No puedo dejar de sentirme identificado con todo lo que decís, no tanto con los hechos concretos de tu vida (cada vida es distinta) pero sí con las actitudes y movimientos interiores que es lo que tenemos en común los Cuatro sexuales (bienvenido al "club", jajaj). No es fácil pertenecer a la esfera del Sentimiento, y menos aún si somos (como dicen) los más intensos... ello es nuestro don y nuestra cruz...
 
 
Al leer tu relato, me parece que resaltan con mayor intensidad estas cosas que de algún modo nos definen como Cuatro sexuales (o íntimos, como prefiero):
 
  • PROFUNDOS SENTIMIENTOS,
  • ANHELO DE ENCONTRAR ALGUIEN QUE REFLEJE EL VOLCÁN INTERIOR QUE SENTIMOS,
  • INSATISFACCIÓN CONTINUA POR NO ENCONTRAR ESE "ALGUIEN",
  • TRISTEZA-MELANCOLÍA,
  • y la raíz de todo lo demás: ENVIDIA y su fruto ante la frustración:
  • el ODIO.
 
Ya es un gran paso el "objetivar" estas cosas que hacen a nuestro "modo de ser" "cuatril"... pero no es todo. Es necesario SUPERAR, trascender estas trampas de nuestro Ego, dejar que "brote la Esencia", como dicen los grandes eneagramólogos. Por eso, quiero compartir con vos, lo que estuve reflexionando acerca de un texto de  James Empereur que recientemente transcribió nuestro amigo Águila
Si partimos de que nuestro eneatipo nos impone (inconcientemente) un error cognitivo: es decir, distorciona nuestra percepción de los demás, del mundo, de nosotros mismo, en una palabra, distorciona nuestra percepción de la REALIDAD, entonces, no encontramos lo que buscamos porque no vemos con claridad la REALDIAD, por eso, dice que:
 

Ellos mismos (los Cuatro) son la causa de la desesperación que sienten en el campo de las relaciones humanas auténticas. ¿Cómo puedes relacionarte con alguien que, implícitamente, menosprecia lo que tú experimentas? Lo que verdaderamente desean es reconectar, pero ellos mismos sabotean sus relaciones porque les piden imposibles. Los cuatro saben que van a sentirse muy fustrados, y, efectivamente, así es.

En una palabra, nuestras "antiojeras" cuatriles nos impiden ver que sí hay personas que nos aman en el sentido que nosotros deseamos ser amados... pero simplemente menospreciamos su "calidad" de amor, porque no somos capaces de trascender nuestro error cognitivo: no vemos desde nuestra Esencia, sino desde nuestro ego cuatril, ahí está la causa de nuestra desilución, y de nuestro "extemismo" de todo o nada, por eso dice James:
 

Los cuatro tienen una gran sensibilidad a la dimensión simbólica de la vida. Sienten una gran necesidad de intensificar la vida para que ésta valga la pena. Su vida emocional vá de un extremo a otro: vida o muerte, extraordinaria felicidad o desesperación total. 

Casi constantemente sufrimos en "carne viva" la intencidad de nuestras emociones. Ellas son nuestro gran "don" y a la vez nuestra "cruz". De allí que, añade James:
 

Los Cuatro son romántico-trágicos. Su capacidad emocional es su don y su trampa. Las relaciones son su tema y su problema: todo tipo de relaciones. Siempre parecen que están comenzando una nueva relación y cortando otra. Parece que están conducidos por algo: por su deseo de conectar con alguien, de sentirse completos y realizados en alguna relación auténtica

Pero en las trampas de nuestro ego cuatril están las causas de que no logremos vincularnos profundamente a los demás. Por eso dice James:
 

La envidia, la melancolía, el sentido de abandono, los cambios de humor y la impaciencia ante la mediocridad convierten a los Cuatro en personas muy críticas de sí mismas y de los demás. Este sentido crítico les hace aún mas difícil su entrada a su mundo interior de emociones.

Cuando descendemos a los niveles más bajos o menos sanos de nuestro eneatipo, no sólo experimentamos la acidez de la crítica como actitud "ofidia" hacia los otros, sino que nos empantanamos en una de nuestras eternas enemigas: la melancolía. Pero, en el fondo, ¿qué "cuernos" es eso que sentimos y que tando mal nos hace?. Responde James:

La melancolía es la dulce tristeza ante la separación. Aunque está basada en un sentimiento de pérdida, la melancolía es un estado dulce y evocador. En el estado Conformista, mientras los Cuatro se ocupan de cuestiones de conductas externas, este estado nostálgico es como un oasis para ellos, una especie de surtidor interno de identidad. No es tristeza; la tristeza se disipa cuando descubrimos su origen; es una melancolía constitucional, por eso, tienen que estar muy concientes de sí mismos para poder detectarla y trabajarla y necesitan ser concientes para ocuparse de ella. 

Sólo cuando alcanzamos ser-nosotros-mismos, es decir, nuestra ESENCIA, nos liberamos de ella (al menos, hasta volver a caer en las trampas de nuestro ego  ). El remedio para un Romántico y eterno Soñador del amor intenso y perfecto (ese somos nosotros ) quizá sea aprender a VER Y DISFRUTAR el AMOR REAL que los demás nos ofrecen... Dice James:

Es muy importante para los Cuatro poder ir encontrando satisfacción y gusto en cosas y situaciones; mientras sigan enredados en ellos mismos y en sus anhelos y preocupados por lo que tienen los demás no serán capaces de salir al encuentro de los otros ni de trabajar en el mundo al que pertenecen.

 
En síntesis, pienso que nuestro "remedio" está en aterrizar de nuestro anhelo de que "alguien" nos salve, pero alguien IDEAL!!, es decir, que no-existe!!: debemos bajar al suelo, es decir, a la vida real y cotidiana: y desde allí amarnos como somos (chau envidia!!) y simplemente gozar del amor que nos regalan (el amor siempre es un regalo gratuito!!), porque el amor que nos salva no es el de una "princesa rosa" o un "príncipe azul", sino el de los seres que tengo a mi lado en el aquí y ahora...