Comentarios sobre el vivir
Por: Walter Riso
LA
LIBERACION MASCULINA
Para muchas mujeres, la noción de "liberación masculina" es un
exabrupto machista, una redundancia de prerrogativas que raya en el más absoluto
descaro. Por su parte, la mayoría de los hombres se niegan siquiera a tocar el
tema, porque se sienten plenos y realizados en lo que están: ¡Cuál liberación,
si estoy en la cúspide de mis logros y privilegios? ¡Más liberación?
¡imposible¡.
Sin embargo, la palabra liberación tal como la concibo aquí, no significa
luchar por los medios de producción o por la igualdad de oportunidades, sino un
acto de renuncia: la supresión definitiva y tajante de las presumibles ventajas
que hemos ostentado los varones y que nos han hecho más daño que bien. No se
trata de expropiación, sino de entrega. Capitulación honorable.
Los valores patriarcales de dominación, fuerza, agresión, valentía, eficiencia,
competencia, ambición desmedida, sexualidad exacerbada, y demás, no han
contribuido a que nuestra vida y la de nuestros semejantes sea más feliz y
humana. Esta es la razón por la cual un número considerable de hombres están
hartos de su papel de "supermachos" y han decidido cambiar su actitud
desafiante por una más humilde y pacífica. Hay un acuerdo tácito de que el
estilo de vida masculino tradicional no ha sido el más adecuado para
desarrollar el verdadero potencial humano del mal llamado sexo
"fuerte".
La liberación masculina está dirigida hacia adentro (es fundamentalmente
autocrítica), y no pretende aumentar la carga, sino desprenderse del peso
agobiante de las tres "p" : poder, prestigio y posición. La nueva
masculinidad no quiere más, sino menos. El cambio del que ha hablado es
afectivo y, por qué no, espiritual, trascendente, casi amoroso.
La consigna es recuperar aquellos derechos, que bajo el embrujo de la
omnipotencia y el egocentrismo del "rey" y el "héroe" ,
hemos dejado a un lado. En algún lugar de la evolución se nos quedó el
significado original de la existencia masculina, la esencia del yang.
A la luz de lo dicho, y en pleno uso de mis facultades, propongo las siguientes
reivindicaciones de libertad emocional.
Tenemos derecho.
1.A sentir miedo
2.A ser débiles y a pedir ayuda cuando así lo consideremos
3.A ser inútiles, a cometer errores y a no saber qué hacer
4.A fracasar económicamente. A ser pobres y experimentar el ocio sin
culpa
5.A vivir en paz, a negarnos en la agresión, a la guerra y a todo tipo
de violencia interna y externa.
6.A emocionarnos y a expresar nuestro sentimientos positivos, ya sea
física o verbalmente
7.A estar más tiempo en familia y a participar en la crianza de nuestros
hijos.
8.A una sexualidad más afectiva y amorosa
9.A intentar ser felices
Estoy convencido de que en cada varón, más allá de su coraza defensiva, hay un
ser dispuesto a abrirse a otros códigos afectivos, una nueva manera de
relacionarse con el mundo, con los otros y con él mismo.
Una posibilidad abierta, como una flor a punto de arrojar perfume. Jalil Gibrán
preguntaba: si el invierno dijese, "En mi corazón está la
primavera", ¡¿le creerías?!. Yo sí, no sé ustedes.