Más felices con los animales
Los efectos
positivos que se derivan de vivir en compañía de perros, gatos, caballos…
Sentirse bien nadando con los delfines,
paseando a caballo y también acariciando el pelo de un gato o jugando con un
perro. Estar acompañado de animales es beneficioso para todo el mundo, tal como
demuestra la «pet-therapy» (del inglés, terapia a través de animales
domésticos) una modalidad de terapia que aprovecha la inteligencia, la
sensibilidad y las distintas características de los animales para mejorar la
calidad de vida de los seres humanos.
• En algunos casos, además, la «pet-therapy»
cumple la función de una auténtica medicina que ayuda en los distintos
trastornos psicofísicos.
Un
descubrimiento casual
El término «pet-therapy» define dos
tipos distintos de terapia. En la más básica, se trata simplemente de disfrutar
de la compañía de un animal doméstico (un perro, un gato, un pájaro), mediante
la cual se pueden obtener muchos beneficios tanto a nivel físico como psíquico.
En el otro caso, en cambio, se trata de
auténticas terapias de rehabilitación con la ayuda de animales, no
necesariamente domésticos: caballos, delfines, etc., coordinadas por un médico equipo multidisciplinario (médicos,
psicólogos, pedagogos, instructores, terapeutas especializados, entrenadores de
los animales, veterinarios etc) y
reforzadas, en la mayoría de los casos, con otro tipo de tratamientos, y que
están dirigidas a personas con problemas físicos y psíquicos más serios.
• La«pet-therapy» es un método de
curación que se beneficia de las distintas ventajas que reporta la proximidad
táctil y visual de nuestros amigos los animales para el bienestar psicofísico.
Más que de una terapia en sí misma, se trata de una co-terapia, puesto que los
animales refuerzan la labor de los especialistas, ofreciendo su apoyo en los
tratamientos médicos y psiquiátricos tradicionales.
• El término «pet-therapy» fue acuñado en
1953 por el psiquiatra infantil norteamericano Boris Levison, tras vivir una
experiencia curiosa en su propia consulta. En efecto, durante una sesión de
terapia con un niño autista (enfermedad en la que se produce un profundo
distanciamiento de la realidad) el perro del doctor llamó la atención del
pequeño paciente hasta el punto de provocarle el deseo de interactuar con el
animal. El médico observó que el niño experimentaba una reacción positiva que
estaba logrando desbloquearle.
La experiencia española
En España la «pet therapy» se conoce con las
siglas T.A,C.A. (Terapia Asistida Con Animales) y cada vez son más los
profesionales que se interesan por ella. A nivel de formación, en nuestro país no existe esta especialidad
con titulación oficial Escuela
de Enfermería de Madrid y Facultad de Pedagogía de Barcelona), por lo cual, los profesionales que la aplican han
cursado sus estudios en Alemania o en Estados Unidos. A nivel privado, también
se realizan cursos en España y, por otra parte, en el Departamento de
Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid se
han presentado trabajos sobre el tema y se da apoyo a la formación de futuros
terapeutas en psicoterapia animal. Por otro lado, la Fundación Purina organiza
cada año el Congreso «Animales de Compañía como Fuente de Salud», donde se
exponen los trabajos realizados en España sobre el tema.
• Actualmente en nuestro país existen varios
centros en los que se realizan Terapias Asistidas con Animales. En el acuario
del Sur de Tenerife y también en Girona se tratan niños autistas, con síndrome
de Down, con parálisis cerebral, etc. con la ayuda de delfines, y también
existen diversas hípicas y en Catalunya, País Vasco, Extremadura y Andalucía en
las que se realiza hipoterapia con caballos.
• Para más información se
puede consultar la página web: http://www.isabelsalama.com
Emociones
positivas
La TACA se enmarca en nuevas corrientes
holísticas (que hablan de la
salud integral como cuerpo mente y espiritual o del sistema de valores) y ecológicas que promueven que un mayor contacto con
la naturaleza, tanto vegetal como animal, puede suponer una ayuda para las
personas que se encuentran en crisis, que han sufrido un accidente, pero
también para el ser humano en general. Las emociones positivas que suscitan los
animales se han revelado, en este sentido, como un excelente antídoto contra las
enfermedades. Los animales no tienen el poder de curar, pero a través de su
afecto y su amor incondicionales, favorecen la relajación, la estabilidad, y
ayudan a afrontar las situaciones críticas con mayor serenidad.
• Los animales devuelven la sonrisa a una
persona deprimida; estimulan el carácter social de una persona tímida y con
problemas afectivos de índole diversa; ayudan a controlarse a una persona que
sufre de impulsos violentos; pueden ayudar a bajar la presión arterial a los
hipertensos, y a relajar a las personas nerviosas. Aunque quizás, una de los
efectos más beneficiosos que se pueden obtener de los animales es que ayudan a
aceptarse a uno mismo, porque ellos nos aceptan tal y como somos: altos, bajos,
ricos, pobres, delgados, obesos... Los animales nos aceptan e incluso son
capaces de transmitirnos su «apoyo» cuando no nos encontramos en nuestro mejor
momento.
• Los efectos positivos de la compañía de un
animal se pueden resumir en tres puntos fundamentales.
Estímulo psicológico
Un antidepresivo natural
Cuidar de un
animal mitiga el sentimiento de soledad, llena los espacios vacíos de la vida,
sobre todo para las personas ancianas, que se abandonan con mayor facilidad.
• Un cachorro al
que atender supone un estímulo para salir del aislamiento y ofrece la
posibilidad de abrirse al mundo exterior y restablecer las relaciones o para
dar vida a nuevas amistades e intereses.
• Un animal, como el perro, siempre está
dispuesto a mover el rabo y a agasajar a su dueño en cuanto éste llega,
alejando de su mente los pensamientos negativos.
Estímulo lúdico
Un simpático «payaso»
Un cachorro es un
compañero de juegos que no sólo contribuye a ahuyentar el aburrimiento, sino
también a que nos abramos y a que interactuemos con los demás. Los cachorros,
con sus juegos, y a veces con su extravagante comportamiento, son como
«payasos», capaces de provocar carcajadas y, con ello, acentuar nuestro buen
humor. Y ya se sabe que la risa relaja y aumenta las defensas naturales del
organismo.
• La comunicación con los animales es
inmediata. Saben escuchar, esperar y perdonar. Con un animal no se establece
competitividad, no se genera ansiedad, porque el juego nunca adquiere la
dimensión de competitividad o enfrentamiento. Más que un adversario, el perro
es un infatigable y divertido compañero.
Estímulo físico
Un compañero hiperactivo
Otro importante
mecanismo positivo es de orden físico: los animales son acérrimos enemigos de
la pereza, y suponen un excelente estímulo para el ejercicio y el movimiento.
• Por ejemplo, la cita diaria con el paseo
por el parque con la que se ve inevitablemente comprometido quien tiene un
perro es una forma agradable y nada fatigosa de combatir el sedentarismo.
• Cepillarlo, lanzarle un hueso o acelerar el
paso para no perderlo, de vista son actividades físicas saludables y
posiblemente mucho más divertidas que el rutinario ejercicio físico impuesto
por un instructor.
Cuándo se debe recurrir a su ayuda
La idea de
utilizar animales para hacer más llevadera la convalecencia de un enfermo o
para aliviar un trastorno nace de observar la perfecta interacción y el
extraordinario entendimiento que se establece entre el hombre y el animal.
• Si bien al principio la TACA se empleaba
básicamente como soporte para las personas (en especial niños) con problemas de
tipo psicológico o con minusvalías, en la actualidad los inesperados y
espectaculares resultados obtenidos han permitido ampliar su radio de acción a
personas de todas las edades y al tratamiento de numerosas enfermedades (hipertensión,
infarto, anorexia, depresiones, etc.).
• A continuación enumeraremos algunos de sus
principales campos de aplicación.
En el campo psicológico
Un cachorro puede
resultar de utilidad para tratar algunos trastornos comportamentales
(especialmente en los niños) como la dificultad para socializarse, la
agresividad excesiva, el rendimiento escolar escaso o la poca confianza en uno
mismo.
• Acariciar, exteriorizar el afecto que se
siente por un animal mejora la propia capacidad de interactuar, despierta el
deseo de recuperar el contacto con los demás y de dialogar con otras personas.
• Los animales nos hacen compañía, y a través
de sus necesidades reclaman nuestra atención: cuidar de un animalito es una
responsabilidad que exige una dedicación constante. Y, sobre todo en el caso de
los niños, esta tarea puede ser valiosa para ayudarles a madurar, a crecer, a
darse cuenta de los valores que son realmente importantes en la vida y a
adquirir un sentido del deber. El cuidado de otro ser contribuye, además, a que
se reaccione, a ocuparse más de uno mismo. Por ejemplo, se ha constatado que
alimentar a un cachorro, prepararle la comida, respetar sus horarios, puede
estimular el interés por la propia alimentación y, así, combatir la desgana y
la inapetencia que se encuentran en el origen de diversos trastornos
alimenticios.
• Además, tener presentes los horarios y las
necesidades del animal también constituye un buen ejercicio para la memoria y
la concentración.
En el campo
médico
Un animal puede ser de utilidad durante los
períodos de convalecencia en el tratamiento de algunos trastornos. Desde el
punto de vista científico no están del todo claros los mecanismos que actúan
sobre el organismo, de modo que los beneficios derivados del contacto con un
animal se atribuyen a su efecto relajante y tranquilizador. Parece que su sola
presencia transmite una sensación de bienestar y calma a quien se encuentre a
su lado.
• La T.AC.A. da excelentes resultados en el
tratamiento de la hipertensión: rodearse del afecto de un cachorro produce un
efecto relajante y distensivo que ayuda a mantener en su cauce la presión
sanguínea.
• Ya sea por su efecto tranquilizante como
por que nos obliga a mantenernos más en forma, la presencia de un animal
también es de gran ayuda para las personas que sufren problemas de corazón,
hasta el punto de que a menudo se prescribe para la recuperación de personas
que han tenido un infarto.
• Por otro lado, el buen humor que transmite
su compañía, estimula la producción de endorfinas, sustancias segregadas por el
cerebro bajo la influencia de las emociones, que refuerzan las defensas
naturales del organismo y lo protegen de las enfermedades. Además, se ha
observado que la presencia de un animal acelera la recuperación tras una
intervención quirúrgica.
En el campo
psiquiátrico y neurológico
Parece ser que el uso terapéutico de los
animales también funciona en el tratamiento de diversos trastornos
psiquiátricos como la depresión, la esquizofrenia y enfermedades neurodegenerativas como el
Alzheimer la ansiedad o en algunas formas de neurosis.
• Hacerse cargo de otro ser y proyectar en él
amor y afecto refuerza la tendencia innata en el hombre de ofrecer ayuda a otro
ser viviente, lo hace sentirse útil y se convierte en un motivo más para
superar la enfermedad. Por otro lado, la presencia de un animal transmite
sensación de seguridad, ayuda a que aflore la sonrisa y a que mejore el humor.
• También se han observado efectos positivos
en personas con problemas de autismo (una enfermedad que se manifiesta en la
primera infancia, y que se caracteriza por un progresivo alejamiento de la
realidad, por un encerramiento en un mundo interior, un empobrecimiento o una
total ausencia de lenguaje y un déficit en el desarrollo psicológico). La
proximidad y la relación con un animal a menudo es el primer paso para volver a
entrar en contacto con el mundo que les rodea. Para aquellos que sufren estos
problemas, la presencia de un animal contribuye a desencadenar reacciones
emotivas, a suscitar intereses y curiosidad, y suele estimular a los niños a
que también manifiesten verbalmente sus sentimientos y a salir del obstinado
mutismo en que vivían encerrados. No obstante para este campo en concreto se mejora la calidad de
vida, pero no cura la enfermedad.
Elige el
compañero que se adapta mejor a ti
Cada animal, con su capacidad particular para
comunicarse, puede contribuir a aliviar malestares y situaciones de angustia.
Sin embargo, no todos lo hacen del mismo modo; a continuación describiremos las
características y las distintas muestras de afecto de algunos de los mejores
amigos del hombre, para que así podamos escoger al más adecuado.
Perros
• Obedientes,
afectuosos, inteligentes, los perros son con toda certeza, los mejores amigos
del hombre. No escatiman afecto y gracias a su temperamento alegre,
extrovertido hiperactivo (muy activo), resultan utilísimos para estimular a las personas que viven solas y
tienen tendencia a la depresión, puesto que inducen a reaccionar ante las
situaciones de la vida, a salir del agujero de la soledad y a volver a entrar
en contacto con el mundo exterior.
• Además, existen perros especialmente
adiestrados (las principales «razas-guía» son la Golden Retriever, Labrador,
lebrel) que ayudan a personas ciegas, sordas y a otros minusválidos confinados
en sillas de ruedas, como si se tratara de verdaderos ángeles de la guarda.
• En estos casos los animales, aunque no
tengan poder curativo en sí, contribuyen a mejorar la calidad de vida de estas
personas con su presencia tranquilizadora y fiel. Y, en realidad, suponen todo
un soporte para los desplazamientos y las exigencias de la vida cotidiana.
Gatos
Independientes y perezosos, los gatos llegan
a aficionarse (apegarse)
muchisimo a las personas, les encanta que
los acaricien y son capaces de ofrecer sorprendentes e insospechadas
demostraciones de afecto. Su presencia ayuda a sentirse menos solo, y por ese
motivo resultan muy adecuados para las personas que han de permanecer mucho
tiempo en casa, como sucede con los ancianos, minusválidos y enfermos crónicos.
Su porte seráfico y su autocontrol imprimen un efecto tranquilizador en las
personas ansiosas e hipertensas. Por su tamaño, pueden tenerse en el regazo y
ser acariciados. Parece ser que la suave consistencia de su pelo estimula de un
modo agradable los receptores que recubren nuestra piel, y que las rítmicas
vibraciones de su ronroneo transmiten calma y seguridad.
Peces y pájaros
• Los
peces nos recuerdan el agua, los pájaros evocan el cielo. Estos pequeños
animales se asocian con la naturaleza y con la idea de libertad. El canto de
los pájaros y los colores brillantes de los peces son un excelente antiestresante (ansiolítico), neutralizan la agresividad, transmiten buen humor y,
además, no dan demasiado trabajo a quien tenga que cuidarlos y alimentarlos.
• Recientemente, en numerosos consultorios
médicos, sobre todo de odontología, se han introducido acuarios o jaulas con
pájaros: el parsimonioso nadar de los peces y el gorjeo de los pájaros, relajan
hasta el punto de ejercer un auténtico efecto anestésico, actuando como una
especie de música de fondo.
Las terapias
con animales
En los últimos años se ha asistido al
nacimiento de distintas terapias (como hipoterapia, con caballos, o la
delfinoterapia, con delfines) en las que se adiestra a estos animales con la
finalidad de utilizarlos en programas reeducativos y de rehabilitación. Estos
métodos requieren que los expertos en comportamiento animal trabajen junto con
médicos o psicólogos conocedores del cuerpo y del comportamiento humano.
Hipoterapia
Es un conjunto de
técnicas reeducativas que, mediante el empleo de caballos, presta su servicio
en el tratamiento de distintos trastornos de índole física y psíquica. Presenta
una doble ventaja, a su condición de juego recreativo y disciplinado, la hipoterapia suma el
componente de salud que conlleva la práctica de un deporte.
En qué consiste
La persona montada a caballo, asistida por
psicoterapeutas e instructores, aprende a guiar al animal y, de un modo
progresivo, a hacerle realizar determinados movimientos. La clase dura 45
minutos y se repite varias veces a la semana. Los instructores y los médicos y en general el
equipo multidisciplinario (psicólogo, pedagogos, intructores,
veterinarios, entrenadores de los caballos, asistentes sociales etc)establecen el tratamiento en función de cada persona y
de su problema específico. Una sesión típica da comienzo con algunos minutos
iniciales durante los que el instructor guía al animal. A continuación, se
invita a la persona en cuestión a que lo haga sola durante media hora, siempre
siguiendo las instrucciones del experto. Al final todo, el grupo se dedica a
atender al caballo (limpieza, alimentación, etc.) favoreciendo así la
socialización.
Para quiénes
está indicada
Pueden beneficiarse de la hipoterapia
aquellas personas que:
• Tienen problemas de movilidad (problemas de
equilibrio, lesiones en la médula espinal).
• Sufren de ansiedad y depresión.
• Tienen problemas de inseguridad y falta de
concentración.
• Sufren problemas de retraso mental
(síndrome de Down).
• Han sido padecido toxicomanías
Han tenido brotes neuróticos.
• Adolescentes con problemas de
socialización.
Principales
ventajas
El contacto con el caballo y con el ambiente
natural transmite sensaciones positivas. Por su naturaleza imprevisible,
cabalgar sobre este animal estimula la concentración y aumenta el umbral de
atención.
• Conseguir guiar un caballo, hacerle sentir
nuestra autoridad es un buen ejercicio para reforzar la autoestima.
• Además, montar a caballo estimula la
relajación de los miembros, tonifica los músculos y mejora la coordinación y el
equilibrio.
• El corazón también sale beneficiado: se
regularizan los latidos cardíacos y se normaliza el nivel de presión sanguínea
• También se disfruta de ventajas sin
necesidad de montar en la silla: la simple proximidad con este animal,
acariciarlo y mimarlo mejoran el humor.
Delfinoterapia
Sensibles, alegres
e inteligentísimos, los delfines parecen ser extremadamente hábiles para captar
el lenguaje del cuerpo humano, para descifrar las distintas actitudes y, cuando
llega el caso, captar las necesidades de las personas. Y además, por su
legendaria bondad y por su aspecto tierno ejercen un gran poder de fascinación
tanto entre los niños como entre los adultos.
En qué consite
La delfinoterapia consiste en permanecer
durante 20 minutos en una piscina de agua varias veces a la semana, según
establezcan los especialistas el médico. La persona, bajo la supervisión de un instructor y,
en algunos casos, ante la presencia de un psicoterapeuta, nada junto al animal,
lo toca y lo acaricia, imitando, siguiendo y secundando todos sus movimientos.
• Naturalmente, los delfines que se utilizan
para la terapia están adiestrados por especialistas en cetáceos.
Para quién está
indicado
Se recomienda para
todas aquellas personas que:
• Tienen
dificultades de comunicación.
• Tienen problemas
de tipo afectivo.
• Autismo.
• Es imprescindible
que las personas que sigan esta terapia sepan nadar y tengan una buena relación
con el medio acuático.
Principales
ventajas
Estar en la misma piscina con un delfín
favorece la coordinación de los movimientos y del lenguaje. Además, el contacto
con el agua relaja y hace que los movimientos sean más fluidos.
• Jugar con un delfín ayuda a vencer el
aislamiento, estimula la espontaneidad y la apertura hacia las otras personas.
La posibilidad de acariciar a animales tan grandes y de disfrutar del privilegio
de nadar junto a ellos, transmite seguridad, ayuda a recuperar la confianza en
el mundo exterior y a vencer las angustias y los temores.
Profesionales de la TACA
Al éxito de la terapia con animales
contribuyen diversos profesionales: Éstos son los principales.
• El médico especialista y el psicólogo, que
evalúan, caso por caso, si la TACA es la solución adecuada para ayudar a la
persona a resolver su problema; cuáles son los animales más adecuados y de qué
modo hay que utilizarlos. A continuación, seguirán paso a paso al paciente
durante todo el período de tratamiento.
• El veterinario, que selecciona al animal,
controla su estado de salud y valora, conforme pasa el tiempo, que en todo
momento esté en condiciones para cumplir la tarea que le ha sido asignada.
• El adiestrador, tiene la misión de enseñar
al animal y de verificar la correcta interacción con el ambiente y con la
persona a la que se está ayudando.
• El etólogo o el biólogo deben, además,
«instruir» tanto a la persona a la que se encamina la terapia como al propio
médico a fin de que comprendan el comportamiento del animal, lo que éste puede
ofrecerles, cuánto pueden esperar de él y cómo valorarlo.
Asesoramiento: Isabel Salama, Psicóloga
Clínica.