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Los animales de compañía
como terapia positiva en los enfermos de Alzheimer.
Nuestra experiencia
con animales de compañía.-
Se inició en 1991 en Galicia, con un
primer trabajo de investigación de tipo descriptivo sobre una muestra de 242 personas,
consistente en la cumplimentación en el domicilio de un cuestionario
estandarizado y en las que se incluían varios items referidos a características
socio-demográficas; la posesión o no de animal de compañía; y los efectos que
sobre su poseedor éste ejercía, entre otros. Siendo publicados los resultados
en una monografía editada por la Dirección General de Servicios Sociales de la
Xunta de Galicia.
Más adelante (1996-1997), en colaboración
con el Ayuntamiento de Ferrol, se puso en marcha un programa, en el que
participaron 19 personas como grupo de intervención, a los que se les cedió un
animal de compañía y 13 personas como grupo control, con unas edades medias de
69 y 73 años respectivamente, y de los que más de la mitad vivían solos. A
todos se les paso un cuestionario de elaboración propia que recogía items
referidos a aspectos físicos, psíquicos y sociales al inicio y al cabo de tres
meses, observándose una mejoría tanto es los aspectos sociales como en el
estado afectivo y en la capacidad para la realización de las AVD, sobre todo en
el grupo que tenía periquitos, en contraste con los que tenían peces o
tortugas.
Al finalizar el programa anterior, se pone
en marcha un nuevo programa de colaboración, en este caso con el ayuntamiento
de Santiago, consistente en seleccionar 15 personas, residentes en este
Concello, que preferentemente vivieran solas y a las que se les dio un pájaro
(canario o periquito). Introduciéndose una serie de novedades con respecto al
programa realizado anteriormente y que consistían en un mayor rigor
metodológico, dónde el equipo de investigación estaba entrenado y su
cualificación profesional era de titulación universitaria (psicólogo, médico,
enfermera y trabajador social).
Durante el año de duración del programa,
el Instituto Gerontológico Gallego, se compromete a financiar todos los gastos
ocasionados por el desarrollo del mismo y que incluyen el mantenimiento del
animal, así como control del poseedor en cuanto a aspectos sociales, físicos y
psíquicos; control que se repite cada tres meses y cuyos resultados tendremos
en Junio de 1998.
Paralelamente a la firma de este convenio,
firmamos otro con el Ayuntamiento de Santiago dirigido a la formación de los
cuidadores de enfermos con demencia de este Concello, el cual esta próximo a
iniciarse y entre sus características reseñar que incluirá la presencia de un
animal de compañía como terapia de estos enfermos, así como una serie de
sesiones de musicoterapia.
Los animales de compañía y los enfermos de
Alzheimer.-
Teniendo en cuenta todos estos posibles
beneficios hacia las personas mayores, actualmente se está comenzando a dar
otro paso hacia adelante en relación a la terapia facilitada por animales, nos
estamos refiriendo a la unión de animales de compañía y enfermos de Alzheimer,
en busca de los posibles beneficios que al enfermo pudiesen proporcionarle la
compañía de un animal y, por qué no, los beneficios que el cuidador pudiese
también alcanzar con el animal.
Nos estamos refiriendo al cuidador
familiar, objeto de mayor carga de trabajo, por tanto los estudios que nos
centraremos en revisar son los que relacionan animales de compañía y enfermos
de Alzheimer en ámbitos no institucionales.
Para evaluar el efecto de la interacción,
y como medidas del estado evolutivo de la enfermedad, así como el deterioro
cognitivo, se podrían utilizar algunos de los instrumentos propuestos por
algunos autores, entre los que destacamos:
Mini Mental State Examination (MMSE).
Blessed Information/Memory/Cognicion test
(BIMC).
Blessed Dementia Rating Scale (BDS).
Con relación al enfermo, y de acuerdo con
lo anterior, podemos aceptar el hecho de que la compañía de un animal, produce
en el paciente un efecto de catalizador social, ayudándolo a salir de su
introversión, e incomunicación.
Actualmente se está empezando a investigar
en nuevas áreas, como es la asociación de animal y la evolución del deterioro
cognitivo y la expresión de síntomas no cognitivos concomitantes, reflejando
algunos autores el hecho de la disminución del estado ansioso, con disminución
concomitante de la agresividad verbal, la hiperactividad y las alucinaciones en
relación directa al tiempo de interacción poseedor-animal de compañía.
Cuanto mayor era la asociación y relación
con el animal, menor eran los trastornos de humor, aunque esta relación no
afectaba a los trastornos psiquiátricos o psicomotores.
Los enfermos con animales, tenían una
menor tasa de cambio hacia el mayor deterioro en el BIMC, aunque esta
diferencia no era significativa estadísticamente.
Los enfermos relacionados con un animal
demostraron poseer una menor prevalencia de conductas no-cognitivas
específicamente la presencia de un animal parece catalizar la aparición de
conductas que reflejen agitación y agresión.
Los cuidadores informaban que los
pacientes pasaban gran cantidad de tiempo acariciando al animal o simplemente
con él en brazos, parece que la presencia del animal hacía disminuir el impacto
de los hechos estresantes de la vida diaria.
Los animales de compañía y los cuidadores
de enfermos con demencia.-
En cuanto al cuidador otros estudios han
encontrado una relación positiva entre el estado de salud del cuidador y la
posesión de un animal de compañía.
Estudios previos han encontrado una
significativa relación entre la institucionalización del anciano y el nivel de
estrés y carga del cuidador, recientemente la atención se ha focalizado en la
contribución potencial de los animales de compañía como sistema de apoyo
individuales, se ha demostrado que los poseedores de estos animales
experimentan mayor felicidad y menor soledad que otros que no poseen animales,
los animales pueden facilitar el congeniar con otras personas al facilitar un
tema de conversación, también puede reducir la ansiedad en una aguda situación
estresante.
En el estudio revisado, los cuidadores de
enfermos de Alzheimer, informaban recibir más visitas y llamadas de teléfono
por semana de familiares y amigos que los cuidadores que no poseían animal,
aunque las diferencias no eran significativas.
Estudios previos han demostrado que los
efectos beneficiosos de los animales de compañía no son uniformes para todos
los grupos de edad y sexo.
Mientras los cuidadores masculinos tienden
a no informar de sentimientos de estrés o incapacidad para sobrellevar la
situación comparados con las mujeres, estas sufren más áreas de asistencia al
anciano en relación a la misma fase de la enfermedad que un hombre, por lo que
pueden ver en algunos casos al animal más como otra carga que como una ayuda.
Uno de los beneficios que los animales de
compañía puede producir en los cuidadores es mediante los enfermos, ya que
pueden aumentar su autoestima, su orientación a la realidad y facilitar su
comunicación con el cuidador.
Por ello, parece merecer la pena el
intentar llevar a cabo un programa de intervención que intente integrar la
unión de animales de compañía a la enfermedad de Alzheimer, tanto por lo
beneficios para el propio enfermo como para su cuidador, todo esto dentro de un
programa más amplio que involucre a diferentes especialistas en la atención a
enfermo y cuidador.
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