Técnicas de relajación y control: mi experiencia personal como persona con parálisis cerebral.


Fco. José Pérez Mañogil.
fjperez@nexo.es
( paralítico cerebral severo )

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INDICE

I.
INTRODUCCIÓN
II.
EXPERIENCIA PERSONAL
1)
Técnicas de relajación ( dificultades especiales )
2)
Técnicas para controlar algunos movimientos y situaciones. ( dificultades especiales)
A.
Adaptación de pautas estándar.
B.
Cambio de pensamientos.
3)
Autoevaluación.
III.
DE LA EXPERIENCIA PERSONAL A LA CONCLUSIÓN GENERAL
1)
A psicólogos y equipos multiprofesionales.
2)
A discapacitados y padres.



I. INTRODUCCIÓN

Tengo parálisis cerebral y los gimnasios han sido mi segunda casa. También lo han sido para muchos otros paralíticos cerebrales. Padres, fisioterapeutas y nosotros mismos, todos, teníamos muy claro lo esencial que era hacer determinados ejercicios con constancia, sin vacaciones.
Ahora a los 34 años, formulo unas preguntas:
¿No será igual de importante ejercitar la mente y adiestrarla en técnicas de autocontrol?
¿Psicólogos y afectados no estaremos engañándonos por la aparatosidad de los movimientos incontrolados, subestimando así el poder de la mente certeramente adiestrada?
Estas preguntas las lanzo con prudencia pero, también, con firmeza. Con prudencia, porque carezco de conocimientos. Con firmeza, porque, movimientos o situaciones que he sido incapaz de controlar durante toda mi vida, ahora, estoy consiguiendo controlarlas en un grado bastante satisfactorio.


II. EXPERIENCIA PERSONAL

PRIMERO ESTUVE VARIAS SEMANAS APRENDIENDO EXCLUSIVAMENTE TÉCNICAS DE RELAJACIÓN. DESPUÉS, PASÉ A APLICAR DICHAS TÉCNICAS A SITUACIONES PRÁCTICAS PARA CONTROLAR CIERTOS MOVIMIENTOS Y SITUACIONES
TANTO PARA LAS TÉCNICAS DE RELAJACIÓN COMO PARA LAS TÉCNICAS DE AFRONTAR SITUACIONES PRÁCTICAS, EL PSICÓLOGO TUVO QUE IR CAMBIANDO LAS PAUTAS NORMALES, ADAPTÁNDOLAS A MÍ. PARA PLANIFICAR ESTAS ADAPTACIONES, SE BASÓ TANTO EN SUS PROPIAS OBSERVACIONES COMO EN LAS MIAS.

1)Técnicas de relajación ( dificultades especiales )

Durante las sesiones de relajación, sobre la marcha, el psicólogo y yo íbamos haciendo las siguientes adaptaciones :
En la postura
La postura más idónea en las sesiones de relajación suele ser tumbado. Yo, en cambio, estaba mejor sentado.
En los ojos
Lo normal es hacer la relajación con los ojos cerrados. Yo, en cambio, comencé a hacerla con los ojos abiertos porque vimos que me suponía mucho esfuerzo mantenerlos cerrados. (Más tarde, de forma innata, empecé ya a cerrarlos).
En la respiración
Las respiraciones para relajar deben ser lentas y
profundas.
Pero observamos que mis respiraciones eran muy pobres, casi imperceptibles, entrecortadas, con ritmo irregular (y, cualquier intento de modificar estas respiraciones, no hacía más que causarme más esfuerzos sin lograr ningún efecto relajante). Al cabo de varias semanas me di cuenta que sí conseguía relajarme cuando me limitaba a observar las respiraciones -sin pretender
mejorarlas-.
El bostezo también es un truco que me va bien. Primero, el psicólogo bostezaba repetidas veces para provocármelo a mí; ahora, yo mismo me lo sé provocar la mayoría de las veces. ¿Los efectos?. Es como cuando das un profundo suspiro, que te descarga la opresión del pecho.
En tensar-destensar
(Una de las fases de la relajación se centra en los
músculos ).
Primero, tensas un brazo para destensarlo a continuación. Luego, tensas y destensas el otro brazo. Y así sucesivamente con todas las partes de cuerpo.
** Éste es el proceso que se sigue normalmente **
Pero yo, cada vez que tensaba una parte del cuerpo, también tensaba involuntariamente todas las partes que ya había conseguido relajar anteriormente.
-Para evitar esto, se cambió la pauta normal : en vez de tensar y relajar, solamente relajo-.
En visualizar
(La otra fase de la relajación es visualizar. Es decir, imaginar escenas que te relajen, como por ejemplo: una playa, la brisa, el sonido de un arroyo, etc. ).
Al principio, fue el psicólogo el que me iba exponiendo las escenas a imaginar. Luego, yo mismo voy creándome escenas.
Así, creándote tus propias visualizaciones, al final averiguas cuáles te son más efectivas en base a tu personal sensibilidad. [[ Yo, por ejemplo, he descubierto que me relaja el imaginar sentir hormigueo en brazos y piernas, en palmas de las manos y plantas de los pies. Esta visualización la consigo cada vez que imagino: superficies toscas, rasposas; cuadritos pequeños en rejillas o telas; burbujas en copa de champán; suelos de arenas, o de césped, o de hojas secas; sonido del tubo fluorescente, del frigorífico. . . ] ].
Al principio, no es fácil
visualizar.
Cada vez que me resulta difícil imaginar una escena, primero, trato de vivirla y, una vez vivida, ya es más fácil reproducirla en la imaginación.
Por ejemplo, no lograba imaginarme la sensación de hormigueo en la cara. ¿Solución? : Le dije a mi padre que me pasara por la cara y por la frente una maquinilla de afeitar eléctrica. Mientras, yo me fijaba tanto en su ruidillo como en sus vibraciones, recorriendo toda la cara y sintiendo un agradable cosquilleo relajante. -Así, una vez experimentada tal sensación, ya me es más fácil reproducirla en la imaginación-.

2)Técnicas para controlar algunos movimientos y situaciones ( dificultades especiales )

Para hacer ejercicio, mi padre me pone en pie, se coloca detrás mía, me rodea con sus brazos y, sujetándome firmemente, caminamos una hora por el barrio. Cuando, andando de este modo, llegaba el momento de cruzar una calle, los nervios se apoderaban de mí y me ponía tan tenso que llegaba incluso a paralizarme, sin poder dar un paso.
Así, el primer objetivo que me planteé fue: "Cruzar las calles sin perder el
control".
Para ello, empecé por describir el problema sobre el papel. Una descripción minuciosa a cerca de cuándo me ponía nervioso, qué reacciones físicas tenía, y qué pensamientos tenía en el momento que iba a cruzar la calle, en el momento que ya la estaba cruzando, y cuando había terminado de cruzarla. . . Después de esta descripción del problema, el psicólogo, continuó dándome unas pautas en base a las cuales describí (con igual lujo de detalles) un plan a seguir para afrontar mejor la situación.
Después de ponerlo en práctica. Después de haber visto las pegas, las modificaciones y los resultados, yo destacaría dos claves :


A. La adaptación de pautas estándar.
B. El cambio del pensamiento

A. La adaptación de pautas estándar.

Cuando iniciamos las sesiones de afrontamiento, el psicólogo comenzó por darme las instrucciones que normalmente se aplican, las cuales consistían en retomar las técnicas de relajación y aplicarlas cada vez que fuera a cruzar una calle.
Estuvimos un tiempo tratando de aplicar tales técnicas, pero solo era capaz de concentrarme en lo nervioso que me iba a poner.
En unos comentarios sobre otros temas totalmente distintos, el psicólogo me explicó la estrategia que se aplica para corregir algunos tics nerviosos.
Aunque no tenía nada que ver con mi caso, un día se me ocurrió hacer una prueba similar. Es decir, si al cruzar la calle lo que más me descontrolaba era la tensión y los movimientos de pierna y brazo derecho, lo que hice fue tensar lo más que pude la pierna y el brazo contrario. Repetí la maniobra varias veces y comprobé que me daba resultado. Cruzaba tenso, pero era una tensión controlada, que me permitía mantener la coordinación del paso.
Al comentárselo al psicólogo, aprobó dicha estrategia, y me dijo : "Sigue así, tensando pierna y brazo izquierdo. Centra toda tu atención en cómo logras esta tensión voluntaria. Observa cómo ejerces control sobre ella, y cómo te ayuda a controlar el paso mientras cruzas la carretera. . . Cuando notes que dominas la situación, prueba entonces a aplicar las técnicas de relajación -a ver si en este orden lo consigues-".
Y LO LOGRÉ
Ahora me pregunto : ¿Por qué al principio me resultaba imposible aplicar las técnicas de relajación, y por qué después sí he sido capaz?.
¿Toda la diferencia radica en tensar antes de relajar?.
-Sí, así es-.
Y la interpretación personal que saco es la
siguiente:

Al ir a cruzar la calle, la "repuesta involuntaria" (nervios, espasticidad, etc.) es muy fuerte. Y solamente puedo vencerla con una "contrarespuesta voluntaria" de igual agresividad o contundencia. (Una vez ganado el pulso, ya puedo aplicar la relajación ).
Esta es la clave. El punto de partida.
Y el proceso final para cruzar las calles mejor, lo resumiría en los siguientes
pasos :
1°) Imponerme ordenes como "Stop" o "Párate, Francisco".
( Antes, cuando un conductor me daba paso, pretendía darme prisa. Ahora, me ordeno: "Stop". "Párate". "Párate y céntrate en las estrategias de autocontrol que vas a
emplear )
2°) Tensar pierna y brazo izquierdo
Ante la imposibilidad de relajar, comienzo por tensar. . . Una estratégica tensión voluntaria que me ayude a prestarle menos atención a las tensiones involuntarias, y a concentrarme más en el control del paso.
3°) Buscar distracciones.
Guiar los pensamientos bien sea hacia escenas imaginarias que me relajen, o bien sea hacia actividades mentales que me mantengan distraído, como por ejemplo contar de 20 a 0 mediante restas de dos -20, 18, 16. . .-, o leyendo la matricula de los coches, etc.
Además de seguir estos pasos, me doy mensajes positivos antes, durante, y después de cruzar la calle, como por ejemplo: "Voy a poder manejar esta situación" // "Estoy cruzando bastante bien" // "Lo he logrado una vez más".
Si importante es saberse premiar, no menos importante es concederse fallar: "Hoy no me ha salido, pero sé que los altibajos son normales"; "Las cosas irán mejor conforme siga practicando"; "No controlé mis pensamientos, pero ya lo sé para la próxima vez"

B. El cambio del pensamiento

Justo cuando cumplí el objetivo de cruzar las calles, me cambié de lugar de residencia y tuve que dejar el psicólogo.
No obstante, sigo planteándome nuevos objetivos y, poco a poco, voy
cumpliéndolos.
Aplico todas las técnicas aprendidas, pero lo que más me ayuda en todas las situaciones es:
1. Observar mi cuerpo. Observarlo muy bien y averiguar qué acciones físicas o/y mentales facilitarían mi objetivo, y qué trucos he de emplear para conseguir actuar como yo quiero, no como quiera mi espasticidad.
2. Dirigir mis pensamientos hacia la consecución del objetivo, y no hacia la frustración del mismo.
Todo esto lo comprenderemos mejor a continuación, con unos ejemplos de nuevas metas que me he puesto, y que estoy consiguiendo. Veámoslo :

EJEMPLO 1
Cuando estaba cerca de un vaso, de un cuchillo o de cualquier otro objeto peligroso o fácil de romperse, quería apartar el brazo, pero actuaba justo al revés, cuanto más quería apartar el brazo, con mayor virulencia se me disparaba de forma involuntaria hacia el objeto que fuera, rompiendo el vaso, o dándome con el cuchillo, o dándole un puñetazo a la pared. [[ Estas acciones involuntarias eran, además, retroalimentadas por los siguientes pensamientos : "Ese plato está muy cerca, seguro que lo tiro como hago siempre", o "Qué pensaran quienes no saben que lo hago porque no controlo mis movimientos", "Seguro que me destrozo los nudillos como me ha pasado esta mañana" ]].
** ¿Cómo afrontar mejor esta situación? . . . : mediante la autoexploración y mediante el cambio de pensamiento **.
Autoexploración
Hice muchos ensayos delante de un vaso, de una pared, etc. El objetivo era que, cuando mi padre dejara de sujetarme el brazo, yo pudiera controlarlo y evitar estamparlo contra la pared o contra el vaso.
Terminé por averiguar dos claves:
-Tengo que anticiparme. Tengo que prevenir con antelación que voy a acercarme al vaso, y así, darme tiempo suficiente para las maniobras de autocontrol.
-Con dicha anticipación, he de inmovilizar el brazo manteniéndolo en tensión, en la dirección que pueda (unas veces podré mantenerlo en tensión estirándolo hacía detrás; otras veces podré mantenerlo en tensión replegándolo contra el pecho).
-Esto me ha enseñado que, buscando trucos, puedo controlar movimientos que nunca había logrado dominar.
Cambiar el pensamiento
Si importante era averiguar qué maniobras físicas tenía que aplicar, no menos importante era cambiar los pensamientos. Esto significa:
1. Afrontar la situación como un reto, no como una amenaza.
2. Mantener la mente centrada en lo que haré para no tirar el vaso, y no en lo que puede pasar si lo tiro.
3. Cuando malogre el objetivo, minimizarlo, y no dramatizarlo.

EJEMPLO 2
Presento unas severas limitaciones en las cuatro extremidades y en el lenguaje. Pese a ello, tengo una importante autonomía gracias a que, con la cabeza, conduzco una silla eléctrica y manejo una mini-maquina de escribir para poder comunicarme con la gente. De esta manera me desplazo por todo Madrid y voy al cine, a las discotecas, etc.
Siempre salgo solo. Cualquier ayuda que necesite se la pido, por medio del comunicador, a cualquier persona -sin conocerla-.
El único problema que tenía era cuando me entraban ganas de orinar. Eso si que me suponía un problema. Antes de salir de casa, iba al aseo, pero muchas veces -aunque tuviera ganas- no lograba hacer por estar muy tenso pensando : "Y si no orino ahora, vaya problema con las horas que voy a estar fuera de casa", o "En la discoteca a la que voy a ir no conozco a nadie. . . ¿a quién puñetas le voy a pedir que me lleve al servicio?
** ¿Cómo afrontar mejor esta situación? . . . : mediante la autoexploración y mediante el cambio de pensamiento **.
Autoexploración
Un día, sentado en la taza, hice un pequeño movimiento casual y la ropa me rozó los riñones, produciéndome un suave "picorcillo-cosquilleo". Centré mi atención en él, y observé cómo me aumentaban las ganas de orinar.
Otro día, observé que también me provocaban las ganas si me recreaba mirando el color metálico de los grifos, así como los reflejos.
Cambiar el pensamiento
Cuando vaya a orinar antes de salir de casa, y en base a las averiguaciones hechas en la autoexploración, tengo que cambiar los pensamientos de la siguiente manera:
Mantener la mente centrada en lo que haré para provocarme las ganas, y no en los problemas que pueda tener si no consiguiera orinar.
Minimizar el problema las veces que no consiga el objetivo
[[ ¿Cómo minimizarlo?. Mediante pensamientos como estos : "Hoy no lo he logrado. . . Mañana será otro día"; "Tampoco es tan grave. Si me dan ganas de orinar en la discoteca, no es la primera vez que me ha pasado. . . :ya pediré ayuda para ir al servicio". "También es muy importante que aprenda a pedir este tipo de ayudas" ]].


EJEMPLO 3
Igual que todo lo demás, el mando de la tele también lo manejo con la nariz. Cuando el mando estaba sobre la mesa, pero fuera del alcance de mi nariz, intentaba acercármelo arrastrándolo con el brazo, aunque fuese torpemente. Pero casi nunca lo conseguía, e incluso lo tiraba al suelo. . . Ahora, en cambio, ya lo consigo el 100% de las veces. La estrategia que aplico consiste en:
Permanecer unos segundos simplemente observando la sombra que proyecta mi brazo y mi mano sobre la mesa.
Pasados esos segundos, dirigir el brazo hacia el mando y arrastrarlo hacia mí. Pero siempre, despreocupándome de lo que estoy haciendo, concentrado únicamente en observar la sombra, y distraerme con ella.
Esto me ha enseñado que, el excesivo interés por controlar el brazo, es precisamente lo que me impedía acercarme el mando. Por tanto, la solución ha consistido en : reducir el interés por controlar " aumentar las distracciones.

3)Autoevaluación.

Han transcurrido 4 meses. Con la perspectiva que me ha dado este tiempo, voy a hacer una valoración de los resultados de este tratamiento psicológico.
Recordemos que el tratamiento constaba de dos partes. Primero, aprender a hacer ejercicios de relajación en casa. Después, aprender a afrontar mejor algunos movimientos y situaciones.
En cuanto a las técnicas de relajación,:
No me han aportado grandes beneficios como relajación en si misma.
Pero sí me han dado gran capacidad para imaginar escenas relajantes (que han sido vitales a la hora de afrontar mejor situaciones prácticas).
- No logro relajar los músculos de cara, frente y nuca.
- Sí consigo, en cambio, relajar bastante los brazos y las piernas.
- No logro hacer respiraciones profundas (que me serían de gran ayuda en la relajación y en el afrontamiento de situaciones estresantes).
- Sí logro descargar algo de tensión provocándome bostezos o, simplemente, observando mis respiraciones -aunque sean casi imperceptibles-


En cuanto las técnicas de afrontamiento:
- En situaciones que me producen un estrés permanente (por proyectos, por tener muchas cosas que hacer, etc. ), no he logrado ningún autocontrol.
- En situaciones que me producen un estrés esporádico (al cruzar una calle, al pasar junto a algo o junto a alguien que pueda darle por un espasmo), sí he logrado un importante autocontrol.
- He aprendido a agudizar los sentidos, y a manejarlos para distraer el pensamiento, para relajarme, para controlar situaciones y movimientos estresantes momentáneos.
- He aprendido a permanecer en latente escucha. Después de terminar las sesiones con el psicólogo, he seguido escuchando a mi cuerpo, escuchando a mis sentidos. Pueden pasar semanas o meses sin descubrir nada, pero más tarde o más temprano, descubro que reflejos, sombras y muchos detalles perceptivos -que antes pasaban desapercibidos-, ahora, me ayudan a mejorar las técnicas de autocontrol para viejos y nuevos objetivos.
- Me ha enseñado a concederme derechos (p.ej. el derecho a ser más lento que los demás y a que me esperen)
- He interiorizado que el control físico comienza por el control de los pensamientos.

III. DE LA EXPERIENCIA PERSONAL A LA CONCLUSIÓN GENERAL

Existen varios tipos de parálisis cerebral. Hay personas afectadas por un solo tipo, y otras presentan una combinación. Unas personas conservan intacta la percepción, y otras sufren alguna deficiencia auditiva o visual.
Son muchas variantes que hacen que cada paralítico cerebral sea un mundo diferente. No hay dos paralíticos cerebrales iguales.
Más, pese a todas estas diferencias, creo que de mi experiencia personal pueden extraerse unas conclusiones generales, válidas para todas aquellos discapacitados motóricos que tengan bien su inteligencia.
Por este motivo quiero dirigirme a las personas con parálisis cerebral, a sus familias y, en especial, a los psicólogos y equipos multiprofesionales.

1)A psicólogos y equipos multiprofesionales.

En la parálisis cerebral, algunas neuronas están afectadas y no dan correctamente las ordenes de mover un brazo o una pierna, de hablar. . . De ahí los gestos exagerados, los movimientos involuntarios, etc.
¿Pero porqué los movimientos y espasmos aumentan cuando hay cerca un objeto que no se quiere tirar o una persona a la que no se le quiera dar?
¿Pero porqué, en el momento de subir a un taxi o a un autobús, la coordinación de los movimientos se hace mucho más incontrolada de lo habitual?
¿Pero porqué el problema del habla aumenta en determinadas situaciones?
Aumentan estas dificultades porque hay prisas, porque hay una excesiva preocupación por hacerlo bien, porque se centra el pensamiento en lo que pasará si no domina la situación rápida y correctamente.
Todo esto muestra que muchos problemas (aunque se deban a alteraciones neurológicas) son aumentados por factores psicológicos.
Y, por tanto, será de gran utilidad el aprendizaje de técnicas para detener los pensamientos negativos. Técnicas para pensar en positivo. Técnicas para que uno mismo descubra con precisión cuáles son los movimientos y pensamientos que más le descontrolan, y qué estrategias le serán más útiles para afrontar mejor la situación. Técnicas para crear escenas imaginarias que relajen o que distraigan el pensamiento.
Los psicólogos deben enseñar todas estas técnicas.
No tienen que dejarse engañar por la aparatosidad de los espasmos, de la rigidez, de la caída de baba. No. No deben quedarse en la superficie, ya que estos rasgos externos del paralítico cerebral impiden ver -incluso a los psicólogos- la capacidad interior que puede tener para asimilar y desarrollar técnicas de autocontrol.
No será fácil. Muchas veces no servirán las pautas estándar. Los tiempos de aprendizaje pueden ser mucho más lentos. También puede que le sea muy difícil o imposible trabajar aspectos tan importantes como la respiración o la relajación muscular.
Estas adversidades, en cambio, no tienen que ser motivo suficiente para desistir ni el psicólogo ni el paciente.
Aunque los resultados obtenidos durante la fase de relajación sean pocos esperanzadores, luego, en la fase de afrontar situaciones prácticas, puede lograr más éxito del esperado.
Aunque en las técnicas de afrontamiento no pueda seguir el orden lógico de "relejar/controlar", es probable que sí pueda ejercer alguna maniobra de tensar una parte del cuerpo para relajar o, al menos, para controlar otra.
Aunque a nivel físico tenga pocas o nulas posibilidades de maniobra, puede que esconda importantes recursos a través de la visualización, de los sentidos y del pensamiento.
Los equipos multiprofesionales y los psicólogos deben ser conscientes de que el trabajo en este campo ha sido hasta ahora poco o nada explorado en las deficiencias motóricas.
Habría que descubrirlo y explotarlo conjuntamente con la fisioterapia, con la logopedia, con la enseñanza.
La psicología, además, tiene que aplicarse de forma integral, en todas las facetas. Conocer y manejar un poco el cuerpo y la mente es un recurso multiuso para controlar movimientos, para rendir más, para afrontar mejor los cambios o las etapas difíciles, para ser hábil en las diferentes relaciones, para obtener de sí mismo y de los demás los máximos beneficios.
Son campos muy diferentes pero, todos, contribuyen al bienestar y al progreso.
Un pequeño avance en uno de los campos aporta una confianza, una sensación de autocontrol que se expande al resto de actividades y conductas.

2)A discapacitados y padres.

Desde el momento que se diagnostica una discapacidad, se emprende una lucha constante: gimnasio, logopedia, colegio, solicitudes. . . Después, conforme van pasando los años, no se debe caer en el estancamiento por haber llegado a una excesiva resignación, o por creer que ya se ha intentado todo y que ya no hay más recursos.
Con calma, sin excesos, pero la lucha tiene que continuar. Con prudencia, sin anticipar excesivas expectativas, pero se debe seguir probando nuevos métodos e intereses.
Este modo de proceder debe practicarse en todos los ámbitos.
No obstante, vamos a centrarnos en el tema que venimos tratando: la espasticidad, los movimientos involuntarios.
Mi experiencia, mostrada anteriormente, puede ser un ejemplo de cómo movimientos que nunca se han controlado, pueden llegarse a controlar algo mejor en situaciones determinadas.
Y, por mínimo que sea un avance, hay que saber valorarlo.
El apoyo de los demás siempre es muy positivo, pero tal apoyo se convierte en imprescindible en algunos casos.
Cojamos como ejemplo a una persona que para caminar necesita a alguien que le ayude. Si este ayudante le dice: "Vamos, date prisa" o "Venga, corre ahora", si se le dice esto, se aturde, no da pie con bola, y le será muy difícil aplicar las técnicas de autocontrol.
E igual de contraproducente será si se le reprocha las veces que no logra autocontrolarse, o si no se le valoran los pequeños avances.
Siempre es bueno, por tanto, que las personas de su entorno colaboren a que sepa elogiarse cuando logra hacerlo bien, y que sea transigente cuando no le salen las cosas.
Todo esto hay que demostrárselo a las claras, verbalizándolo.
En cambio, cuando tenga que concentrarse para controlar un movimiento, o para respirar más profundo, etc. , en esos momentos, hay veces que la mejor ayuda es simplemente dejarle. . . , dejarle que se tome su tiempo -sin decirle nada-.
Como he dicho antes, no hay dos paralíticos cerebrales iguales. Cada uno tiene que experimentar. Tiene que ir probando tácticas, trucos que el psicólogo y él mismo se invente.
Es probable que para controlar una acción, un movimiento, le ayude que él mismo o alguien le dé golpecitos con un ritmo determinado, en el que preste su atención.
Tras haber conseguido un primer objetivo, es importante no quedarse ahí. Hay que ir más allá. Hay que plantearse nuevos objetivos.
¿Cuál ha de ser el fin final?
El fin final ha de ser que la persona con cualquier discapacidad motórica se dé cuenta de que:
"Su coco" influye más de lo que cree en él, en sus movimientos, en su modo de enfocar y afrontar todo.
Un avance en un aspecto genera autoconfianza que se expande a las demás facetas.
Igual que los malos hábitos tienden a consolidarse cada vez más, del mismo modo, a medida que más trabaje pensamientos y conductas positivas más fácil le será mejorar en cualquier aspecto que se proponga.
La estrategia de aprender a autoimponerse ordenes -como p.ej. "Stop", "Parate"-, le será muy útil en muchas ocasiones. (Estas autoordenes le servirán para recuperar el control de un movimiento, o para recuperar una serenidad mental que le permita pensar respuestas certeras ante problemas que se presenten súbitamente y que requieran una solución inmediata, o para no precipitarse aunque le estén esperando a que suba al autobús o a que se decida si se queda o no se queda con los zapatos que se está probando).
En situaciones en las que se disparen los nervios y el descontrol, puede aprender a reconducir la mente y concentrarla: o bien en distracciones, o bien en visualizaciones relajantes (imaginar la brisa del mar, el susurro de un arroyo, etc. ).
Pueden existir numerosos detalles que le ayuden a relajarse pero que, al ignorarlos, no les presta atención y pasan desapercibidos. Es fundamental, por tanto, agudizar la autoobservación y los sentidos.
Cuando cueste imaginar sensaciones relajantes o cuando cueste "la distracción", pueden emplear trucos. EJEMPLOS.
a) Si no puede imaginar la sensación de cosquilleo u hormigueo, empezar por dar unas fricciones con vibradores o con cepillos apropiados, al tiempo que se escucha música relajante.
b) Para lograr la distracción del pensamiento, siempre resulta más fácil concentrarse en percepciones en estado cambiante, no estáticas. (Es decir, una sombra que se mueve y que es cambiante "distrae" más que una sombra estática. -E igual pasa con los sonidos, los tactos, los aromas-):
Sinceramente, todo esto cuesta creerlo.
A mí me costaba creer que, en los momentos de más prisas y nerviosismo, un día tuviera la capacidad de recuperar el control diciéndome: "Stop" "Parate, Francisco". También creía imposible que, durante situaciones de prisas y nervios, pudiese concentrarme en escenas imaginarias o en sutiles detalles perceptivos que ayudaran a relajarme.
Pero aunque cueste creerlo, aunque no se consiga de la noche a la mañana, es cierto que se puede llegar a dicho autocontrol con la ayuda de un profesional.
Para terminar, las siguientes máximas:
- Saca a la luz los problemas, sin tapujos.
- Plantéatelos como un reto, no como una amenaza.
- Afróntalos. . . , no los evites. (Evitar los problemas los aumenta. Afrontarlos, los reduce o elimina.)


Conclusión:
Si la minusvalía afectara a una piedra que se encuentra entre piedras. . . todo quedaría entre piedras, y todo sería más sencillo. Pero si la minusvalía afecta a una persona que se encuentra entre personas. . . , todo queda entre personas y todo se complica por condicionamientos sociales y condicionamientos personales.
Muchas veces, para tanto, no sabemos discernir qué dificultades son insalvables, y cuáles se pueden reducir cambiando los pensamientos, cambiando la forma de interpretar o afrontar cada situación.
Y para mejorar en estos aspectos no hay limites de edad. Nunca es tarde. Ni ninguna minusvalía física tiene que ser impedimento para aprender técnicas de autocontrol. Técnicas para las situaciones más cotidianas y para las situaciones más excepcionales.
El recurso más poderoso y el que menos trabajamos es. . . LA MENTE

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©2001. Fco. José Pérez Mañogil.
fjperez@nexo.es
(paralítico cerebral severo)
Autor libro "Despertemos"
( Ministerio de Educación y Cultura, 1997 )