LOS
NIÑOS CON AUTISMO O ALTERACIONES GRAVES DE LA PERSONALIDAD.
Autor: José Agustín Sibón Olano
1.1. - ¿PSICOSIS?.
Tradicionalmente las clasificaciones sobre
los trastornos de la personalidad no han gozado de la unanimidad de criterios y
conceptos que sería de desear, según la escuela a la que pertenecieran los
autores, se usaban unos términos u otros, pudiendo haber coincidencias de
conceptos o no.
Las psicosis forman el otro gran grupo de
alteraciones de la personalidad, dentro de ellas estarían las esquizofrenias y
la psicosis autística o autismo infantil de Kanner. La esquizofrenia se
caracteriza por tener una aparición más tardía, normalmente en la juventud o
adolescencia, presentándose un cuadro de alucinaciones y distorsiones de la realidad,
siendo normalmente capaz el esquizofrénico de usar frases correctas desde el
punto de vista gramatical y fonético, aunque estén vacías de contenido para
nosotros. Será una jerga incomprensible, es un lenguaje privado(Jaspers) que se
corresponde con ese mundo en que vive, con sus ilusiones y alucinaciones. Estas
alteraciones gramaticales y sintácticas hace que a veces se le llama hablar de
los indios, llegando incluso el lenguaje en su grado superior a perder su
función de comunicación y a producirse los retruécanos esquizofrénicos, la
verbigeración, las palabras asonantadas, etc. En principio el habla resiste el
deterioro de la mente, aunque a medida que progrese la esquizofrenia irá
apareciendo un habla dislálica característica.
1.2. - EL SÍNDROME AUTISTA. CARACTERISTICAS
GENERALES.
La delimitación del térnino autismo como
síndrome la realizó Leo Kanner en 1943 con un artículo titulado Alteraciones
autistas del contacto afectivo, que fue decisivo para definir el autismo como
una patología independiente. El término autismo fue introducido antes por
Bleuler (1911, 1960) como una característica más de la esquizofrenia, para
referirse a la tendencia de muchos pacientes esquizofrénicos a encerrarse en
imágenes autorreferidas, centrando en sí mismo todo su mundo imaginativo.
Cuando Kanner aisla este síndrome dentro de
la población infantil considerada esquizofrénica, aún se tendía a asociar ambos
términos, pero las diferencias se hacían evidentes; hay elevados riesgos de
transmisión lineal hereditarios de la esquizofrenia infantil que no se
encuentran en el niño autista, ni en el autismo encontramos factores
psicológicos causales, como la privación afectiva o social, la depresión
analítica,ni coincidencias próximas de esquizofrenia infantil o aduita. Para
Leo Kanner el niño autista presentaba un cuadro con las siguientes
caracteristicas:
Una
profunda falta de contacto afectivo con otras personas.
- Un deseo angustioso de que todo permanezca
igual, un ambiente sin cambios
- Fascinación por
ciertos objetos, capaces de ser manipulados.
- Alteración profunda de las facultades
comprensivas y expresivas del lenguaje.
- Ausencia de
retraso mental (buen potencial cognitivo) que explique las alteraciones,
presentándose ciertas habilidades especiales (memoria mecánica...).
- Desarrollo del síndrome en la primera
infancia, con incidencia clave de dos a cinco anos.
Alrededor de la delimitación del síndrome que
realiza Kanner. se definieron otras que gozaban de algunas de las
características en mayor o menor medida, los trabajos han sido muy numerosos y
en ellos se analizaban las características una por una.
ESQUEMA RESUMEN DE LAS DIFERENCIAS
ESQUIZOFRENIA/AUTISMO
|
SINTOMAS ESPECIFICOS |
AUTISMO |
ESQUIZOFRENIA |
|
EDAD DE COMIENZO |
ANTES DE 30 MESES |
ADOLESCENCIA O INFANCIA TARDIA |
|
INFLUENCIA SEGÚN SEXO |
MAYOR EN VARONES |
VARIABLE |
|
ALUCINACIONES |
NO |
SI |
|
DIFICULTADES GRAVES DEL HABLA |
SI |
VARIABLE |
|
TENDENCIA AL AISLAMIENTO SOCIAL |
SI |
VARIABLE |
|
ANTECEDENTES FAMILIARES |
NO |
SI |
Actualmente la delimitación quizás mas
precisa sea la del DSM-III-R y DSM IV (Diagnostic and Statiscal Manual), la
cual entiende el autismo más como un "trastorno profundo del
desarrollo" que como una psicosis emparentada con la esquizofrenia adulta.
Los trastornos profundos del desarrollo se caracterizan por afectar a multiples
funciones, ya que el desarrollo se caracteriza por afectar a multiples
funciones, ya que el desarrollo se altera cualitativamente, no solo
temporalmente.
El autismo de acuerdo con la DSM se definiría
de la siguiente forma:
|
1 |
Deterioro en la interacción social |
Indiferencia hacia los demas |
|
No solicita ayuda ante sus problemas o lo hace de forma inadecuada. |
||
|
Dificultad importante para imitar. |
||
|
Incapacidad para realizar juegos sociales |
||
|
Dificultad para hacer amigos. |
||
|
2 |
Deterioro en la comunicación verbal y no verbal |
Desde pequeños no existe forma de comunicación como expresión facial, balbuceo, etc... |
|
Comunicación no verbal anómala |
||
|
No existe actividad imaginativa |
||
|
Alteraciones graves en el habla (tono, ritmo, entonación) |
||
|
Alteraciones graves en el contenido (uso repetitivo y estereotipado, inversión de pronombres-yo por tú- etc. |
||
|
Incapacidad de mantener una conversación con los demás (si lo hace es a través de monólogos larguísimos) |
||
|
3 |
Repertorio de actividades e intereses |
Movimientos corporales estereotipados |
|
Preocupación excesiva y repetitiva por los detalles de algunos objetos |
||
|
Resistencia ante pequeños cambios en el ambiente |
||
|
Preocupación en realizar rutinas (p.e. hacer el mismo camino al ir al colegio) |
||
|
Preocupación excesiva por algún aspecto concreto (sólo se interesa por alinear objetos). |
Según O´Gorman (l967) existen componentes
esenciales para establecer un acertado criterio diagnostico:
– Grave retraso intelectual.
– Respuesta anormal ante estímulos externos.
– Presencia de conductas estereotipadas.
– Dificultad en la adquisición y desarrollo
de la comunicación.
– Dificultad de establecer vinculación con
las personas.
– Resistencia al
cambio (terror a lo nuevo, preocupación excesiva por detalles, necesidad
patológica a lo conocido...).
- La edad de
comienzo es antes de los 30 meses, el trastorno es crónico y
extraordinariamente discapacitante, necesitándose educación especial.
– Su pronóstico es
negativo, vinculado a su nivel de lenguaje y C.I. Sólo uno de cada seis llega a
una adaptación social adecuada. con vida casi independiente y trabajo
productivo. Otros se adaptan moderadamente. Dos tercios no podrán vivir
independientemente.
– Alrededor del
25% presentan crisis convulsivas desde la adolescencia, sobre todo en los casos
de C.I. menor de 50.
– Casi tres veces más frecuentes en varones
que en hembras.
- Etiología: Hay diversos puntos de vista,
cada uno referente a una teoría, en la actualidad se considera el autismo como
una trastorno multicausal, pero de indudable fundamentación orgánica.
l )Teorías biológicas. Buscan las causas en
lo orgánico y establecen tres bloques:
a) Genéticos: 2% de los hermanos de autistas
sufren el mismo trastorno. El 15% de los hermanos de autistas sufren trastornos
de lenguaje, problemas de aprendizaje o retraso mental. La concordancia entre
gemelos monocigóticos es del 36% por 0% de los dicigóticos. Todo sugiere que un
importante componente genético predispone, cuando menos, a los trastornos del
lenguaje y cognitivos de los que forma parte el autismo ( Rutter, 1085).
b) Prenatales: rubéola, fenilcetonuria,
alimentación, drogas, traumatismos, etc.
c) Perinatales: (encefalitis, menineitis.
anoxia, forceps, etc.).
d Afectación cerebral: en el autismo se pone
de manifiesto como la aparición de crisis epilépticas en un 25% de pacientes al
alcanzar la adolescencia (Rutter, 1985), especialmente en los casos que van
acompañados de retraso mental grave.
Asimismo las pruebas de disfunción vegetativa
y algunos estudios vestibulares apuntan a una disfunción del tronco cerebral en
muchos autistas.
También hay datos que complementarían los
anteriores a favor de un funcionalismo alterado por defecto o por exceso de las
neuronas dopaminérgicas situadas en la vía dopaminérgica que discurre desde el
tronco cerebral a la corteza.
2. Teorías ambientalistas o psicosociales.
Defienden la normalidad en el nacimiento y la perturbación por trastornos
socioafectivos como: estrés o hiperansiedad de madres jóvenes, personalidad
anómala de los padres, indiferencia de los padres, divorcio, alteraciones en
los primeros estadios del desarrollo, etc.
- Prevalencia: Sobre el 2 % de la población
escolar. Si consideramos el continuo autista sería del 22,5 0/ooo
Una de las principales informaciones
discordantes es la del C.I. En principio se consideraba que eran niños con bajo
desarrollo en las pruebas verbales pero buen desarrollo de capacidades
espaciales y mecánicas. El niño autista presenta una insuficiencia en la
secuenciación y en la codificación simbólica, pero cuando tienen buen potencial
intelectual, además de lograr superar ciertas facetas de su deficiencia,
desarrollan capacidades sustitutorias como la memoria espacial, verbal y
cinestésica. En general se encuentra retraso mental en una proporción más alta
entre los niños autistas que entre la población normal, también los estudios
realizados sobre la población autista, indicaría una mayor incidencia de
anomalías neuro1ógicas.
Recientemente, Angel Riviere (1982) expone
una alternativa muy atrayente, la de considerar é1 autismo como una dimensión de
la personalidad humana. Desde esta perspectiva, se considera un continuo cuyas
características se pueden presentar más o menos aisladas y más o menos
incidentes en otras muchas personas que no padecen el síndrome de Kanner. Según
el trabajo basado en Wing y Gould (1979) y Wing (1988), se puede definir el
continuo basándose en cuatro dimensiones básicas:
– Las deficiencias
de las competencias de reconocimiento social. Irían desde las conductas de
aislamiento hasta las de poco interés vital hacia los demás.
– Las deficiencias
de las competencias de comunicación social: desde la ausencia de motivación
comunicativa hasta el empleo de un lenguaje sin pautas de comunicación
recíproca.
– Las deficiencias
de las competencias de imaginación y comprensión social: desde la ausencia de
conductas imitativas hasta la inhabilidad para empatizar.
– Formas
repetitivas de actividad: desde el predominio de conductas estereotipadas hasta
la preocupación obsesiva por ciertos contenidos intelectuales.
Evidentemente, esta consideración del autismo
como trastorno profundo del desarrollo y como continuo, puede abrir el camino a
nuevas orientaciones en el trabajo con estos alumnos. Para poder conocer mejor
al niño autista, vamos a ver cómo es su evolución.
1.3. - DESARROLLO EVOLUTIVO GENERAL.
Las conductas o rasgos fundamentales que
presentan los niños con síndrome de autismo han sido descritos en el punto
anterior, no obstante, vamos a sintetizar los comportamientos más definitorios
a determinadas edades, teniendo presente que en modo alguno esta sintomatología
se realiza en todos los niños autistas, aunque si es común, a la mayoría.
De los 0 a los 30 meses:
Llanto
constante o ausencia total del mismo.
Problemas
en la alimentación (dificultad para succionar..).
Dificultad
para establecer contacto afectivo: no desea mimos, no alza los brazos en
petición de cobijo...
Dificultad
para controlar esfínteres.
Hábitos
extraños en la alimentación (rechazo o fijación en algunas comidas).
Demora o
mutismo en el desarrollo del habla.
De los 30 meses a los 5 años:
Retraimiento
social.
Resistencia
al cambio más elemental.
Carencia
para imaginar: ni imagina ni le gustan las historietas..etc.
Temores
específicos: miedo ante algo totalmente inofensivo y normalidad ante un peligro
real.
Conducta
social anormal: ni comprende las reglas sociales, ni los sentimientos de los
demás.
Incapaz
de jugar con otros.
Puede
armar o desarmar aparatos mecánicos.
Le
gusta la música, manejar objetos y pueden tener excelente memoria fotográfica.
Audición:
parecen mostrarse sordos para unos sonidos y sensibles a otros.
Visión:
tienen dificultades para reconocer visualmente.
Tacto:
son insensibles al dolor o todo lo contrario, hipersensible.
Gusto-olfato:
se dan los extremos, desde la indiferencia a la aversión.
Motricidad:
normalmente les cuesta imitar ejercicios motores.
A partir de los 5 años:
Desde estos momentos se inicia una
recuperación, sobretodo en lo emocional-social, se vuelven más sociables y
afectivos, con menos resistencia al cambio y poseen un conocimiento más real de
los peligros. Es menor la evolución en las áreas motrices y del lenguaje.
Todas estas mejoras pueden producir
confusiones y dificultades en el diagnóstico por lo que se hace necesario tener
presente lo recomendado en el punto referente a la evaluación, completada con
los valiosos datos que aporten los padres.
La detección de la sintomatología autista no
se realiza normalmente antes del año, quizás porque los padres asocian tales
conductas patológicas a un déficit auditivo (por ello existen pocos
diagnósticos) y porque son poco conocidas las pautas de desarrollo en los dos
primeros años de vida del niño autista.
A los seis meses se observa gran pasividad,
falta de afectividad y de pautas de anticipación. Sobre los doce meses aún no
se observan las conductas proto-imperativas (pedir algo) y proto-declarativas
(compartir una experiencia), quizás esta última sea la característica más clara
y universal del niño autista. A pesar de esta problemática, si el niño recibe
una correcta escolarización y ayuda adecuada desde esa edad hasta la
adolescencia, conseguirá una evolución positiva, siempre en función de su C.I.
y su capacidad lingüística.
2. - CARACTERÍSTICAS COGNITIVAS, SOCIALES Y
EMOCIONALES
Cognitivas.
En el autismo precoz infantil, como forma más
grave de alteración de la personalidad, es difícil saber si la falta de
desarrollo comunicativo es causa o efecto de un retraso cognitivo.
En la mayor parte de los niños autistas se
encuentra retraso mental: uno de cada seis presenta una inteligencia normal,
aunque con sus problemas específicos. En general encontramos estrecha relación
entre C.I., capacidad lingüística y vida emocional del niño.
Podemos hacer un estudio y clasificación a la
edad de 5 años, atendiendo a sus C.I. y al uso del lenguaje que presentan, con
ello es posible hacer un pronóstico bastante fiable de la posible evolución
futura del niño respecto a los puntos principales sobre los que se define el
autismo precoz.
Cuando el autista presenta un retraso mental
severo o profundo se observan graves problemas para la formación de conceptos y
se producen: alteraciones en el procesamiento de la información visual y
auditiva o su interrelación; una atención superselectiva y fugaz; falta de
interacción; ausencia o pobreza de lenguaje interiorizado, etc. Otras veces el
lenguaje y el desarrollo cognitivo, serán causas de una enfermedad más global,
en las que el autismo y el retraso mental son sólo manifestaciones parciales.
Los leves y límites podrán formar conceptos
sencillos y realizar ciertas relaciones entre conceptos o reglas. Su principal
problema estriba en los conceptos que dependen del uso de la capacidad para
manejar símbolos lingüísticos.
En muchas ocasiones nos encontramos con niños
autistas de niveles superiores con una gran capacidad de memoria literal,
visual y auditiva, en ocasiones superdetallistas y obsesivos, que generalmente
puntúan alto en las pruebas viso-espaciales y que también presentan un alto
nivel de memoria verbal y musical.
En general, sabemos que los niños autistas
con la escolarización adecuada y las ayudas óptimas durante su desarrollo,
desde los cinco años hasta la adolescencia, mejoran su desarrollo cognitivo. El
grado de desarrollo estará delimitado por dos factores principalmcnte:
Su
C.I.: mientras mayor sea, mejor suele ser su recuperación.
Su
capacidad simbólica y lingüística.
Sociales
El autismo tiene fuertes repercusiones sobre
el área social del desarrollo, siendo ésta unas de sus caracteríslicas básicas,
y por lo que, entre otras, se le califica como trastorno grave del desarrollo.
En principio, la ausencia de lenguaje y el
grado de desarrollo cognitivo correlacionan con las formas más profundas de sus
deficiencias en las competencias de reconocimiento social.
Para poder establecer relación con los otros,
el niño tiene que aprender a ponerse en el papel del otro, como esta tarea le
resultará difícil en la mayoría de los casos, nos encontramos un con círculo
vicioso: les cuesta desarrollar símbolos y secuencias comunicativas porque el
mundo de los demás les parece impenetrable o inexistente; no tienen la
facilidad de sentir con los demás, pero al no desarrollar su lenguaje, carecen
del instrumento más adecuado para la relación social.
Los trastornos sobre las relaciones sociales
son normalmente severos durante toda su infancia, he aquí algunas
características:
Desde
pequeños rechazan los contactos físicos, las voces, los juegos, no comparten ni
presentan una intencionalidad manifiesta en su comunicación.
Por
otro lado, su incapacidad secuencial, les dificulta las series de secuencias
sociales y de habilidades necesarias.
Sus
posibles distorsiones perceptivas y la falta de resonancia estimular, hace que
el ambiente familiar se desintegre.
Normalmente
el niño autista es rechazado por los demás, es por ello que necesitarán un
ambiente muy estructurado que le vaya educando en una serie de pautas sociales
de interacción.
Se
observan desajustes ante la marcada preferencia que presenta el. niño autista
por las vías sensitivas proximales en contra de las distales, las cuales son la
base para las relaciones sociales normales.
Cuando
el autista presenta verdaderos problemas para darle una función declarativa al
lenguaje, que es lo que le convierte en vehículo de relación, el trastorno
social se agudiza.
Al niño
autista le falta la capacidad inicial de imitación, por lo que le es difícil
imitar juegos de los otros niños. Es asimismo muy difícil que llegue a realizar
juegos de ficción.
Las conductas agudas de trastorno social,
suelen disminuir a partir de los seis años.
A la edad en que los niños autistas empiezan a
ser tratados por el terapeuta, pueden empezar a desarrollar ciertas conductas
de relación social, las cuales las repetirán fuera de contexto y de forma
estereotipada. Tendrán que ir reconociendo al otro como persona capaz de
experimentar sentimientos, no sólo de satisfacer sus propios deseos, en un
principio sin alteraciones bruscas y muy poco a poco, a través del juego o con
actividades lúdicas, ganárselo afectivamente. Recordemos que el autista está
más incapacitado para sentir con, que para amar a alguien.
Emocionales.
El autismo, como veíamos en el apartado
primero del capítulo, predispone a una serie de síntomas que se darán en mayor
o menor medida según la gravedad del cuadro. Ya Leo Kanner cuando le da entidad
nosográfica propia, tituló su artículo, Alteraciones autistas del contacto
afectivo, resaltando así una de sus características generales.
En el niño autista las conductas de apego
tardan más en desarrollarse, presentan indiferencia o aversión al contacto
físico, una resistencia increíble a los pequeños cambios y una vinculación
extraordinaria a determinados objetos. Su comportamiento está formado por
rituales, suelen manifestar formas más o menos graves de conductas obsesivas.
Todas estas características de su desarrollo
emocional, más las anteriores vistas en los apartados precedentes, nos muestran
una fuerte desestructuración de la personalidad que no se acompañan por lo
común con alucinaciones como en otras formas de psicosis más tardías.
Las anormalidades del autista, vienen a
manifestarse de acuerdo a la edad.
En los niños
pequeños, las primeras manifestaciones de sus alteraciones emocionales serían:
la
falta de conductas anticipatorias.
la
falta de asociación de contingencias, y de conductas de apego.
Hasta los seis
años:
el rechazo
físico.
la
falta de contacto visual.
desajustes
del sueño, la comida, etc., rabietas, enuresis y encopresis.
Hasta la
adolescencia: la indiferencia hacia otros ninos; su no participación en los
juegos y actividades grupales; condúctas compulsivas y ritualizadas; así como
agresiones y autoagresiones.
Ya en la
adolescencia conseguirán cierta madurez emocional, caracterizada en los casos
más benignos, pór la ausencia de empatía y del saber actuar correcto
socialmente.
Para Rutter, la mejoría que puede ocurrir se
dará hacia los 6 o 7 años, minimizándose algunas conductas disruptivas, pero es
difícil que mejoren notablemente sus conductas a partir de esta edad.
Los niños autistas son muy sensibles a las
presiones ambientales, lo que ha dirigido a algunas investigaciones a trabajar
sobre el papel de los padres en el desarrollo de las conductas autistas. No se
ha descubierto ninguna evidencia válida de que los padres de estos niños
tengan, como grupo, una personalidad alterada, ni que sus pautas educativas
difieran considerablemente de la de los niños normales. Los padres en un número
más elevado del normal, provienen de clases acomodadas y profesiones
intelectuales, observándose una ausencia en algunos, de contactos afectivos con
los hijos, no obstante habría que delimitar si estas conductas eran previas o
no a la aparición del síndrome.
3.- DESARROLLO COMUNICATIVO-LINGÜÍSTICO DEI
AUTISTA
Hemos comentado cómo el deterioro de la
capacidad de comunicación es una de las características fundamentales de este
síndrome definido como trastorno profundo del desarrollo, en el presente
apartado analizaremos cómo se produce el desarrollo de la comunicación y del
lenguaje comparándolo con el desarrollo normal.
Lo primero que llama la atención es la
pobreza del lenguaje interiorizado de estos niños, manifestado a través de sus
juegos: no suelen jugar con los objetos, ni darles una finalidad, sino
sustraerles una propiedad única, inmutable y permanente. Teniendo una capacidad
espacial, se muestran incapaces de secuenciar unas imágenes o de seguir un
código, y ambas, como veremos más tarde son operaciones cognitivas básicas para
el lenguaje.
Es normal en los bebés hacia los dos o tres
meses, las manifestaciones de una intersubjetividad primaria, el niño sonríe
imitando las sonrisas adultas o se desconsuela ante situaciones tristes, al
mismo tiempo tiene la experiencia manifestada, empatizando las emociones del
otro.
Los niños autistas no discriminan
correctamente las señales emocionales, las perciben menos relevantes y no las
suelen revivir. Al no ser las personas fuente de estímulos, no desarrollan la
capacidad de percibir contingencias para la anticipación en las secuencias de
acción; la formación de las conductas de apego será por tanto más lenta, aunque
el niño autista está más incapacitado para sentir con empatía que para amar. Si
estas conductas no aparecen, las conductas comunicativas pre-lingüísticas
proto-imperativas (para demandar algo) y proto-declarativas (de compartir un
conocimiento), no se presentan o al menos no lo hacen igual en el niño autista
que en el normal, pues están casi ausentes en esta primera etapa del desarrollo
comunicativo de los autistas. Así es como se forma un círculo vicioso, le
resulta difíciI desarrollar pautas de comunicación por no percibir
correctamente a los otros como seres predictibles y con capacidad de
experimentar, a su vez la ausencia de esta comunicación, les impide entrar en
el mundo ajeno y desarrollar pautas de interacción social.
Los trabajos de, Churchill (l972) evidencian
en estos niños la existencia de deficiencias en el tratamiento de la
información visual y auditiva y/o en los procesos de interacción intersensorial
entre ambas, que son importantes antecedentes cognitivos de la formación del
lenguaje.
La tercera parte de los niños autistas no
aprenden a hablar o su habla carece absolutamente de funcionalidad; los que
llegan a hablar, pueden tener una ecolalia directa o diferida durante un
período muy largo de tiempo, incluso cuando no es tratada, lo será durante toda
la vida. Los que tienen cierta capacidad de lenguaje espontáneo, presentan
confusiones en la estructura gramatical, tendiendo a usar frases estereotipadas
y contextualizadas con significado rígido y multivalente.
Desde un principio se pensaba que existían
déficits articulatorios, Rutter(1985) observando sus dificultades, encontró una
proporción del 75% de problemas articulatorios los 5 años de edad, parecidos a
los de los niños en la etapa pre-verbal y que con el tiempo irán desapareciendo
en algunos casos. Los estudios generales apuntan que los niños autistas tienen
un control débil de sus órganos fonatorios y padecen trastornos de respiración
en proporción mayor a la normal; sus sonidos suelen ser de alta frecuencia, sus
vocalizaciones iniciales son idiosincrásicas, (tienen una estructuración
propia), la tonalidad, intensidad y entonación son difícilmente controladas.
Se han realizado estudios sobre las
grabaciones de vocalizaciones de niños autistas, normales y deficientes, con
similar desarrollo pre-verbal; en su escucha, los padres de los normales,
comprendían bien las vocalizaciones de todos los niños normales, pero no
distinguían las de su hijo respecto a las de los demás niños normales, incluso
las de uno de otra lengua. Los padres de los autistas, distinguían las de su
hijo y las comprendían, pero no distinguían las de los demás niños autistas, si
en cambio las del deficiente.
Otra característica importante del desarrollo
comunicativo de los niños autistas es su íncapacidad en la etapa pre-verbal que
dura aproximadamente hasta los cinco años- para expresarse y comprender gestos.
Cuando se ha intentado enseñar signos comunicativos sencillos a autistas mudos
resultó difícil, consiguiéndose sólo a través de recompensas; los gestos
aprendidos tratan de convertirlos a la mínima expresión y uno de los primeros
gestos que aprenden es el de señalar y decir sí o no con la
cabeza. En general, se recomienda en esta etapa pre-verbal, acompañar el
lenguaje oral de abundante in formación para- verbal.
Es de destacar su lenguaje ecolálico, en este
sentido, no suelen pasar de copiar frases de otras personas que en principio no
modifican para adecuarlas estructuralmente a las nuevas situaciones. Invierten
por lo común el uso de los pronombres pero cuando algunos logran desarrollar su
capacidad de comprensión, los usan adecuadamente.
Paralela a esta ecolalia y a veces
reemplazándola aparece el lenguaje espontáneo, en estos casos el desarrollo es
mucho más lento. Según Rutter (1985), los problemas son muy parecidos a los que
manifiestan los alumnos con problemas de comprensión en el lenguaje, omitiendo
conjunciones, preposiciones, adverbios y pronombres, usándolos incorrectamente
o con alteraciones del orden. La tendencia a la contracción de palabras y
frases siempre está presente, como en el caso de los signos.
Algunos de estos niños, uno de cada seis,
serán los que puedan desarrollar un lenguaje ajustado a las reglas
gramaticales, incluso habiendo empezado a hablar tarde, y que dependerá sobre
todo de:
- La estimulación recibida durante los
primeros años de desarrollo.
Adecuado
funcionamiento neurológico.
Ausencia
de síndromes asociados: mentales, motores, fisiológicos.
Cociente
intelectual.
El desarrollo de la comprensión del lenguaje
es lento, suelen empezar entendiendo palabras por asociación con contingencias,
pero como hemos visto, a la mayoría les cuesta o al menos no les interesa
percibir dichas contingencias. Cuando consiguen desarrollar un grado aceptable
de comprensión, se suelen observar mejoras en la expresión, siempre que no se
trate de temas abstractos. Muchos de los autistas tienen verdaderos problemas
de decisión ante alternativas, repitiendo a menudo la última palabra de la
pregunta; las respuestas, cuando se dan, se suelen referir al ahora y aquí. Les
costará usar las partes gramaticales que cambian según el tiempo, el contexto,
así como pronombres, preposiciones o verbos.
4. - PRINCIPIOS GENERALES PARA LA EVALUACIÓN
E INTERVENCIÓN
Evaluación.
Como en casi todos los síndromes, el niño
autista ofrece una gran variabilidad en su desarrollo al igual que aquellos que
sin serlo, pueden mostrar una gran variabilidad en conductas autistas, por ello
se hace necesario una evaluación detallada de sus problemas antes de fijar un
programa de intervención.
La evaluación debe ser realizada por un
equipo multidisciplinar, formado a ser posible por un psiquiatra infantil, un
neurólogo, un pedagogo o psicólogo, el terapeuta, el profesor y un asistente
social. Entre ellos deben decidir el nivel de gravedad que presentan las
características en el niño.
Otro aspecto de la evaluación será la
determinación de un específico potencial de aprendizaje, ello es lo que nos
dará la fijación de su C.I. que como hemos visto es uno de los predictores de
éxito en las terapias reeducativas con estos alumnos. Esta evaluación debe ser
realizada por un psicólogo o pedagogo teniendo en cuenta las dificultades que
este tipo de alumnos presenta en la ejecución de pruebas verbales y no
verbales, donde habrá que realizar aprendizajes por condicionamiento operante
mediante demostración previa, para que el alumno ejecute las instrucciones y
todo esto teniendo como referencia sus dificultades de abstracción y de elaboración
de reglas.
Hay que observar que estos niños son muy
sensibles al fracaso ante el que reaccionan con conductas de aislamiento y/o
violencia. Cuando las pruebas están pasadas por personal con experiencia tienen
una gran validez y los resultados suelen ser consistentes con los posteriores.
Aunque no los vamos a describir en detalle,
si indicaremos los test de uso más común para la delimitación del nivel
intelectual que poseen estos niños:
Escalas
de tests mentales de Merrill-Palmer, especialmente indicada para niños de hasta
los 5 años. Formada por subtest graduados por orden de dificultad. Las
instrucciones pueden ser no verbales y están preparadas para un pase por
condicionamiento operante.
La
Batería Bannister-Fransella.
El test
de clasificación de objetos de Goldstein-Schrrer.
Las
escalas de Clacy, Rimland, King, Schopler, De Myer y otros.
Escalas
Wechsler para preescolar y niños (WPPSI y WISC), más complicadas de pasar
incluso poseyendo pruebas manipulativas pues se exigen unas instrucciones y una
realización en la que interviene el razonamiento abstracto.
Escala
de Stanford-Binet, se usa generalmente sólo con niños autistas mayores y con
conocimiento del lenguaje, no sirve para situar a los niños autistas pequeños.
Matrices
Progresivas de Raven, son fáciles de pasar a este tipo de niños, determinan el
tipo de operaciones lógicas que el niño es capaz de realizar. Hay una forma
manipulativa muy de acorde con sus posibilidades.
Escala
de Madurez Mental de Columbia, se basa en la selección de dibujos diferentes de
acuerdo a una característica gradualmente más compleja.
Además de su ejecución intelectual podemos
realizar una evaluación objetivizada de otras áreas del desarrollo como:
Test de
Desarrollo Social.
Escala
de Madurez Social de Vineland, que se elabora con preguntas hechas a la persona
que mejor conozca al niño autista sobre facetas de autocuidados, comida,
vestido, locomoción, autodirección....etc.
Tabla
de evaluación del Progreso de Gunzberg.
Tests de
desarrollo del lenguaje.
Test de
Vocabulario Gráfico de Peabody.
Test de
Destrezas Psicolinguísticas de Illinois (ITPA).
Evaluación
del lenguaje a través del juego, según la técnica elaborada por Mary Sheridan.
Intervención.
Aunque se han intentado distintas formas de
intervención, queda demostrado que la mejor intervención que se puede hacer con
estos niños es una correcta educación, que tendrá los objetivos generales de la
educación propios del niño normal: desarrollo máximo de sus posibilidades,
favorecer su equilibrio personal, adaptación y acercamiento al mundo humano.
En
general se observa la necesidad que tienen estos niños de un ambiente muy
estructurado, no demasiado complejo (que lo pueda dispersar en su misma
interrelación), en general más bien simple.
La
programación debe estar totalmente individualizada para cada alumno.
Reducción
del grupo de reeducación . Los niños autistas son más beneficiados cuando se educan
en grupos pequeños. En la actual legislación se indica el número.
El
ambiente debe de facilitar la percepción de contingencias entre sus respuestas
y las del medio que le rodea, siendo consciente de las consecuencias de su
actuación.
El
educador deberá asumir una postura directiva, conociendo el alumno los
objetivos, el proceder diario, los registros mediante los cuales será evaluado,
etc.
En las sucesivas investigaciones que se han
realizado, aparecen siempre un aumento de conductas funcionales y una
disminuciòn de las disfunciones en este tipo de ambiente. De alguna forma, el
educador deberá observar bajo que condiciones ambientales se fomenta el
aprendizaje de sus alumnos, proponerle actividades de posible realización
correcta, aumentando muy poco a poco el nivel de exigencia. Procuraremos que el
ambiente pueda ser predictible para el niño.
Actualmente se observan dos enfoques en
cuanto al contenido de los programas: el enfoque evolutivo y el enfoque
ecológico (Riviere 1990). En el primero se trata de recorrer paso a paso el
desarrollo evolutivo del niño normal y del autista. En el segundo, a partir del
análisis cuidadoso de los ambientes donde se desenvuelve, se busca ir
desarrollando su adaptación funcional, sacando los contenidos de dichos ambientes.
También se observan dos posturas en cuanto a
los procedimientos de enseñanza: la conductual y la interaccionista (Riviere
1990). La conductual es desarrollada por el programa de Loovas (1981), en que
se parte de un análisis minucioso de las conductas poseídas y por instaurar, y
del manejo preciso de contingencias que permitan aumentar la frecuencia de
aparición de las conductas deseadas, en contra de las disruptivas.
La necesidad de que las situaciones de
aprendizaje sean estructuradas hace aconsejable el control de conductas que le
impiden dedicar su atención al trabajo. A través de procedimientos conductuales
se intenta modificar la conducta del niño (refuerzo, extinción,
moldeamiento,..etc.). La metodología debe contener:
Realizar
la línera base de la conducta a implantar o extinguir.
Descripción
clara de la conducta.
Establecer
un criterio claro para su consecución.
Dividir
el contenido en pequeños pasos.
Dar
consignas claras para la ejecución de la acción.
Reforzar
cada uno de los pasos.
Ir
eliminando la ayuda poco a poco.
Parar
si el niño no ha conseguido aún algún paso.
Generalizar
las respuestas a otras situaciones.
El segundo enfoque entiende la actividad como
un proceso de interacción educativa y trata de implicar al alumno en
experiencias significativas que promuevan una actividad asimiladora.
En la actualidad los programas más eficaces
son aquellos que tratan de conjugar los aspectos más positivos de las
tendencias expuestas anteriormente, así por ejemplo para enseñar al niño una
secuencia, puede ser más útil enseñarsela a través de la actividad de vestirse,
que con dibujos de figuras simétricas.
Para terminar , señalaremos cuatro puntos
fundamentales:
El
grado de estimulación ambiental debe de estar en relación con el nivel
cognitivo. Los menos desarrollados necesitan una gran simplicidad y
predictibilidad. Hay que estimular la atención sobre los aspectos relevantes de
la información.
Las instrucciones,
una vez centrada su atención, deben ser claras, simples y adecuadas al nivel de
ayuda que demanda el alumno.
Su
aprendizaje debe estar basadod en el aprendizaje sin error, pero teniendo
cuidado de no dar ayudas innecesarias que fomenten la dependencia del niño.
Los
aspectos motivacionales son muy difíciles de trabajar. La ausencia de
interacción e intercambio con personas y objetos, los convierten en sujetos
deprivados motivacionalmente, por ello, se exige una planificación cuidadosa de
las contingencias. El profesor debe conocer que tipo de motivación funciona en
cada niño, definiendo programas de refuerzo constante, razón o intervalo
variable, etc, de forma que el niño pueda percibir las consecuencias de sus
acciones.
Bibliografia.
1.
Riviere, A.(1990): El
desarrollo y la educación del niño autista en Marchesi, Coll, Palacios.
Desarrollo psicológico y educación III. Alianza. Madrid.
2.
Riviere, A. (1983):
Interacción y símbolo en autistas. Infancia y aprendizaje, 22.
3.
Riviere, A. (1982): Lenguaje
y autismo. En Monfort, M. Los trastornos de la comunicación en el niño. CEPE,
Madrid.
4.
Riviere, A. Belinchon,
M. (1981): Reflexiones sobre el lenguaje autista. I. Infancia y aprendizaje,
13.
5.
Rutter, M.: Infantile
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guide to child psychiatry. Free Press, Nueva York, 1985.
6.
Sanjuán, M.A., López,
P.J.: Las minusvalias. Uned. 1988.