TERAPIA
EQUINA, UN PASO A LA SALUD, ESPIRITUALIDAD Y PASIÓN
Presentado por T.E. McCormick, M.D.
Adele McCormick, PH.D; Marlena Deborah McCormick, PH.D y José María Poveda,
M.D.
En
1981 nos mudamos a un rancho en Calistoga, California, con la intención de
inaugurar una residencia en la que se abriría paso a un programa de tratamiento
para pacientes con problemas emocionales, que incluiría un programa de terapia
equina.
La
mayor parte de los pacientes con los cuales trabajamos en esta comunidad,
fueron diagnosticados como psicóticos y "borderlines"( casos limites
de personalidad que bajo estres puden presentar conductas de tipo psicotico),
generalmente considerados como resistentes a los métodos terapéuticos
convencionales. Nuestro programa era una alternativa a la hospitalización
psiquiátrica por la presencia de enfermedad mental, o al internamiento en
prisión (o reformatorio) cuando se trataba de delincuencia o algún tipo de acto
criminal.
A
través de los años, diseñamos un gran número de programas para diversos grupos
de edad, incluyendo delincuencia juvenil, abusadores de drogas, gente afectada
por depresión y también para aquellas personas que se encuentran en la búsqueda
de su propia espiritualidad. Hoy día diseñamos programas individualizados para
quien esté interesado en el desarrollo de su propio enriquecimiento personal y
de una vida más significativa. La terapia equina es una parte fundamental en
estos programas.
Utilizamos
preferentemente caballos españoles y peruanos con un tipo de doma especial.
Seleccionamos esta doma por su estilo teatral, por tratarse de caballos mansos
y con buena disposición para ser tratados y por su suave manera de cabalgar.
Son excelentes tanto para principiantes como para jinetes cualificados. Son
caballos extremadamente versátiles para una gran variedad de diferentes
personas, vengan de donde vengan.
Nos
consideramos una familia de psicoterapeutas que ha desarrollado, diseñado e
implementado un Programa de Terapia Equina. A través de los años, Adele,Tom y
Deborah hemos trabajado juntos en equipo .{ Nuestras experiencias durante estos
últimos quince años se publicarán pronto en un libro cuyos autores son Adele
McCormick, y Marlena Deborah McCormick,. Gran parte del material que exponemos
aquí está extraído de partes de este libro}.
EL PRINCIPIO DEL CAMINO
Empezamos
todo esto con la intención de proveer un ambiente más positivo, más humano y menos
fragmentado para nuestros clientes en psicoterapia, y para infundir en nuestra
práctica profesional una superior cualidad espiritual. Nuestros esfuerzos
empezaron con pequeños progresos que luego fueron creciendo y desarrollandose
naturalmente. Nos sorprendió lo grato que resultaba vivir rodeados de caballos
en un medio natural y las posibilidades que tenía para nuestras prácticas
profesionales. Hicimos estas experiencias extensibles a nuestros clientes con
el objetivo de facilitar lo que llamamos "juego disciplinado". En ese
momento no estábamos preparados para el éxito que se iba a producir.
Con
el tiempo, tuvimos que reconocer que un proceso curativo estaba produciéndose
en el curso de la relación que nuestros pacientes tenían con los caballos. Lo que
descubrimos durante este tipo de terapia no convencional fue una conexión de la
vida con las más profundas raíces de la existencia. Durante la terapia equina
introducimos a nuestros clientes en el mundo de la energía, la impulsividad y
el instinto animal, proveyéndoles un medio a salvo y natural de aprender sobre
su propia naturaleza dualística ( natural y cultural). La triple interacción
entre terapeuta, caballo y cliente facilitaba la restauración de mente, cuerpo
y espíritu hacia un estado de totalidad. Durante el "juego
disciplinado" con caballos, los clientes aprendían a entrar en su propia
mente y energía animal y usarlo para tener una vida más creativa y responsable.
De hecho, asumían la responsabilidad de su propia curación.
Observar
e interactuar con animales no humanos puede ser una experiencia transformadora
y una poderosa arma para iniciar un crecimiento personal. Debe recordarse que
el mundo del animal no humano está gobernado por las leyes naturales. Es éste
un mundo de ciclos, estaciones y situaciones que implican un continuo
movimiento de adaptación al medio. Incluso en la calma y en el silencio. La
vida y la muerte van de la mano, y este primordial abrazo entre ambos confiere
un conocimiento de este aspecto en el cual el animal humano tiene
paradójicamente el intelecto tan cerca del engaño. Los animales luchan, juegan,
aman y establecen relaciones desde su juventud e incluso de duelo con su propia
muerte.
Elegimos
los caballos como herramienta terapéutica por su peculiar constelación de
características. Entre los animales domésticos artificialmente seleccionados
para servir al ser humano, los caballos han conservado su naturaleza salvaje
originaria. Debido a que no son tan dispuestos a complacer a sus amos como los
perros , son menos lábiles ( variables en la expresion de emociones) y por lo
tanto tienen una "personalidad" más fuerte. A su vez son más
independientes. Su gran tamaño y fuerza y su gran intuición requiere un
acercamiento hacia ellos con respeto, vigilancia y una gran cantidad de
sensibilidad. Conviene estar bien atento hacia ellos y es una buena idea estar
muy consciente en el momento de acercarse a un caballo desconocido por primera
vez. Una vez establecida una buena relación con un caballo, las interacciones
son estimulantes y liberadoras.
Estuvimos
muy impresionados con las propiedades terapéuticas inherentes a estas
relaciones únicas. La naturaleza del impacto psicológico y espiritual que los
caballos tenían sobre las personas están directamente relacionadas con las
ideas que nosotros teníamos con respecto a curar. Empezamos a ver a los
caballos como un vehículo práctico y natural para desarrollar la conciencia de
uno mismo, una herramienta para prestar atención a sentimientos e impresiones
que estaban fuera de lugar.
Como
tuvimos la posibilidad de trabajar con una gran variedad de tipos humanos,
algunos considerados muy difíciles de tratar, tuvimos que exigirnos el máximo
esfuerzo mental, usar nuestra imaginación y al fin encontrar acercamientos
creativos para tratar a todos y a cada uno de nuestros clientes. Siempre
estuvimos en la búsqueda de líneas individualizadas de acercamiento hacia los
sujetos con el fin de ayudarles a encontrar por ellos mismos el camino hacia la
curación y estimularles a crear sus propios sistemas.
Cuando
empezamos a trabajar con caballos hace ya quince años, no teníamos la menor
idea de que ellos podían jugar el rol de curadores holísticos, y
de que podrían brindar a la gente la posibilidad de experimentar el lado
instintivo de sí mismos, en sus niveles tanto físicos como psicológicos.
Nuestro trabajo nos enseñó que los caballos eran magníficos guías para enseñar
habilidades por un lado, divinos mensajeros que nos pueden mostrar a cada uno
quienes somos y la dirección hacia la que necesitamos ir. La medida en la que
encajamos bien en nuestras vidas como si fuera un espejo en el cual las
palabras sobran. Lo que ellos nos reflejan es una imagen multifacética de
nosotros, la totalidad de lo que somos tanto la luz como la sombra. Su habilidad
para llegar a las personas es extraordinaria. Su impresionante talla y
presencia nos fuerza de alguna manera a estar física, mental y espiritualmente
más despiertos y a ser más humanos. Este elevado estado de concienciación
permite renovar sensibilidad y entusiasmo y literalmente nos lleva a explorar
nuestros sentidos.
En
nuestro reto para proporcionar más calidad humana a nuestros clientes,
estudiamos otras especies animales. A través de la historia de las
civilizaciones, los caballos han sido considerados como una de las más nobles
criaturas del reino animal. Representan poder. Esta aventura desvela la antigua
y arcaica sabiduría que nos van dando. Ellos encarnan la vida, respirando deseo
y tienen la clave de la eterna pasión. Ellos pueden ser un instrumento para
transformar nuestra materia prima y nuestras emergencias instintuales en
trabajos creativos.
LAS RELACIONES CON CABALLOS COMO
VEHÍCULO PARA LA CURACION
Nuestro soporte biológico nos es dado
cuando nacemos, pero nuestro soporte psicológico y espiritual se desarrolla y
es cambiante a través del tiempo. Para encontrar nuestra paz interior y la
riqueza de nuestro espíritu deberíamos empezar por asumir nuestra existencia
como una totalidad. Es ésta una oportunidad para madurar exitosamente que
además ayuda sustanciosamente a nuestro deseo y optimismo para superar todas
las dificultades y trabas que encontramos en nuestras vidas.
En
los mitos, este sentimiento es básico y primordial para encontrar nuestra
fantasía paradisiaca. Este paraíso es una metáfora en la cual los conflictos
cesan y la perfección de uno mismo perdura. Este paraíso además simboliza una
nueva era en la cual el ser humano y la naturaleza hacen una más cómoda
existencia cuando están unidos. Los seres humanos todavía poseen el sentimiento
de su originaria armonía y unidad desde que nacen. Cuando crecemos, todavía nos
queda el deseo de capturar este sentimiento que queda perdido en el tiempo.
Debido
a que durante nuestras relaciones personales lo que queremos es ver quienes
realmente somos, debemos trabajar sobre ello en el contexto de que si
verdaderamente queremos cambiar nuestras vidas en profundidad. Mantenemos que,
en el sentido para maximizar la transformación de nuestro poder sobre nuestras
interacciones, esta terapia ayuda a volver a la relación arquetípica que se
produce entre madre e hijo. Es ésta una interacción en la cual la relación
materna necesita de uno mismo una exploración en profundidad. En este contexto,
nuestra verdadera esencia se desenmascara, permitiendo el acceso a nuestra
verdad, incluso cuando ésta es profundamente desagradable.
La
supervisión de estos niveles tan primarios es por sí mismo un potente
catalizador. Si el amor y la compasión estan en la base de nuestras relaciones
estas serán por sí mismas un vehículo de curación. Amar rejuvenece el espíritu
y da fuerzas al alma. Este efecto se produce especialmente en quienes han
estado privados de afecto durante su primera infancia.
Incluso
aquellas personas con un fuerte componente de conducta antisocial pueden
beneficiarse y conducir sus vidas con este tipo de terapia. En su libro
"Niños con alto riesgo" los doctores Ken Magis y Carol McKelvey,
aportan un ingrediente que les permite tratar con éxito a niños con conducta
antisocial. Consiste en conducirles a adquirir confianza en sus relaciones
interpersonales y no relaciones de dependencia.
Creemos que este tipo de relaciones
de dependencia son desechables para todos nosotros tanto en todas como en cada
una de las fases de nuestra vida. Pero somos conscientes de que es fácil de
decir y difícil de establecer este tipo de relaciones no dependientes. Cuando
intentamos crear este tipo de relaciones en el curso de terapias más
tradicionales nos encontrábamos con serias dificultades. Tras muchos años de
practicar terapias en ambientes terapéuticos clásicos, encontramos que los
efectos curativos eran limitados, duraban poco tiempo y no servían para
encontrar el sentido de la propia existencia.
Todos
nosotros hemos tenido la experiencia de tratar duramente de conectar con
nosotros mismos, obteniendo resultados que a lo mejor no eran los que
deseábamos. Nuestros grandes esfuerzos generalmente fallaban porque no
conectábamos con nuestra confianza y con nuestro amor. En nuestra práctica de
hoy día empezamos investigando una alternativa nueva y en conexión con la
naturaleza para así llevar a cabo y alcanzar una verdadera y profunda conexión
con uno mismo.
El
concepto que tenemos del amor es muchas veces etereo y difícil de manejar en
nuestras vidas. Hay tantas definiciones del amor como personas existen.
Queriamos centrar nuestra labor alrededor de una actividad que pudiera
recapturar y hacer revivir el instinto base con el que nacemos de una manera
directa y simplificada.
Esta es una de las principales
razones por las cuales decidimos trabajar con caballos. Por ejemplo, conceptos
como la compasión, comprensión, la experiencia de los sentidos, honestidad, la
percepción del tamaño y la disciplina entran en juego cuando uno trata con
caballos. En este sentido el amor maternal se vuelve a vivir y las relaciones
humanas se varian según las espectativas que uno tiene de ellas. Además, debido
a que usamos animales como fuente de amor, las pautas regresivas de nuestros
clientes no son tan perversas como para resultar excesivamente dependientes. El
cliente conserva su poder, identidad y dignidad mientras trata de conquistar
ese "paraíso perdido" sin necesidad de acudir a pautas de sexualidad
primaria con componentes agresivos. Esta dinámica tiene un efecto
"reparativo" en las personas y funciona en el sentido de que se
dirige directamente al componente emocional más que al intelecto.
En
la mayoría de las personas, los caballos producen reacciones emocionales. Con algunas incluso, los respuestas desde
el principio son de armonía, mientras en otras son de discordia. Esto puede
parecer contradictorio, pero no lo es. Tanto si los sentimientos son positivos
como negativos a primera vista, esta relación es curativa, aunque fuera
solamente debido a la presencia del sentimiento. Lo contrario sería la ausencia
de sentimientos, en cuyo caso no cabría una acción curativa. Si la persona es
"movida" a niveles emocionales, puede entonces acceder a partes
creativas de si misma lo que ya sería curativo.
Los
caballos tienen una especial habilidad para hacernos sentir y ver quienes somos
y hacia donde necesitamos ir. Ellos nos responden como seres individualizados y
de alguna manera nos dan a entender donde vivimos tanto en nuestros corazones
como en nuestras almas. Los caballos tocan profundamente áreas de la
personalidad inaccesibles en la mayoría de los casos y partes a las que la
gente tiene miedo de acceder en los otros y mucho mas en ellos mismos. Además,
estos seres tienen la revelatoria cualidad de atraer a nuestras relaciones
muestras de amor y compasión.
EL CASO DE MARY: UNA MUJER
ESQUIZOFRENICA Y LOS CABALLOS
Algunos
de los efectos curativos de los caballos en terapia quedaron mostrados en nuestro
trabajo con Mary, una mujer joven diagnosticada de esquizofrénia. Cuando llegó
para pasar un temporada con nosotros con el fin de ser tratada, se encontraba
en período de máxima actividad alucinatoria, completamente fuera de la realidad
y con un absoluto mutismo. Durante el tiempo en que no mostraba ningún tipo de
respuesta a las estimulaciones, nos sentábamos con ella y le contábamos cuentos
e historias.
Esto
ocurrió casi durante un año, al fin Mary empezó a hablar con nosotros. Comenzo
contandonos sobre su mundo y el dolor que sentía. Ella creía que estaba
destinada a morir para no seguir siendo una mártir sufriendo continuamente en
la vida.
Cuando
Mary salió a recorrer los alrededores de nuestra finca, sólo podía apreciar que
era éste el sitio donde ella iba a morir. Cada vez que veía un lago,
consideraba lo apropiado que era para zambullirse y acabar. Todos sus
disparatados comentarios, eran confiados a nosotros, de lo que deducíamos que
íbamos ganando su confianza. Mientras su tratamiento continuaba teníamos que
mostrarle fe en ella, tanta como fuera necesaria para que ella se encontrara
bien.
En
esta fase, apareció un compañero domador de caballos que acudió a nosotros para
pedirnos ayuda sobre un caballo extremadamente peligroso que acababa de
adquirir. Indomable era su nombre y era un magnífico caballo que había recibido
un trato abusivo por parte de sus anteriores dueños. Como resultado de ello, se
encontraba en un constante estado de terror y no confiaba en nadie. Nuestro
amigo domador razonaba diciendo que si conseguíamos obtener éxito con nuestros
clientes, también podríamos conseguir éxito con los caballos.
Cuando
en una ocasión atamos a Indomable a un poste, se irritó de tal manera que
arrancó el poste fuera de la tierra, incluida la base. Decidimos trabajar
intensamente con él, pero le tuvimos que meter en un establo. Adoptó entonces
una postura defensiva y la mantuvo todo el tiempo dando la espalda a la puerta,
con la cabeza en la esquina del establo y las orejas hacia atrás. Cuando nos
dio la espalda, la furia y el miedo eran evidentes en sus ojos.
Mary
llegó a un punto en su terapia a partir del cual empezó a participar en el
programa con caballos y otros animales. Una tarde justo después de la llegada
de Indomable, se fue al establo a mirarnos trabajar con él. El caballo adoptó
la misma postura defensiva de siempre. Mary nos sorprendió ofreciéndose a
ayudarnos y nos dijo que probablemente ella sabía qué era lo que le pasaba al
animal.
Como
terapeutas, conocemos a las personas que toman riesgos en sus vidas y pueden
adoptar actitudes suicidas, por lo tanto tuvimos que pensar sobre ello antes de
aceptar esta propuesta. Por un lado, ésto significaba un real progreso para
Mary, pero por otro lado podría estar manifestando una conducta de alto riesgo
para su integridad física, ya que el caballo era realmente peligroso. Tuvimos
que calcular el riesgo real que tomábamos antes de autorizar su colaboración
con Indomable, pero estábamos más cercanos a pensar que no podíamos arriesgarnos
a que pudiera terminar en tragedia.
Autorizamos
a Mary a quedarse en la entrada del establo con la puerta abierta tras ella. Se
acercó muy despacio y tranquilamente hacia el aterrado caballo. El la miró y
resopló tormentosamente, pero no hizo ningún movimiento para agredirla. Después
de ésto ella se acercaba a su establo todos los días. A veces le hablaba
dulcemente, mientras que otras estaban juntos en silencio. En ocasiones él la
miraba, pero nunca hizo nada para acercársela. Finalmente después de seis
meses de continuar con esta dinámica, Indomable se acercó a Mary, la
olfateó de cabeza a los pies, y luego se retiró asustado de haberse acercado
tanto.
El
caballo se mantuvo altivo ,distante durante varias semanas más. Sin embargo un
día durante su sesión, Indomable se acercó a Mary y se quedó a su lado, como si
estuviera esperando alguna respuesta por parte de ella. Cuando ella extendió su
mano, él estaba envuelto por una especie de sentimiento de natural aceptacion y
"compañerismo". A partir de ese día Indomable nunca más se retiró de
su lado cuando ella estaba con él, además él la autorizó a acercarse más y más
durante largos lapsos de tiempo. Eventualmente, a Mary le era permitido ponerle
las riendas.
Le preguntamos a Mary que nos
describiera que es lo que ella pensaba sobre qué había pasado entre ellos dos.
Nos dijo que le había entendido porque él era igual que ella. Añadio: "él
estaba teniendo el mismo problema que yo tenía. Yo sólo hice por él exactamente
aquello que vosotros hicisteis por mí". Este escalón supuso un gran de
salto de Mary hacia la salud. Lo que ella le ofreció a Indomable consistió
simplemente en tratarle con una gran empatía un alto grado de paciencia y
silencio sin prisa para la comunicación en los momentos en que se fue a hacerle
compañía. La habilidad de Mary para proporcionar ésto al ser vivo que estaba a
su lado significaba que tenía altamente internalizado este proceso. Su
comprensión sobre el caballo significó para ella la presencia de un nuevo estado
en el entendimiento de si misma, de su propio "self"( si mismo en
ingles).
Mary e Indomable, en su simbiosis curativa,
se ayudaron uno a otro a sanarse. Mary completó su programa de tratamiento con
nosotros y hoy día vive siendo una mujer independiente. Antes de que nos
dejara, cumplió uno de sus sueños más deseados y menos secretos montar a su
amado Indomable. Por su parte el animal llegó a ser un maravilloso y obediente
caballo de exhibición. La confianza que se estableció en su relación con Mary
le permitió extenderla a otros. Hoy día es un caballo bastante estabilizado y
pertenece a una familia con niños que le adoran.
LA SENSIBILIDAD DE LOS CABALLOS
Los
caballos parecen saber lo que la gente quiere realmente. Pueden ignorar la
manera exteriorizada de responder, pero sin embargo nos parecen capaces de
captar la esencia interior de una persona. En un caballo la vulnerabilidad
infantil de un paciente, y sus movimientos hacia ellos tienden siempre a no
provocar alarma.
Una
de nuestras clientes, una niña de doce años de edad, había sido abandonada por
sus padres cuando tenía dos años. Sally, había pasado su corta vida en
instituciones y se había sentido abandonada y rechazada. Sufría no sólo de
alucinaciones y de enuresis ( falta de control del esfinter de la orina) y
además un síntoma conocido por ecolalia. En compañía de otros solía repetir
todo lo que oía. Este comportamiento agravaba sus relaciones interpersonales,
siendo además ella especialmente sensible al ridículo.
Cuando
sus compañeros se metían con ella, se quedaba desolada. Severamente limitada en
su habilidad para defenderse verbalmente, aprendió a huir de todo ésto. Cuando
se sentía ofendida, lo que hacía era pegar con un palo o dar patadas. En
momentos de frustración se sentía muy abatida. Estaba muy sola. A pesar de no
ser consciente de ello, era físicamente muy atractiva con un cara muy pecosa.
Odiaba su pelo, porque sus compañeros se habían metido con ella, por lo
pelirroja que era, durante toda su infancia.
Sally
no conocía nada sobre caballos y consecuentemente se sentía asustada ante
ellos. Queríamos que empezara a habituarse a ellos, así que la llevábamos fuera
de los corrales para sus primeros contactos. Madreperla, una de nuestras yeguas
que además era casualmente pelirroja, la miraba desde lejos e hizo un
deliberado acercamiento hacia ella, andando lo suficientemente despacio como
para que Sally no se sintiera intimidada. Ella sacó su mano y el caballo la
olió. Sally estaba orgullosa de haber tenido el coraje de ser capaz de haber
hecho ésto en una situación que la producía miedo. Estaba también encantada de
la suavidad de la nariz de Madreperla. Este pequeño intercambio fue el
principio de una relación entre niña y yegua.
Al
cabo de una semana ésto continuaba, y Madreperla se acercaba tan pronto como
Sally se iba hacia el corral. Gradualmente, la yegua empezó a tratar a la niña
como si fuera uno de sus potritos, llamándola con los mismos sonidos con los
que llamaría a sus propios hijos. Madreperla tenía una clara actitud de
protección hacia la niña y se comportaba como si estuviera muy orgullosa de
ella, haciendo gestos hacia nosotros con su cabeza característicos a como si
nos estuviera enseñando el nacimiento de un recién nacido.
Una
lazo entre ellas dos se estaba formando. La yegua estaba activamente incluyendo
a Sally de una forma familiar, y ésto fue una experiencia nueva para la niña.
Supimos que Sally pensaba que Madreperla era muy guapa con su pelo pelirrojo y
que era algo que tenían en común. Sally estaba encantada con ésto. Esto hizo
que se sintiera más cerca de la yegua y la ayudó a aceptar su propia imagen.
JÓVENES ANTISOCIALES Y CABALLOS
La
técnicas de terapia para tratar conductas antisociales son frecuentemente
inoperantes para aquellos en los que se ha probado que han cometido serios
crímenes. Si los tratamientos empleados no capturan completamente sus
emociones, fallarán.
Provocarles un impacto a estos
jóvenes que son rechazados es muy difícil. Sus sentimientos estarían como quien
dice "anestesiados". Muchos de ellos han desistido de cuidar sobre
todo, incluso sobre sus propias vidas.
Para
ayudar a estos jóvenes a estar más receptivos, empezamos a romper su muro de
enfado/odio/agresión. Pudimos completar ésto solamente trabajando con caballos.
Llevar un caballo elicitaba una mezcla de excitación y aprensión en estos
sujetos, la mayoría de los cuales tenían muy poco o ninguna experiencia con
caballos. Cuando se introducían en una relación con estos animales, un
adolescente encontraba pronto el camino en el que conducirse en su propio
entorno.
Los
más desafiantes incluso, tenían cuidado y se sentían impresionados al estar
interaccionando con animales de ese tamaño y poder. Reconocían que no podían
"pasarse" nada cuando estaban con un caballo. Si querían estar a
salvo, debían aprender las reglas, tradiciones y fineza con las que se
manejaban los jinetes o cuidadores de los caballos.
Desde
el principio se establecieron dos componentes terapéuticos importantes. El
primero es que al adolescente se le sacaba del "confortable" ambiente
en que su conducta aberrante funcionaba. Segundo, se encontraba a sí mismo en
una situación muy estructurada en la que su bienestar dependía de que tuvieran
cuidado y se aprendieran las reglas. Era ésto lo que producía un efectivo
cambio en ellos.
Las
relaciones entre estos adolescentes y los caballos las tratamos como si
estuvieran ocurriendo en un teatro, comprendiendo que antes o después sus
propias dinámicas de conducta terminarían por ceder. Sus sentimientos de que
sus vidas estaban fuera de contexto y en un inminente peligro fueron un potente
catalizador en el sentido de que todo ésto fuera vivido de una manera no
excesiva ni demasiado larga.
La
vulnerabilidad que esta situación novedosa evoca en las personas es natural e
innata. Si no fuera por este sentimiento de vulnerabilidad, nunca podríamos
formar lazos de unión con los demás. El estado específico de necesidad de ayuda
y protección que tenemos durante nuestra temprana infancia nos lleva a pedir a
nuestros padres protección y guía para nuestras vidas.
En niños normales, la necesidad de
protección fomenta la percepción de que los padres son poderosos y seres
importantes. La mayor altura física de los padres ayuda a crear en el niño el
sentimiento de respeto y humildad. Esta fase saludable de dependencia y
veneración paterna instiga sentimientos de admiración y júbilo en los niños,
pero también de turbación. En esta fase, los padres son omnipotentes y a la vez
amorosos y autoritarios.
Los
caballos inspiran ambos sentimientos. En adolescentes (y en adultos de la misma
manera) evocan sentimientos que a lo mejor no han sido experimentados en muchos
años. En relación con adolescentes con conducta antisocial, esta tormenta
emocional hace que se inviertan los roles de dominancia. El niño
instintivamente reconoce que ahora tiene un poderoso adversario contra el cual
está desarmado.
Una
vez está roto el muro de hostilidad y miedo, necesitamos introducir al joven en
diferentes experiencias. Saludables y novedosas diversiones tienen un impacto
positivo y ayuda a disminuir la enérgica intensidad de los impulsos
instintivos. Durante una serie de lúdicos ejercicios demostramos que la
extraordinaria sensibilidad del caballo es sutil para la comunicación tanto
física como mental. Es siempre chocante para estos adolescentes que los
caballos responden mejor a alguien que es sensitivo que a alguien que es
desafiante. Ellos ven que el caballo tiende a comportarse mejor con alguien
tímido y vulnerable que con alguien que pretenda ser agresivo.
Nosotros
enseñamos a estos chicos desde el principio que la palabra española
"macho" a lo único que les lleva es a convertirles en garañones. Les
explicamos el rol de los garañones, su comportamiento y su forma de conducirse.
Inmediatamente después aprenden sobre yeguas, sobre su rol de líderes y sobre
madres altamente protectoras. Cuando les enseñamos sobre la edad de los siete
meses, aprenden porqué la disciplina es importante. Mientras que miran a una
yegua esforzando a su potrito ven que esa manifestacion es básicamente un
proceso educativo al cual todo mamífero es sometido. Los caballos son el medio
a través del cual introducimos patrones naturales de conducta en las vidas de
estos tormentosos adolescentes. Como parte estructural de su programa de
tratamiento estos chicos son los responsables de arreglar, limpiar los establos
y dar de comer a los animales. Una vez han aprendido bien a hacer todo ésto
será el momento de empezar a montar.
Sigue
a todo ésto lecciones básicas de equitación. Durante el primer mes de
instrucción nos suelen mirar como si les habláramos es una lengua extranjera.
Al cabo de poco tiempo van acabando las risitas y las miradas maliciosas para
empezar a prestar toda su atención a los caballos y al instructor. Y el tiempo
se les termina haciendo muy largo para que les llegue el turno de empezar a
montar. Y así de esta manera se convierten en verdaderos estudiantes que
aprenden lo más fundamental del arte clásico de montar a caballo.
Los jóvenes empiezan a comprender
términos tan básico como son el balanceo, rodeo, armonía y delicadeza.
Posiblemente uno podría pensar que los delincuentes juveniles rechazarían
automáticamente este tipo de instrucciones, pues bien, ésto no ocurre, pero
siempre que se hayan roto anteriormente sus defensas patológicas en anteriores
interacciones terapéuticas.
Por el contrario los estudiantes
generalmente se "enamoran" de toda esta actividad y la toman de una
manera entusiasta. Aparece en sus vidas para llenar un gran vacío de
contenidos. El arte es, después de todo, alimento para el alma, y estos jóvenes
se han visto privados de ello desde su nacimiento.
A
veces se nos ha preguntado porqué no les enseñamos algo más práctico. El asunto
es que lo que les enseñamos es altamente práctico. Ellos vienen a aprender que
montar a caballo no sólo es un ejercicio físico, sino también un ejercicio
mental . Ellos aprenden que no se puede progresar usando la fuerza bruta, pero
sí trabajando en equipo con respeto, sensibilidad, confianza, cuidado y por
supuesto disciplina.
Aprenden además un refinado control
de su propio cuerpo mucho más allá de lo que estaban acostumbrados a practicar.
La equitación requiere que se sienten derechos y orgullosamente en la silla de
montar y ayuda a desarrollar una elegante manera de conducirse para así obtener
lo mismo del caballo. Cuando adquieren esta disciplina de su mente y de su
cuerpo así como las habilidades correspondientes al trabajo, montar se
convierte en un arte. Si consiguen mantenerse en este modo de trabajar, estos
jóvenes llevarán consigo estas habilidades para actuar en sus vidas. ¿Puede
haber algo más práctico?
El
estilo de instrucciones para montar que usamos, se relaciona con dramáticos
elementos de la mística, el mito, la aventura, la intriga, la fantasía, la
historia, la danza y la música. Despierta la dormida imaginación de nuestros
estudiantes. Cuando sus mentes son llevadas por estos caminos de saludable
excitación, ocultos deseos y sueños empiezan a emerger. La creatividad se
desarrolla trabajando con animales que infunden respeto y admiración. A través
del medio del caballo, su propia realidad se enriquece y adquiere una nueva
perspectiva en la vida. El arte nos introduce en la espiritualidad y nos ayuda
a conectar con la experiencia de lo divino. En este punto, la violencia cede.
EL CASO DE FRANK, UN DELINCUENTE
LÍDER DE DIECISIETE AÑOS
La
mayoría de los delincuentes juveniles con los que hemos trabajado expresaban
eventualmente ternura y anhelo de acercamiento. Una vez han podido neutralizar
sus impulsos instintivos, se vuelven tranquilos, tanto interna como
externamente. Después de haber trabajado en nuestro programa por un tiempo su
apariencia dura exterior se vuelve dulce cuando es apropiado. Su conducta se
vuelve mas espontanea y natural como la de un niño. Curiosidad, entusiasmo,
impaciencia e incluso ganas de ayudar empiezan a aparecer.
El
caso de Frank ilustra este proceso deliciosamente. Frank era un delincuente
latino y miembro de un clan juvenil que se había visto envuelto en serios
problemas. Cuando entró en el programa equino, se negó en rotundo a participar,
prefiriendo sentarse al margen y así mostrar su total desinterés.
Cuando
le preguntamos si le gustaban los caballos, contestó con un rotundo
"NO". Obligarlo a tomar parte de esta coyuntura hubiera acelerado sus
procesos de rabia y desconfianza hacia los adultos. Frank consideraba a los
adultos como farsantes especialmente aquellos que eran muy obsequiosos.
Decidimos no presionarle y dejarle estar. Esto continuó así durante semanas.
Un
día, después de un mes dentro del programa, estuvimos enseñando a una de los
chicas como ponerle a un caballo peruano la silla de montar y las riendas. Esta
tradición cuenta con quinientos años de historia y es un rito de fraternidad
entre los cuidadores de caballos que incluimos dentro de nuestro programa con
jóvenes. Frank estaba, como siempre, al margen mostrando desinterés con
respecto a lo que estaba ocurriendo en la arena. La muchacha con la cual
estábamos trabajando no podía recordar lo que debía hacer, a pesar de que lo
estaba tratando de hacer con tesón. Cuando estaba a punto de dejarlo, Frank se
levantó y la ayudó a hacerlo.
A
pesar de las apariencias, Frank había estado oyendo y mirando durante semanas
la instrucción y había memorizado cuidadosamente todo lo que había visto y
oído. Ayudó gentilmente a la niña y con éxito en cada una de los pasos que hay
que seguir para la tarea.
Encomendamos a Frank la tarea de
ayudar por sus conocimientos y su buena disposición. A veces, Frank admitía que
siempre tuvo fantasías de poder ayudar a los demás, pero nunca encontró paso
para ello en la comunidad en la que estuvo como miembro. De esta manera Frank
aplicaba sus habilidades como líder saludablemente, en vez de aplicarlas en su
clan de delincuencia. Durante sus semanas de silencio y de falso desinterés,
había estado escuchando atentamente los relatos sobre las civilizaciones
peruanas y mejicanas, la historia de la equitación e historias sobre jinetes.
A
pesar de que Frank tenía una procedencia de lengua hispana, sus padres no le
habían instruído sobre su lengua ni sobre su cultura de origen. El quería
aprender más. Debido a que tenía un origen centroamericano, Frank estaba
especialmente interesado en relatos sobre Méjico y sobre sus gentes. Hablamos
con él sobre la rica cultura de Méjico, el orgullo y creatividad de sus músicos,
bailarines y otros artistas. Le hablamos sobre la pasión que estas gentes
tienen sobre los caballos y toros, su profunda fe en Dios y el enorme énfasis
que le dan a los valores sobre la familia y la vida.
Toda
esta información intrigaba a Frank, y parecía además que le ponía triste.
Siempre había soñado con ir a Méjico. Le hablamos sobre la posibilidad de
ayudar a gente a través de "The Peace Corps", y sobre su programa a
través del mundo que por supuesto incluiría Méjico. Frank nos preguntó con una
gran excitación sobre si nosotros pensábamos que algún día él podría ser médico
o enfermero con "The Peace Corps". Le contestamos que por supuesto
que era posible, pero que si él verdaderamente quería conseguir ésto, lo
primero que tendría que hacer es ir al colegio. Se mantuvo en esta conversación
a pesar de que él siempre consideró que el colegio era irrelevante en su vida.
Entonces
Frank nos dijo que tenía un problema en el que necesitaba ayuda, y era que
quería quitarse sus tatuajes. Nos dijo que sintió muy sorprendido que no le
hubiéramos comentado nada a propósito de ellos. Le comentamos que debido a que
los tatuajes estaban sobre él y no sobre nosotros, no era un tema que nos
concerniera. Frank nos pidió que le ayudáramos a quitárselos.
Después
de este incidente con los tatuajes, Frank participó entusiasta y regularmente
en el programa. Además participó también en unas clases para aprender español.
Frank, hoy día Francisco, ha encontrado las semillas de su identidad y la
visión de su propio futuro.
Traducción hecha por Mª Isabel
Salama Falabella (Ph.D)