No despiertes a la Bestia por Matti Hemmi

 
 

¡No Despiertes A La Bestia! 

 

¡Hola!

No, no me refiero a la Bella y la Bestia. Ni al abominable hombre de las nieves. 

Me refiero a la Bestia que hace guardia al borde de tu Zona de Confort, para que no salgas. 

Aunque quizás una forma más fácil de usar esta metáfora es imaginarte que tu Zona de Confort es tu cueva, y que su salida está vigilada por tu Bestia. 

“Vale, pero, ¿quién es mi Bestia?” me preguntarás. 

Por ahora te invito a que pienses que es esa parte de tu personalidad que te frena a la hora de plantearte algo nuevo. Ese guardián que en el fondo quiere protegerte para que no te pase nada malo, pero que en realidad malinterpreta el peligro. 

A menudo me encuentro con profesionales que quieren hacer cambios en su vida y que son conscientes de que deberían modificar algunos de sus hábitos, pero que curiosamente no consiguen poner esa transformación en marcha. 

¿Te suena?

Después de muchos años de trabajar en mi auto-liderazgo y en el de nuestros clientes creo haber encontrado la respuesta para conseguir esos cambios. Y el secreto es: No Despertar A La Bestia. No Despertar A Tus Creencias Limitantes.

Cuando una persona se plantea hacer un cambio en su vida y las acciones son demasiado ambiciosas, el proceso se para a nivel inconsciente. Cuando el paso que te planteas dar es demasiado arriesgado, tu Bestia se despierta. Y entonces encuentras todo tipo de razones y excusas para explicar porque no consigues hacerlo: “no tengo tiempo”, “es complejo”, “no es el momento”, etc. 

El problema es que tu consciente no consigue darle una respuesta lógica a porque no haces lo que en el fondo quieres, y necesita justificar tu comportamiento. 

No soportamos la incoherencia. Ni la propia, ni la ajena. 

Por eso si quieres conseguir tus objetivos, te invito a que filetees el objetivo en acciones tan pequeñas, tan sencillas, que tu Bestia no se despierte. 

Y acabo con un ejemplo para que puedas practicar lo que te sugiero. 

Imagínate que lo que quieres es ponerte en forma y hacer ejercicio cada día. Pero tu Bestia sabotea el proceso. Lo que te propongo es hacer algo tan sencillo, que tu Bestia no se dé cuenta de que te estás moviendo en la dirección que deseas. 

En el ejemplo que te he puesto, no te plantees todavía ir al gimnasio. Déjalo en hacer flexiones cada mañana. Pero no te plantees hacer 30, 40 ó 50. Tu objetivo es hacer cada día 1 (una) flexión. Sí sólo una. 

De ese modo, no habrá excusa que te frene, y muchos de los días harás muchas más, porque ya que estás, ¿para qué parar?. 

Practica esto cada día, y verás como dentro de poco, habrás creado un hábito y su correspondiente canon neural en tu cerebro que te invita cada día a hacer al menos una flexión. Lo normal es que hagas muchas más. Pero como mínimo haz esa única que sostiene la creación de tu nuevo hábito. 

Y el secreto ahora será tuyo. Tu Bestia pensará que no estás haciendo mucho, pero dentro de poco verás como tus músculos demuestran lo contrario. 

Por tus micro-acciones, 

Matti

 

 

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