EL SEMINARIO ENEAGRAMA
Amir Gabriel Castro Arango

Estamos en un momento muy especial de la evolución de la humanidad, caracterizado por una
inquietud general sobre los valores y propósitos de la existencia del hombre sobre la tierra. La
humanidad, especialmente en el llamado Occidente, está dando síntomas de saturación con respecto a
la narcotización colectiva que han significado dos cosas: una, el tremendo desarrollo tecnológico
que solo tiene un centenar de años, o sea nada, comparado con la historia milenaria, y que nos
hizo creer capaces de lograrlo todo por la ciencia. Y la otra, la creencia en el sistema de vida
occidental, en el desarrollo capitalista, el famoso " buen nivel de vida" como sucedáneo de la
verdadera felicidad, que ha caído simplemente en el consumismo desaforado, y el acelerado
deterioro ecológico. Siempre han existido hombres individualmente o en pequeños grupos que se
preguntan el por qué y el para qué de la existencia; ahora tenemos una masa crítica haciéndose
estas preguntas fundamentales. Lo que los psicólogos académicos han llamado angustia existencial.

Se está gestando una consciencia general de la necesidad de un cambio radical en los sistemas
sociales, económicos y políticos, pero también, y con mayor relevancia, en las creencias y en los
valores, pero todos esperamos que el cambio provenga del exterior en una actitud de "qué bueno
sería si todos los ciudadanos, o todos los compatriotas, o todos los habitantes de la tierra
hiciéramos tal cosa..."

Cuando nos centramos en la necesidad de un cambio, viene otra cuestión, que puede verse muy clara
en la sabiduría de Bayazid Bistami, un maestro sufi que vivió a finales del milenio anterior, que
decía acerca de sí mismo: «De joven yo era revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios:
"Señor dame fuerza para cambiar el mundo". A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta
que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y
comencé a decir: "Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo.
Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho". Ahora que soy viejo
y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración,
ahora, es la siguiente: "Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo". Si yo hubiera orado de
este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida». Todo el mundo piensa en cambiar a la
humanidad, casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo.

Esa es la orientación y el objetivo del seminario ENEAGRAMA : el cambio profundo de sí mismo. Pero
entramos ya y ésta sí es la cuestión fundamental, en cómo hacer un cambio personal, porque el
hombre busca fuera de sí mismo. Se busca en libros, en gurúes, en nuevas invenciones científicas o
en supersticiones y oscurantismos pseudoreligiosos. Ha olvidado buscarse en el único lugar donde
está: en su propio corazón. Abrir el corazón de cada participante es nuestro único propósito. Esto
significa despertar a otras realidades, por no decir lo que sería más exacto: despertar a la
Realidad.

El seminario ENEAGRAMA es una de las herramientas de la Fundación Amar Renacer, cuyo propósito es
apoyar procesos de despertar y crecimiento humano que estén orientados a la convivencia en Paz y
Armonía de todos los seres humanos.

Volviendo al punto esencial del cambio de sí mismo, yo no puedo cambiar lo que no conozco; antes
de cambiar algo primero debo conocerlo. No hay cambio posible del sí mismo sin autoconocimiento.
Este autoconocimiento implica un trabajo personal de autoobservación profunda y objetiva de
nuestros comportamientos, actitudes y funcionamiento emocional, sentimental y mental. Es donde
entra en acción el profundo y milenario sistema del ENEAGRAMA , cuyo símbolo geométrico es el
noveno de los 10 sellos de Pitágoras, lo que certifica una antigüedad de unos 2.500 años, aunque
la tradición oral habla de casi el doble de este tiempo. El ENEAGRAMA se ha difundido en
occidente a partir de la década de los 70, primero a través de talleres y seminarios que
conservaban la tradición oral y ya más recientemente a través de la publicación de libros. Al
respecto hay que advertir que el mero conocimiento intelectual del ENEAGRAMA no aporta mucho al
lector, porque equivale a que alguien estudie, conozca e interrelacione toda la literatura
producida en el mundo con respecto al mango pero nunca se haya comido y atollado un mango. Sólo en
ese momento sabrá que es un mango.

El ENEAGRAMA, en una sola de sus muchas posibilidades de aplicación, la psicológica, es un sistema
de identificación de la personalidad, ego o máscara que decidimos todos los hombres portar para
defendernos del mundo que percibimos, hacia el inicio de la pubertad. Esta decisión solo tiene
nueve alternativas posibles y cada una es también una estrategia para conseguir el amor. Sin
embargo, ninguna de las nueve estrategias logra su propósito porque todas hacen del hombre un ser
inarmónico con un punto de vista muy limitado que no le permite conocerse a sí mismo y por lo
tanto, mucho menos a los demás. Como yo no puedo amar algo que no conozco, no me puedo amar y a
los demás, les tengo el mismo desamor que a mí mismo. Pero el ENEAGRAMA no se limita a mostrarnos
simplemente la situación de autoengaño en que hemos vivido, sino que nos muestra también la salida
de ella y la vía hacia el cambio. Con el uso adecuado de la maravillosa herramienta del ENEAGRAMA,
nos damos cuenta que no hay una sola, sino nueve vías hacia el cambio. Para ilustrar lo anterior,
no es sino observar lo que ocurre con los libros de superación personal que atiborran los estantes
de las librerías. Se limitan siempre a un solo punto de vista, el del autor, y cuando se dan
consejos hay que dar nueve, porque lo que puede ser muy útil para mí, es un desastre para otros.
Por ejemplo, dejar de estar exclusivamente al servicio de los demás, ignorando las propias
necesidades, es una indicación válida para las personas que tienen una fuerte limitación para su
desarrollo personal en el volcamiento de toda su atención hacia fuera de sí mismo. Pero si quien
recibe la misma indicación es una persona que sólo pone la atención en sí mismo e ignora
totalmente al prójimo, se reforzará en su extremo que es el opuesto del primer caso. Otro: "sea
más asertivo y decidido en su trato con los demás", es un buen consejo para alguien que está
limitado por su indecisión y/o timidez, pero es desastroso para alguien que tiene problemas con su
agresividad. Por estas razones, cada participante en ENEAGRAMA vive un proceso totalmente
personal, ajustado a sus propias necesidades. El grupo, normalmente de 30 personas, facilita
simplemente un mejor uso de nuestro tiempo y unos costos razonables.

En el desarrollo del seminario, el participante mediante su propio trabajo vivencial e individual,
reconoce también la existencia de tres centros de energía vital, el cerebral, el emocional y el
instintivo, presentes en todo hombre y necesarios de equilibrar, porque solo mediante un
conocimiento, una toma de decisión y un trabajo adecuado pueden equilibrarse. Estos centros
corresponden a tres energías básicas, que para simplificar esta exposición podríamos llamar el
Miedo, la Vanidad y la Rabia. Una de estas fuerzas es preponderante con respecto a las otras dos y
lo importante de trabajar con ellas, es que se transforman en Sabiduría, Amor y Paz,
respectivamente. El estudio del ENEAGRAMA ocupa aproximadamente un tercio del tiempo del
seminario de tres días. La motivación, el impulso inicial, la inspiración, o como quiera
llamársele, para que el individuo emprenda la obra de la transformación propia, es el producto del
trabajo que hacen los facilitadores en los otros dos tercios de duración. Esto se refiere,
naturalmente, a una apertura a la espiritualidad, que no está enmarcada en ninguna tendencia
religiosa particular. Nuestro trabajo no aleja a nadie de sus creencias o su iglesia, por el
contrario hace que la persona los viva.

Nuestra propuesta básica es proporcionar un ambiente adecuado y absolutamente a salvo, para que el
participante, con base en la información que recibe, pero especialmente apoyado y estimulado con
una serie de ejercicios vivenciales, cuidadosamente diseñados, ordenados y dirigidos por nosotros
y que nuestra experiencia de 7 años de trabajo con este seminario en particular nos ha permitido
refinar, pueda empezar un camino de transformación personal. Cuando trabajamos en la disminución
de nuestra sombra, el resultado es dejar salir nuestra luz interior. Esa luz es un conjunto de
virtudes y talentos que cada ser humano tiene latentes. Las personas cercanas a quien realiza este
trabajo, por relaciones de familia, laborales, profesionales o sociales, no pueden evitar darse
cuenta que ha ocurrido un cambio muy positivo en su comportamiento, y preguntan qué pasó. Así,
sólo por este medio, es como ha crecido en forma ininterrumpida el número de solicitudes para
vivir esta experiencia.

Cualquier inquietud o información adicional puede ser atendida por el señor Sarfaraz Fernando
Uribe en el e-mail: furibe@telesat.com.co; Fernando estará dispuesto a apoyarle en lo que
necesite.

Atentamente,



Amir Gabriel Castro Arango