PISTAS PARA SER
FELIZ
por la Dra. Roma Bettoni
No existen pócimas ni
fórmulas mágicas para ser felices, aunque se pueden mejorar conscientemente
algunos aspectos de la personalidad y de la forma de ver las cosas, que en consecuencia
te ayudarán a sentirte más pleno.
He aquí algunas pistas para
lograrlo:
- La botella medio llena. Tienes ante ti una botella cuyo
contenido está justamente en la mitad de su capacidad. ¿Dirías que está medio
llena o medio vacía? Si tu respuesta es pesimista y contestas que está medio
vacía, lo primero que debes hacer es cambiar la óptica y decirlo verbalmente.
Esto te llevará a ver el lado bueno que, como la botella, tienen todas las
cosas de la vida.
- Pensar en positivo. A veces un contratiempo se convierte en
todo un drama. En esos casos hay que buscar qué nos puede enseñar esa
situación; es decir para qué fue puesta en nuestra vida y no preguntarse por
qué me tocó a mí.
- Una meta en la vida. Para facilitar la felicidad en la vida,
márcate siempre una meta grande o pequeña, que te mantenga activo y expectante.
Te permitirá olvidar otros sinsabores y te dará la satisfacción del logro en
cuanto lo obtengas. No deberíamos levantarnos un solo día de la cama sin una
meta que cumplir.
- Aquellos gratos momentos. Todos tenemos en la vida algunos
recuerdos de momentos muy dichosos. Recordarlos nos traerá felicidad al
presente porque nos dan la pauta de que podemos volver a serlo. Para ayudarte a
recordar puedes poner a la vista fotografías de aquella época en que eras tan
feliz.
- Buenas compañías. Rodéate de personas positivas y con ganas de
vivir, que te trasmitan alegría o por las que sientas admiración. Fíjate cómo
se te ensancha el pecho cuando tienes esta sensación. Con ellas sacarás lo
mejor de ti mismo.
- Mira alrededor. Interesarse por lo que ocurre en el mundo y dar
una mano todas las veces que sea posible, nos da la sensación de pertenencia y
de unidad con el Universo, a la vez que nos hace ver menores nuestros
problemas. No te quedes en la mirada dolorida de las catástrofes mundiales,
pregúntate siempre qué puedes hacer tú para acercar un poco de consuelo.
- Busca los motivos de felicidad dentro tuyo. Nadie ni nada
pueden brindarte felicidad. Todo lo que necesitas está dentro tuyo. ¿Cómo
encontrarlo? Practicando a diario durante algunos minutos, un silencio profundo
que te conecte con tu yo profundo y te aleje del entorno que siempre te
distrae.
- No te enfrasques en discusiones inconducentes. Generalmente se
confunde el intercambio de ideas u opiniones con las discusiones. No te
embarques en peleas ni gritos, debes tener presente que para pelear o discutir
se necesitan por lo menos dos. A veces se convierte el inocente cambio de ideas
en una lucha de egos, en querer ganar a cualquier costo. Será mejor que te
mantengas al margen de este tipo de luchas porque desgastan y hacen decir
palabras y expresiones que ni siquiera pensamos sólo por herir al otro. Di con
dulzura y firmeza tu posición o tu idea pero recuerda que es mucho más
importante ser feliz que tener razón.
- Agradece todo lo que llega a tu vida. Practica la gratitud en
todo momento. Da las gracias por cada gesto pero además, mantén una actitud de
agradecimiento permanente frente a la vida, valorando aún las situaciones
desagradables, a los efectos de poder desentrañar para qué fue puesta en tu
vida.
- Ten presente que formas parte activa del Universo. Cuando
asumes que eres una sola cosa con el poder del Universo; cuando percibes y te
convences que la energía que te mueve es la misma que mueve al mundo; cuando te
pones a favor de la corriente de la vida y no en su contra, las cosas son más
fáciles y por supuesto mucho más simples.
- No juzgues y sobre todo no critiques. Cuando piensas y
manifiestas tu opinión sobre cómo conducen los demás su vida, sobre cómo
deberían ser las cosas o sobre cómo harías tú en lugar del otro para solucionar
sus problemas, te metes en un callejón sin salida. Nadie puede saber qué haría
si fuera el otro porque nunca lo será. Cada uno tiene su forma de pensar y de
sentir producto de su educación, sensibilidad, sexo, edad, etc y no eres tú
quien pueda juzgar ni criticar.
- No atribuyas a "la suerte" la responsabilidad de tu
vida. Cada uno es responsable de sus actos y éstos y tus pensamientos son la
causa de tu presente. Lo que piensas y haces ahora está condicionando tu mañana
y sin duda este presente es la consecuencia de tu pasado. Sé responsable de tu
vida y deja de atribuir a la inexistente mala o buena suerte tu destino.
Fuente: Nos envió este artículo la
doctora Roma Bettoni