Escollos del camino espiritual

Los grupos espirituales (al igual que las familias, las sociedades comerciales, los grupos de terapia y los matrimonios, por ejemplo), pueden caer en toda la gama de las debilidades humanas. La vanidad, la búsqueda del poder y el deseo de protagonismo, tanto pueden surgir en una organización espiritual como en el seno de otro tipo de organización. La misma naturaleza de tales grupos dificulta la posibilidad de percibir o reconocer la existencia de algún problema.

El hecho de haber emprendido un camino espiritual nonos protege en absoluto de la dosis de tontería de tontería que acompaña a cualquier otro empeño humano. Quizás el trabajo espiritual sea todavía más idóneo para las debilidades, ya que al disfrazar impecablemente el autoengaño, permite que el espíritu se ponga más fácilmente al servicio del ego, la libido y la cartera.

Como buscador independiente de lo espiritual durante muchos años, he estado en el núcleo o en la periferia de muchos grupos de estas características y, en consecuencia, he tenido gran cantidad de oportunidades de ver o incurrir en algunos de los vicios típicos que enumero más abajo. Hay que estar alerta cuando se observen los primeros signos de:

Tópicos tabú: Preguntas que no pueden formularse, dudas que no se pueden compartir, incertidumbres que no se pueden expresar. Por ejemplo, ¿a dónde va todo el dinero?

Secretos: La supresión de la información que, en general, queda celosamente guardada en un círculo interno. Por ejemplo, respuestas evasivas del tipo "lo que buscas creo que está en las cuentas de la banca Suiza."

Imitadores espirituales: En su mínima expresión, me refiero a la conducta estereotipada, como las personas que hablan, caminan, fuman, comen y se visten como el líder; en su expresión más siniestra, el estereotipo psicológico pertenece a las personas que únicamente manifiestan una estrecha gama de sentimientos en todas las situaciones: siempre alegres, o piadosos, o reduciéndolo todo a una simple explicación, o sarcásticos, etcétera.

Pensamiento colectivo: Existencia de una versión oficial que se impone sobre lo que la gente realmente siente. Abusivo uso de los eslóganes que todo el mundo utiliza a modo de coletilla. Por ejemplo, "Has caído y Cristo es la respuesta", "Estás perdido en el Samsara y Buda es la respuesta" o "eres impuro y Shiva es la respuesta".

El elegido: El error compartido de la grandeza. "Éste es el único camino verdadero", es un argumento que aboca al corolario de que "si abandonas el grupo, estás definitivamente perdido."

Sumisión indefinida al grupo: Los miembros jamás son destetados del grupo, un punto que suele ir acompañado del corolario anterior.

Cadenas de montaje: Tratamiento idéntico de todo el mundo, sin importar las diferencias; por ejemplo, asignación de mantras para un sexo, una clase social o una franja de edad.

Pruebas de lealtad: Exigencia de que los miembros demuestren su lealtad al grupo realizando algo que viole la propia ética; por ejemplo, montar una organización que tenga como finalidad oculta reclutar a otras personas para el grupo, aunque se presente como un grupo dedicado al servicio público dedicado.

Comprensión unilateral: Una visión singular del mundo para explicar cada una y todas las cosas descalificando toda alternativa. Por ejemplo, si se sufre de diarrea es "la gracia del Gurú", si se cura también es la gracia del Gurú y si está estreñido, sigue siendo la gracia del Gurú.

Del libro: "El despertar del Self", de Charles C. Tart.