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El Hueco Oscuro del Eneagrama

Por Judith Searle

Traducción de F. Uribe


Muchos escritores del Eneagrama han señalado contrastes, conexiones y complementariedad entre las mitades simétricas a izquierda y derecha del diagrama, y mi comprensión del sistema debe mucho a sus observaciones. Mas aún me intriga la falta de simetría entre las mitades superior e inferior, con el Nueve en la cima de la figura, directamente opuesto el hueco del fondo entre el Cuatro y Cinco que es el espacio físico más grande entre cualesquiera dos puntos adyacentes en el diagrama.


¿Qué hacemos nosotros de este desequilibrio? Me pregunto. ¿De qué manera el Nueve representa el complemento o el opuesto del espacio abierto?


La mayoría de los comentaristas del Eneagrama de la personalidad, está de acuerdo en que el punto Nueve representa una combinación de las otras ocho fijaciones o estilos. ¿Si nosotros decimos que cada uno de los puntos representa una estrategia y el Nueve representa una combinación de estas estrategias, entonces qué amenaza a todas estas defensas diseñadas para contenerlo?


A mí me parece que el hueco al fondo del diagrama debe representar el vacío. Ha estado aquí con nosotros desde el principio, escondido en una vista llana.


Los místicos, poetas, novelistas, psicólogos y filósofos han caracterizado este vacío del corazón de la existencia humana de varias maneras: "el agujero","angustia existencial","el silencio","el abismo", "la noche oscura del alma","el cero absoluto","la muerte". Cuando Joseph Conrad al final de su novela clásica Heart of Darkness (El Corazón de la Oscuridad) escribe acerca del "horror", es quizás la visión de la nada lo que tiene él en mente.


Tan aterrador es este sentimiento de vacío subyacente en nuestras vidas que cada uno de nosotros tiene que inventar una manera de negarlo, inventándonos una identidad, una forma de Ser provisional para oponerse a la Nada. En cierto sentido, estamos como niños que se inventan varias estrategias para distraerse de la amenaza del coco.


Destilando de sus esencias, las posibles defensas contra el espectro de la inexistencia son limitadas; son nueve:


El Uno dice, "Si yo puedo hacer todo mi entorno y a mí mismo, perfectos, quizá estaré seguro".
El Dos dice, "Si yo puedo hacer a otros amarme y depender de mí, quizá estaré seguro".
El Tres dice, "Si yo puedo establecer una imagen pública de mí como una persona exitosa, quizá estaré seguro".
El Cuatro dice, "Si yo puedo ser amigo de la oscuridad y llegar a conocer mi propio dolor, quizá estaré seguro".
El Cinco dice, "Si yo puedo guardar mi mente enfocada en asir las complejidades del mundo, quizá estaré seguro".
El Seis dice, "Si yo puedo mantenerme alerta a todos los peligros posibles y hallo aliados confiables, quizá estaré seguro".
El Siete dice, "Si yo puedo distraerme con el placer y evitar pensamientos amenazantes, quizá estaré seguro".
El Ocho dice, "Si yo puedo intimidar y dominar a los demás, quizá estaré seguro".
El Nueve dice, "Si yo puedo guardar a una mente abierta a todas las posibles estrategias, quizá estaré seguro".

En cada una de estas declaraciones, el "quizá " representa la grieta de nuestra mejor armadura. Shakespeare en su obra Richard II da un elocuente resumen de este aspecto de la condición humana:


TEXTO INGLES

...for within the hollow crown
That rounds the mortal temples of a king
Keeps Death his court, and there the antick sits
Scoffing his state and grinning at his pomp;
Allowing him a breath, a little scene,
To monarchize, be feared, and killed with looks,
Infusing him with self and vain conceit
As if this flesh which walls about our life
Were brass impregnable; and humoured thus
Comes at the last, and with a little pin
Bores through his castle-wall, and farewell king!
(III, ii, 155)

TRADUCCION

... pues dentro de la corona vacía
que rodea las sienes mortales de un rey
guarda La Muerte su corte, y allí lo grotesco se
asienta mofándose de su estado y riendo de su pompa;
permitiéndole un respiro, una pequeña escena,
enseñorearse, ser temido y muerto con miradas,
infundido de egótica y vana presunción
como si esta sustancia que circunda nuestra vida
fuese impregnable de hierro; y entonces oxidada
viene al final, y con un pequeño gancho
horada las paredes de su castillo, y adiós al rey!

 


La pista más fuerte de la naturaleza del espacio vacío al fondo del diagrama se basa en lo que está directamente opuesto a él: el reino pacífico del Nueve en el cual mucha energía se consagra a negar los aspectos negativos de vida. Para el Nueve, la combinación de todas las ocho estrategias cae en una especie de inmovilización que me hace pensar en la miríada de delgadas cuerdas, cada una en tensión, que inmovilizan a Gulliver en la tierra de los liliputienses. Esta inmovilidad tensa, sirve como contrapunto viviente a la inmovilidad sin tensión alguna, que vemos en la muerte.


Varias analogías pueden servir para discernir la naturaleza (y la necesidad) de esta esencial oposición/ complementariedad entre el Nueve"todos los que son" y la Nada. Intriga, ciertamente, observar su paralelo con el aspecto de la matemáticas modernas del cero/ suma o el cero/ uno, que muchos escritores han observado es la base para la estructura interna del diagrama del Eneagrama (por lo que se refiere a las direcciones de las flechas en relación a los modelos comunes de psicodinámica humana). Imaginación/ realidad y yin/ yan también tienen interesantes resonancias con la relación Nueve/ hueco vacío.


Dos analogías amplias encuentro especialmente útiles: las conexiones y complementariedades entre sonido/ silencio y luz/ oscuridad.
En cierto sentido, la oscuridad del espacio vacío entre el Cuatro y el Cinco mantiene el contexto esencial de ver el espectro de la luz en los nueve puntos de Eneagrama. Cada uno de los puntos del Uno al Ocho posee una visión sesgada de la realidad (como si viese la realidad iluminada por la luz de un color particular, de manera tal que no sea posible, para cualquiera de estos puntos, ver la realidad en su verdadero aspecto). Directamente opuesta a la oscuridad absoluta del hueco está la luz blanca del Nueve que combina todos los colores de los otros ocho puntos. El Nueve, viendo con "ojo igual," se deslumbra tanto que la imagen de la realidad se disuelve en la luz y no puede enfocarse claramente. Así que la visión de la verdad para el Nueve, a la larga está tan distorsionada como lo está para los otros ocho tipos.


Para usar la analogía del sonido, podemos decir que los puntos del Uno al Ocho tocan una melodía en diferentes claves musicales, con el Nueve tocando el mismo tono en todas las claves a la vez; en la sima del diagrama, en oposición a este diluvio disonante, está el silencio.


Tanto la luz como el sonido, tienen una relación con las frecuencias de vibración (movimiento), con el hueco entre el Cuatro y el Cinco representando la quietud absoluta, la que puede ser aquello a que T.S. Eliot estaba refiriéndose cuando escribió sobre "el punto inmóvil del rodante mundo". Su imagen del centro de una rueda girando, también resuena con la circularidad del diagrama del Eneagrama.


Así como la luz es inconcebible sin la oscuridad y el sonido es inconcebible sin el silencio, así la vida - en sus nueve aspectos básicos como está trazada por el Eneagrama - es inconcebible sin la muerte. El hueco al fondo del diagrama del Eneagrama es, en cierto sentido, la llave a su resonancia más profunda. Es paradójicamente tanto la fuente del último horror, como el último significado en nuestras vidas.


Es posible ver la figura del Eneagrama como un cuerpo humano estilizado (en una asociación libre con el famoso dibujo de Leonardo), con la cabeza en el Nueve y las piernas en el Cuatro y el Cinco. Si seguimos las implicaciones de esta idea, el hueco es, en un sentido muy real, el ano al fondo del mundo a través del cual, finalmente, todos debemos expelernos. Mas también puede verse como el canal del nacimiento a través del cual todos entramos. Stanislav Grof, entre otros, ha señalado la similitud psicológica entre la experiencia clásica de muerte inminente y nacimiento, que a menudo involucra recuerdos o imágenes de acercarse, a través de un túnel, a una fuente de luz.


El Eneagrama, visto en este contexto, es un tipo de rendición geométrica de la única criatura viviente que conoce el inevitabilidad de su propia muerte.
En vista de esta oposición entre la vida y la muerte en el corazón del diagrama, es posible ver en un contexto diferente los problemas comunes que los varios comentaristas en el Enneagram han observado en los puntos Cuatro, Cinco y Nueve.


Yo sugeriría que los Cuatro y los Cinco, los dos tipos que flanquean el hueco, en cierto sentido no tienen alas cada uno hacia el otro, como la tienen hacia la última oscuridad. Estos tipos, ambos, son notables para sus problemas con la identidad. Los Cuatro resuelven el problema definiendo su identidad en su capacidad para sentir, mientras los Cinco definen su identidad en su capacidad para pensar. Mas ambos son vulnerables, en sus niveles patológicos, a una percibida "pérdida del sí mismo", a una relación especial con el abismo.


En el caso de Cuatro, hay una afinidad fuerte con los lugares oscuros, como vemos, por ejemplo, en "Oda a un Ruiseñor", de Keats:


TEXTO INGLES
...for many a time
I have been half in love with easeful Death,
Call'd him soft names in many a musèd rhyme,
To take into the air my quiet breath;
Now more than ever seems it rich to die,
To cease upon the midnight with no pain...

TRADUCCION

... pues muchas veces
yo he estado medio enamorado de la facilitadora
Muerte,
llamela con nombres suaves en muchas rimas inspiradas,
para tomar en el aire mi respiración callada;
ahora más que nunca parece rico morir,
para cesar sin dolor a la medianoche


Yo sugeriría que los Cuatro buscan activamente la conexión con la oscuridad como una manera de promover sentimientos, y luego usan esos sentimientos enaltecidos, como evidencia de autenticidad (e identidad): "¡Yo soy mis sentimientos; miren cuán fuertes y profundos son!"


El Cinco está tan preocupado con el vacío como el Cuatro, pero la actitud del Cinco es una de aversión, ostensible en los trabajos de escritores del género de "horror" desde Edgar Allan Poe a Stephen King. La última estrofa de " Lugares del Desierto" de Robert Escarcha puede servir como un ejemplo sucinto de la perspectiva del Cinco:


TEXTO INGLES
They cannot scare me with their empty spaces
Between stars-on stars where no human race is.
I have it in me so much nearer home
To scare myself with my own desert places.

TRADUCCION

Ellos no pueden asustarme con sus espacios vacíos
Entre las estrellas encendidas donde ninguna raza
humana es.
Yo lo tengo en mí mucho más cercano hogar
Para asustarme con mis propios lugares desiertos


En contraste con el Cuatro, el Cinco está huyendo del pánico engendrado por el vacío, intentando formar los pensamientos en un sistema coherente que podría constituir una identidad: "¡Yo soy mis pensamientos; miren cuán lógicos y tranquilizantes son!".


En cierto sentido, EL Nueve es tan vulnerable a una pérdida del sí mismo como el Cuatro y el Cinco, pero el problema del Nueve surge de la situación inversa: "la inundación" en vez del "vacío." Uno podría decir que el Nueve vive al otro lado de la calle del abismo, mientras que el Cuatro y el Cinco viven en la puerta próxima a él. O, para poner la comparación en un contexto budista, nosotros podríamos decir que los Cuatro tienen un deseo por el vacío, los Cinco una aversión a él, y los Nueve una ignorancia o confusión sobre él.


Todos lo anterior no es para sugerir que Cuatro, Cinco, y Nueve tengan alguna percepción mayor o menor sobre la última verdad, que el resto de nosotros; es sólo que sus problemas particulares pueden clarificarse viéndolos a la "luz" de la oscuridad al fondo del diagrama.


Siendo interesante como es, observar los puntos particulares respecto al hueco al fondo del Eneagrama, aún encuentro más apasionante especular sobre las implicaciones del hueco oscuro en relación con un amplio rango de sistemas humanos.

Creo posible ver el rango de posibilidades dentro de cada categoría del sistema como encajando el mapa de los nueve puntos (nueve estrategias básicas para pactar con el vacío). Parece evidente que todas las religiones han sido inventadas por los seres humanos como una respuesta al hecho de la mortalidad, y sería un ejercicio interesante poner los sistemas de creencias del mundo, en el diagrama del Eneagrama. Y creo que lo mismo es válido para otros sistemas como la filosofía, la psicología, y los sistemas de gobierno.

Como lo veo, el diagrama del Eneagrama no sólo es un modelo para todos los sistemas humanos, sino que también es único para dirigir la pregunta fundamental de por qué nos conducimos mediante el invento de sistemas, en primer lugar. Una vez reconocemos, en este sentido, la posición del vacío como un elemento clave del diagrama, el Eneagrama puede servir como un tipo de Teoría de Campo Unificada de los sistemas humanos.

Como Bertrand Russell (un probable Cinco y quien entendió los sistemas filosóficos mejor que cualquier otro que haya vivido), lo puso: "Sólo sobre el firme cimiento de la desesperación subyacente, y a partir de ella, puede ser construida con propiedad, la morada del alma".


Tomado de la revista E. M. de sep. del 97


La pista más fuerte de la naturaleza del espacio vacío al fondo del diagrama se basa en lo que está directamente opuesto a él: el reino pacífico del Nueve en el cual mucha energía se consagra a negar los aspectos negativos de vida. Para el Nueve, la combinación de todas las ocho estrategias cae en una especie de inmovilización que me hace pensar en la miríada de delgadas cuerdas, cada una en tensión, que inmovilizan a Gulliver en la tierra de los liliputienses. Esta inmovilidad tensa, sirve como contrapunto viviente a la inmovilidad sin tensión alguna, que vemos en la muerte.


Varias analogías pueden servir para discernir la naturaleza (y la necesidad) de esta esencial oposición/ complementariedad entre el Nueve"todos los que son" y la Nada. Intriga, ciertamente, observar su paralelo con el aspecto de la matemáticas modernas del cero/ suma o el cero/ uno, que muchos escritores han observado es la base para la estructura interna del diagrama del Eneagrama (por lo que se refiere a las direcciones de las flechas en relación a los modelos comunes de psicodinámica humana). Imaginación/ realidad y yin/ yan también tienen interesantes resonancias con la relación Nueve/ hueco vacío.


Dos analogías amplias encuentro especialmente útiles: las conexiones y complementariedades entre sonido/ silencio y luz/ oscuridad.
En cierto sentido, la oscuridad del espacio vacío entre el Cuatro y el Cinco mantiene el contexto esencial de ver el espectro de la luz en los nueve puntos de Eneagrama. Cada uno de los puntos del Uno al Ocho posee una visión sesgada de la realidad (como si viese la realidad iluminada por la luz de un color particular, de manera tal que no sea posible, para cualquiera de estos puntos, ver la realidad en su verdadero aspecto). Directamente opuesta a la oscuridad absoluta del hueco está la luz blanca del Nueve que combina todos los colores de los otros ocho puntos. El Nueve, viendo con "ojo igual," se deslumbra tanto que la imagen de la realidad se disuelve en la luz y no puede enfocarse claramente. Así que la visión de la verdad para el Nueve, a la larga está tan distorsionada como lo está para los otros ocho tipos.


Para usar la analogía del sonido, podemos decir que los puntos del Uno al Ocho tocan una melodía en diferentes claves musicales, con el Nueve tocando el mismo tono en todas las claves a la vez; en la sima del diagrama, en oposición a este diluvio disonante, está el silencio.


Tanto la luz como el sonido, tienen una relación con las frecuencias de vibración (movimiento), con el hueco entre el Cuatro y el Cinco representando la quietud absoluta, la que puede ser aquello a que T.S. Eliot estaba refiriéndose cuando escribió sobre "el punto inmóvil del rodante mundo". Su imagen del centro de una rueda girando, también resuena con la circularidad del diagrama del Eneagrama.


Así como la luz es inconcebible sin la oscuridad y el sonido es inconcebible sin el silencio, así la vida - en sus nueve aspectos básicos como está trazada por el Eneagrama - es inconcebible sin la muerte. El hueco al fondo del diagrama del Eneagrama es, en cierto sentido, la llave a su resonancia más profunda. Es paradójicamente tanto la fuente del último horror, como el último significado en nuestras vidas.


Es posible ver la figura del Eneagrama como un cuerpo humano estilizado (en una asociación libre con el famoso dibujo de Leonardo), con la cabeza en el Nueve y las piernas en el Cuatro y el Cinco. Si seguimos las implicaciones de esta idea, el hueco es, en un sentido muy real, el ano al fondo del mundo a través del cual, finalmente, todos debemos expelernos. Mas también puede verse como el canal del nacimiento a través del cual todos entramos. Stanislav Grof, entre otros, ha señalado la similitud psicológica entre la experiencia clásica de muerte inminente y nacimiento, que a menudo involucra recuerdos o imágenes de acercarse, a través de un túnel, a una fuente de luz.


El Eneagrama, visto en este contexto, es un tipo de rendición geométrica de la única criatura viviente que conoce el inevitabilidad de su propia muerte.
En vista de esta oposición entre la vida y la muerte en el corazón del diagrama, es posible ver en un contexto diferente los problemas comunes que los varios comentaristas en el Enneagram han observado en los puntos Cuatro, Cinco y Nueve.


Yo sugeriría que los Cuatro y los Cinco, los dos tipos que flanquean el hueco, en cierto sentido no tienen alas cada uno hacia el otro, como la tienen hacia la última oscuridad. Estos tipos, ambos, son notables para sus problemas con la identidad. Los Cuatro resuelven el problema definiendo su identidad en su capacidad para sentir, mientras los Cinco definen su identidad en su capacidad para pensar. Mas ambos son vulnerables, en sus niveles patológicos, a una percibida "pérdida del sí mismo", a una relación especial con el abismo.


En el caso de Cuatro, hay una afinidad fuerte con los lugares oscuros, como vemos, por ejemplo, en "Oda a un Ruiseñor", de Keats:


TEXTO EN INGLES

...for many a time
I have been half in love with easeful Death,
Call'd him soft names in many a musèd rhyme,
To take into the air my quiet breath;
Now more than ever seems it rich to die,
To cease upon the midnight with no pain...

TRADUCCION

(... para muchos un tiempo
Yo he estado medio enamorado de la Muerte tranquilizadora,
Llámelo con nombres suaves en muchas rimas inspiradas
Para tomar en el aire mi respiración callada;
Ahora más que nunca parece rico morirse,
Para cesar en la medianoche sin el dolor... )


Yo sugeriría que los Cuatro buscan activamente la conexión con la oscuridad como una manera de promover sentimientos, y luego usan esos sentimientos enaltecidos, como evidencia de autenticidad (e identidad): "¡Yo soy mis sentimientos; miren cuán fuertes y profundos son!"


El Cinco está tan preocupado con el vacío como el Cuatro, pero la actitud del Cinco es una de aversión, ostensible en los trabajos de escritores del género de "horror" desde Edgar Allan Poe a Stephen King. La última estrofa de " Lugares del Desierto" de Robert Escarcha puede servir como un ejemplo sucinto de la perspectiva del Cinco:

TEXTO EN INGLES
They cannot scare me with their empty spaces
Between stars-on stars where no human race is.
I have it in me so much nearer home
To scare myself with my own desert places.

TRADUCCION

(Ellos no pueden asustarme con sus espacios vacíos
Entre las estrellas encendidas donde ninguna raza humana es.
Yo los tengo en mí mucho más cercanos
Para asustarme con mis propios lugares desiertos. )


En contraste con el Cuatro, el Cinco está huyendo del pánico engendrado por el vacío, intentando formar los pensamientos en un sistema coherente que podría constituir una identidad: "¡Yo soy mis pensamientos; miren cuán lógicos y tranquilizantes son!".


En cierto sentido, EL Nueve es tan vulnerable a una pérdida del sí mismo como el Cuatro y el Cinco, pero el problema del Nueve surge de la situación inversa: "la inundación" en vez del "vacío." Uno podría decir que el Nueve vive al otro lado de la calle del abismo, mientras que el Cuatro y el Cinco viven en la puerta próxima a él. O, para poner la comparación en un contexto budista, nosotros podríamos decir que los Cuatro tienen un deseo por el vacío, los Cinco una aversión a él, y los Nueve una ignorancia o confusión sobre él.


Todos lo anterior no es para sugerir que Cuatro, Cinco, y Nueve tengan alguna percepción mayor o menor sobre la última verdad, que el resto de nosotros; es sólo que sus problemas particulares pueden clarificarse viéndolos a la "luz" de la oscuridad al fondo del diagrama.


Siendo interesante como es, observar los puntos particulares respecto al hueco al fondo del Eneagrama, aún encuentro más apasionante especular sobre las implicaciones del hueco oscuro en relación con un amplio rango de sistemas humanos.

Creo posible ver el rango de posibilidades dentro de cada categoría del sistema como encajando el mapa de los nueve puntos (nueve estrategias básicas para pactar con el vacío). Parece evidente que todas las religiones han sido inventadas por los seres humanos como una respuesta al hecho de la mortalidad, y sería un ejercicio interesante poner los sistemas de creencias del mundo, en el diagrama del Eneagrama. Y creo que lo mismo es válido para otros sistemas como la filosofía, la psicología, y los sistemas de gobierno.

Como lo veo, el diagrama del Eneagrama no sólo es un modelo para todos los sistemas humanos, sino que también es único para dirigir la pregunta fundamental de por qué nos conducimos mediante el invento de sistemas, en primer lugar. Una vez reconocemos, en este sentido, la posición del vacío como un elemento clave del diagrama, el Eneagrama puede servir como un tipo de Teoría de Campo Unificada de los sistemas humanos.

Como Bertrand Russell (un probable Cinco y quien entendió los sistemas filosóficos mejor que cualquier otro que haya vivido), lo puso: "Sólo sobre el firme cimiento de la desesperación subyacente, y a partir de ella, puede ser construida con propiedad, la morada del alma".


Tomado de la revista E. M. de sep. del 97