Todos somos responsables de todos
Autor: Jorge Carvajal P
Artículo publicado en Discovery Salud
DE LOS POTENCIALES BIOLÓGICOS AL POTENCIAL HUMANO
¿ En algunas ocasiones ya sabe quien le llama, aún antes de que le hablan? ¿ Ha
soñado con alguien que hace tiempo no ve ni recuerda, y a la mañana siguiente
se lo encuentra? ¿ Siente una indescriptible necesidad de darse vuelta para,
acto seguido, descubrir que alguien la mira fijamente? ¿ Ha oído hablar alguna
vez de niños que se enferman con la mirada de ciertas personas- mal de ojo-
prácticamente reconocido en todas las culturas?. De pronto no se ha arrepentido
de no haberle prestado atención al olfato de su mujer, cuando le advirtió su
desconfianza sobre la transparencia de aquella persona por la cual usted se
jugaba hasta el pellejo?
En una ocasión necesitaba contactar urgentemente una colega médica del Perú
para concretar la realización de un trabajo para la organización panamericana
de la salud. Había perdido todas sus coordenadas en Lima, cuando tuve que
viajar a la ciudad de México imprevistamente. Cambié de avión en Panamá, y en
la mitad de ese vuelo, en que seguía dándole vueltas a la forma de localizarla,
me dirigí hacia el baño en la parte de atrás. Y atrás estaba mi médica que como
por arte de magia iba también a la ciudad de México para un congreso de
botánica médica. Con una sorpresa inocultable me dice : - doctor, pero si no he
hecho más que pensar en la manera de localizarlo ! Ni en Lima, ni en Medellín,
ni por internet nos habíamos podido comunicar, y henos aquí a treinta mil pies
de altura en medio del océano, cumpliendo la cita que no habíamos podido
concertar. ¿ Ha sentido que de pronto una supuesta casualidad le lleva a una
cita con el destino? Muchos renegaron por haber perdido el avión y luego
registraron conmovidos el milagro de haber escapado al accidente fatal de ese
avión que se estrelló. Estando en la práctica rural en el macizo del Darién, la
selva entre Colombia y Panamá yo también renegué un día de mi suerte; había
salido por esas trochas para una jornada de vacunación de los colonos, cuando
se llegó la noche y me perdí en la selva . Al amanecer cuando al fin pude salir
me encontré toda una familia gravemente enferma que se pudieron salvar gracias
a esa desviación "accidental" de mi itinerario.
No se preocupe, no tiene que buscar a Dios, los ángeles o el demonio para
explicar las coincidencias. En el universo, que lo crea o no, antes de volver a
descubrir las microondas y la red, todo estaba ya interconectado.
Cada vez más desde la física- mucho menos desde la "ciencia" médica-
se reconoce un universo conectivo, indivisible y participativo. Un universo,
conformado mas que de causalidades o finalidades, de sincronicidades, en el que
todas las partículas son apenas los puntos de cruce de una red de relaciones
más real que la materia que tocamos. No renuncie a su lugar en esa red
universal, que usted está ahora mismo donde debe estar, y cuando lo viva, con
toda la enseñanza que trae su lugar, seguramente la corriente de la vida le
llevará a aprender en otro lugar una nueva lección.
En el extraño arte de enredar lo que es en esencia sencillo por que es íntegro,
hemos recorrido por todas las medicinas separando la religión de la ciencia, la
ciencia del arte, ambas de la cultura. Y así, separamos también la materia del
espíritu, el cuerpo del alma, la conciencia del cerebro, la cardiología de la
neurología, la medicina de su humanidad y la psicología del alma humana que
decía estudiar. Hoy mismo hemos llegado a separar en la práctica- obviamente no
en nuestras teorías- la salud de la alimentación. En los hospitales se mandan
dietas hiposódicas, hipo o hipercalóricas, hiper o hipoproteicas, pero no se
sabe nada de nutrición. Aún hoy los genios de la medicina molecular pretenden
reducir la vida a ecuaciones ocultas en el genoma humano, y hasta nos dicen,
cosa ya trascendida por la ciencia normal, que la emoción o la personalidad
nada tiene que ver con enfermedades orgánicas como el cáncer. Pero para algunos
adalides de la ciencia moderna, la medicina pareciera ser no más que el estudio
de un especimen de fósil animal, definido por el análisis de tejidos y
sustancias muertas. Si el paciente nos pudiera preguntar por lo que dice el
último Journal sobre la actividad mitocondrial de los linfocitos T de una cepa
x de ratones, talvez contestaríamos más fácilmente que a la pregunta cotidiana:
¿ Dr qué debo, o no, comer?
Con el bisturí de la lógica , que no el de la razón, nos negamos analogías,
correspondencias, sincronicidades. Aún las llamadas medicinas alternativas
quedan reducidas a vademecums y recetas rígidas, que nos niegan el fluir único
e irrepetible de una vida que se constituye también de símbolos y sueños.¿ Cómo
conciliar el arte y la ciencia? ; ¿ Cómo construir una visión viva del hombre
que se enferma, de la tierra que habita, del universo que lo determina? ¿Cómo
volver a mirar la luna llena y sentir que con todos los mares también, durante
la luna llena, asciende la marea de la creatividad? ¿ Cómo regresar a la sabiduría
sencilla del saber que sabe que en la salud cada cosa, cada órgano, toda
función y sentimiento, tienen su tiempo y su lugar en el concierto del cuerpo?.
¿Cuándo devolver el poder al ser para concluir con esta ya interminable y ciega
dependencia?. ¿Cuándo vamos a aprender, también para sanarnos, la lección de la
enfermedad?
DEL POTENCIAL HUMANO.
Ahora y aquí son posibles todas estas cosas. No somos un número de historia
clínica, ni el del cuarto 333, ni una neumonía, ni un cáncer. Nuestro nombre,
no es el de la enfermedad. No se puede asimilar la vida sólo a la visión
estrecha de un complejo orden molecular. Si hay personas que se curan del
cáncer, es posible revertir el cáncer; si hay milagros, los milagros son
posibles. Un día una abuela me dijo que no podía morir de un cáncer metastásico
avanzado porque sus nietos se habían quedado huérfanos. Y vivió, con calidad de
vida, más de doce años hasta que el primero de ellos pudo hacerse cargo de sus
hermanitos. En otra ocasión, una monja ciega por un inmenso e inextirpable
tumor cerebral recuperó no sólo su visión, sino con ellas todas sus funciones
inmediatamente después de una oración colectiva de los niños de las granjas
infantiles en las que servía. Un adicto que vivió más de quince años en la calle
es hoy un padre ejemplar y director exitoso de un reconocido centro de
tratamiento y reeducación de adictos. Los sanadores que practicaban una técnica
de toque terapéutico, lograron inducir picos de voltaje enormes en los cuerpos
de los sanados sin ningún contacto. Las manos de un sanador entrenado pueden
lograr un efecto regenerador sobre la actividad enzimática de la tripsina
sometida a la radiación ultravioleta similar al logrado con un campo de 13000
gauss (El gauss es una unidad de medida de la intensidad del campo magnético).
Veamos ahora cómo todo este inescrutado potencial humano tiene su
correspondencia en el orden molecular.
Muchas de las macromoléculas biológicas se comportan como cristales con efecto
piezoeléctrico, capaces de generar corriente eléctrica directa que actúa sobre
toda la fisiología: La misma melanina, esa molécula que produce el pigmento de
la piel, se comporta como un supercomputador biológico, capaz de producir una
vibración mecánica ( fonón) a partir de un cuanto de luz ( fotón). Las células
están equipadas con glicosaminoglicanos, polímeros biológicos que funcionan
como antenas capaces de detectar señales biofísicas de mínima intensidad. La
aplicación de campos magnéticos débiles pulsados a frecuencias precisas cambian
la permeabilidad selectiva de la membrana celular a ciertos iones, en función
del tipo de frecuencia empleada. La célula misma ha sido concebida por el Nobel
Szent Gyiorgi como un plasma electrónico activado, y su vitalidad descrita en
función de la concentración de electrones por unidad de volumen. El ADN, es
considerado hoy, en la emergente ciencia de la fotobiología, como un polímero
complejo con capacidad de almacenar fotones o cuantos de luz que se emiten
coherentemente, estableciendo las bases moleculares para una transmisión
biofísica de información. Los tejidos en proceso de reparación emiten una
radiación procedente del ADN conocida como la radiación foto- reparadora. Ya
desde el primer tercio del pasado siglo Gurvitch, investigador ruso había
descrito la radiación mito-genética, una radiación proveniente de un tejido
vegetal en proceso de crecimiento que incrementa la tasa de crecimiento de un
tejido del mismo tipo. La investigación posterior demuestra que esta radiación
pasa a través del cuarzo y no del vidrio por lo que se ubica también en el
rango ultravioleta del espectro. Pero no sólo las moléculas y las células
tienen un potencial de comunicación a través de emisiones electromagnéticas;
como sería de esperar, por las propiedades de sus propios componentes, todo el
cuerpo emite y recibe señales que determinan su status energético . El
potencial de los puntos de acupuntura cambia durante las tormentas solares en
buena parte de las personas. Un órgano enfermo genera una alteración del
potencial sobre ciertos puntos de la piel adscritos al órgano y descritos en la
electroapuntura según Voll ( Del alemán Reinhold Voll precursor de los métodos
de bio-resonancia) El potencial humano, no es un simple subproducto, producto
de actividades en el plano físico-químico. Que sus emociones y su mente tengan
un efecto regulador sobre la salud es una cosa. Pero que un hombre pueda
desarrollar la habilidad de vehicular a través de su propio campo de energía
una información que restablezca el equilibrio de otro ser humano, de un animal,
o de un cultivo de bacterias, es algo bien diferente, que nos debe llevar a una
reformulación de nuestros conceptos de conciencia, información, energía y
materia. Miles de experiencias realizadas con todo el rigor científico, hacen
insoslayable emprender científicamente la consideración de este tipo de
fenómenos, que rebasan con mucho el consabido argumento del efecto placebo.
Pero al margen de su utilidad en el campo de la medicina, que nos lleva a
replantear la participación del individuo en la gestación de su propia salud,
la consecuencia más importante del modo de acción de las energías sutiles en
términos de humanidad, es que todos somos responsables de todos.