RASGO PRINCIPAL

INSTRUCCIONES

¨No escribir nada en el cuestionario.

¨Anotar las contestaciones en una hoja de respuestas (incluida al final de test)

¨Cada número de la hoja de respuestas corresponde a una frase del cuestionario

¨En cada casilla, indicar: "2" ( verdadero); "1" ( termino medio ); "0" ( falso)

Procure dejar el "Termino Medio" sólo para aquellos casos en que verdaderamente no pueda decidirse entre "Verdadero" o "Falso".

¨Elija "Verdadero" cuando habitualmente se identifique con la frase; "Falso" en caso contrario.

¨Tenga en cuenta que, en las preguntas que incluyen dos partes, ha de identificarse con las dos para que la respuesta sea "Verdadera". En las planteadas como alternativas basta con que se identifique con una de las dos.

¨Cuide que el número de orden de la respuesta se corresponda con el de la frase del cuestionario.

 

 

PREGUNTAS

1) Difícilmente estoy satisfecho de lo que hago: siempre busco hacerlo mejor, siempre hay una mejor manera de hacer las cosas, un: "plus ultra" para mí.

2) Creo que una persona no debería ser castigada por violar una ley que considere injusta. Por lo que a mí respecta tengo mis propias normas y no siempre me adapto a las reglas establecidas.

3) No es fácil que nada ni nadie me tome desprevenido: siempre tengo la alerta puesta.

4) Me juzgo con dureza: a menudo me siento culpable.

5) Me impresiona, incluso me molesta, ver a alguien que pierde el control de sí mismo y se deja invadir por las emociones: yo me esfuerzo en mantener el control.

6) Tiendo a justificar racionalmente mis actitudes y conductas, pero esto no siempre consigue evitarme el sentimiento de culpa.

7) Creo que sería capaz de convencer a un auditorio de cualquier cosa que me propusiera: siempre tengo argumentos intelectuales convincentes y disfruto argumentando aunque me sea indiferente el contenido de mi argumentación: Me encanta hablar.

8) No me importa mentir para conseguir mis propósitos: la gente que se deja engañar no merece mi consideración. En el mundo hay dos tipos de personas: los débiles y los fuertes; los que triunfan son los fuertes invariablemente.

9) Tiendo a actuar como los demás esperan que lo haga, olvidándome a menudo de lo que yo quiero: tengo una gran facilidad para adaptarme. La adaptación es una de mis más grandes cualidades.

10) Pienso que el deber es más importante que el placer.

11) Me esfuerzo por ser educado y correcto; creo que lo soy más que la mayoría de la gente, como contrapartida soy poco espontáneo.

12) Me resulta fácil darme cuenta de lo que pueden necesitar los demás y me gusta proporcionárselo, aunque no me lo pidan.

13) En mi vida la búsqueda de triunfo es un móvil fundamental: me esfuerzo por conseguir el éxito, sea cual sea su precio.

14) Siempre estoy midiendo lo que me falta para llegar a cumplir mis propias exigencias y esto me hace sufrir.

15) Bastantes veces he dejado de hacer algo por considerar insuficiente mi habilidad. Prefiero mirar desde un espació a salvo. Me considero un gran observador: objetivo y profundo.

16) No es fácil ganarse mi confianza, pero soy leal, en extremo, con las personas que me han demostrado que la merecen.

17) Con frecuencia he logrado resolver situaciones conflictivas gracias a mi astucia.

18) Yo no lloro, me enfurezco.

19) Siempre procuro evitar conflictos, si algo me va a traer problemas prefiero dejar de hacerlo.

20) Mi piel es extraordinariamente sensible al tacto, por eso me gustan las cosas suaves, las buenas telas, las pieles...

21) Mi trabajo es organizado y metódico: no soporto las cosas mal hechas.

22) Me pone nervioso tener que esperar y me impaciento fácilmente con la gente.

23) Cuando hay que tomar decisiones rápidas actúo en forma brillante y eficaz.

24) Me siento un poco fracasado cuando me hablan del éxito de alguien que conozco.

25) Me cuesta deshacerme de las cosas aunque ya no me sirvan para nada.

26) Anhelo una respuesta clara y definitiva para mis problemas. Me interesa anticiparme a los posibles problemas que puedan surgir.

27) Se me ocurren ideas originales acerca de todo tipo de cosas, demasiadas para llevarlas a la práctica: planifico y proyecto mucho más de lo que hago. Siempre existe algo mucho mejor que llama mi atención y mi tiempo.

28) Mi vida sexual es muy intensa y satisfactoria.

29) Me preocupan más las necesidades cotidianas que las cuestiones metafísicas.

30) Estoy a favor del progreso y de la tecnología.

31) Siempre hago lo que está mandado y me gustaría que los demás también lo hicieran. Me considero con altos ideales morales.

32) Tengo gran capacidad de amor, soy una persona muy bondadosa que disfruta ayudando a los demás.

33) Tengo buena presencia, me preocupan mi apariencia personal y mi imagen social y las cuido mucho. Es importante en esta sociedad cuidar de la imagen pues es lo primero en que los demás se fijan.

34) Me siento fácilmente "tocado" en mis sentimientos.

35) A menudo, aunque esté entre mucha gente, me encierro en mis propios pensamientos.

36) Las luchas más encarnizadas las tengo conmigo mismo.

37) Soy indulgente conmigo mismo y con los demás: siempre encuentro explicación para todo. La vida es demasiado corta y hay tantas cosas por probar que no considero que valga la pena sumirse demasiadas consideraciones por lo que ya pasó.

38) Me gusta actuar siguiendo los impulsos del momento, aunque esto me traiga dificultades: creo en los impulsos más que en el control. No acepto las grande teorías o los grandes gurúes. Confió más en la experiencia del día a día.

39) Puedo hacer varias cosas al mismo tiempo, por ejemplo, leer y ver la televisión.

40) En mis relaciones sociales y profesionales, a menudo, me siento turbado por un sentimiento de inferioridad que no tiene ningún fundamento real.

41) Me molesta que un criminal salga libre gracias a la habilidad de su abogado: pienso que cuando alguien hace las cosas mal debe recibir algún tipo de castigo. En este mundo ya hay suficiente maldad sin castigarse.

42) No me dejo dominar por el temor, no admito la cobardía.

43) A veces me siento esclavo de la imagen que proyecto.

44) Tengo fuertes deseos de sobresalir, cierta necesidad de que me reconozcan como especial.

45) Mi conducta es obediente pero mi pensamiento es rebelde.

46) A menudo utilizo el humor, de tono irónico, incluso sarcástico, como una válvula de escape.

47) No me enfado fácilmente, dejo vivir a los demás y espero que ellos también lo hagan conmigo.

48) Con frecuencia he hecho algo peligroso por el sólo aliciente de hacerlo: me gusta el riesgo.

49) Pienso que "ojos que no ven, corazón que no siente".

50) En general, dudo de la intención de la gente que me parece demasiado amable. Sin embargo, otras veces, peco de ingenuo. También tiendo a considerar las ofertas demasiado emotivas como carentes de un valor real.

51) En cualquier situación me gusta llevar las riendas y, generalmente, lo hago.

52) Puedo ser muy adulador o muy desdeñoso en función de mi valoración de la persona con quien esté.

53) Casi nunca digo mentiras, pero, a menudo, logro crear una impresión falsa con alusiones poco precisas que pueden dar a entender experiencias que favorecen mi imagen. No miento, solo digo verdades a medias.

54) Tiendo a considerar lo de los demás mejor que lo mío.

55) Con frecuencia tiendo a sentirme culpable de cosas que suceden a mí alrededor.

56) Me sorprendo a mí mismo pensando una y otra vez sobre determinados problemas y tengo que hacer un verdadero esfuerzo para quitármelos de la cabeza.

57) Me gusta complacer a los demás, disfruto dando placer.

58) Me produce mucha pereza el trabajo intelectual: soy una persona de acción.

59) Prefiero resignarme y no esperar demasiado que arriesgarme a sentirme frustrado.

60) La angustia ha sido una constante en mi vida que o me paraliza y me hace buscar refugio o me hace huir hacia delante.

61) Me resulta difícil aceptar los errores y fallos de los demás: me molesta la incompetencia.

62) Soy una persona tan imaginativa que, a veces, han podido considerarme mentirosa.

63) Me atrae el brillo social y profesional; el fracaso me resulta intolerable.

64) Tengo un profundo anhelo de amor, una especial necesidad de cariño, que me hace sentir apegado y dependiente.

65) En mis relaciones afectivas me da tanto miedo sentirme invadido que procuro marcar mi territorio.

66) A la hora de comprometerme afectivamente me invaden las dudas.

67) Me comporto de una forma poco convencional, sin estar prisionero de las formas habituales. Soy anticonvencional por naturaleza.

68) La búsqueda de poder es importante en mi vida, siempre tiendo a imponerme.

69) En el mundo hay muchas cosas importantes que hacer, no puede uno pasarse la vida mirándose el ombligo.

70) Tiendo a evitar todo lo desagradable, me resisto a enfrentar el dolor.

71) A veces, intento imponer a los demás lo que considero justo: pienso que soy más ético que la mayoría de la gente.

72) Las emociones me desbordan muchas veces y lloro con facilidad: vivo las cosas de forma más dramática que la mayoría de la gente.

73) Tengo una fuerte necesidad de agradar y hago lo que sea para conseguirlo. En el fondo todos buscamos ese reconocimiento.

74) Mis sentimientos son tan intensos que, a menudo, me he sentido emocionalmente frustrado y triste por no encontrar las respuestas adecuadas. Siento el anhelo de algo inalcanzable.

75) En una conversación animada generalmente soy un observador y oyente callado.

76) Siento especial atracción por la fuerza y procuro que no me domine la debilidad: no me permito llorar, por ejemplo. Me interesan las organizaciones y la sociedad y la forma como se organiza. Las jerarquías de poder.

77) Me interesa todo lo enigmático y misterios, en cambio, me aburren las cosas comunes y corrientes. A veces, incluso espero o sueño que me ocurra algo mágico. Pareciera que la vida conspira en mi favor.

78) Pienso que las cosas se consiguen yendo a cogerlas, no esperando que nadie te las dé y actúo en consecuencia.

79) No me apetece destacar, me siento más cómodo siendo uno más. En realidad, haga lo que haga, me parece que cualquiera podría haberlo hecho igual.

80) Desconfío de las víctimas, de los débiles y los desprecio.

81) Cuando alguien me juega una mala pasada no consigo olvidarlo, aunque no siempre llegue a vengarme.

82) Siento aprecio por mí mismo y no necesito hacer nada para demostrar mi valía: la gente suele valorarme espontáneamente.

83) Siempre tengo temas de conversación, siempre estoy enterado de todo lo que hay que saber en cada momento, de todo lo que está en el candelero.

84) Tengo muchos motivos de queja de mi pasado, la vida ha sido dura para mí y, a veces, me parece que me debe algo.

85) Al planear una cena o cualquier otro compromiso, me gusta reservarme el derecho de cancelar mi asistencia. En un evento prefiero permanecer cerca de la puerta de salida.

86) He perdido o desaprovechado cosas por no saber decidirme a tiempo.

87) Me fastidian las dificultades de la realidad, siempre consigo embarcar a gente que se ocupe de los aspectos concretos de mis proyectos.

88) Generalmente le hablo claro a la gente, me gusta dar la cara y no creo en evasivas.

89) Necesito compañía: no sé disfrutar de una comida o de una película a solas.

90) Mis hábitos son regulares: soy una persona bastante normal.

91) Habitualmente me resulta difícil expresar la rabia, pero, a veces, tengo explosiones violentas que no puedo controlar.

92) En cualquier reunión me gusta ser el centro. Me agrada conocer gente de prestigio o con cierto poder.

93) Me resulta muy difícil mostrar mi intimidad; a veces, ni yo mismo estoy muy seguro de mis verdaderos sentimientos íntimos.

94) Tengo cierto miedo al optimismo, me parece que voy mejor defendido con la conciencia clara de los posibles males.

95) Tiendo a gastar poco en mí mismo.

96) Todo lo que constituya un reto me atrapa, incluso puede convertirse en un acicate para mí.

97) Tiendo a cargarme de actividades y tareas. Cuando me paro y siento el vacío, planifico nuevas actividades. Es un círculo vicioso.

98) Me doy sin límites, puedo ser tremendamente generoso, pero, a cambio, pido que me acepten también sin límites.

99) Me resulta muy difícil decir que no y defender mis derechos: antepongo los intereses de los demás a los míos propios y llego a confundirlas a veces.

100) Tengo muy pocas cosas objetivamente superfluas.

101) Me expreso con claridad y precisión, cuido la dicción y me gusta utilizar la palabra justa.

102) Cuando entro en un grupo o ambiente nuevo, si me gusta, me integro enseguida.

103) La mayoría de los valores de nuestra cultura son válidos para mí. "Al lugar que fueres haz lo que vieres".

104) Busco el refinamiento, la belleza. Para mí es muy importante para mantener bien el ánimo, es como si la belleza fuera un ungüento contra la depresión. Soy capaz de encontrar belleza donde nadie más la ve.

105) En muchas ocasiones soy capaz de ocultar mis sentimientos hasta el punto de resultar frío, aunque, en realidad, soy hipersensible.

106) Desconfío de mis propios recursos y capacidades, pero tampoco me fío mucho de los demás.

107) Me gusta tener conocimientos extraordinarios, demostrar mi talento, brillar intelectualmente y creo que los demás aprecian este aspecto de mí.

108) Puedo mostrarme amistoso con gente que hace cosas incorrectas, incluso tengo amigos que están fuera de la ley.

109) Tengo bastante sentido común, combinado con un cierto escepticismo.

110) Me da miedo transgredir las normas establecidas, pero me suelo haciéndolo.

111) La agresividad es un auténtico tabú para mí: soy pacifista a ultranza.

112) Si tuviera la oportunidad de realizar una aventura original pero también peligrosa, lo haría. Mi espíritu es impulsivo y aventurero, un poco salvaje.

113) Muestro interés y comprensión por todo, pero no me gusta entrar en demasiadas profundidades.

114) Estoy tan acostumbrado al sufrimiento que es como si no pudiera imaginar que se puede llegar a algo sin sufrir.

115) Tiendo a evitar comprometerme: siento aversión por las exigencias sobre el comprometerse y perder espacio propio, individualidad.

116) La autoridad me platea conflictos: no la acepto, por principio, si no estoy convencido de su capacidad y siempre la estoy poniendo a prueba.

117) Me cuesta mucho tener que elegir, tener que renunciar a algo: en mi fantasía puedo tenerlo todo.

118) Creo que mucho de lo que la sociedad llama "malo" son valores positivos no reconocidos.

119) Me gustaría que las cosas fueran, para mí, blancas o negras, me confunden las sutilezas.

120) Me gusta conocer a gente importante.

121) Me siento tan identificado con mis principios que me considero incorruptible.

122) Me atrae el lujo.

123) Necesito mantener la independencia: no puedo soportar que me controlen, aunque yo tienda a controlar a los demás y mantenga siempre el control de mí mismo.

124) Tengo una gran susceptibilidad al sentimiento de abandono que, a veces, me ha hecho aguantar demasiado para evitar la ruptura de una relación.

125) Mis amigos me consideran un poco solitario y excéntrico.

126) En las cosas que tengo claras puedo llegar a ser inamovible.

127) Creo que la vida es buena y que sé gozar de ella, pero, por muy satisfecho que esté, siempre quiero más.

128) Los placeres sensuales son muy importantes para mí: tengo un sentido dionísico de la vida.

129) Tiendo a ridiculizar mis pequeñas tragedias haciéndolas divertidas: soy una persona jovial. En realidad no existen grandes problemas que con el paso del tiempo no se vayan resolviendo.

130) Creo en la fuerza de la razón y en su utilidad para conseguir la mejor organización, planificación y eficacia de cualquier trabajo.

131) Soy muy exigente conmigo mismo y con los demás: siempre veo el fallo, por pequeño que sea.

132) Siento que puedo hacerlo todo por amor; al mismo tiempo, cuando amo, soy muy posesivo.

133) Generalmente me muestro alegre y chispeante, transmito alegría de vivir.

134) Me preocupa el sufrimiento de los demás y tiendo a sacrificarme por ellos, aunque este sacrificio me produzca, a mí, sufrimiento.

135) Mi tendencia a distraerme, a despistarme, hace que resulte poco eficiente: soy intelectual y poco práctico.

136) Tengo un marcado sentido del deber.

137) Para conseguir lo que deseo mi mejor recurso es la seducción: sé presentarme y presentar las cosas de la manera más atractiva.

138) No soporto la frustración: quiero hacer siempre lo que me gusta, lo que deseo.

139) A menudo me voy por las ramas, distrayéndome de lo fundamental.

140) Mostrar todo lo que sufro es una manera de conseguir lo que no me atrevo a pedir directamente; pero no aguanto la compasión.

141) Tengo una profunda resistencia a hacer lo que se espera de mí o lo que se me pide, aunque rara vez responda con una clara negativa.

142) Siempre miro las dos caras de la moneda porque soy una persona precavida que no le gusta que nada ni nadie le tome desprevenida. Me considero útil y capaz de aportar algo a los demás.

143) Me suelen considerar simpático.

144) Los demás dicen que resulto avasallador o impredecible.

145) Me considero ante todo como un ser "perceptivo".

146) Considero que la lealtad y la fidelidad son valores que deberían de estar por encima de todo.

147) Soy capaz de encontrarle el lado bueno a todas las situaciones.

148) Me gusta confrontar a los demás. Digamos que disfruto con las discusiones. Muchas veces de una buena discusión salen mejores cosas.

149) Me gusta estar en paz, a gusto. Disfruto con las pequeñas cosas de la vida.

150) El conocimiento es el mayor bien de la humanidad.

151) Vivir al máximo y ser feliz, esa es mi máxima.

152) Me fastidia la gente que se deja aplastar, por ello no tengo ningún reparo en hacerlo a quien me proporciona esas facilidades.

153) A veces "no hacer nada" es la mejor manera de hacer.

 

 

HOJA DE RESPUESTAS

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Sumatorias

Columna 1

Columna 2

Columna 3

Columna 4

Columna 5

Columna 6

Columna 7

Columna 8

Columna 9

Columna 1

Columna 8

Columna 9

Total 1

Columna 2 Columna 3

Columna 4

Total 2

Columna 5

Columna 6

Columna 7

Total 3

 

EL JARDÍN DEL EDÉN

En cierta ocasión Sofía, abuela de grandes y profundos ojos que parecían no tener fondo, se encontraba reunida con un nutrido grupo de niños de entre los 5 y los 8 años de edad, todos ellos livianos y frescos; tan distintos y tan similares; de ojos traviesos e inmensa curiosidad que los animaba a crear un circulo alrededor de la abuela de edad incalculable para "escuchar historias y cuentos" de tiempos remotos y sitios lejanos; de lugares míticos, de sueños y de posibilidades.

 

Había niños de todos los colores de piel y de los más diversos los estratos sociales. Una rica amalgama de pequeñitos seres que interrogaban con sus diminutos y profundos ojos a Sofía en busca de su sabiduría... Ella, pausadamente, comenzó su relato acariciándolos con la mirada:

 

Hace mucho tiempo, tanto como podáis imaginároslo, existía un maravilloso espacio colmado de naturaleza, un colosal jardín de belleza inaudita creado no se sabe por quién ni cuándo y a entera disposición de todo aquel que quisiese vivir en él. Solo que pocos conocían el lugar donde se asentaba tal jardín y la forma de llegar a él era a través de largo recorrido y por caminos difíciles de transitar para quien no los hubiese recorrido antes.

En cierta ocasión se formó una comitiva que deseaba conocer el lugar. Nueve tribus decidieron viajar para asentarse en el paradisíaco lugar guiados por un viejo y sabio "conocedor" que sabía perfectamente cómo llegar a este sitio puesto que lo había transitado varias veces en sus propios pies.

 

Después de largo camino, fatigados por el extenuante viaje pero muy felices, al fin pudieron divisar lo lejos este bello oasis de increíble belleza. Al llegar al Jardín este sabio guía que los había llevado hasta allí, los apoyó en definir las tareas que cada tribu desarrollaría dentro del encantador vergel. Esto lo hizo con pleno conocimiento de las dotes y virtudes que cada tribu manifestaba.

 

A cada una de las tribus le asignó tareas específicas que desarrollar, basado en su conocimiento de la condición de cada tribu, de sus capacidades y talentos naturales.

 

De la buena ejecución de la labor de cada tribu, dependería la armonía de todo el jardín.

Ahora vamos a definir la labor específica asignada a cada tribu. Marca con una "X" la tarea con la que te sientas más identificado(a) o, mejor, visualízate en ese jardín y en esa situación y define ¿Cual de ellas te gustaría más llevar a cabo? Debes ser consciente de que tu tarea debes desarrollarla con el mayor entusiasmo posible y porque te consideras apto para realizarla.

Puedes marcar hasta dos tareas, si tienes problemas para decidirte entre varias de ellas o consideras que ambas se ajustan bastante a ti.

 

Por favor, lee primero las 9 tareas y al final marca la que más te guste.

 

 

Tareas:

 

A la tribu de los Seleccionadores, se les encomendó podar y desyerbar. A ellos les correspondía podar y eliminar la hierba mala, esa era su labor, por ello se les llama seleccionadores, porque tenían la capacidad de distinguir lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto. De visión clara de sólidos principios, eran capaces de inspirar a los demás y de conducirlos hacia el bien. Hay que saber distinguir lo blanco de lo negro e igual, percibir la gama infinita de los grises. Los seleccionadores traen también la misión de purificar el agua. La tribu de los seleccionadores viene a hacer lo que tiene qué hacer: reformar y mejorarlo todo; buscar perfeccionarse a sí mismos y perfeccionar el jardín. Y eso es lo que hacen mejor que nadie. Entonces, que lo hagan. Que sean los maestros, que reformen el jardín para que luzca más bello y puro, sin las malas hierbas.

A la tribu de los Profundos se le encomendó la labor de develar el misterio, de encontrarlo; De rescatar el símbolo y la magia en todas las cosas. De apreciar la belleza de las flores, de los prados, de los frutos. De encontrar los significados más íntimos en cada una de las estaciones, de mirar los amaneceres y atardeceres y descubrir en ellos las claves universales para todos los habitantes de ese paraíso terrenal. Vienen a encontrar la parte sutil en la apariencia, a reconocerla. Vienen a diseñar el jardín. Vienen a hacer del jardín una metáfora de la vida misma. Los profundos vienen a ver la vida como una obra de arte excelsa llena de poesía y de música.

 

A la tribu de los Compartidores se les encomendó la labor de repartir. Están ahí para compartir los frutos del Edén. Vienen a desgajar los frutos y ofrecerlos a los demás. A ofrecernos la sombra de los árboles. Un compartidor distribuye para que a todos toque. Esta ahí para ver donde hay mucho y donde hay poco, para compensarlo. Esto se llama servicio. El trabajo de los compartidores será pues el servicio; proporcionar cobijo en la sombra, repartir con inmenso cariño los bienes. El compartidor acarrea y regala los frutos, la sombra, el agua. Esa es la labor que le corresponde.

En esta labor existe mucho contacto con todos los habitantes de las diferentes tribus y hay que tener gran disposición para tratar con la gente e intuir qué necesitan los demás. El compartidor es como el tronco de un árbol que acarrea los nutrientes de la raíz a las hojas y ramas. La más grande paga que reciben los compartidores, es el agradecimiento de parte de todas las demás tribus por la labor tan bella que desempeñan.

 

A la tribu de los Fuertes se les asigno la tarea de la lucha, de la protección de los débiles, de la justicia y de hacer que los demás cumplan su responsabilidad. Dentro de sus dotes naturales está la de ser líderes fuertes, poderosos, la de no doblarse con facilidad. Pueden sostener duras disputas y estar constantemente en el campo de batalla. Vienen a regatear, a otorgar vida y muerte. Controlan quien entra y quien no. Defienden a las demás tribus y se gozan la batalla.

 

A la tribu de los Conocedores o Clasificadores, de los sabios, se les otorgo la función de estudiar y catalogar todo lo que hay en el jardín. Tantos árboles de unos y de otros, como a toda especie presente en el jardín... Mantienen ante todo la actitud científica de entender, de conocer, de observar, de clasificar.

Comprenden la fotosíntesis y todos los procesos. Bucean en la profundidad de las cosas. Estudian la mecanicidad y la función de los objetos. Su trabajo es muy solitario, pero prefieren hacerlo de esa forma. Les permite ser observadores imparciales y registrar lo que sucede en el jardín, sin involucrarse con muchas personas.

A la tribu de los Divertidos se les asignó la labor de mantener muy positivo y optimista el entorno, del placer. La de organizar la diversión y encargarse del aspecto lúdico de la comunidad. En toda comunidad siempre es necesario el disfrute y la alegría. La tribu de los divertidos posee talento nato para gozarse y hacer gozar a otros la experiencia. Con ellos se aprende a degustar los frutos, y llenarnos de alegría. Los divertidos nos enseñan a solazarnos con las cosas buenas de la vida. El divertido tiene la función de encontrarle el lado bueno a todas las cosas, de ser muy positivo y de contagiarnos su alegría, su chispa y sus felices ocurrencias. Al divertido le encanta contar anécdotas, cuentos, chistes y no le importa si hay una multitud alrededor de él entusiasmada con sus historias, en últimas, es parte de su trabajo contar historias.

A la tribu de los Eficientes les corresponde el éxito del jardín. Están ahí para lograr que todo luzca de la mejor manera posible, que todo sea excelente. Los eficientes vienen precisamente a promover el huerto. A hacer que las manzanas crezcan más grandes, que las hojas sean más verdes, que no exista otro jardín que se le parezca. Que el huerto produzca los mejores frutos de la región y que sea conocido en todos los lugares, cercanos y lejanos como el más productivo, eficiente y eficaz jardín. No sólo es importante trabajar, sino que realmente el trabajo produzca frutos, que haya eficiencia y que estos logros puedan medirse y sean visibles y admirados por los demás.

 

A la tribu de los Armónicos Se les dio la tarea de la conciliación, de llevar la paz y la calma a los demás. Vienen a armonizar, a conciliar, a fomentar la convivencia de las tribus.

Vienen a disfrutar, a poner una hamaca entre dos palmeras y a admirarse. A enseñar el reposo y la tranquilidad a los demás. A mostrarnos cómo los problemas pueden llegar a solucionarse con un cierto intervalo de tiempo de por medio. Vienen a amar la naturaleza y a ver las distintas posturas y divergencias entra las varias tribus como una oportunidad de enriquecimiento. A los armónicos les corresponde ver las diferentes caras de un problema y ver cómo todo está relacionado con todo y, finalmente, todo siempre tiene una solución para las partes en conflicto.

A la tribu de los Responsables se le encomendó una tarea muy importante y que no puede delegarse en cualquiera que no sepa cumplir sus compromisos cabalmente: la tarea de la seguridad. Vienen a poner bardas para que no se salgan los de adentro ni se metan los de afuera. A otorgar al jardín seguridad. A respetar y hacer que se respeten las leyes y normas que se han dictaminado para el bienestar del jardín. Ellos deberán obedecer directamente los mandatos del sabio y viejo guía quien los apoyará para lograr que el jardín sea una comunidad, un grupo armónico con sus propias reglas y tradiciones. Un espacio de convivencia y compromiso, una gran familia.

 

Segunda parte, el río.

 

En el jardín hay un río. Un hermoso caudal que atraviesa por entero y a lo largo el jardín y se pierde mucho más allá de él. El río siendo lo que es, cuando pasa frente a las diferentes tribus es percibido de manera bastante diferente por cada una de ellas. Esto se debe a que cada una de las tribus de la misma forma que tienen unos talentos y dotes particulares, también su visión de las cosas tiene cierto matiz muy peculiar, que no le permite conocer la forma como "ven" el río las demás tribus.

 

Cuando el río pasa por la tribu de los Responsables, ellos advierten a todos que no se metan, pues hay peligro y se tornan miedosos, paranoicos. Sobrerreaccionan y comienzan a ver posibles agresiones de toda índole en donde no existen. Desconfían de todos y de todo. Se arraigan a cánones, religiones, cultos, rituales, leyes, etc. y se adhieren con todas sus fuerzas a ellas intentando encontrar un poco de seguridad que les permita paliar un poco su miedo, o pueden tornarse muy groseros y agresivos para tratar de sofocar su miedo y demostrarse a sí mismos que son valientes.

 

Cuando el río pasa por la tribu de los Armónicos estos se dejan flotar y llevar por la corriente sin preguntarse adónde los llevará el río, dejándose mover cual leño a la deriva. Se ponen muy cómodos para descansar sin el menor esfuerzo y así se van dejando morir lentamente, sin apenas darse cuenta de ello y se dicen a sí mismos: ¿Para qué preocuparse? Dejemos que las cosas se solucionen por sí solas. Si algo tiene solución, ¿para qué preocuparse? Si no la tiene, ¿para qué preocuparse? Y la vida sucede sin que ellos participen de ella. Como zombis o sombras van por la vida, sin tomar partido en nada para no entrar en conflictos, propósito que no logran como no lo logra ninguna de estas visiones parciales de este maravilloso jardín, el hermoso planeta azul, La Tierra.

 

Cuando el río pasa por la tribu de los Eficientes, ellos ponen una presa y comienzan a pedir una cierta cantidad para dejar pasar el agua a las demás tribus. Comienzan a interesarse más por la imagen de la fachada del jardín que por los rincones más ocultos; de esta forma solo atienden la imagen exterior dejando que por dentro los frutos se pudran. No les importa mentir, engañar o disfrazar los frutos para que estos parezcan más grandes, más dulces, más jugosos y apetecibles, así por dentro estén huecos, agrios o podridos de gusanos. Llegan a perderse tanto en sus labores buscando el reconocimiento de sí mismos y de "su jardín", tan bello en apariencia, que se llegan a olvidar por entero de que existen espacios interiores.

Cultivando solo lo exterior se pierden a ellos mismos en la imagen que ven reflejada en el río, en donde se ven mucho más engrandecidos, llegando a desconectarse por completo de su mundo interno. Descuidan las raíces y los nutrientes, interesados como están únicamente en lo externo, en lo superficial.

 

Cuando el río pasa por la tribu de los Divertidos, ellos lanzan un grito de entusiasmo y se tiran al río peligroso. Piensan que si algo es bueno, más de lo mismo es mucho mejor. Buscan la novedad en todo momento y tratan de escapar de lo cotidiano, de todo aquello que les conecte con los aspectos dolorosos inherentes a la vida. En aras de no sufrir van saltando constantemente de lado en lado pensando que probando constantemente cosas nuevas no sufrirán. Se vuelen hiperactivos y superficiales. Conocen de todo un poco pero sin profundizar, de la misma manera que se tiran al río, salen de él y corren en busca de algo nuevo que no les permita estar en silencio, pues dentro de ellos bulle un dragón que pugna por ser escuchado. Pero ellos tienen pavor de oírlo, se pierden así de la profundidad de la vida.

 

Cuando el río pasa por la tribu de los Conocedores, ellos se paran en la orilla y se preguntan: ¿Adónde irá? Y pueden perderse en elucubraciones y deducciones, teorías y razonamientos o racionalismos, pudiendo ensimismarse y desconectarse del mundo real, del jardín real. Pueden olvidarse de comer y hasta de vivir... en aras de seguir en su diatriba mental y sus especulaciones.

Cuando el río pasa por la tribu de los Fuertes, estos nadan a contracorriente puesto que no hay nadie más fuerte que ellos. "Todo lo pueden". Nada se les opone. Ningún maldito río les va a ganar. No perciben sus propios límites ni tampoco se dan cuenta de la búsqueda constante de intensidad para sentir que están vivos, pues en el fondo se han creado tal coraza o caparazón para defenderse de su vulnerabilidad de niños inocentes, ofendidos y asustados que necesitan experiencias cada vez más fuertes para sentir que tienen vida, a la cual identifican con el poder. Determinados a no dejar que nunca nadie más los pisotee, se cierran y endurecen y se auto lastiman al ir atropellando a los demás. En su aplastamiento del otro, lo que hay es una no-aceptación de su propio niño dolorido.

 

Cuando el río pasa por la tribu de los Compartidores, estos bañan a la gente en él y más adelante les da de beber agua sucia. No se dan cuenta que en su afán por ayudar a los demás está escondida una pulsión y un deseo recóndito de sentirse necesitados, de que los demás los reconozcan como "ayudadores disponibles", como "gente que da" y que en ese afán de dar, se pierde. Terminan llorando furiosos por no recibir el pago de sus esfuerzos de atender a los demás y comienzan a darse cuenta que en el fondo su "dar" no es desinteresado sino un contrato de compraventa, con un interés oculto de ser vistos y, sobre todo, de ser amados. Pero que les cuesta mucho trabajo expresar este sentimiento carencial y por ende prefieren seducir y manipular, antes que pedir de manera directa.

 

Cuando el río pasa por la tribu de los Profundos, ellos lo veneran y se sacrifican a él. El profundo se ahoga en un mar de lágrimas, se pierde en sentimentalismos sentimentaloides; en romanticismos y en fugas hacia paraísos imaginarios. Pierde el momento presente y sufre por lo que no hay o por lo que podría haber sido. No se permiten disfrutar todo lo que hay ahora. Piensan que el jardín vecino es más hermoso, profundo y armónico que el propio. Se quedan bloqueados y comienzan a ver todo en tonos grises y negros y se tornan melancólicos y pesimistas. Se sienten a disgusto y malhumorados y piensan que nadie comprende su profundo dolor, que nadie es capaz de entenderlos o de entender su sufrimiento. Llegan a considerar demasiado vulgares o poco sofisticadas y muy superfluas a las demás tribus.

 

Cuando el río pasa por la tribu de los Seleccionadores, estos, viendo el río, deciden que está chueco y que hay que enderezarlo y sufren infructuosamente tratando de llevarlo por el "buen camino" y no se dan cuenta que aquello que les sirve de referencia para considerar lo bueno, lo deseable, lo ético o lo moral puede ser un corsé muy estrecho que les va llevando de sufrimiento en sufrimiento buscando la perfección a cada paso y no permitiéndose vivir, amar y ser amados.

 

 

 

RESPUESTAS

Selecciona ahora la tarea que más te gustaría desempeñar en este jardín.

 

Puedes marcar hasta dos tareas, si tienes problemas para decidirte entre varias de ellas o consideras que ambas se ajustan bastante a ti.

 

Por favor, lee primero las 9 tareas y al final marca la que más te guste.

Seleccionadores: Podar, desyerbar, separar lo bueno de lo malo.

 

Compartidores: Dar, compartir, ofrendar, servicio, trato con la gente.

 

Eficientes: Hacer muchas cosas, deslumbrar, promover, sobresalir.

 

Profundos: Amar la belleza en todas las formas, develar el misterio.

 

Conocedores o Clasificadores: Estudiar, comprender, observar.

 

Responsables: Vigilar, ser leales, crear una familia, formar un grupo.

 

Divertidos: Llenar de alegría, encontrar el lado positivo, disfrutar los frutos.

 

Fuertes: Luchar, pelear, proteger y defender a los demás, ser fuertes.

 

Armónicos : Conciliar, ver ambas caras de toda situación.