Naturaleza y Crianza: Adquiriendo un Tipo


Artículo de David Daniels, publicado en marzo de 2000, en la revista Enneagram Monthly (#59 - Vol. 6, n° 3).

Traducción al español de Carmen Marcos  y Fernando Uribe . La figura y la edición final estuvo a cargo de Jorge Mendoza. Todos los anteriores, son miembros activos de la comunidad  http://groups.msn.com/ENEAGRAMA2001 para la cual se tradujo.

Este es un extracto del próximo libro de Clarence Thomson, Enneagram Applications (Aplicaciones del Eneagrama) que será publicado por Metamorphous Press a principios de este verano. Enneagram Applications es un compendio de lo mejor de ocho años de trabajo del Enneagram Educator (El Educador del Eneagrama) con capítulos adicionales de interés.

¿Como llegamos a nuestro tipo en el Eneagrama? ¿Está en nuestra naturaleza (herencia) o está en la crianza (entorno)? Las respuestas a estas preguntas contienen implicaciones enormes para los padres, educadores y para un muy sano desarrollo en general.

La genética moderna conductista, el estudio de la relación 0entre herencia y entorno y la psicología del desarrollo alumbran con cierta claridad esta cuestión de la naturaleza y la crianza. Estos campos de la psicología se refieren a nuestro comportamiento característico y naturaleza emocional como temperamento. Sus estudios de manera constante demuestran que el temperamento es en gran parte el resultado de la herencia (aunque estos estudios no rinden cuentas sobre las influencias del entorno intra-uterino) y se le denomina "entorno familiar no-compartido". Entorno familiar no-compartido, significa que cada niño en una misma familia experimenta un micro-ambiente diferente. Él o ella perciben el mismo entorno de manera diferente. La familia como influencia única es simplemente un mito. La familia no le ofrece el mismo ambiente a cada niño. Consiste de tantos micro-entornos como niños haya.

Yo creo que aquello que los genetistas conductistas y los psicólogos del comportamiento denominan características (o rasgos) de temperamento hereditario son el resultado de propensiones innatas para desarrollar un estilo de atención o hábito de atención. Estos estilos son los lentes a través de los cuales vemos o percibimos el mundo desde el nacimiento, literalmente. Por ejemplo, observaciones en recién nacidos muestran diferencias en actividad y reactividad desde el primer día. Llamo atención al nivel molecular de la forma como organizamos el mundo con nuestros cuerpos, corazones y mentes. Desde niños experimentamos el entorno de forma diferente dependiendo de cómo haya sido organizada nuestra forma de atención. Y estamos inconscientes por mucho tiempo de nuestros hábitos de atención hasta que desarrollamos nuestro observador propio o testigo interno.

Aun más, estas diferencias de estilos perceptuales o atencionales podrían explicar las diferentes maneras con que los padres y otros manejan la crianza de niños.

Mientras me preparaba para "The Childhood Origins Section" (La Sección de Orígenes en la Infancia) del Evento Especial de Verano de la IEA de 1996, me topé con el trabajo de los doctores Alexander Thomas y Stella Chess, presentado en su libro Temperament and Development (Temperamento y Desarrollo; New York: Brunner/Mazel, 1977). En sus estudios continuados que datan desde los tempranos años sesentas, observaron niños a partir de su segundo y tercer mes de vida.

Me impresionaron sus hallazgos de "Nueve Clases de Temperamento", reconocibles en infantes y niños muy pequeños. Estos son:

Nivel de Actividad
El componente de actividad motora en el comportamiento de un niño como en alcanzar, gatear y caminar.
Ritmicidad (regularidad)
La predecibilidad de cualquier función en el tiempo.
Acercamiento
Respuestas positivas a nuevo estimulo (para Thomas y Chess el ensimismamiento o respuestas negativas representaban el otro polo del continuum)
Adaptabilidad
La facilidad con la cual las respuestas son modificadas en direcciones deseadas.
Umbral para la Respuesta
El nivel de intensidad del estímulo necesario para provocar una respuesta perceptible, en otras palabras, el nivel de sensibilidad.
Intensidad de la Reacción
El nivel de energía de la respuesta independientemente de su cualidad o dirección.
Calidad del Humor
La cantidad de comportamiento emocional ya sea positivo o negativo.
Nivel de Distracción
Respuesta a estímulos del entorno externo que alteran la dirección del comportamiento habitual.
Lapsos de Atención/Persistencia.
Mantenimiento de la atención aun confrontando obstáculos (vigilancia rudimentaria).

Simplificando bastante, tomé cada uno de estos temperamentos cuando están notoriamente presentes como una forma predominante de organizar la atención, por ejemplo para el nivel de actividad, alta actividad o esfuerzo para el hacer. Luego coloqué cada categoría en en el símbolo del Eneagrama (ver figura). Sin exagerar mucho, la correspondencia es asombrosa. Esta es una una sinopsis de cómo los niños de los nueve temperamentos corresponden a los estilos fundamentales de la atención en el Eneagrama:

 

  • Los Unos están atentos a corregir errores, haciendo la vida regular y predecible (Ritmicidad/regularidad)
  • Los Dos se extienden para satisfacer necesidades, respondiendo mediante el acercamiento a los otros de formas (Acercamiento)
  • Los Tres se enfocan en tareas o metas de alta actividad y energía progresista. (Actividad)
  • Los Cuatros añoran la conexión emocional sentimental con intensos sentimientos y humores fluctuantes. (Calidad del Humor)
  • Los Cincos siendo altamente sensibles al estímulo, se apartan para observar. (Umbral para la Respuesta)
  • Los Seis están alertas y cuidadosos de posibles daños o peligros, vigilancia que requiere persistencia en la atención a través del tiempo. (Lapso de Atención).
  • Los Sietes atienden a múltiples opciones y posibilidades mostrando capacidad de cambio o facilidad para virar hacia direcciones deseadas. (Adaptabilidad).
  • Los Ochos están atentos al poder y al control y vienen con una energía de alto instinto o intensidad. (Intensidad de Respuesta).
  • En Los Nueves la atención es jalada por muchos factores del entorno como las opiniones de los demás, mostrando facilidad para acomodarse al estímulo del entorno. (Distractibilidad).

Por supuesto, todos tenemos todas estas formas de atención, pero habitualmente nuestra atención está organizada en un patrón especifico. Thomas y Chess también distribuyeron las nueve clases de temperamento (atención) en tres grupos de comportamiento que reconocen como: el Niño Difícil, El Niño Fácil y El Niño "Lento para ser acogedor". Ninguno de estos temperamentos son calificados como más o menos positivos o negativos que cualquier otro, sólo diferentes. De hecho, Thomas y Chess dicen, "En ningún caso un temperamento dado, como tal, termina en un disturbio  conductual". ¡Lo que resulta asombroso es que las observaciones conductuales de niños muy pequeños podrían discernir nueve formas de organizar el mundo o nueve temperamentos dominantes con un 90% de correlación estadística! Y hasta donde sé, Thomas y Chess condujeron sus estudios sin el beneficio de algún conocimiento del Eneagrama. Este tipo de trabajo independiente prueba la verdad del Eneagrama.

¿Cuál es entonces la contribución del entorno para el tipo? Hay montañas de información verificando las influencias paterno/maternas y del entorno sobre el nivel de funcionabilidad, salud psicológica y bienestar del niño. Nuestro nivel de desarrollo está fuertemente relacionado con la calidez, capacidad de respuesta y flexibilidad de nuestros padres. Sin el contacto y la nutrición emocional, el desarrollo de los infantes a todo nivel pueden ser severamente retrasado y/o dañado. La autoestima de los niños está estrechamente correlacionada con la habilidad de los padres para manejar límites apropiados que se van ampliando a la par con el crecimiento de los niños. Entonces, en últimas, podría decirse  que la naturaleza causa nuestro tipo y la crianza nuestro nivel de desarrollo o salud psicológica.*

Para los padres y los educadores, todo esto significa que una sola talla no se ajusta a todos y que hay, en términos del Eneagrama, nueve diferentes estilos de aprendizaje. Así que, quienes tienen la función de cuidar de los niños, necesitan apreciar y respetar las diferencias entre los niños mediante la flexibilidad y la capacidad de respuesta, cosa que muchos estudios de psicología del desarrollo han demostrado que es fundamental para un sano desarrollo. Todos necesitamos aprender a trabajar con las diferencias en estilos de atención y sus energías correspondientes que dependen del tipo de los niños.


* También puede ser verdad que el tipo influencia el aspecto más vulnerable al daño del ser esencial, por ejemplo, la alerta/vigilancia del peligro hace que la fe sea vulnerable. O podría ser que un aspecto en particular de nuestro ser esencial, como la fe, es especialmente sensible al daño.

 

 

Agradecimientos: Deseo agradecer a Denise Daniels, Carolyn Dawn, Helen Palmer, y a todos nuestros estudiantes de la tradición oral por su contribución a este trabajo y a mis comprensiones de los orígenes de la infancia.


David Daniels, M.D. es profesor de Psiquiatría Clínica y Ciencia del Comportamiento en Stanford University y hace práctica privada en Palo Alto (California). Ha co-enseñado el Enneagram Professional Training Program in the Oral Tradition (Programa de Entrenamiento Profesional del Eneagrama en la Tradición Oral) con Helen Palmer desde su establecimiento en 1988. Cuando escribió este artículo escribía con Helen Palmer un libro sobre los usos del Eneagrama para el desarrollo personal , que iba a ser publicado por Harmony/Crown.

 

 

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