EL ESCONDITE PERFECTO

En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura. Uno de ellos dijo: "Debemos quitarles algo a los hombres, pero, ¿qué les quitamos?".

Después de mucho pensar uno dijo: "¡Ya sé!, vamos a quitarles LA FELICIDAD, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar".

Propuso el primero: "Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo", a lo que inmediatamente repuso otro: "no, recuerda que tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está".

Luego propuso otro: "Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar", y otro contestó: "No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará".

Uno más dijo: "Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra".

Y le dijeron:

"No, recuerda que tienen inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad".

El último de ellos era un demonio que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás.

Analizó cada una de ellas y entonces dijo: "Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren".

Todos voltearon asombrados y preguntaron al mismo tiempo:

"¿Dónde?". El demonio respondió: "La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán".

Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.

Eneagrama: felicidad para cada eneatipo

Seré feliz si soy perfecto y enderezo mi entorno.

 

1

Seré feliz si soy amado (o adorado) por los demás

 

2

Seré feliz si soy admirado por los demás.

 

3

Seré feliz si soy totalmente libre para ser yo mismo.

 

4

Seré feliz si puedo tener certeza intelectual.

 

5

Seré feliz si logro la seguridad absoluta.

 

6

Seré feliz si puedo poseer todo cuanto desee.

 

7

Seré feliz si puedo salirme con la mía.

 

8

Seré feliz si puedo fusionarme con otra persona.

 

9

 

 

 

Felicidad
Por GONZALO GALLO G.

El Tiempo, Sep. del 2000

Varias personas me han confesado que no entienden como el 72 por ciento de
las personas dicen ser felices o muy felices, según la encuesta publicada por
EL TIEMPO el domingo pasado. ¿Será que a todos se les pegó el optimismo del
Presidente? ?Acaso contestaron con el deseo o se han resignado a llamar
felicidad a la poca alegría que disfrutan y la paz precaria que tienen? Es
difícil saberlo, pero es positivo ver un alto número de compatriotas
felices en un país tan emproblemado. Para mí, felicidad es ante todo sinónimo de paz
interior y, por lo mismo, de sumar estos cuatro ingredientes: amor,
espiritualidad, honestidad y servicio. En otras palabras, la felicidad
depende de una sana autoestima y unas buenas relaciones, de la presencia constante
de Dios, de actuar con transparencia y de consagrarse a una misión de entrega
a los demás. Todo lo demás viene por añadidura y se disfruta con desapego
porque solo son felices las almas serenas y libres.

En el citado articulo, muy bien presentado, el periodista publico en un
recuadro unas bases de la felicidad que aquí retomo, no sin aclarar que la
felicidad no tiene nada que ver con la ausencia de obstáculos o crisis ni
con ese nido mágico que tanto critica el pensador Estanislao Zuleta en su
conocido discurso Elogio de la dificultad. Nada mas frustrante que buscar la
felicidad fuera de si mismo, esperando que llegue un día en el que todo sea perfecto,
sin conflictos y alguien nos haga felices. Eso es fantasear y los que alimentan
ilusiones siempre se estrellan.

La felicidad es una decisión: la decisión de aceptarse y aceptar,
perdonarse y perdonar, amarse y amar, cuidarse y servir. La felicidad no tiene nada que
ver con el éxito económico o social, aunque tampoco los excluye. Si el dinero y
el poder dieran felicidad los siquiatras no tendrían tantos clientes de
Hollywood y de Wall Street. Sin embargo, tampoco hay que hacer creer que la pobreza y
las carencias son lo mejor, aunque hay mas seres felices en los barrios
humildes que en los grandes clubes sociales.

Si usted decide ser feliz, viva para dar, no tanto para recibir, cultive su
vida espiritual mas que la material, dele prioridad a las relaciones sobre
las posesiones y al interior sobre el exterior. Valore más lo pequeño que lo
grande y, por favor, descubra una misión de servicio y entréguese a ella con
pasión. Y recuerde: "no es casual que felicidad comience por fe".