Las Nueve Pasiones o Personalidades

El eneagrama psicológico está basado en la existencia de tres centros de
energía vital: el cerebral, el emocional y el instintivo, presentes en todo
hombre y necesarios de equilibrar porque sólo mediante un conocimiento, una
toma de decisión y un trabajo adecuado pueden equilibrarse. Estos centros
corresponden a tres energías básicas que para simplificar esta exposición
podríamos llamar el Miedo, la Vanidad y la Rabia. Una de estas fuerzas es
preponderante con respecto a las otras dos y lo importante de trabajar con
ellas, es que se transforman en Sabiduría, Amor y Paz, respectivamente.

En un hombre armónico existe un equilibrio perfecto de los tres centros. Es
decir, es una persona que desde su centro mental sabe claramente qué hacer,
desde su centro instintivo se relaciona bien con los demás y con el entorno,
y desde su centro emotivo es capaz de amar y se permite ser amado. A ese
estado es que se pretende llegar de nuevo porque en algún momento de la
adolescencia, cada uno de nosotros desequilibramos nuestra energía y
privilegiamos el uso de uno solo de los centros por lo cual es válido hablar
de personas cerebrales, emocionales o instintivas.

Existe ya una gran cantidad de literatura en este tema. Tanta como para
hacer un libro grande con las recopilaciones y descubrimientos de cada
personalidad. Así que me limito a una descripción muy breve, no de
generalidades sino de aspectos básicos y siempre presentes en cada uno de
los eneatipos. Dentro de cada eneatipo se distinguen tres subtipos,
dependiendo que orientación instintiva predomine más entre la supervivencia,
lo social o lo sexual. También se habla mucho en el Eneagrama del Ala, para
indicar que aunque cada persona tiene siempre una sola pasión dominante de
su personalidad, muy frecuentemente un individuo muestra bastantes
características de uno de los eneatipos vecinos.

Tipo Uno. LA IRA. Se trata de una ira muy reprimida y elaborada, trasformada
en crítica, exigencia y juicio, tanto a sí mismos como a los demás. Las
personas que pertenecen a este tipo no son abiertamente coléricas sino todo
lo contrario: muy controladas, perfeccionistas, utilizan la virtud como
forma de poder. Se sienten ética y moralmente superiores al resto.
Manifiestan una oposición básica y permanente contra la realidad, siendo
capaces de detectar el más mínimo defecto o imperfección en cuanto a su
vista se expone. Se creen los poseedores de la verdad. Persiguen altos
ideales a los que se entregan concienzudamente. Su permanente tensión y
exagerada autoexigencia, les impide relajarse y disfrutar de los placeres
porque siempre están preocupadísimos de sus muchos deberes y tareas
inconclusos. Son rígidos, poco espontáneos y fríos al contacto. Suelen ser
muy delgados hasta avanzada edad y casi siempre terminan artríticos.

Tipo Dos. LA SOBERBIA. Entendida como incapacidad de reconocer el propio
sufrimiento. Grandes relacionistas y triunfadores sociales, son personas que
niegan sus propias necesidades y se vuelcan generosamente en satisfacer las
necesidades de los demás. Esto los hace sentirse superiores al resto. En su
interior son muy orgullosos y prepotentes. Son muy seguros de sí mismos,
brillantes, serviciales, complacientes, con una gran intuición para saber
qué es lo que los demás necesitan. Son muy empáticos, emocionales y
seductores. Les gusta disfrutar de los placeres y que no limiten su idea de
libertad. Se prostituyen por amor y se rodean de desvalidos. Manipulan con
la emoción y pueden ser muy histriónicos. Es un tipo muy femenino y bastante
común en nuestro medio. Alguien que define la felicidad como el llegar a ser
amado. Maneja una dualidad que de entrada suena a contradicción pero no lo
es: es alguién con una gran autoimagen y una pobre autoestima, porque es
absolutamente dependiente de los demás de quienes espera le reconozcan qué
persona más maravillosa es.

Tipo Tres. LA VANIDAD. El apego a la propia imagen. Supone una
identificación con la parte más superficial de la personalidad, la máscara,
negando aspectos más profundos y espirituales, por lo que en su interior
existe un gran vacío. Es un tipo eficiente, capaz y pragmático. Es
ambicioso, competitivo, muy preocupado por la imagen social de éxito.
Encantador y atractivo, actúa según se espera en cada situación de forma
camaleónica. Es muy activo y trabajador, al punto de llegar a presentar
problemas de adicción al trabajo. Vive en la falsedad y en la
superficialidad. Maneja mucha ansiedad y angustia, un desasosiego
permanente. Necesitan acaparar no sólo la atención sino la admiración del
entorno y hacen cualquier cosa para lograrlo. Viene siendo el estereotipo
del winner gringo: el triunfador que no es él, sino lo que sabe, lo que hace
o lo que tiene. Un exponente perfecto de lo que esté de moda en la sociedad
donde se desenvuelve.

Tipo Cuatro. LA ENVIDIA. Es la tendencia a compararse siempre con los demás
y salir perdiendo. Los cuatro no son capaces de apreciar sus virtudes y
cualidades y creen que lo mejor está fuera. Esto los lleva a la
insatisfacción y queja frecuente. Son hipersensibles muy en contacto con su
mundo interno emocional. Se sienten especiales y diferentes, poseedores de
una capacidad de apasionamiento y emotividad más profunda de lo normal. Son
muy intuitivos, creativos, graciosos, refinados e intensos, sobretodo en
cuanto a demostración de sentimientos de tristeza. A este eneatipo
pertenecen muchos artistas porque poseen una gran capacidad para percibir la
belleza y la mayor preocupación es ser ante todo, alguien muy original. En
su interior se sienten vulgares, defectuosos y con una autoestima muy baja.
Sufren muchísimo y tienden a autocompadecerse. Buscan que los quieran
provocando lástima, por lo que suelen rodearse de "salvadores".

Tipo Cinco. LA AVARICIA. Es el miedo a quedarse sin nada y a depender
demasiado del mundo. Se sienten demasiado vulnerables. Tienen miedo a que se
invada su espacio o intimidad, por lo que tienden al aislamiento social. Son
acumuladores de conocimientos, sobre todo los específicos de una materia
concreta que despierte su interés. Observan el mundo con su mente analítica
pero sin implicarse. Muy introvertidos, poco expresivos o emocionales.
Ariscos y desconfiados, son tacaños en lo material y en lo personal, pero
cuando dan son auténticos (no manipulan). Pasan fácilmente del mutismo a
aburrirte con extensos discursos cuando se plantea un tema que dominen.
Poseen gran inteligencia y capacidad de síntesis, resultan demasiado
abstractos y alejados de la practicidad. Corresponden al estereotipo del
profesor distraído y para ellos las relaciones sociales, familiares, de
pareja y hasta filiales son vistas como pesada carga a sobrellevar, así que
generalmente optan por llevar vidas solitarias y aisladas del mundanal
ruido. El doctor Jhon Nash de la última película laureada con el Oscar ,
"Una mente brillante", es un eneatipo Cinco clásico.

Tipo Seis. LA COBARDÍA. Falta de orientación interna que provoca duda
crónica y mucha ansiedad. En su interior se sienten asfixiados por el miedo:
a equivocarse, a expresarse... que puede llegar a paralizarlos. Se distraen
imaginando desgracias o contratiempos para estar así preparados ante
cualquier eventualidad. Es el tipo civilizado y trabajador, cumplidor del
deber, respetuoso con las normas. Son personas grises, poco conflictivas,
aunque el subtipo sexual puede ser muy asertivo, desafiante y rebelde, caso
en el cual se le dintingue como el Seis contrafóbico. Son muy fieles a sus
relaciones y a la autoridad y defensores de los débiles. Buscan ambientes
donde las reglas estén bien establecidas, con figuras de autoridad claras.
Se sienten seguros perteneciendo a toda clase de grupos homogéneos. A los
partidos políticos, a las congregaciones religiosas, a las agremiaciones de
todo tipo, a los equipos de fútbol... Se ven a sí mismos como personas
leales y comprometidas. Lo son y así se comportan, mas suelen ser
incansables criticando a quienes no cumplen las normas.

Tipo Siete. LA GULA. Es una necesidad de mantener abiertas todas las
opciones. Más que un exceso de cantidad de una sola cosa, es una tendencia a
probarlo todo en la búsqueda constante del máximo placer. Tienen una mente
ágil, asociativa y planificadora y pueden vivir en la fantasía de múltiples
proyectos que luego no llevan a cabo porque abandonan cualquier propósito al
primer inconveniente que aparezca. En su interior existe mucho miedo a
aburrirse porque el aburrimiento significa empezar a conectar con el dolor.
Son alegres, extrovertidos y polifacéticos. Charlatanes compulsivos,
embaucadores, seducen con sus palabras y su viva inteligencia. Es el
estereotipo del payaso o del bufón, cosa mucho más evidente en los Sietes
con ala Ocho, que en los que tienen ala Seis. Manipuladores y enamoradizos,
los del subtipo sexual suelen ser bastante promiscuos. Cuando conectan con
el dolor y la culpa se hunden. Son maníaco-depresivos. Les gusta rodearse de
gente "fascinante", anticonvencional (como ellos) que mantenga su nivel de
entretenimiento.

Tipo Ocho. LA LUJURIA. Es la intensidad en todas las acciones y emociones,
no sólo en el ámbito sexual. Viven con gran apasionamiento cualquier
situación placentera (comida, bebida, sexo...) y no placentera
(enfrentamientos, disputas, etc.). Son agresivos, seguros de sí mismos,
dominantes. Suelen mostrar una actitud intimidatoria tendente a la
humillación y a la infravaloración de los demás. Líderes natos, mantienen en
mente la idea de hacer justicia pero aborrecen a la gente que perciben
débil. Son rebeldes, luchadores, impulsivos, exhibicionistas y arrogantes.
En ellos existe una gran diferencia de comportamiento dependiendo de su
grado de ilustración. Subayaciendo siempre la agresivad, no es lo mismo un
eneatipo Ocho con formación académica que otro "hecho la escuela de la vida"
o sea guerreando, donde existe un predominio de la acción sobre el
pensamiento o el intelecto. Valga un ejemplo muy colombiano: la diferencia
que hay entre Villamizar, el expresidente de la Cámara de Representantes y
el periodista Dártagnan de El Tiempo, con el Mono Jojoy y Pablo Escobar,
todos ellos eneatipos Ocho. Tienen poca conciencia de su mundo interior,
toda la energía está al servicio de no conectar con la culpa y el
sentimiento de indefensión y dependencia que está en el fondo de este
carácter.

Tipo Nueve. LA PEREZA. Es la resistencia a profundizar en uno mismo. Este
tipo vive anestesiado con respecto a sí mismo, desconectado de sus propias
emociones y pensamientos, intentando mantener inconsciente todo lo que pueda
despertarlo de su "narcotización" existencial. Es el tipo sobreadaptado,
conformista y bondadoso, aparentemente tranquilo. Alguien de quien se dice
"no tiene personalidad". Tiene mucha dificultad para las confrontaciones
directas y suele transigir demasiado o minimizar los conflictos por mantener
la paz. No está en contacto con sus propias necesidades y suelen vivir la
vida a través de la de otros, volcándose en proyectos ajenos. Desde cierta
visión, puede observarse en el tipo Nueve un compendio desdibujado de las
otras ocho personalidades. Ello ocurre porque en aras de "no tener problemas
con nadie", es la persona que por la mañana está de acuerdo con alguien y
por la tarde con otro, así entre ambos haya diferencias siderales de
opiniones.