· La psicología aplicada a animales, desgraciadamente, y aunque cada vez menos,
sigue produciendo risa en nuestro país. En España a mediados de los años
noventa se empezó tímidamente a introducir esta especialidad, gracias a Miguel
Ibáñez Talegón en Madrid y Jaume Fatjó en Barcelona, que abrieron en sendas
facultades una consulta dirigida a mejorar los problemas de comportamiento de
los animales domésticos, desde un punto de vista mas científico que lo que se
venía haciendo hasta ahora, que eran los adiestradores los que modificaban las
conductas indeseables de los animales de compañía sin adentrarse en las causas
orgánicas o psicológicas que causaban dichas conductas, con lo que muchas veces
empeoraban la situación y en la mayoría de los casos la solución pasaba por el
sacrificio del animal.
· A partir del año 96 se comenzaron a dar cursos dirigidos a veterinarios sobre
este tema e incluso se ha fundado una asociación Madrileña de Etología Clínica
Veterinaria (AMEVE). Desde entonces hay varios centros en Madrid dónde pueden
dar una respuesta a problemas de comportamiento, aunque no es la tónica
general, debido a que al ser una especialidad que requiere invertir una gran
cantidad de tiempo en cada consulta y contar con el apoyo de los propietarios,
sin que se pueda garantizar un resultado satisfactorio, por regla general al
veterinario clínico no le resulta rentable a no ser que tenga una verdadera
vocación por el tema, pero en general y aunque todavía no sea una asignatura
obligatoria, cualquier veterinario puede orientar al cliente sobre nociones
básicas y remitirle a algún centro dónde se practique de forma mas
especializada.
· En general este tipo de terapias están más desarrolladas e investigadas para
los problemas comportamentales de perros y gatos, obviamente por ser los que
conviven con el ser humano en mayor número. También se pueden aplicar sobre
aves y animales enjaulados que suelen desarrollar neurosis asociadas con stress
por soledad y falta de espacio, tales como automutilaciones y movimientos compulsivos.
Los caballos también tienen sus problemas pero esta disciplina en España se
encuentra limitada a algunas personas que se dedican a la doma natural, pero
especialistas veterinarios se pueden encontrar saliendo de nuestras fronteras.
Los animales de zoológico también tienen sus terapeutas que suelen ser biólogos
estudiosos de la etología animal.
· Hay muchas patologías que afectan a nuestros animales que la gente está casi
acostumbrada a convivir con ellas, o simplemente no las soportan y se deshacen
del animal sin tener ni idea que pueden tener una solución bastante
satisfactoria, y que en la mayoría de los casos son los propios dueños los que
la han generado por desinformación. Voy a enumerar algunos síntomas que seguro
que todos hemos visto alguna vez en nuestros perros y gatos, y que suelen ser
indicativos de problemas de comportamiento:
Mi perro cuando se queda sólo no deja de ladrar, mis vecinos no me soportan.
Mi perro cuando se queda sólo destroza todo, en especial mi sillón favorito y
mi ropa interior, es un vengativo...
Tengo un gato que de pronto ha dejado de usar su caja y es insoportable el
olor.
Al cumplir los dos años, mi pastor alemán que siempre había sido una delicia
decidió gruñirme por acercarme a su comida...No se volverá asesino?
Mi hijo mayor se ha casado, y desde entonces el perro está todo el día
durmiendo...
Mi perro no hace otra cosa que chuparse las patas, tanto que tiene un herida
que no cicatriza nunca...
Mi perro no es capaz de estar quieto ni un segundo del día, sólo cuando se
duerme, exhausto...
Estas afirmaciones se oyen con muchísima frecuencia en las clínicas
veterinarias, en la mayoría de los casos el veterinario debería sospechar de un
problema etológico subyacente, siempre descartando, por supuesto, cualquier causa
orgánica que pudiera producir este tipo de reacciones.
· Para iniciar una terapia de este tipo hay varios puntos que hay que tener en
cuenta antes de lanzarse a lo loco a intentar mejorar un comportamiento, que
son casi mas importantes que la terapia en sí.
En primer lugar es fundamental hacerle al animal un chequeo clínico completo,
pues hay infinidad de síntomas orgánicos que pueden traducirse como un cambio
de comportamiento, como pueden ser dolor, problemas neurológicos, problemas
hormonales... que siempre hay que descartar como causa para llegar a un
diagnóstico de un problema comportamental como tal.
El otro punto fundamental reside en la colaboración de los propietarios. Como
clínicos tenemos que tener la capacidad de inculcarle a toda la familia que
convive con el animal que la solución del problema pasa por la colaboración
unánime de todos ellos, nosotros sólo podemos "dirigir" el proceso.
Esto es quizá lo mas complicado de todo, pues a veces no están dispuestos a
asumir responsabilidades y sacrificios... en tal caso lo mejor es no
intentarlo.
Pasados estos puntos, se debe establecer un diagnóstico preciso del problema,
esto puede llevar mucho tiempo de charla con los propietarios para investigar
el como y cuando comenzó el problema, visitar al perro o gato en su hábitat
para observar esas conductas anómalas, incluso hacer vídeos del animal en
ausencia de sus dueños. También hay que hacer una valoración de riesgo de la
terapia, sobre todo en los problemas de agresividad.
Una vez establecido el diagnóstico y conseguida la colaboración de los
propietarios, se puede empezar con la terapia que consta de dos puntos. En
primer lugar se pone un tratamiento médico al animal, dependiendo del proceso,
que puede consistir en ansiolíticos, antidepresivos etc, pero esto solo ayuda
al animal a soportar la terapia comportamental, que tiene que ser llevada a
cabo por los propietarios. Generalmente se basan en cambios de comportamiento
de los propietarios hacia el animal, para que éste adapte su conducta a los
cambios y así mejorar el problema. Suelen ser terapias largas y a veces
tediosas, pero si se consigue una buena aceptación de los propietarios, y se
hace un seguimiento frecuente para valorar los cambios, muchas veces los
resultados son muy satisfactorios.
FDO Mª Victoria Martínez del Campo Y Ricoy
Veterinaria especialista en comportamiento animal.
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