastos presupuestaos que al regreso puedan convertirse en una nueva fuente de estrés. La vida es cíclica y necesitamos tener periodos de actividad seguidos de periodos de reposo y viceversa. Un tiempo muy prolongado de vacaciones puede dar pie al aburrimiento e inclusive al cansancio. Cada uno de nosotros debe de determinar el tiempo adecuado que necesita para disfrutar, descansar y renovarse. Es como en el comer, podremos tener delante de nosotros exquisitos manjares, pero sabemos que no necesariamente por comer más nos sentiremos mejor, puede suceder incluso lo contrario. Como en todo, es cuestión de equilibrio.

¿Organizar las vacaciones de los niños y las de los padres por separado?
 
Eso es una alternativa muy viable. Dependiendo de la edad de los niños existen actividades recreativas, campamentos, excursiones, etc., para niños entre un cierto rango de edad y podrían organizarse las vacaciones de los niños y de los padres por separado. También otra alternativa muy válida es salir de vacaciones la familia completa, pero poniendo énfasis en actividades lúdicas y recreativas para los niños y planear adicionalmente una salida exclusivamente para la pareja. Es importante no perder de vista que si bien cumplimos con nuestro rol de padres y nuestra función de crianza, también somos una pareja y, antes de ello, somos seres humanos que igual que los demás nos cansamos, estresamos y tenemos derecho y necesidad de concentrar tiempo y energías a las actividades que más nos satisfacen y reconfortan.

¿si surgen problemas al estar 24 horas juntos es que la relación necesita ajustes?
 
Los problemas generalmente nos están mostrando "cambios"; es decir algo se ha movido en la relación y necesita revisarse. Lo importante no es tratar de esconderlos, negarlos o minimizarlos sino de utilizarlos como un aviso o una oportunidad de revisar creencias, supuestos, de crecer y de seguir alimentando nuestra relación. El hecho de que en una relación no existan problemas puede en muchas ocasiones estar ocultando bajo una olla de presión muchas inconformidades o desavenencias. Es importante cuando existen diferencias revisarlas, hablarlas. El dialogo abierto y no concluyente es una herramienta que apoya mucho una relación, ya sea una nueva o una con muchos años de conformada.

¿Es una buena idea, organizar las vacaciones con amigos con niños?
 
Depende, principalmente de si estos amigos tienen niños de la misma que los nuestros. En caso afirmativo se podrían organizar actividades y encuentros en donde se tenga intereses en común. Si los demás amigos no tienen hijos o si la edad de ellos varia considerablemente de la de los nuestros, lo más probable es que exista aburrimiento por alguna de las partes o que las actividades y preferencias de unos no sean compatibles para todos y que al final estos momentos recreativos y de esparcimiento terminen en confrontaciones, desacuerdos o diferencias.

¿Conviene repartir el tiempo de ocio si las aficiones no son compartidas?
 
Por supuesto. Siempre y cuando exista un dialogo previo y acuerdos entre todas las partes involucradas. Pueden ser, además, una excelente oportunidad para conocer y darnos la oportunidad de probar "cosas nuevas". Lo que hay que tener muy claro es que no rinde frutos "sacrificarse" por el otro. Si uno está convencido de querer probar o hacer una actividad, adelante. En caso contrario es preferible darse un espacio para que cada cual realice aquello que más le satisface pero que no es del agrado o no lo comparte la pareja.

¿Procurar que los dos tengan el mismo tiempo libre, sobre todo si hay niños y hay que cuidarlos?
 
Así es, previo a la salida es muy recomendable organizar los tiempos y tener una idea general de las actividades que se planean realizar. Es importante un equilibrio entre la pareja y los tiempos que se dedicaran al cuidado de los niños. Una mala comunicación o malos entendidos pueden tirar por la borda todas las vacaciones y un momento agradable y relajado puede convertirse en una tormenta si una de las partes se siente abusada o cargada en demasía. También hay que darse la oportunidad de poder salir de vez en cuando en pareja sin los niños.