Las funciones básicas que sostienen la vida, tales como la actividad nerviosa, la digestión y la circulación se activan, desde luego, mucho antes de que se formen la visión de sí mismo, la estructura y la pasión. Ellas permanecen vitales durante todas las fases de desarrollo de la personalidad, y permanecen indispensables incluso cuando nosotros desarrollamos las calidades complejas y refinamos nuestras facultades. Ken Wilber y otros han sugerido que hay un orden inmutable en la secuencia del desarrollo. Lo primero que se desarrolla es el nivel más básico (la mera vida, el mantener las funciones); en seguida, un nivel consistente primitivo (oceánico, indiferenciado, o reflejo) de conciencia; luego (diferenciados) los sentimientos de dolor y placer; y finalmente, con el choque del reconocimiento de que hay un "otro", separado de nosotros, la fase de maduración hacia la vida adulta.
Al desarrollar cada nueva y más elevada capa de conciencia, nosotros no desechamos la capa anterior, sino que simplemente añadimos otra. Es como cuando subimos en una escalera de a un peldaño a la vez: cada uno trasciende todos los anteriores, no sustituyéndolos sino incorporándolos. De una manera similar, las estructuras básicas de la personalidad permanecen allí interpérritas, indiferentes a cuán sofisticados nos hayamos vuelto.
Si el sentir aparece primero que el pensar, podemos ver por qué "las emociones dictan lo que el intelecto piensa", y recíprocamente, por qué "el pensamiento tiene tan poco control sobre los sentimientos". Entonces la pasión como sentimiento que es, es una influencia más fuerte en nuestra personalidad que la estructura, manejada por el intelecto. Esto no niega en forma alguna que el gnosis (el más elevado pensamiento en relación con el propósito y el significando de vida) puede ser superior al sentir, pero la pasión estaba allí primero y como tal es la primera piedra en el proceso de construcción de la personalidad.
Las Polaridades internas de la Pasión: la Dualidad Dentro de la Unidad
Consideramos la pasión y sus manifestaciones como una expresión dinámica de la interacción continua entre la actividad alimentada por nuestra energía instintiva y las reacciones (forma de respuesta de la emoción) que ocurre cuando nuestros impulsos encuentran resistencia en el mundo.
La pasión no es un rasgo homogéneo y tiene variedades infinitas de hacernos sombra, sabor e intensidad en un estado de flujo entre dos polos - acercándose ahora al uno, acercándose ahora al otro. Hablar de la pasión como ente evidente por sí mismo es como decir "grande" sin mencionar comparado con qué.
Los padres de la Iglesia Oriental fueron casi los primeros en examinar sistemáticamente la naturaleza de la unidad interior bipolar de cada pasión. Se acostumbraba en aquellos días percibir una pasión como una "fuerza demoniaca" que podía tomar posesión contra el buen juicio. Las manifestaciones obvias de estos demonios estaban claras - el Orgullo era el Orgullo, la Envidia era la Envidia y la Lujuria era la Lujuria. Pero estos demonios astutos son capaces de enmascararse tan bien que tras ser arrojados fuera por la ventana, pueden regresar enseguida a través de la puerta delantera y ser muy bien recibidos y abrazados como amigos. Tomemos por ejemplo el Orgullo. Nosotros lo reconocemos inmediatamente en una expresión tal como "yo soy el mejor…", pero el Orgullo también aparece como "yo soy el peor…", disimulado como la virtud de la modestia. En ambos casos, la aserción está en ser "superlativo." El orgullo siempre exige "cosa grande" y no la cantidad adecuada y específica que debería demandar. Debe quedar claro que no interpretamos las polaridades de una pasión con juicios de valor (bueno / malo, refinado / crudo, positivo / negativo), ni ellas deben verse como dos entes separados, dado que no es posible que exista un polo sin el otro.
Estas polaridades se perciben mejor como dos fuerzas iguales y complementarias que actúan juntas, neutralizando cada una a la otra, de tal manera que ninguna, por exceso o por defecto, se salga de control. Una polaridad es, generalmente de carácter expansivo, engrandecido, mientras la otra de carácter restrictivo,contrae. Por ejemplo el delirio de grandeza de la polaridad expansiva del Orgullo, no es mejor ni peor, que la autodegradación contractiva del falso Orgullo. Los dos pueden ser igualmente patológicos. Como lo sugiere el precepto budista, el objetivo es encontrar el equilibrio, el punto medio.
Este principio ha sido familiar para los filósofos desde tiempos inmemoriales. Este concepto de" la dualidad dentro de la unidad" es una piedra angular de la cosmología teórica en el Taoísmo y su base para las aplicaciones prácticas cotidianas del yin y el yan.
También Gurdjieff era consciente de la importancia de estas leyes. En su estilo de hacer ver un punto usando enunciados paradójicos, menciona al principio de los Cuentos de Belzebub que "un palo siempre tiene dos extremos". Luego explica que siempre y en cada evento que ocurre, dos principios (los extremos) pueden distinguirse, y aunque al principio pueden parecer dos cosas separadas, son sólo las partes que integran una realidad y que se mantienen juntas por las leyes de acción y reacción.
Este concepto de "dualidad dentro de la unidad" está en las alternativas que ilustran las líneas internas del eneagrama, permitiéndonos distinguir las dos fuerzas, la que expande y la que contrae, para cada una de las pasiones.
Las implicaciones prácticas de esta idea pueden estar ocultas. Pocas veces estamos familiarizados con la medida en que nuestros comportamientos están gobernados por la pasión, y menos aún, por supuesto, somos conscientes de los efectos de la polaridad interna, más oculta. Una comprensión apropiada de las polaridades internas podría llevarnos desde una vaga noción que tenemos de nuestra pasión hacia una etapa más cercana a nuestro conocimiento interior y a la liberación personal. Desde esta perspectiva, conocer las polaridades internas es conocer lo que Jung llamaba nuestra sombra o aceptar la recomendación de San Máximo el Confidente: "Sólo separando la pasión de lo que es real, tendremos pureza de pensamiento".
Este artículo es un complemento a los pensamientos expresados en un artículo anterior, "Polaridades Internas: La estructura de la Pasión " (Enneagram Monthly, marzo y abril, 2000). Aunque me referiré a ese artículo, el enfoque que nos ocupa es proponer una perspectiva diferente para entender el nacimiento del ego, y ofrecer sugerencias prácticas para aquellos deseosos de trabajar en sí mismos.
He querido reunir el Eneagrama con dos conceptos psicológicos diferentes, e integrarlos todos en una sola visión: La ley de expansion/contracción que explica la correlación entre los instintos y la personalidad, según lo propuesto por los psiquiatras franceses Louis Corman y Claude Sigaud; y los descubrimientos sobre herida original / drama emocional, de la psicóloga suiza Alice Miller. Todo esfuerzo que se haga en la dirección de compaginar y encontrar los puntos de toque de la psicología académica con el eneagrama, son pasos hacia la difusión masiva de esta maravillosa herramienta para trascender las limitaciones mentales o ignorancia, con un propósito de evolución espiritual y no de adaptación al mundo de las ilusiones.
Esta ley explica muy claramente qué sucede cuando cualquier organismo vivo es afectado por el ambiente en el cual nace y se desarrolla. Comencemos por asumir que en cada organismo vivo hay tres diversos instintos trabajando constante y simultáneamente: el instinto de expanción (sexual), el de adaptación (social), y el de supervivencia (instinto de conservación). Pero al contrario del punto de vista clasico de la bilogía, que considera el instinto de conservación como el primordial, esta interpretación asume que el instinto básico es el de expansión porque ese instinto dirige el crecimiento de los seres vivos. Si dudas que el ego es una entidad viva, como lo es un tumor que crece dentro del organismo que lo sustenta hasta matarlo, no sigas leyendo.
Por ejemplo, la presión del instinto de expansión genera al embrión y lleva al recién nacido a crecer con todo lo que su ambiente tenga para para ofrecerle. El impulso es crecer rápidamente, ampliando no solamente la estructura y el volumen del organismo mismo, sino también el espacio y la influencia que ejerce. Podríamos comparar esta fuerza con la que hizo al universo ampliarse vía el Big Bang. La potencia vital de cualquier ser vivo intenta manifestarse a través de la acción directa en su espacio circundante no solamente desde la perspectiva del cuerpo, sino también en el reino de las emociones y los pensamientos. Es por lo tanto el instinto de expansión lo que empuja a cada niño para expresarse y desarrollarse en el mundo.
El instinto de conservación, por otra parte, funciona mediante el proceso de contracción que ocurre en cualquier ser vivo, cuando está expuesto a una situación potencialmente dañina, para intentar liberarse de un ambiente que perciba como peligroso. Durante esta fase, la misma energía vital que opera durante la expansión, se utiliza para erigir una barrera defensiva en el puesto de observación ante las señales del peligro. Por lo tanto, podríamos asumir que las personas con un instinto de expansión dominante estarán siempre inclinadas a "ponerse en juego" en el mundo, mientras que aquellas en quienes prevalece el instinto de conservación preferirán refujiarse en su mundo interno. Podríamos ir un paso más allá y decir que las primeras probablemente sean poco sensibles, mientras las últimas tienden a la hipersensibilidad.
Podemos establecer, en general, que la actitud expansiva es más dominante en los tipos del Eneagrama situados en lo alto del diagrama, mientras que los tipos situados en la parte baja del mismo privilegian la contracción. Necesitamos ser cuidadosos aquí para no crear la impresión de que un instinto es mejor que el otro, porque ambos son igualmente necesarios en la vida.
Un ejemplo simple puede explicar este concepto. Si tomamos un organismo unicelular, una ameba, y lo ponemos en un medio fértil, notaremos que la célula ampliará su citoplasma y aumentará su dimensión hasta que alcance su límite, punto en el cual se multiplica dividiéndose. Sin embargo, si introducimos un elemento "peligroso ", tal como un ácido suave, la ameba contraerá sus dimensiones para minimizarse o escapar al peligro.
Ésta es una forma de defensa esencial que permite que una criatura exista y funcione incluso sin un ego o entendiendo la diferencia entre uno mismo y el otro. Éste es el precursor a partir del cual se desarrolla el conocimiento consciente del instinto de conservación. Como es abajo es arriba. La vida es una sola y la misma. Existe un sólo Ser.
También necesitamos entender el papel que juega el instinto de adaptación en esta interacción. Un niño autista (quién tiene desconectada la comunicación con el mundo externo) es alguien en quien el instinto de adaptación no puede funcionar porque la fuerza de contracción es totalmente dominante sobre la fuerza de expansión. Asumimos que tal condición pudo haberse causado por una percepción del mundo como algo peligroso y hostil. En nosotros, la gente "normal", la adaptación está mejor desarrollada a través del uso las diversas pasiones, originadas en la necesidad de defendernos a nosotros mismos del daño emocional.
Afirmaría que Freud tenía razón cuando dijo que la neurosis (el resultado de mezclar nuestra respectivas pasión y estructura) es principalmente el resultado de una "mala" adaptación durante la fase de desarrollo. Repetiría, por lo tanto, la afirmación que hiciera en el artículo Polaridades Internas: La Estructura de la Pasión, sobre que cada pasión nace y se desarrolla por la influencia que los instintos tienen en nuestra capacidad emocional, y que el pensamiento tiene solamente un papel de menor importancia en este proceso. La investigación neurológica ha mostrado que hasta la edad de seis o siete años, nuestros pensamientos no tienen la capacidad de venir con una defensa lógica de nuestros disturbios emocionales, los cuales son formativos para nuestro desarrollo futuro. El reino de las emociones es, por lo tanto, lo que determina el desarrollo de nuestro ego. Tenemos que trabajar con y sobre nuestras emociones, si esperamos cualquier clase de cambio real en nuestro desarrollo personal.
Alice Miller afirmó categóricamente que, en toda su vida profesional, nunca había encontrado un paciente en terapia en quien la capacidad de vivir sus propias sensaciones, de una manera auténtica, no estuviese seriamente comprometida. Sin estar enterada de ellas, hizo eco a palabras similares empleadas por Gurdjieff: "elucubrar a nivel del pensamiento nuestras experiencias previas no se traduce en un cambio auténtico". Aparte de eso, bastante insistió ella sobre la inhabilidad en algunas personas para tener cualquier clase de comprensión "verdadera " de sí mismas.
Sus palabras son tan penetrantemente acertadas que merecen ser rescatadas. [Nota del editor: La traducción inglesa desde el original en alemán del libro de Alice Miller, The Drama of the Gifted Child (El Drama del Niño Dotado), es inexacta y no transmite el gran impacto de sus descubrimientos. Incapaces de encontrar el texto alemán original, hemos traducido las palabras de Miller de la superior traducción italiana. El traductor al español continúa, pues, esta sopa de la sopa] "No puedo dejar de preguntarme si podemos reconocer siempre la profundidad de la soledad y el abandono a los que fuimos expuestos cuando niños, y qué tanta de nuestra vida psíquica continúa estando expuesta como adultos. No estoy pensando aquí en el abandono real, en la separación física de los padres que por supuesto podría tener efectos traumáticos; ni estoy pensando en los niños descuidados de manera obvia o de los cuales hasta se haya abusado; ellos al menos saben cuán heridos fueron. Estoy pensando en el número enorme de personas que muestran las cicatrices de haber sido heridos aunque tuvieron padres que no eran para nada indiferentes o crueles, padres que siempre les apoyaron. Estamos hablando aquí sobre pacientes llenos de posibilidades y de talentos, que nada les faltó en su desarrollo, que fueron reconocidos en sus dones y logros; pacientes que en su mayoría dejaron de orinarse en la cama al año o año y medio, y a los cinco ya eran capaces de cuidar a hermanos más jóvenes. Orgullo de sus padres, estos niños deberían haber tenido un sólido sentido de autoestima. Pero, la realidad es absolutamente contraria. A pesar de todo ello, la depresión, la sensación de vacío, la auto-alienación y el sentido del absurdo sobre la propia existencia estaban cerca, al acecho. ¿Cuáles son las razones de tan severos disturbios en personas tan bien dotadas?"
Con la respuesta que da Miller estoy sincera y totalmente de acuerdo: el niño se ha adaptado al ambiente circundante y ha aprendido cómo sobrevivir excluyendo ciertos sentimientos "inaceptables". Para resaltar a Miller de nuevo: "el niño puede experimentar esas sensaciones solamente si hay una persona que lo valide, que lo acepte con todas ellas, con comprensión y apoyo. Si tal condición está ausente, si el niño tiene que arriesgar perder el amor de la madre o del substituto de la madre al expresar cierta sensación, y si tiene que reaccionar en privado, vivir en secreto sensaciones perfectamente naturales, el niño preferirá no tenerlas del todo. Pero... allí permancen. Durante toda la vida como adulto, el niño intentará decretar, inconcientemente, las situaciones que tienen el potencial de permitirle volver a experimentar las sensaciones que fueron estranguladas en un pasado distante, mas sin darse cuenta del contexto original". He aquí una buena explicación de corte psicológico para las situaciones que se repiten y repiten en nuestras vidas, más hay otra más profunda y básica: la vida es un apredizaje y a la manera de un colegio, materia no aprobada, asignatura repetida.
Cada uno de nosotros, estemos enterados de ella o no, cargamos dentro la herida original. Esta herida es nuestro drama emocional, enterrado en la profundidad de nuestra psique como material radiactivo, emanando continuamente una influencia silenciosa, pesada y tóxica que condiciona todos los aspectos de nuestras vidas. Desde este punto de vista, poco importa si el "abuso" fue causado por circunstancias verdaderas o es simplemente un fruto de la imaginación del niño. Lo que importa es que el niño viviera realmente a través de situaciones en las que tuvo que adapatarse para sobrevivir, renunciando a sentir ciertas experiencias. La herida infantil es un hecho incuestionable, y también inevitable, con el cual es importante tener en cuenta que es una experiencia de la vida "escogida" por nosotros mismos como esencia en evolución, como prueba a superar, siendo absolutamente perfectos y adecuados para nosotros quienes propinaron las heridas, función que hay que llegar no sólo a aceptarles, sino incluso a agradecerles. El famoso "perdón" es mejor que nada, pero es un ejercicio menor frente al de comprender la cosa en su más profunda dimensión. Todo cuanto nos sucede siempre tiene un propósito de amor. Todos portamos un poderoso espíritu que es totalmente competente para superar su drama emocional, su exacta para lo que necesita herida infantil.
Propongo que cada eneatipo tiene su propia y determinable herida original y que las pasiones del Eneagrama se formaron en la interacción entre la expansión y la contracción. Además, que esa concepción puede profundizar nuestra comprensión de los subtipos instintivos (sexual, social, superviviente).
En el contexto actual, debemos recordar que cuando hablamos del instinto sexual (uno a uno, o íntimo), él representa la etapa final del instinto primitivo de expansión. Es decir, la gente en quien este instinto es dominante tiende siempre a tener una buena dosis de pasión para la acción y para manifestarse en el mundo. Mientras que aquellos en los cuales el instinto de conservación es dominante, estarán más inclinados a las preocupaciones por su propia salud y los medios para la supervivencia. La gente con un instinto de adaptación más dominante, revelará más abiertamente su reacción a la herida original que sufrió.
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Tipo Uno |
Eres bueno |
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Tipo Dos |
Eres deseado |
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Tipo Tres |
Eres amado por ti mismo |
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Tipo Cuatro |
Se te ve por lo que eres |
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Tipo Cinco |
Tus necesidades no son problema |
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Tipo Seis |
Estás seguro |
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Tipo Siete |
Estarás cuidado y atendido |
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Tipo Ocho |
No serás traicionado |
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Tipo Nueve |
Tu presencia importa |