CEREBRALES DESDE LA VIRTUD

 

Dedicado a los SEIS de mi corazón que no sólo pueden verse integrados en su tipo, sino tener consciencia de lo que encuentran al integrar sus alas CINCO y SIETE. Personalmente, estoy convencido que en el camino de la armonía, la personalidad antes que todo, se centra en su respectivo centro, y así, cuando se dé plenamente la transformación, resultaremos muy parecidos todos y mostraremos todos los cerebrales, todo lo que se dice aquí, para lo cual tomé algo del libro El Enneagrama de Arnaldo Pangrazzi, y de otros.

Fernando Uribe. Junio de 1999.

CINCO

Nadie puede enseñar mejor las virtudes del Desapego y el Compartir que un cinco quien las ha logrado, venciendo la mezquindad. El desapego tiene un significado y un propósito muy interesantes, porque mientras el cinco se desapega de libros, espacio, tiempo, ciencia y bien armados y consistentes baluartes conceptuales, que han sido su más valioso tesoro, saca a la luz su rica vida interior, antes desconocida hasta para sus más allegados a quienes empieza a valorar, descubriendo el único medio efectivo de aprendizaje del amor: el camino de la relación. Aparece entonces un nuevo, simpático y divertido niño en el vecindario, con un cuento nuevo y sorprendente cada día. A la vez, él mismo empieza a sorprenderse con lo que el otro ve en él, pues le cuesta bastante creer que está dando y provocando sentimientos, algo muy nuevo y bello para un cinco, y ahora es capaz de hacerle una fiesta a una lágrima.

El cinco integrado comparte sus propios conocimientos, sin temor a empobrecerse. No da por supuesto que la manera de pensar de él, sea superior a la de los demás, sino que es consciente de que hay diversos tipos de inteligencia. Dedica el propio tiempo a los demás, sin temor a malgastarlo. Toma la iniciativa de revelar los propios sentimientos para establecer relaciones de intimidad. Se implica en la acción y con los demás, a fin de disminuir el propio aislamiento. Se esfuerza por trabajar en equipo, sin limitarse a confiar en sus propios recursos. Deja que la vida sea maestra, en vez de depender solamente de sus propios esquemas mentales de referencia. Se mantiene en contacto con la propia corporeidad, confía más en sus instintos y encauza las energías hacia la acción. Al fin se ha dado cuenta, que aunque no lo sepa todo sobre algo, sabe mucho más que la mayoría qué hay que hacer. Ha convertido, pues, su conocimiento (su tremenda fortaleza) en acción y esa es la integración al OCHO, que le indica sabiamente el Eneagrama.

La virtud llamada Omnisciencia, consiste en la transmutación de la sabihondera en Sabiduría, cuando se ensamblan todos los conocimientos desde el Amor y se empieza a ver el Universo como un maravilloso ente vivo que lo abarca Todo. El cinco ha descubierto el rostro de Dios y está muy dispuesto a compartirlo.

SEIS

En los tipos seis siempre están presentes la Responsabilidad, la Delicadeza y la Lealtad, lo que hace de ellos el mejor amigo y el asociado ideal para cualquier propósito. Nadie es más amable y considerado del otro que este ejemplo de cortesía y buenas maneras, que nunca y a ninguna edad, en ambiente de confianza, deja de ser un niño muy inteligente y atractivo. Todo esto está invariablemente presente y lo disfrutamos mucho quienes tenemos la bendición de compartir nuestras vidas con tipos seis.

Cuando los tipos seis hacen un propósito de cambio personal y son excelentes cumplidores de lo que se proponen, aparecen cualidades muy bellas. Nadie puede enseñar mejor la virtud del Valor que un seis que lo ha logrado, venciendo la cobardía. Aparece de manera muy natural el estupendo líder que hay en el corazón de cada seis, al darse este proceso:

El seis integrado, consolida la propia autoridad interior. Aprende a correr riesgos y a tomar decisiones para ganar confianza en sí mismo. Cree más en los valores de fondo que en las normas e instituciones. Privilegia la acción, en lugar de obsesionarse con rollos mentales teñidos de miedo y peligros, a menudo imaginarios. Se responsabiliza de las propias opciones y acciones sin esconderse detrás de la autoridad. Expresa con claridad las propias ideas sin dejarse llevar por el miedo o por la duda frente a las posibles reacciones o críticas. Promueve la propia autonomía e independencia, tomando decisiones en sintonía con los propios valores, aunque puedan contrastar con el parecer de los demás. Son audaces y no tienen miedo a tener valor. La integración al NUEVE es encontrar que la calma es la mejor medicina para afrontar el miedo y tomar más tiempo para estar consigo mismos y conocerse mejor.

Escribió Jelaludín Rumi: "La vela del barco de la existencia humana es la Fe. Mientras exista la vela, el viento la empuja hacia un lugar importante; si no existe la vela, las palabras no son Sión viento." Nada es más importante para el hombre, pues, que la FE; y la Fe es el opuesto del miedo, siendo así mostrada y enseñada a todos los demás por los tipos seis. Por ello es muy frecuente encontrar excelentes maestros espirituales, en personas de este tipo eneagramático, con inteligencia y conocimiento fuera de serie. Uno de ellos me enseñó la fe en términos prácticos: "Nadie vive ninguna situación, por terrible que la juzguemos desde nuestra ignorancia, que no sea correspondiente con lo que necesita aún aprender de la vida, y el plan Divino es tan absolutamente perfecto, que tampoco vive nadie algo que no pueda soportar."

Además, en función de líderes o maestros, siempre conservan el talento de hacer todo muy real, considerado, práctico, cumplido y amable, sin perjuicio del niño juguetón siempre presente.

SIETE

Nadie puede enseñar mejor la virtud de la moderación o de la sobriedad que un siete, que lo ha logrado, venciendo la glotonería, los excesos y la búsqueda compulsiva del placer. El siete integrado valora cada momento, con todo lo que de bueno y creativo puede ofrecer. Lleva adelante los compromisos adquiridos, sin buscar evasiones, distracciones, o cambios. Escucha al que sufre, sin necesidad de pintar las cosas de color de rosa. Sabe discernir prudentemente las prioridades sin dejarse llevar por el impulso del momento. No impone el propio ritmo ni el propio humor a los demás, sino que sabe adaptarse a las circunstancias y a las personas. Ama y celebra la vida y su aspecto gozoso, pero no a expensas del lado oscuro de la existencia. Acepta la enfermedad y las cruces cotidianas como aporte a la propia maduración humana y espiritual. Aprende, pues, a valorar el sufrimiento como una dimensión necesaria y formativa de la vida. Cuando el siete se integra al CINCO experimenta el silencio y la reflexión como ocasiones para acceder a lo profundo de las cosas y no se queda ya más en lo superficial.

Es todo un placer compartir familia, amistad o trabajo, con los siete integrados, por ser capaces de alcanzar elevados grados de Sabiduría. Se vuelven aplicados y profundos estudiosos del Conocimiento Universal, llevando su mente despierta y veloz, hacia un nuevo propósito de vida. Sale a relucir entonces una gran virtud, propia de ellos, La Versatilidad, que es la capacidad de desempeñarse competentemente en cualquier labor, porque este tipo de mente integrada, unida al entusiasmo y energía vital que le son propios al siete, les permite captar y asumir rápidamente cualquier actividad por nueva que sea.

Todo lo anterior es logrado por el tipo siete transformado, sin perjuicio de su chispeante alegría. ¡Qué aburrida sería la vida, sin el humor del siete! Ese humor no se pierde sino que por el contrario se refina, se enriquece y adquiere el don de la Oportunidad, otra importantísima virtud. Quien escribe esto, conoce un gran maestro esotérico del tipo siete y puedo asegurarles, que una conferencia suya de 3 o 4 horas, de profunda y efectiva enseñanza, se siente sólo en los músculos abdominales, al final, cuando el auditorio puede parar de reírse. ¿Quien dijo que la vida no es primero que todo muy divertida?