El hombre es la culminación
de toda la creación, y que en él se manifiesta todo el universo. El
reino mineral, el reino vegetal y el
reino animal, son todos encontrados en el ser, en el espíritu del
hombre. Esto no sólo significa que en las diversas propiedades tales como
mineral y vegetal se encuentran en el cuerpo físico que está hecho para el
hombre, sino que su mente y su corazón también muestran todas las diferentes
cualidades. El corazón es tanto como la tierra fértil
o como el desierto estéril: muestra amor o falta
de amor, la facultad productiva o destructiva.
Hay diferentes clases de piedras; hay piedras preciosas, y hay guijarros y
rocas, pero entre los corazones humanos hay todavía más variedad. Piense en
aquellos cuyos pensamientos y sentimientos han probado ser más preciosos que
cualquier cosa en el mundo; los poetas, los artistas, los inventores, los
pensadores, los filósofos, los sirvientes de la humanidad, los
inspiradores del hombre, los benefactores de la humanidad. Ninguna riqueza,
ninguna piedra preciosa, ni diamantes ni rubíes pueden ser comparados con
ello; y estas tienen la misma cualidad.
Aún así hay
corazones como rocas: uno puede golpearlos y romperse uno mismo, y ni siquiera
se moverán. Hay una cualidad en el corazón semejante a la cera o una
cualidad de piedra. Hay corazones que se funden y hay corazones que
nunca se fundirán. ¿Hay algo en la naturaleza, que no
se encuentre en el hombre? ¿No hay en sus sentimientos, en sus
pensamientos, en sus cualidades, el aspecto del agua corriendo, o de una
tierra fértil o el de un árbol lleno de frutos? ¿ No hay en el corazón del
hombre la imagen de una planta y de las fragantes flores? Pero las
flores, que vienen del corazón humano viven más tiempo; su fragancia se
esparcirá por todo el mundo, y su color será visto por todos. Qué
deliciosos son los frutos que los corazones humanos pueden dar; inmortalizan
las almas y las elevan.
Del otro lado hay mentalidades en las cuales nada surge sino el deseo de herir
y dañar a sus compañeros, produciendo veneno a través de sus frutos y
flores, hiriendo a otros con el pensamiento, palabra o acción; y pueden herir
más que las espinas. Hay algunos cuyos pensamientos y sentimientos son
como el oro y la plata
y hay otros cuyos pensamientos son como el hierro y el acero. Y la variedad
que uno puede ver en la naturaleza humana es tan vasta que todos los objetos
que podamos obtener de esta tierra no pueden igualarla.
El hombre no sólo muestra en su naturaleza, en sus cualidades, en su cuerpo,
en sus pensamientos y sentimientos, la herencia de esta tierra, sino también
la del cielo. El hombre está sujeto a las influencias de los planetas, del
sol, de la luna, del calor y del frío, del aire, del agua y el fuego, y
de todos los diferentes elementos de los cuales este sistema cósmico está
compuesto. Todos estos elementos son encontrados en sus pensamientos, en sus
sentimientos, en su cuerpo. Uno puede encontrar una persona ardiente
representando el fuego; otra persona que es fría representando el agua. Hay
seres humanos que en sus pensamientos y sentimientos representan el elemento
aire; su prisa, y su inquietud, muestran el elemento aire en ellos.
¿No representa el hombre al sol y la luna en su carácter positivo y
negativo? ¿No muestra la dualidad del sexo esto? En cada hombre y
en cada mujer están ambos, la cualidad del sol y la cualidad de la luna, y
son estas dos cualidades opuestas las que le dan equilibrio al carácter.
Cuando una cualidad es predominante y la otra está completamente perdida
entonces hay una pérdida de equilibrio en algún lugar.
Hazrat Inayat Khan