Comportamiento humano.
Carlos E. Climent
La tiranía
interior
Febrero 21 de 2002
La dependencia emocional es
el miedo a la libertad y se caracteriza por comportamientos sumisos, falta de
confianza, dificultad en la toma de decisiones, inhabilidad para expresar
desacuerdo y por un temor extremo al abandono, la soledad y la separación. Es
la tirana encargada de construir nuestra prisión interior mediante alianzas con
el miedo, la pasividad, la negación de la realidad y los sentimientos de culpa.
Hace parte del carácter y se nutre de circunstancias desafortunadas en la
infancia de cada quien. La dependencia emocional se manifiesta en lo afectivo,
sexual, laboral, profesional, social y económico.
El noviazgo, la luna de miel, las 'parejas sin problemas' o las 'familias
perfectas', son idealizaciones que no se sostienen mucho tiempo. La discusión
franca puede generar dolor, rabia y dudas, pero es la única forma de llegar al
fondo de las diferencias. Callar o conciliar por comodidad es un grave error,
pues impide la solución de los problemas. La realidad nos demuestra que las
familias más enfermas son las aparentemente impecables, donde nadie levanta la
voz, no se discute y no hay diferencias importantes. En estas familias, donde
todo aparenta armonía, bondad y dulzura, se cocinan en secreto grandes rencores
y profundas frustraciones.
Cuando el empresario intuye la necesidad de emprender grandes cambios para
superar las dificultades de su negocio, pero se espera pasivamente a que
fuerzas externas ejecuten dichos cambios por él, se encuentra la quiebra a la
vuelta del camino. El credo de los dependientes incluye: "¿Para qué
incomodarme, para qué cuestionar la honestidad de mi brazo derecho en la empresa,
o criticar a mi empleada de confianza, o exigir un cambio a mi cónyuge, o
hablarle claro a mi hijo, o armar una discusión, si de pronto se me daña este
equilibrio? y...qué pereza...".
Hombres y mujeres basan sus elecciones de pareja en lo socialmente aceptable,
pero se llevan grandes chascos cuando descubren la mediocridad detrás de la
fachada. Las peores elecciones ocurren cuando están basadas primordialmente en
el atractivo físico o el poder económico de las personas. En ambos casos, tarde
o temprano, si no hay más que esto, las relaciones terminan convirtiéndose en
algo aburrido.
A través del miedo a la libertad se perpetúa la dependencia emocional y las
personas confirman así su condición de prisioneras.
Cuando estas circunstancias generan angustia y/o depresión, es probable que
para aliviar tales síntomas se requiera un tratamiento médico, pero es
necesario tener en cuenta que la disminución de dichos síntomas es sólo el
comienzo de un proceso más profundo. Uno de los primeros pasos en el proceso de
la independencia es combatir la fascinación por la comodidad. "Yo quiero
ser libre, pero no quiero renunciar a mi comodidad". Y esto, obviamente es
imposible, pues la libertad sólo se conquista a través a través de la lucha
cotidiana.
No. No se trata de luchar
tampoco... Se trata más bien de aceptar...
Un solo ejemplo: los
celos (qué verracos si hacen sufrir) se deben a no aceptar que yo
no soy dueño de nadie y que sólo el amor puede unirnos...
La libertad se conquista
a través de la independencia de necesitar a los demás para sentirme bien, del
qué dirán, de muchos falsos valores culturales, etc.
El miedo no es tanto
a lo desconocido como a apartarnos de lo conocido, así estemos mamados de sufrir con
eso.
Gonzalo Gallo G.
Oasis
Febrero 21 de 2002
Te felicito si eres una
persona de mente abierta, libre de prejuicios, y no te dejas manipular por
ninguna ideología.
Es algo bien difícil de lograr porque vivimos controlados por categorías
mentales, rótulos y programaciones.
¿Cómo no asombrarse, por ejemplo, de todas las locuras que hacen aquellos que
se obsesionan con sus creencias y sus ideas?
Por eso es digno de admirar que por allá en el año 399 Sócrates se hubiera
declarado "ciudadano del mundo".
Puede afirmarse que ya en ese entonces el filósofo griego era el primer
cosmopolita, un ser auténticamente libre.
Conquista tú esa libertad, ama de verdad y mira a los demás como son,
no como tú te los imaginas.
Valórate, evita frustrantes dependencias, no te anules y no dejes que
nadie se anule a tu lado.
Recuerda que sólo quien es libre crea relaciones serenas en las que se
vive el ideal del verdadero amor: unir sin igualar.