LA IMPORTANCIA DE LA SINCERIDAD EN LA RELACIÓN DE PAREJA
(desde el punto de vista de la mujer).
En concreto, necesitaría me respondiera brevemente a las siguientes 6
preguntas, bien por e-mail, por teléfono o personalmente:

1. Por regla general, ¿es bueno que la otra parte lo sepa todo o no pasa
nada si cada uno se reserva ciertas intimidades o parcelas privadas?
Lo cierto es que a veces se dicen pequeñas mentiras o medias verdades, o
se ocultan cosas al otro por diversos motivos (para no inquietarle, enfadarle,
disgustarle, por miedo a su reacción, para que no se ponga celoso...).
He observado un poco alrededor y veo que esto pasa sobre todo en 5 ámbitos.
Necesito orientación sobre qué actitud tener -sincerarse totalmente o
no- ante los siguientes hechos:
 
2. Relacionados con la vida pasada: un error de juventud, una
enfermedad, un problema familiar...
 
Para que una relación de pareja funcione, es necesario, desde mi punto de vista que existan tres parcelas, la vida privada de ella, la vida privada de él y luego la vida en común. Al principio, cuando viene la pasión y el enamoramiento, uno desea compartir todo con el otro, pero ésto no funciona a partir de un momento dado, y es necesario saber que debe existir una parcela privada que puede o bien ser compartida o no a la hora de hablar sobre ella de una manera profunda y sincera. Siempre y cuando se vaya a obtener comprensión absoluta, se puede compartir, pero ésto es bien difícil, ya que cada persona es un ser humano diferente y la comprensión absoluta dificilmente se obtiene. Desde mi punto de vista la verdad es aquello que no hace sufrir al otro, que es lo que pasa cuando no se puede obtener comprensión. Otra cosa es abusar de ésto y convertir la vida en común en una omisión contínua de pensamientos, sentimientos y hechos. El término medio es difícil de obtener, pero con la mano en el corazón y teniendo en cuenta la personalidad y manera de ser del otro, se pueden llegar a muy bueno acuerdos sobre el respeto en las parcelas privadas del otro. Hablar sobre crudas realidades, pensando que una es sincera a veces puede ser producto de una agresividad de fondo contra el otro, hay verdades difíciles de asumir y que provocan mucho dolor, hablar sobre ellas despreocupadamente pensando que una es muy sincera a veces puede ser el desencadenante de un desencuentro que deja una herida y que puede marcar un antes y un después en la relación de pareja.
3. Relacionados con los hijos: un suspenso, una mala conducta...
 
Con respecto a los hijos, se pueden hacer alianzas, con consciencia de la situación, para no desencadenar una crisis familiar en caso de la violación de los acuerdos previos, siempre y cuando se haga un compromiso con el niño, de que la situación no se vuelva a repetir, y se obtenga una implicación y un seguimiento. En esta situación depende del niño, de la madre y del carácter del padre. De todos modos hay que tener en cuenta, que los niños tienden a aprovecharse de dichas alianzas para perder respeto a sus responsabilidades, con lo cual a mí ésta me parece una situación delicada que requiere una reflexión sobre las consecuencias de algunas "omisiones" de su conducta al padre. También pueden hacerse otro tipo de alianzas, que es hacer como que no se le ha dicho y obtener del padre que haga  como que no lo sabe y así no tener que reaccionar, pero sabiéndolo. Aqui la mujer tiene que ser una buena comunicadora y estar consciente de a qué "juego" está jugando y quienes son los "actores". Este tipo de dinámicas, siempre que uno quede con la conciencia limpia, es decir, sabiendo perfectamente lo que está haciendo, son muy comunes en las familias y si se hacen bien, es decir, se juega "limpio" no sólo deben de estar permitidas, sino que a mí personalmente como psicoterapeuta familiar, me aparecen oportunas.
 
4. Relacionados con el dinero: un gasto extra, un capricho absurdo...
 
Como he dicho en la primera pregunta, mientras ésto no se convierta en una estrategia de engaño al otro, que puede desembocar en un juego de mentiras que luego hasta ella se cree que son verdad, siempre se pueden hacer pequeñas omisiones, para impedir que un hecho que no tienen mayor importancia, provoque una sobrereacción en el otro. No hace falta estar dando reportes de lo que una hace en cada momento. Es necesario tener una parcela privada que le permita a una libertad de acción sin tener que pasar por el filtro del otro y por el consentimiento del otro. Muchas veces o bien buscamos aprobación, o bien buscamos provocar reacciones, es ahí donde podemos chequear cuál es la intención de fondo, y si vemos que está limpia de manipulaciones, o bien los compartimos o bien no lo compartimos. Debo siempre poner la alerta de no convertirse ésto en una costumbre y que por tanto la parcela de una se convierta en un engaño y omisión contínua al otro que rompa el vínculo de lealtad y solidaridad tan importante en una relación de pareja.

5. Relacionados con el trabajo: la actitud de un compañero, un problema
laboral...
 
No se puede hacer una generalización, cuando hablamos del ser humano, hablamos de personas que son diferentes entre ellas y que tienen una personalidad que no tiene porqué ser la misma. Es importante ver si se va a obtener comprensión absoluta o la autorrevelación se pueda convertir en un juicio de valor contra ella o en una crítica que duela, que le haga daño, precisamente por falta de comprensión. Para que una situación concreta se comprenda hasta el fondo, tienen que haber una revelación de la situación y de los personajes implicados completa, sino, es imposible obtener información de vuelta que le de a una referencias. También depende de en qué momento esté la relación de pareja y hasta de si es el momento oportuno o no de plantearla. Es importante a mi parecer, que siempre que haya algo importante para nosotras que podamos revelar, elegir un momento oportuno para obtener una escucha compasiva (comprensiva) y absoluta, que él se pueda poner en nuestro lugar para evaluar la situación y así poder obtener una respuesta que nos valga y en la que sintamos alivio aunque haya una crítica asociada. Siempre que nos metemos en un lío, hay una cierta responsabilidad de nuestra parte y es necesario asumirla y él nos puede ayudar a ello. Si lo que queremos es que se nos de la razón, ya no vamos a ser sinceras y por tanto es mejor no hablar. Mi consejo es que chequeemos qué queremos obtener de él antes de decir nada, si sólo comprensión, si que se nos de la razón o si nos puede ser válida su opinión para aprender, crecer y evolucionar conjuntamente.
6. Relacionados con el ocio y la organización familiar: un cambio de
destino de vacaciones, una necesidad doméstica, una inquietud personal...
 
Aqui estamos hablando de cosas muy importantes que implican al otro también en su parcela privada, ya que en pareja, cualquier decisión o inquietud importante sobre un cambio en el estilo de vida influye también en la parcela de la vida privada del otro. Por tanto en este caso si veo necesario hablar y soltar sinceramente, siempre y cuando se considere y se respete también lo que una vaya a obtener como respuesta. Lo que no vale es hablar cuando se tienen ya espectativas sobre las respuestas o reacciones que deseamos, e incluso exigimos de él. Cuando se establece una diálogo sobre cambios de destino de vacaciones, cambios de hogar o inquietudes personales profundas que puedan implicar un cambio importante, mi consejo es compartirlas siempre, eligiendo, por supuesto un buen momento para hacerlo, siendo muy sinceras con respecto a nuestros sentimientos asociados a ello y también abiertas a escuchar lo que lo que hemos dicho o propuesto pueda provocar en él. Cuando se comparte una vida, los asuntos que pueda provocar cambios en la vida del otro y debido al respeto que merece su vida, su opinión y sus consideraciones sobre el asunto, sí merecen sinceridad y verdad. El estar abiertas a la escucha implica también el estar abiertas a cambiar de opinión sobre ello, no se habla sólo para que a una le den la razón, sino para establecer un diálogo y una comunicación que pueda llevarse a buen fin para la convivencia, teniendo en cuenta que si no hay una profundo y absoluto respeto al otro, no hay comunicación, y por tanto es por ahí por donde debemos comenzar o recomenzar: a restablecer una fluída comunicación de respeto por una misma y por el otro.