La luna llena iluminaba la noche fría de principios de invierno, acá
en el hemisferio sur. El firmamento tenuemente azulado se veía limpio y
claro, con algunas estrellas dibujando constelaciones sureñas, desconocidas
para nosotros habituados a los cielos del norte. El mítico viento patagónico
nos zarandeaba en la semioscuridad azulada. Mi hermanito Javi y yo caminamos
entre espinos y matojos que tapizan estas áridas pampas de Península
Valdés. El entorno se presenta espléndido, ante nuestra mirada el Océano
Atlántico se extiende hasta los confines del horizonte desde cuya
distancia llegan enormes olas que se destrozan en espumas infinitas al
llegar a costa... el viento incesante nos envuelve... lo contemplamos todo
desde la embriagante altura de los acantilados de Punta Delgada... parece un
sueño.. me da la sensación de estar despierto dentro de un sueño... la
sensación estremece de gusto. Bajo nuestros pies, paredes de fina
arena se extienden hasta encontrase con la furia de las olas que rompen
mordiendo las zonas bajas de los acantilados.. allá abajo resplandecían
las espumas revueltas del Atlántico embravecido. Mientras caminabamos por
el borde de los acantilados, nuestras miradas se clavaban en las pequeñas
zonas de playa que se divisaban abajo. Esta noche vamos buscando elefantes
marinos... especie de foca inmensa que habita por estas latitudes.
Caminamos... desde la lejanía nos llegan extraños gruñidos... sabemos que
están allí, en alguna parte de las playas que divisamos a lo lejos..
La sensación de exploración se revuelve dentro del cuerpo.. una emoción
aguda se enciende, puedo sentir el regocijo del conocimiento ávido de
satisfacción, en breve un ser nunca visto por nuestros ojos aparecerá ante
nosotros.. me imagino a Darwin navegando por estas tierras, cuando se topó
por vez primera con estos bichos... me acerco a comprender las
sensaciones y emociones que le nacían dentro.
De repente Javi se para y me señala unas formas oscuras que se mueven
en una playita a 60 metros bajo nuestros pies.. allí están!! los
elefantes marinos!! Cuerpos rechonchos y alargados reptan por las
arenas y se pierden entre las espumas de las olas.. están allá abajo!!
Nos miramos con las sonrisas en la cara... hay que bajar!!! tenemos que
verlos de cerca!!
Nos echamos acantilado abajo... la pendiente nos permite deslizarnos por la
arena, es como bajar por una duna inmensa... llegamos a la playa.. el viento
nos camufla y podemos avanzar hacia ellos ocultos por las sombras... y la visión
aparece, sobre la playa encontramos un grupo de 10 o 12 elefantes mrns, están
a 10 metros de nosotros y no nos detectan... junto a las espumas de las olas
varios machos jóvenes se enfrentan lanzándose mordiscos al cuello,
valancean sus enormes cuerpos y se golpean con violencia.. gruñidos,
mordiscos, lucha... no es un documental, la escena está ocurriendo a
escasos metros... permanecemos observando agachados tras un montículo
de arena... los gladiadores marinos desatan sus energías con furia. Más
arriba algunas hembras jóvenes descansan inmersas en sueños profundos. Nos
movemos en silencio y nos acercamos a ellas.. es increible, tres hembras de
elefante marino duermen profundamente a nuestro lado... tan cerca!! no puedo
aguantar la tentación de acariciarlas... su pieeeeeeeeeel!!!! suaaaaves!!!!
y ni se mueven... áaaaaaahhhhhhh... que bieeeen!!! ahí tirados sobre las
arenas, compartiendo el baño de luna con estos seres... descansar junto a
los elefantes en su propia playa.
Nos fijamos en las espumas, un cuerpo redondeado emerge de las aguas y
sale del mar... avanza subiendo la playa hacia nosotros... de repente se
para, nos ha visto... es otra hembra. Se muestra desorientada, unos
seres raros están echados junto a sus conjéneres... nos olfatea, nos mira,
espera... nada la amenaza asique continua acercandose. La tenemos casi
encima y cuando está junto a nosotros nos mira y se echa entre los cuerpos
dormidos de las otras hembras... como si no estuviéramos!! .. no me lo
puedo creer!! Ahí estábamos, tirados entre los elefantes marinos, tumbados
mirando la noche mágica... la sensación de estar soñando acentuaba lo
real de aquellos momentos, y la hacía tan especial... tan especial!!
Allá arriba en el cielo un avión cruzaba entre las estrellas, su luz
nos recordaba que el mundo de los hombres seguía por ahí, en alguna parte.
Su mundo loco de luces y motores.. tan distante. Lo miraba con los ojos de
un elefante marino, como los que roncaban a escaso medio metro de
nosotros... que extraño y distante quedaba todo ese mundo... mundo de
ciudades, de carreteras, fábricas, talleres, centros comerciales, tráficos, bares,
discotecas, conciertos... el bostezo de la inmensa foca que tenía al lado
me sacó de mis divagaciones... el sueño seguía siendo real, la azulada
luz de la luna nos envolvía en aquella playa en la que eramos intrusos, el
viento patagónico soplaba embraveciendo al mar que rugía con las mil bocas
de mil olas rompiendo...
Otra vez sentir la Naturaleza... embriagado por el trance de sentir lo
salvaje... aaaaaaarrrrrrggghh!!
Qué bien tener a mi hermano Javi cerca, mirarle la cara y compartir con él
esos momentos tan especiales y tan únicos.. ahí junto al mar patagónico,
sintiéndonos vivos. Casi nos convertimos en grandes focas gordas!!!!
je,je,je!!
Bueno, pues eso.. que os teneís que dar una vuelta por estas playas, donde
la patagonia se colorea de contraste, en un lado el opaco amarillo
desertico y al otro, el azul intenso del Atlántico Sur.
Os deseo lo mejor. Cuidaros mucho y ser felices!!!
Muchos besos y abrazos!!!
Igor.