EMOCIONALES DESDE LA VIRTUD

 

General

 

El hombre que logra armonizar sus centros, puede decir "si" o "no" desde su tripa, se comporta de manera unívoca y se presenta como un ser fuerte

e independiente. Tiene la cabeza clara, mantiene el control y puede decidir rápidamente -en caso de que haya peligro- si tiene sentido luchar, huir o negociar.

Y puede acercarse con el corazón abierto y sin complicaciones a los demás, con toda la capacidad de amar, sin sobrepasar los límites propios o ajenos,

fluyendo equilibrado y tranquilo, disponiendo libremente de su atención para actuar de la forma más adecuada ante cualquier situación.

 

DOS HUMILDAD.

La humildad es el orgullo sanado y santificado porque la humildad genuina es un darme cuenta exactamente de mi lugar en el mundo y de lo que soy. No exagero mis atributos pero tampoco los minusvaloro. Es aprender a dar sólo cuando es necesario y sin el interés del halago y también aprender a recibir libremente de los demás porque también tengo necesidades. Es lograr una genuina autoestima.

En el Dos sano : El altruista desinteresado,, la persona cariñosa y el ayudador nutriente.

Sus acciones están guiadas más por el corazón que por el razonamiento. Para ellos la relación es la dimensión más importante de la existencia. El gran corazón es natural en ellos y saben intuir las necesidades del prójimo.

El mundo sería definitivamente menos amable sin ellos y a todos nos dan ejemplo de servicio, abnegación, generosidad y dedicación amorosa a lo que hacen. Para ellos no existen las horas inadecuadas ni los problemas sin solución. El amor los guía a ser muy recursivos.

"Son como el fuego del hogar que invita a calentarse en una noche de tempestad".

Son muy eficaces trabajadores de la salud, la consejería y la diplomacia. La madre Teresa de Calcuta, símbolo de la genuina caridad es un ejemplo de lo que hablo.

Integrados empiezan a valorar la soledad y a tener rica vida interior. Están muy dispuestos a examinar sus motivaciones y sentimientos y aprenden a dejar libres a las personas de su entorno, alegrándose de que estas se hagan independientes y autosuficientes.

 

TRES: ESPERANZA. VERDAD

Dar Esperanza es dar entusiasmo. Los niveles sanos de Riso son la persona auténtica, la persona segura de sí y el ejemplo sobresaliente. Es el tipo preciso para contagiar pasión y optimismo. Agarran al vuelo las oportunidades y saben presentar y hacer atractiva cualquier idea. Excelentes promotores y organizadores de nuevos proyectos, son garantía de competencia y profesionalidad. Manejan alto nivel de energía, miran con confianza el futuro. Pasan fácilmente de la idea a la acción y si de lo que se trata es de vivir la vida, estos saben cómo vivirla con toda la intensidad.

Integrados son transparentes y empiezan a jugar con las cartas bocarriba, porque quitada de en medio la sombra muestran su luz que es la verdad. Valoran más a las personas y así mismos por lo que son y no por lo que hacen, tienen o saben. Son excelentes dando apoyo y estimulando el potencial de los demás.

 

CUATRO: ECUANIMIDAD. ARMONIA.

Los niveles sanos de Rizo son El creador inspirado, el intuitivo percatado de sí y quien se revela a sí mismo.. La introversión de este tipo lo lleva a desarrollar un elevado grado de autoconocimiento, y la reflexión los induce a vivir la vida como un misterio y a cultivar la dimensión espiritual. Cuando aprenden a vivir el presente, pueden ser la compañía ideal que nos haga apreciar la vida en toda su dimensión. Es un regalo maravilloso si logramos entrar a la catedral interior de un tipo cuatro y apreciar la belleza de sus vidrieras, pues desde fuera es imposible percibir los tesoros que esconde... No todo cuatro es artista, pero invariablemente sabe apreciar la belleza y tiene una manera especial y creativa de ver la vida. Valoran como nadie la belleza de la creación, incluyendo una fina capacidad de captarla en las personas. Tienen una sensibilidad especial para captar los sentimientos y pensamientos de los demás, y llegar así a la empatía que es el entendimiento comprensivo.

Integrados tienen la fortaleza de la conformidad, pasan del sentir a la acción, y se vuelven objetivos y disciplinados.